ENTREVISTA CON JAVIER ORRICO
Javier Orrico es Catedrático de Lengua Castellana y Literatura, denominación que abomina -él piensa en Lengua y Literatura Españolas-, y periodista de opinión. Uno de sus temas recurrentes es la anatematización de las penúltimas corrientes pedagógicas, que, a su modo de ver, han causado un grave deterioro, docente y social, en la España de nuestro tiempo. Javier Orrico, que imparte clases en la Región de Murcia, acaba de publicar el libro “La Enseñanza Destruida”, en la madrileña editorial Huerga y Fierro.
¿Rabia o lucidez al escribir sobre la Enseñanza?
Hablemos de indignación, más que de rabia. A la rabia no hay que dejarla suelta, porque nos ciega. La indignación, por el contrario, nos da la fuerza para levantarnos contra lo que vemos, contra lo que, de no denunciarlo, nos deja sin dignidad. Yo no podía dejar de denunciar la planificada y sistemática destrucción de nuestra profesión sin envilecerme con ello, porque, además, esa destrucción ha sido el más totalitario y resentido ataque al proyecto ilustrado, al sueño de la redención de los humildes a través de la cultura, que se haya producido nunca en España. Ni en los momentos más negros de nuestra Historia se ha dado una operación de engaño masivo, encima vendida con tules ‘progresistas’, como esta conversión del saber en sucedáneo que una confabulación de ignorantes, ambiciosos, y tontos sin más, a la caza de miajicas, pusieron en marcha para hacerse con el poder educativo y extender la imbecilidad universal, tan conveniente para los poderosos y para sus lacayos, los poderosillos.
¿Hasta qué punto la LOGSE no ha hecho sino sancionar como oficiales hechos imparables como la extensión de la irresponsabilidad, falta de autoridad, etc.? ¿O es la LOGSE única y exclusivamente culpable?
Lo que la LOGSE socialista hizo fue, precisamente, acabar con la condición de valladar contra la incuria y la ignorancia que hasta entonces, y desde la Ilustración, se había intentado que fuera la enseñanza. Al menos entre los verdaderos progresistas –nada que ver con estos que ahora se dicen tal cosa-, los liberales, que sabían que para la nación de ciudadanos iguales y libres que soñaban era imprescindible la educación. Es decir, y ya en el siglo de las masas, la enseñanza ideal habría de ser la que impidiera a las masas serlo, es decir, la que ofreciera las máximas posibilidades para que quienes quisieran dejar de ser masa, para acceder a la condición de individuos libres, pudieran hacerlo. La LOGSE sancionó, y así lo teorizaban sus fundamentos ideológicos, el llamado Diseño Curricular Base –una verdadera antología de la psicotontería más desternillante-, la necesidad de que la educación se adaptara a la sociedad, es decir, que adiestrara en la buena conducción del carrito del pryca para llevar las pizzas hasta el televisor TFT donde se emiten las ‘Crónicas de mi hermano’. En fin, que en vez de ser la educación el arma para la mejora de la sociedad, se convertía en mera divulgación de los valores imperantes y promovidos por los verdaderos emperadores comerciales, adobado todo en una jerga hueca y pedaboba, y en una santurronería políticamente correcta que en lugar de construir ciudadanos, construye ovejas temerosas de abandonar el rebaño, meros consumidores de lo que se les dicta.
¿Son Alvaro Marchesi y César Coll los máximos gurús de la Pedagogía de la LOGSE?
César Coll anda ahora más retirado de la primera línea, igual hasta se ha dado cuenta del disparate que ayudó a levantar. Pero Marchesi, psicólogo evolutivo de efecto contrario, hacia el árbol del que nunca debimos bajarnos, sí sigue siendo el gurú socialista, y hasta se ha montado un divertidísima ‘Fundación para la modernización de España’ desde la que sigue expeliendo informes que demuestran que todo el mundo está equivocado -incluida la realidad- menos él. Es un sarcasmo, y encima lo dice en serio, el tío, que quien ha propiciado un retroceso histórico en el nivel de conocimientos de los jóvenes españoles, se haya hecho una fundación para la modernización, desde la que cobrará suculentos emolumentos por sus luminosos informes. ¡Qué cara más dura, odo!
