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"Recado de Escribir", de Santiago Delgado
Opiniones de actualidad y creaciones literarias
Acerca de
Santiago Delgado es Profesor de Literatura y escritor
 
Diomedes, teocida

El título es una hipérbole, aunque tiene su porqué. Me estoy refiriendo a la conferencia que dio el Catedrático de Griego, mi amigo, el cartagenero Esteban Calderón, en el Museo de Bellas Artes de Murcia. Versó sobre el cuadro Diomedes, asistido por Minerva, hiriendo a Marte. Es una versión de un pasaje narrado en La Iliada. Esteban Calderón nos tradujo en verso español, cadencioso y rimado, los hexámetros de Homero. Y nos aclaró todos los pormenores de la escena. Diomedes, asistido por la invisible Atenea, Minerva para romanos, consigue clavar su lanza en el costado de Ares, Marte según el cuadro. De inmediato, una nube del Olimpo rescata al dios de la guerra, que alcanza los lares de Zeus quejándose de su hermana Atenea, del lado de frigios, que no de argivos.
En medio de la escena, un caballo rampante se apodera de todo el cuadro. Blanco y enorme, nos habla de la condición de domador de equinos que tenía el héroe. La turbamulta de guerreros enzarzados completa el cuadro, en misión de horror vacui. Particular interés merece la pareja del ángulo inferior izquierdo, donde un aqueo interrumpe su acto de rematar a enemigo con frigio gorro. Y lo interrumpe para atender al estentóreo grito de Ares-Marte, que equivale, según Homero, al de nueve o diez mil hombres. Diomedes ya retira su lanza, inclinada hacia abajo, mientras a Ares se le adivina en salto hacia atrás, cogiéndose el costado con la mano. Junto a Diomedes, la diosa Atenea-Minerva, tocada con el casco de Hades, para ser invisible, aparece de soslayo. A lo lejos, las murallas de Troya.
Rafael Tejeo nació en Caravaca de la Cruz, en 1798; murió en Madrid, en 1856. Pintó este cuadro, monumental, y en la actualidad en el Palacio de San Esteban en Murcia. Fue un pintor neoclásico, pero con el regomello de lo romántico ya en sus venas. En el cielo del cuadro, apenas entrevisto sobre las cárdenas murallas de Ilión, se adivina un azul limpio de noroeste murciano, entre cendales de brumas, que arrojan una luz convencional sobre el cuadro. El buen hacer de dibujante y de disposición de figurantes sobre el lienzo consigue esa heroica estampa neoclásica del cuadro histórico.
Diomedes ya había herido en la mano a la misma Afrodita, además de hacerlo con Ares-Marte. Por eso, al epíteto de domador de caballos de la Iliada, yo propongo este de teocida, si quiera en su intención de hacer de ambos dioses sendos cadáveres. Diomedes tuvo pronto regreso a su tierra, escapando de la maldición que sufrieron los vencidos, con Odiseo a la cabeza. No obstante, fue engañado, a consecuencia de la venganza de Afrodita, por su mujer Egilae. Se fue al sur de Italia, fundó Brindisi, y le dio nombre a las islas Diomedas, en pleno Estrecho de Bering. En las islas Tremiti, en la costa de Apulia, Adriático medio italiano, dicen poseer la tumba del héroe. Vale
No