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"Recado de Escribir", de Santiago Delgado
Opiniones de actualidad y creaciones literarias
Acerca de
Santiago Delgado es Profesor de Literatura y escritor
 
Las canciones de mi vida (5). Ansiedad, de Nat King Cole


La canción, lo confieso, era muy anterior a mi etapa de consumidor de pop, y como coleccionador de canciones en edad de educación sentimental. Pero, me cautivó. Me pareció de una sencillez insuperable, directa, y con una música muy fácil, pero buena acompañante de la letra. Muy buena. Conseguí aprenderme la letra, y siempre que los colegas, sobre todo montados en coche, en los días de vino y de rosas, daban en cantar, solía yo comenzar a entonarla, y lograba a menudo mis propósitos de imponerla al coro. La dulce anglosajonidad negra de su voz resultaba exactamente adecuada para el conjunto de la canción, así como esas cinco notas de algún instrumento de cuerda, en agudo, que se intercalaban entre las partes de la canción.
Siempre me fascinó cómo con una palabra de origen abstracto, ansiedad, se lograba expresar ese perfecto sentimiento de la ausencia del ser amado. Yo quería para mí esa inmediatez expresiva, sin retóricas. A pesar de las perlas que caen al mar, que no eran sino las lágrimas de la amada. La palabra, más bien de diván de psiquiatra, encajaba muy bien en el tópico de bolero de amor ausente. Y tenía ritmo. Es decir, no era una balada. Era movida. Había muchos contrastes en ella. Por eso fascinaba.
Escuchar Ansiedad en otra voz, sobre todo si era femenina, era un espanto. Es una queja masculina, por antonomasia. Porque la voz de Nat King Cole, además de anglosajona, era, ya digo, una voz negra, lo que le añadía cierta épica trágica y ancestral al asunto. Y sin olvidar los acertados arreglos. Luego supe que el cantante no sabía español, y memorizaba la fonética. Un detalle curioso y pintoresco, nada más.
Supongo que la canción, para los bailadores, tendría algún nombre propio de mujer. No para mí, que nunca bailé. Me interesaron las canciones como fin, no como medio. Aunque, en el fondo, he de confesarlo, sentía un poco de vergüenza ajena de mí mismo. Al fin y al cabo, era una canción sudamericana, pero no de las comprometidas, y serias, sino de las del show bussines del pop preindustrial, anterior a la modernidad. Pero venció prejuicios. Bravo por ella.
De Nat King Cole también son una inolvidable Adelita y una insuperable Yo vendo unos ojos negros; además de otras. La lengua española le debe un homenaje. Ahí va la letra:

Ansiedad de tenerte en mis brazos,
musitando palabras de amor.
Ansiedad de tener tus encantos,
y en la boca volverte a besar.
(BIS...)

Tal vez estén llorando mis pensamientos,
mis lágrimas son perlas que caen al mar,
y el eco adormecido de este lamento,
hace que esté presente en mi soñar.

Quizás esté llorando al recordarte,
estreche mi retrato con frenesí,
y hasta tu oido llegue la melodía salvaje
y el eco de la pena de estar sin tí.

Ansiedad de tenerte en mis brazos
musitando palabras de amor.
Ansiedad de tener tus encantos
y en la boca volverte a besar


Vale.

 
Comentario:
A mí, que me encanta aludir a ciertas canciones en mis novelas, Ansiedad tiene un encanto especial, porque es una de las que suenan en el banquete de bodas de Sixto y Santa en "Sixto, con rumor de olas rompientes".
Gracias por recordarnos a todos la letra completa.
 
Comentario:
Para enmarcar, maestro. Yo tampoco he bailado jamás, porque siempre me ha dado vergüenza. Y ahora que he leído en un libro de Trapiello que bailar a partir de los 30 es patético, me siento respaldado por la intelectualidad. Un abrazo.
No