199 Quijotes, y ninguno murciano
Como decíamos el otro día, hay Quijote para rato. En algún Centro de Enseñanza hay alumnos que comienzan a estar hartos. A ver si con las vacaciones se pasa tal cuidado La aportación viene ahora de la mano del Museo de la Ciudad, en Murcia. Una exposición sobre ediciones del Quijote, que abre la serie de celebraciones oficiales de la ciudad para el IV Centenario. Sí, una exposición de libros. 199, según reza el título de la exposición. Su comisario, Ramón Jiménez Madrid. Su dueño, Diego García López, que ha coleccionado Quijotes como pasatiempo de lujo. Más de seiscientos asegura tener este mulero que hace grande a su tierra, y a su persona, con este quehacer. Se acompaña la exposición con cuadros de Armiñana (excelente su Don Quijote y yo), Pablo de la Peña, Salvador Nicolás y Antonia Ruiz Belando. Vaya a verla y adquiera el catálogo. Don Quijote lo haría, que era muy curioso el hombre de todo lo que fuera sacarle a él en imprenta.
Le pregunto a Ramón Jiménez si cree que en la Región se ha editado alguna vez un Quijote, y me dice que está seguro de que sí, por el contrario de lo que yo creía, que éramos ágrafos de Don Quijote, que es herejía impresa muy de considerar. Hasta La Gitanilla con que en 1905 se conmemoró el Tercer Centenario fue editada enMadrid. Habrá que preguntarle a Juan González Castaño, que es asesor en Mula de Diego López, si la hay, y habría que rescatarla.
-¿Y si no la hay, jefe, deberíamos hacerla?
Pues yo creo que sí. Por lo menos, la Gitanilla sí se va a hacer, ya ha pisado imprenta en Ceutí, lugar de los hechos cervantinos, con edición a cargo de F. Javier Díez de Revenga, Catedrático de Literatura Española, aquí en la Universidad de Murcia. Y es que vamos a la zaga en esto de editar en la Región al Caballero de la Triste Figura. Ocurre al contrario de lo que sucede en cuanto a comentaristas del Quijote. Murciano capitalino fue su primer comentador, nada menos que en 1833. Por cierto, dos ediciones de este personaje se muestran en la exposición del Museo de la Ciudad. Nos estamos refiriendo a Don Diego Clemencín, liberal de pro, en tiempos de Doña Isabel II. A partir de lo que él explicó respecto de la novela de Cervantes, siguieron los comentaristas todos el camino, hasta llegar a Don Francisco Rico, que parece ser el más genuino explicador de qué quiera decir todos y cada uno de los párrafos de la novela.
Falta, pues, en la exposición, ese ejemplar de Quijote regional nuestro, salido de linotipia murciana, cartagenera o lorquina, que mostrase al mundo que alguien se preocupó de que hubiera tinta y papel, amén de linotipia, para la inmortal novela.
-La única manera de saberlo es toparse con un ejemplar. No hay ninguna otra pista –me dice Ramón, comisario del evento. Y yo me muero de envidia de no ser entendido en libros viejos, para poder decirle alguna librería de viejo, donde se pueda encontrar ese Quijote murciano, acaso nonato. Vale.
Comentario:
Qué felicidad, encontrarme en un mismo artículo, y reunidos alrededor de la figura de don Quijote, los nombres de tantos intelectuales a los que admiro: Juan González Castaño, Diego García López, Ramón Jiménez Madrid... y Santiago Delgado. Si hay un Quijote murciano, merecería ser hallado por cualquiera de ellos cuatro; y yo, como amigo, sería feliz con ese descubrimiento.





