El nuevo escudo de Lorca
En Lorca, como en todas partes, tienen un escudo nobiliario. En él se ve una torre, se supone que de su castillo. Hay otros elementos más, pero les hago favor de la omisión, en aras de su atención a lo que sigue. El Castillo de Lorca define por antonomasia a la población, es, digamos, emblemático del lugar. El lorquino, también la lorquina, mira para arriba, y ve la línea del castillo, su Castillo. Más largo que ninguno, y con dos torres que tienen nombre. Ahí es nada: la Torre del Espolón y la Torre Alfonsina. Si no ha ido todavía a ver Lorca, Taller del Tiempo, muy mal. Ya me dirá cuando se decida.
Bien, pues sucede que esta línea del cielo que alimentaba el imaginario identitario del lorquino de pro, está sufriendo un ferocísimo ataque iconoclasta, disfrazado de progreso. Compitiendo con las dos torres y la alongada muralla, va a aparecer, o ha aparecido ya, la mole moderna y pinturera de un Parador de Turismo. Muchos lorquinos no están conformes, y uno de ello, mi amigo Manolo, me informa del desaguisado, a lo peor, ya irreversible.
Agarro Internet, y veo en foto la maqueta del Parador. En adelante, Lorca no será ciudad con Castillo, sino ciudad con Parador. Como Isaac, Lorca, equivocadamente representada para esto por los elegidos democráticamente, ha vendido por el plato de lentejas de unos cuantos puestos de trabajo fijos, y poco más, su seña de identidad más preciada y común a todos los lorquinos y lorquinas: la Línea del Cielo, de su cielo. Es como si a la Cibeles de Madrid, por unos cuantos euros, o millones de euros, le pusieran, para siempre, un casco de piloto de Fórmula 1, para promocionar dicho deporte. ¿Accedería algún madrileño? ¿Alguna madrileña? El símil es exacto. Servidor de ustedes que no tiene de lorquino más de lo que sus amigos Pedro y Manolo le quieran prestar, también va a sentir que le han birlado algo, cuando, de camino para Andalucía, mire hacia el Castillo, y en lugar de ver la Historia, hermosa, fecunda y noble, que antes veía, vea un reclamo de comfort modernoso y tilburí. No sé qué significa la palabra tilburí, pero expresa de manera absoluta lo que quiero decir.
Y eso que no he entrado en los hallazgos, estrictamente secretos, de arqueología que se han descubierto en lo que habrían de ser los cimientos del Parador. Dicen que una Sinagoga, y nada menos que del siglo XV, y un palacio nazarí. De ser así, serían muy importantes, dado que a la judería lorquina poco tiempo le quedó para usar la Sinagoga, y los nazaríes, poco tiempo anduvieron por Lorca, luego de la caída del régimen hudita. Son dos joyas arqueológicas, respecto de las cuales, sólo hay promesa de respetar dentro de las instalaciones del Parador. Muchas gracias. Pero, de verlas y estudiarlas los expertos oficiales e independientes, nada de nada.
Yo voto porque se traslade el Parador, y que si se queda dentro del recinto del castillo, que no se vea desde el valle. Claro que entonces, no les conviene a ellos. Pues que no les convenga, y punto.
Ah, sí lo del nuevo Escudo de Lorca. Pues ocurre que, claro, ahora que el Parador ha sustituido al Castillo, ¿no habría que eliminar éste en el escudo y poner en su lugar una réplica del Parador, todo modernoso y tilburí ya digo, con su cartelito del logotipo de la marca? Yo creo que sí. Los escudos deben llevar la seña de identidad más evidente, ¿no? Pues eso. Vale.





