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"Recado de Escribir", de Santiago Delgado
Opiniones de actualidad y creaciones literarias
Acerca de
Santiago Delgado es Profesor de Literatura y escritor
 
Hércules y el León de Nemea, de Juan de Solis

Nuevo jueves, y nueva disertación sobre un cuadro de alusiones narrativas en el Museo de Bellas Artes de Murcia. En esta ocasión fue la Catedrática de Filología Latina Rosa Iglesias Montiel, de la Universidad de Murcia. El cuadro, Hércules y el León de Nemea, de Juan de Solis. Este artista fue pintor de cámara de la Reina, en tiempos del Rey Planeta, Felipe IV. Es obvia la intención de aludir al héroe o semidios aqueo como parangón, y aun ancestro de los Austrias. El cuadro se organiza en tres escenas, insertas en clave mínima, en relación con las dimensiones del mismo. Lo más de la pintura lo ocupa un nemoroso paisaje de río, montes rocosos y castillos alzados en cumbres dominantes. Las tres escenas son la lucha con el león, su posterior desollamiento, y, la más lejana, el embarque sobre lancha de los liberados por la acción de Hércules. Estas figuras humanas visten como contemporáneos del pintor. El río que van a cruzar presenta represas y actuación humana en su cauce.

La ponente leyó el bello texto de Teócrito, excelentemente traducido, y que recoge la voz del mismo Hércules, relatando su encuentro con el león. A los pies del agónico dúo, aparecen el arco, una flecha y la clava de acebuche del héroe. Fiel a toda la literatura documental sobre el episodio, Hércules vence y mata al león con sus propias manos, desechadas las armas antedescritas, a las que se unen unas cuantas piedras, sin duda también usadas, en la imaginación del pintor, como instrumentos de batalla. Esta escena ocupa el ángulo inferior derecho del cuadro. Más al centro, y alejado, el mismo Hércules aparece desollando al león, operación que Rosa Iglesias presentó como insólita, acaso única en la iconografía sobre el tema, sobre la que mostró una amplia, y amena, muestra al final de la conferencia. Hércules vistió en adelante la piel de su enemigo, a la que únicamente pudo hendir con las mismas garras de la fiera. Esta escena aparece aún más pequeña hacia el centro del cuadro, según se pasa de la umbría que alberga la lucha, hacia el lecho del río. En las versiones más fidedignas, el encuentro acaece en el umbral de la cueva de la alimaña.

La literatura de la época presentó al león como trasunto de los Comuneros, y a Hércules como el primer Austria, Carlos, que los domeñó. Acaso por eso, los liberados parecen súbditos castellanos del monarca de Gante, heredero de la Casa de Borgoña, ya vinculada a Hércules. Son, en esta interpretación, los castellanos fieles, liberados por el hijo de Felipe el Hermoso y Juana de Castilla, que se aprestan a cruza el río de la nueva era, que une Castilla a los destinos imperiales.

El cuadro es un enorme paisaje, en el que se inserta la narratividad reseñada, tan magníficamente expuesta y esclarecida por la palabra sabia de Rosa Iglesias. Vale.

 
Comentario:
Estupendo análisis del cuadro y hasta de la leyenda de Hércules.Me ha resultado novedosa la relación del semidios con Carlos V, todos los días son días de aprender, cosa que, leyendo tus blogs, está asegurada.
No