Astenia poética

Melancolía poética de Edvard Munch
Los otros días tuve un acceso de astenia poética. Leve. Astenia primaveral poética, claro. Si va uno a google, sólo le explican la astenia de los médicos. Y aluden a alergias, a descompensaciones cardiovasculares y otros palabros que yo creo que los de google han aprendido viendo House. Pero no es esa la astenia que digo. Es algo de los literatos, malos o buenos. Hay un momento de aislamiento del mundo, de soledad efímera y sobrevenida. A lo mejor algo masoquista ella. De mucha introspección y contemplación de uno mismo. Si aguzan la mirada podrán ver a aquejados de este tipo de astenia por los parques y jardines de su ciudad. Andan despacio, si andan, y parecen personajes de novela a la busca de algún autor proclive a sus cuitas. Los hay de todas las edades, y de todos los sexos, los tres o cuatro que hay ahora. La astenia iguala a todos.
Hay astenia primavera y astenia otoñal. Parece como si el cuerpo del poeta olvidase vivir y reconcentrase toda su actividad en su alma poética, no necesitando así el resto de su cuerpo riego sanguíneo alguno. Creo yo. Luego, cuando recuperan el cuerpo de siempre, van y escriben cosas tristes, en general. Los poetas son tristes o les da por la tristeza. La palabra triste la inventó un poeta. Yo, en mi día, también me sentí poeta. Por eso inventé la palabra tristedad, que es una tristeza abstracta, que tiene vacío sentimental. Tener vacío de algo es tener grande cosa. No es igual que tener nada. O carecer de algo. Hay amistades que tienen vacío de amor, y amores que tienen vacío de amistad. No sé qué quiere decir, pero suena bien. ¿A que sí? Es lo que tiene la astenia, te llena de cosas que quedan bien al escribirlas. La astenia que digo es muy agradecida.
Cuando veo a alguien asténico o así, me da un gran respeto. No hay que ir a hacer compañía a los asténicos. Ellos, y ellas, no lo saben o lo saben poco, pero están con su musa, que les está dictando palabras. Ocurre que, a veces, su memoria no retiene las inspiraciones. O las recuerda mal. Bueno, o la musa es mala o mediocre. Como las personas, entre las musas hay de todo. No vayan a creer. No se sabe si son las musas las que traen la astenia poética o es al revés, acuden cuando ven a alguien asténico. Sospecho que ambas cosas.
Ver a alguien asténico da una gran ternura. El hombre, o la mujer, con su vacío de algo importante a cuestas. Caminando despacio, con la musa a solas. Siento a una sonrisa interior abrirme el alma. Es como si escuchara el rumor del agua dentro de la piedra... Da cierta pesambre saber que en la inmensa mayoría de los casos no llegarás a escuchar el dulce rumor del agua de los versos fraguados en la astenia que te ha sido dado contemplar. Vale.
Comentario:
Es una delicia leerte.
Realmente exquisito.
Realmente exquisito.
Comentario:
Yo vivo instalada en la melancolía. Si hay alguna pastilla para combatirla que alguien me la pase.
La melancolía es buena porque te mantiene en un estado perpetuo de insatisfacción y búsqueda constante. Aprendes muchas cosas, te inventas el doble...pero lo malo es que no consigues la paz, salvo cuando duermes y no siempre.
Un saludo, Santiago.
La melancolía es buena porque te mantiene en un estado perpetuo de insatisfacción y búsqueda constante. Aprendes muchas cosas, te inventas el doble...pero lo malo es que no consigues la paz, salvo cuando duermes y no siempre.
Un saludo, Santiago.
Comentario:
La astenia poética y la "pesambre" murciana, digo yo, si serán una misma cosa. Y rizando más aún el rizo, me pregunto si estará emparentada con la "cansera" que decía Vicente Medina. Me da que sí. Yo creo que en Murcia se comprende muy bien en qué consiste esa "tristedad" de la que hablas tú, Santiago.





