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"Recado de Escribir", de Santiago Delgado
Opiniones de actualidad y creaciones literarias
Acerca de
Santiago Delgado es Profesor de Literatura y escritor
 
Yo soy de la Murcia muerta / que tóico el mundo olvidó


Tomo un verso de Emilio Estrella Sevilla, de su libro El Silencio del Arca, espléndidamente editado, con el mimo y estilo que caracteriza el buen hacer en todo de su autor, para el título del Recado de hoy. En realidad, estamos ante cuatros libros en un volumen. Dos de verso, en castellano o español y en habla murciana; y dos de cuentos, uno de carácter infantil y otro, digamos que serio, para mayores.
Me interesa. en primer lugar, el que aparece en verso murciano. Emilio Estrella se expresa en ese punto dulce y triste que ya aflorara con Vicente Medina o Frutos Baeza. El autor se muestra como el más preclaro sucesor de ambos; a los que supera en estatura literaria, como buen discípulo. El habla murciana, no el panocho, tampoco la llengua murciana, es una variante del español, que se ha autoconferido la facultad de algunas licencias gráficas, muy pocas y evidentes, tales como los apóstrofes, apócopes, y algunas asimilaciones y disimilaciones orales, que, con buen criterio, se administran según la prosodia y la ausencia de normas de una expresión sin nivelación académica, aunque con pleno derecho a la existencia y a la consideración de buena literatura, llamada a constituir, en su día y en su ámbito, marchamo de clásico. El resultado es algo de una delicada calidad lírica, que cumple con creces su papel poético, si los autores tienen la calidad personal, y la cultura, de Emilio Estrella Sevilla.
En lo temático, el poeta navega las mismas aguas que sus predecesores, cantando una huerta, que si en Medina o Frutos fue cosa presente, en nuestro poeta no es sino paraíso perdido, aunque una y otra vez aparezcan los topoi rurales propios del regadío levantino. Empero, Emilio Estrella no deja de dar testimonio, entre la elegía y la rabia, de una decadencia imparable, creciendo desde las raíces de Cansera, el inolvidable poema de Vicente Medina,. Ejemplo de ello es este poema, titulado… Y un duro en la faltriquera, que dice así:

No platiques d'esas cosas
iciendo qu'entavía existen,
s'han marchao, tú no las viste,
¡no me las expliques abora!

Ya s'han ido, aunque no quiera
naide recuerda aquello, /
naide sabe que jue d'ello; /
no me preguntes siquiera.

Yo recuerdo aquel sabor
de la gúerta, ¡quién pudiera...!,
mas cállate corazón,
cuántas veces te dijera:
«No hay más amigo que Dios,
y un duro en la faltriquera».


Como si de una apostilla al <>; Estrella propone el << no platiques d'esas cosas / iciendo qu'entavía existen>>. Al fin y a la postre, con huerta o sin huerta, la vida continúa. Y el huertano, sigue teniendo a Dios como amigo, y… algún que otro duro en la faltriquera. El autor es, así, fiel al pragmatismo huertano. Y, como dice el título, tomado de otro poema del libro: Yo soy de la Murcia muerta / que tóico el mundo olvidó. Vale

 
Comentario:
La amistad de Dios y del duro en la faltriquera,sugiere mil ideas que fluctuan entre la esperanza y el descorazonamiento. Un seguir contra viento y marea de los tiempos que se comen la huerta.Pero a esa Murcia que canta el poeta hay muchos que la recuerdan, aun sin haberla conocido, y todo gracias a los poetas de la tierra y a quienes nos los traen a la memoria.
No