SONETO BLANCO AL SAN JUAN DE SALZILLO

No es el primor quien dice tu grandeza,
San Juan Adolescente de Salzillo.
Ni tu dulzura excelsa, ni tu gracia.
Tampoco ese cariz tan elegante
de recogerte el vuelo de la túnica,
con el sosiego tardo de quien anda
sin prisa, señalando los destinos
de todo el que apuntado se perciba
por tu dedo… al descuido, indolente.
Es la fe de la mano que labró,
tu singular perfil, cual sortilegio
contra el error estético de todo
exceso. Tu hábil mano purísima:
Francisco de Salzillo y Alcaraz.
Comentario:
Me gustan los dedos que parecen apuntar pero no lo hacen, mas bien acogen con ternura.
Hermoso soneto, profesor.
Hermoso soneto, profesor.
Comentario:
Ahora veo que el problema es también con las eñes. Insisto en que el soneto me parece muy hermoso.
Comentario:
Me parece precioso. Es una de las tallas de Salzillo, junto con la Verónica y el Ãngel, que más devoción -estética y algo sofisticada- me provoca. Lo único que le pongo de pega a este hermoso soneto es el problema de los acentos; no me refiero a los acentos rÃtmicos, que son de una suavidad extremada, sino a la representación gráfica. ¿Es problema de mi navegador o de la página del blog? Mira a ver, Santiago, no sea que tenga yo el problema. Un abrazo.
Comentario:
Había una cancioncilla infantil(que probablemente ningún niño cantará ya) que hablaba de "San Juan del dedo". Y es que, como dices en tu soneto, ese dedo como al descuido es la suprema elegancia captada por el genio de Salzillo. Y ahora, en un magnífico soneto blanco, captada por tí, Santiago.