¿Cuál es la verdadera igualdad de oportunidades: la pedagogía LOGSE o la pedagogía LOCE? ¿Escuela Comprensiva o Itinerarios, por qué?
Por supuesto, los itinerarios, porque enseñan lo que hoy les negamos: a elegir, a comprometerse con lo que se elige, a ser responsable y luchar por ello, a ser libres. El eje de la pedagogá LOGSE era justo lo contrario: la negación de la libertad, todos juntos por el camino único, un comunismo de la Srta. Pepis hasta los dieciséis años. Y después, indefensos, al capitalismo. A competir sin que nadie los haya preparado para ello. Por eso yo hubiera ido mucho más lejos que la moderadísima LOCE: un bachiller de seis años, desde los doce, y tras un examen de ingreso. Y una excelente alternativa más profesional, ahí sí, bien dotada económicamente, con las últimas tecnologías, las ratios más reducidas... En fin, con toda la inversión que no se necesitaría en un bachillerato para el que lo único imprescindible es ganas de trabajar y una pizarra.
Despliega tus ideas principales sobre cómo deberían ser los Centros de Formación Continua del Profesorado.
Yo los cerraría. O, todo lo contrario de lo que hoy son, haría de ellos claustros cerrados a la psicotontería, donde se volviera a hablar de literatura, de biología, de matemáticas, de arte, de música. Donde se expulsara a quien se atreviera a utilizar la palabra ‘estrategia’, siempre que no fuera para hablar de Clausewitz o del excelso Madrid. Donde los profesores volvieran a sentir la dignidad de su oficio y la necesidad de mantenerse al día en él. Donde se hablara de conocimientos, de sabiduría. Hoy en las salas de profesores sólo se oye hablar de si Buenafuente ha superado a Sardá o de si has enviado la amonestación o has realizado la adaptación curricular.
¿Eres un Profesor Quemado?
Creo que no. Sigo queriendo enseñar cada día que entro en mi aula. Sé que ya no soy profesor de Literatura, que la han dejado reducida a un simulacro, porque la quiebra cultural que el adocenamiento y la LOGSE han producido es irreversible. Lo que se ha perdido es el valor, la admiración hacia el arte y la creación, hacia el sufrimiento que implica. Hoy sólo se concibe el consumo, el entretenimiento, lo que saca hacia afuera, no lo que obliga a mirar hacia adentro. Esto, claro, con el margen de error de toda generalización, y con la fe en que hay hombres que siempre estarán por encima de las condiciones con las que quisieron anularlos. La LOGSE no creía en el ser humano, por eso no le daba libertad, no creía en sus posibilidades de superar sus condicionamientos. Pero yo sí. Y siento que todo lo que les enseño es útil, aunque sólo sea a preguntarse por las cosas. Intento hacerlos más fuertes, más dueños de su vida, más libres. Ahora soy maestro, lo que algunos maestros querían dejar de ser a toda costa.
¿Crees que saber Literatura salva de algo?
Completamente. Leer, haber aprendido a ligar los signos, a advertir el rostro verdadero de las palabras, que es lo que se aprende enseñando literatura, nos ha librado, como mínimo, del cretinismo a que los Marchesis quisieron reducirnos. La literatura nos reveló la inmensa vaciedad que ocultaba su jerga de brujos de pega. Estos tontainas no habían leído a Góngora.
Un deseo para el futuro.
Que dejen de estafarnos con los sindicatos ‘de clase’. Que haya elecciones sindicales diferenciadas por cuerpos. A ver si así nos pagan a todos, a los maestros de primaria que se han quedado en sus escuelas también, el escandaloso complemento que les están pagando por enseñar en la ESO a los maestros que se colaron en los institutos, y que se niega al resto de profesionales, de cuerpos superiores y más méritos, por hacer lo mismo. Pero, claro, los sindicatos que juegan a trabajadores en chándal, ‘sin clase’, los controlan estos maestros. Y si digo esto es, justamente, porque detrás de todas las teorías ‘benignas’ para la humanidad, del ‘progresismo’ de la escuela comprensiva, de todas esas leches con las que se cargaron la enseñanza pública, lo que se escondía era el puro medro, el complemento de destino. No de todos, claro, muchos se vieron forzados a marcharse a los institutos. Pero otros, sobre todo los más ‘revolucionarios e izquierdistas’, lo que buscaban era ascender sin mérito e igualarse en salario. Como dice un amigo mío, la envidia y el resentimiento son los verdaderos motores de la Historia.
