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"Recado de Escribir", de Santiago Delgado
Opiniones de actualidad y creaciones literarias
Acerca de
Santiago Delgado es Profesor de Literatura y escritor
 
Los naranjos de Espinardo

Presento en el Casino de Espinardo, en cuyo Instituto se me fue la mitad de mi vida docente, el libro El Nacimiento de una Villa. Espinardo en el s.XVII, de mi ex alumno Francisco José Alegría Ruiz. Y el orgullo de haber sido miembro del Claustro que formó al autor presentado, se ve magnificado por el interés de toda la villa en el acto. Más de 150 asistentes testimonian la aparición en forma escrita de la Historia del lugar, su pueblo, su tierra natal. El libro es breve, como corresponde a la temática anunciada en el título: nacimiento; el estilo es ágil y ameno, y el método límpido, irreprochable. Espinardo está de enhorabuena, tanto como el autor.
En los albores del Renacimiento, Espinardo es mayorazgo eclesiástico. Antes de acabar el Quinientos, ya son territorio Fajardo, los grandes señores del Reino de Murcia por antonomasia. Uno de ellos hizo de la villa el centro neurálgico del Siglo de Oro español en Murcia. En los jardines del Palacio de los Fajardo, hoy Colegio de N. S de la Consolación, los seguidores murcianos de los Góngora y Quevedo, a menudo sintetizadores de los dos irreconciliables literatos, hicieron tertulia, amistad y hasta compartieron creación en el mítico compendio de Las Academias del Jardín; una antología, donde había composiciones de varios de ellos, principalmente de Salvador Jacinto Polo de Medina.
Comenté en la presentación la existencia de este poema de Polo de Medina, que leí, conociéndolo previamente, en una antología de poesía española en Manchester, un verano de algún año en el que ya era yo profesor en Espinardo. Trata de unos naranjos. Cuando, al hojear la antología, bilingüe, saboreé los versos del poeta murciano, pensé que la naranja que provocó el poema sería, sin duda alguna, espinardera, entrevista por el autor dentro del patio del Palacio que a todos saluda a la entrada del pueblo, subiendo desde Murcia. Brindo hoy el poema a los lectores de Recado de Escribir, y les recomiendo busquen el magnífico comentario que mi Maestro, Mariano Baquero, le hizo en la revista universitaria Monteagudo:
Pomos de olor son al prado / en el brasero del sol / estos naranjos hermosos / que ámbar exhala su flor. / Perpetua esmeralda bella / donde, en numerosa voz, / mil parlerías nos cuenta / el bachiller ruiseñor; / entre cuyas tiernas hojas / las flores que abril formó / de estrellas breves de nieve / racimos fragantes son. / Metamorfoseos del tiempo / que, en dulce transformación, / hará topacios mañana / los que son diamantes hoy; / a cuyas libreas verdes / dan vistosa guarnición / ramilletes de cristal, / fragantísimo candor. / Rico mineral del valle, / adonde franco nos dio, / oro el enero encogido; / plata, el mayo ostentador.
Los naranjos aquellos que en Espinardo contemplara Polo de Medina dieron la vuelta al mundo, encabalgados sobre los versos del poeta áulico de Don Juan Fajardo. Espinardo mismo, sale de viaje ahora con el mismo propósito, subida a la montura de papel que le ha enjaezado Francisco José Alegría Ruiz. Vale.

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