Brotes de moreras

Brotes de morera
Como ya saben quienes sigan aqueste Recado de Escribir, hay mucho aquí de avisador de naturaleza en ámbito urbano. Los ojos, que no se pueden estar quietos. Bueno, pues sucede eso: hay brotes de hojas nuevas en las moreras. Parece como si el viento último, tan feroz, hubiese traído el aviso de que ya es hora que salgan de la feble madera moreril los verdosos capullitos que desenvolverán las hojas. Supongo que algunas irán más adelantadas que otras, y en alguna parte ya habrá ramas desarrolladas. Uno apunta lo que ve. Pronto, los padres jóvenes saldrán al anochecer, como cazadores furtivos a coger ramas para los gusanos de la seda de sus hijos, que se lo piden en la Escuela. Aún hay maestros que continúan la hermosa costumbre. Dios se lo pague.
La morera es árbol totémico en aquesta Región, Ya saben. Lo han puesto en los alcorques municipales de las calles para que haga castizo y bonito, junto con los naranjos. Es como si comenzasen a vestirse para la gala de primavera, que será dentro de unos días, si el cambio climático no dispone cambiar de registro. Para Mayo será el caer de las moras, y el manchar con su jugo morado los suelos, que es como si lloraran, acaso de alegría, como en las bodas. Las moreras se casan con el sol; pero con el sol joven no con el sol madurete y solterón del verano, ni mucho menos con el sol caduco del Otoño. Es raro ver las moreras, leñosas, con los brotes de hojas en sus muñones, aquellos que podaran los operarios consistoriales cuando entonces.
A lo mejor hay que ir tomando medidas de cara al verano. Y las hojas verdes son avisos de no sé qué, y que no me puedo inventar, aunque nunca se sabe antes de llegar al final del folio. Lo que debía de hacer es sacar foto del evento, que no me acostumbro a llevar cámara en el móvil, y tengo en casa aparatejo para pasar al Ordenador. Por lo pronto, no se me ha ocurrido hacerlo cuando los brotes me han llamado con su voz verde nueva, apenas nacida de la leñosa estriación.
No hay que buscarle metáfora a la llegada de la Primavera. Se me hace que el viento éste de los otros días venía huyendo de la primavera. Y venía a ser como un batallón olvidado del invierno, tal los españoles aquellos del Fuerte de Baler, en Filipinas, que no se creían que había acabado la guerra, y resistieron diez meses a los insurgentes. El feo viento frío venía perseguido por la hermosura tibia y florida de la primavera, y murió en las playas de África, expulsado por el calorcico bueno de Marzo cuando casi acaba Piscis. Ahora ya tenemos el Anticiclón de las Azores en todo su poderío. La letra A mayúscula, esa propiedad privada del Anticiclón. Vale.
Comentario:
Una apunta lo que lee y le provoca: las palabras también brotan si “los ojos no se pueden estar quietos”. Hay metáforas que aguardan el tiempo de la cosecha...