¿Rabia o lucidez al escribir sobre la Enseñanza?
Hablemos de indignación, más que de rabia. A la rabia no hay que dejarla suelta, porque nos ciega. La indignación, por el contrario, nos da la fuerza para levantarnos contra lo que vemos, contra lo que, de no denunciarlo, nos deja sin dignidad. Yo no podía dejar de denunciar la planificada y sistemática destrucción de nuestra profesión sin envilecerme con ello, porque, además, esa destrucción ha sido el más totalitario y resentido ataque al proyecto ilustrado, al sueño de la redención de los humildes a través de la cultura, que se haya producido nunca en España. Ni en los momentos más negros de nuestra Historia se ha dado una operación de engaño masivo, encima vendida con tules ‘progresistas’, como esta conversión del saber en sucedáneo que una confabulación de ignorantes, ambiciosos, y tontos sin más, a la caza de miajicas, pusieron en marcha para hacerse con el poder educativo y extender la imbecilidad universal, tan conveniente para los poderosos y para sus lacayos, los poderosillos.
¿Hasta qué punto la LOGSE no ha hecho sino sancionar como oficiales hechos imparables como la extensión de la irresponsabilidad, falta de autoridad, etc.? ¿O es la LOGSE única y exclusivamente culpable?
Lo que la LOGSE socialista hizo fue, precisamente, acabar con la condición de valladar contra la incuria y la ignorancia que hasta entonces, y desde la Ilustración, se había intentado que fuera la enseñanza. Al menos entre los verdaderos progresistas –nada que ver con estos que ahora se dicen tal cosa-, los liberales, que sabían que para la nación de ciudadanos iguales y libres que soñaban era imprescindible la educación. Es decir, y ya en el siglo de las masas, la enseñanza ideal habría de ser la que impidiera a las masas serlo, es decir, la que ofreciera las máximas posibilidades para que quienes quisieran dejar de ser masa, para acceder a la condición de individuos libres, pudieran hacerlo. La LOGSE sancionó, y así lo teorizaban sus fundamentos ideológicos, el llamado Diseño Curricular Base –una verdadera antología de la psicotontería más desternillante-, la necesidad de que la educación se adaptara a la sociedad, es decir, que adiestrara en la buena conducción del carrito del pryca para llevar las pizzas hasta el televisor TFT donde se emiten las ‘Crónicas de mi hermano’. En fin, que en vez de ser la educación el arma para la mejora de la sociedad, se convertía en mera divulgación de los valores imperantes y promovidos por los verdaderos emperadores comerciales, adobado todo en una jerga hueca y pedaboba, y en una santurronería políticamente correcta que en lugar de construir ciudadanos, construye ovejas temerosas de abandonar el rebaño, meros consumidores de lo que se les dicta.
¿Son Alvaro Marchesi y César Coll los máximos gurús de la Pedagogía de la LOGSE?
César Coll anda ahora más retirado de la primera línea, igual hasta se ha dado cuenta del disparate que ayudó a levantar. Pero Marchesi, psicólogo evolutivo de efecto contrario, hacia el árbol del que nunca debimos bajarnos, sí sigue siendo el gurú socialista, y hasta se ha montado un divertidísima ‘Fundación para la modernización de España’ desde la que sigue expeliendo informes que demuestran que todo el mundo está equivocado -incluida la realidad- menos él. Es un sarcasmo, y encima lo dice en serio, el tío, que quien ha propiciado un retroceso histórico en el nivel de conocimientos de los jóvenes españoles, se haya hecho una fundación para la modernización, desde la que cobrará suculentos emolumentos por sus luminosos informes. ¡Qué cara más dura, odo!
¿Cuál es la verdadera igualdad de oportunidades: la pedagogía LOGSE o la pedagogía LOCE? ¿Escuela Comprensiva o Itinerarios, por qué?
Por supuesto, los itinerarios, porque enseñan lo que hoy les negamos: a elegir, a comprometerse con lo que se elige, a ser responsable y luchar por ello, a ser libres. El eje de la pedagogá LOGSE era justo lo contrario: la negación de la libertad, todos juntos por el camino único, un comunismo de la Srta. Pepis hasta los dieciséis años. Y después, indefensos, al capitalismo. A competir sin que nadie los haya preparado para ello. Por eso yo hubiera ido mucho más lejos que la moderadísima LOCE: un bachiller de seis años, desde los doce, y tras un examen de ingreso. Y una excelente alternativa más profesional, ahí sí, bien dotada económicamente, con las últimas tecnologías, las ratios más reducidas... En fin, con toda la inversión que no se necesitaría en un bachillerato para el que lo único imprescindible es ganas de trabajar y una pizarra.
Despliega tus ideas principales sobre cómo deberían ser los Centros de Formación Continua del Profesorado.
Yo los cerraría. O, todo lo contrario de lo que hoy son, haría de ellos claustros cerrados a la psicotontería, donde se volviera a hablar de literatura, de biología, de matemáticas, de arte, de música. Donde se expulsara a quien se atreviera a utilizar la palabra ‘estrategia’, siempre que no fuera para hablar de Clausewitz o del excelso Madrid. Donde los profesores volvieran a sentir la dignidad de su oficio y la necesidad de mantenerse al día en él. Donde se hablara de conocimientos, de sabiduría. Hoy en las salas de profesores sólo se oye hablar de si Buenafuente ha superado a Sardá o de si has enviado la amonestación o has realizado la adaptación curricular.
¿Eres un Profesor Quemado?
Creo que no. Sigo queriendo enseñar cada día que entro en mi aula. Sé que ya no soy profesor de Literatura, que la han dejado reducida a un simulacro, porque la quiebra cultural que el adocenamiento y la LOGSE han producido es irreversible. Lo que se ha perdido es el valor, la admiración hacia el arte y la creación, hacia el sufrimiento que implica. Hoy sólo se concibe el consumo, el entretenimiento, lo que saca hacia afuera, no lo que obliga a mirar hacia adentro. Esto, claro, con el margen de error de toda generalización, y con la fe en que hay hombres que siempre estarán por encima de las condiciones con las que quisieron anularlos. La LOGSE no creía en el ser humano, por eso no le daba libertad, no creía en sus posibilidades de superar sus condicionamientos. Pero yo sí. Y siento que todo lo que les enseño es útil, aunque sólo sea a preguntarse por las cosas. Intento hacerlos más fuertes, más dueños de su vida, más libres. Ahora soy maestro, lo que algunos maestros querían dejar de ser a toda costa.
¿Crees que saber Literatura salva de algo?
Completamente. Leer, haber aprendido a ligar los signos, a advertir el rostro verdadero de las palabras, que es lo que se aprende enseñando literatura, nos ha librado, como mínimo, del cretinismo a que los Marchesis quisieron reducirnos. La literatura nos reveló la inmensa vaciedad que ocultaba su jerga de brujos de pega. Estos tontainas no habían leído a Góngora.
Un deseo para el futuro.
Que dejen de estafarnos con los sindicatos ‘de clase’. Que haya elecciones sindicales diferenciadas por cuerpos. A ver si así nos pagan a todos, a los maestros de primaria que se han quedado en sus escuelas también, el escandaloso complemento que les están pagando por enseñar en la ESO a los maestros que se colaron en los institutos, y que se niega al resto de profesionales, de cuerpos superiores y más méritos, por hacer lo mismo. Pero, claro, los sindicatos que juegan a trabajadores en chándal, ‘sin clase’, los controlan estos maestros. Y si digo esto es, justamente, porque detrás de todas las teorías ‘benignas’ para la humanidad, del ‘progresismo’ de la escuela comprensiva, de todas esas leches con las que se cargaron la enseñanza pública, lo que se escondía era el puro medro, el complemento de destino. No de todos, claro, muchos se vieron forzados a marcharse a los institutos. Pero otros, sobre todo los más ‘revolucionarios e izquierdistas’, lo que buscaban era ascender sin mérito e igualarse en salario. Como dice un amigo mío, la envidia y el resentimiento son los verdaderos motores de la Historia.





