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"Recado de Escribir", de Santiago Delgado
Opiniones de actualidad y creaciones literarias
Acerca de
Santiago Delgado es Profesor de Literatura y escritor
 
Ladrones de tinta: buenísima novela


Alfonso Mateo Sagasta, casi nuevo en esta plaza de las letras hispanas, apartado narrativa, es el autor de esta novela que recomiendo vivamente. Sobre todo a los lectores con formación literaria, o aficionados a la Literatura Clásica Española. Sagasta parte de uno de los enigmas mayores de la historia de las letras hispanas: ¿quién fue el autor del falso Quijote, o Quijote de Avellaneda? Narrada en primera persona, con apenas guiños a la Picaresca, la novela se encadena a las pesquisas que el menestral con ínfulas de hidalgo, Isidoro de Montemayor, lleva a cabo por encargo del editor Francisco de Robles, ansioso por tener, de manos de Don Miguel de Cervantes, la verdadera segunda parte del Quijote, luego de haber tenido la primera.
Diez años han pasado desde que, en 1605, y en la imprenta de Juan de la Cuesta, saliese al público la inmortal novela. Es el momento en que el editor encarga a su corrector de pruebas, y empleado de garito propio, la misión de descubrir al villano que ha efectuado el enajenamiento de personaje. A partir de ahí, asistimos a la mejor panorámica que yo haya conocido, de toda la vida cotidiana del Siglo de Oro español, tanto en su vertiente lumpen, como en su perspectiva señorial. El costumbrismo diario, y misérrimo, de los españoles del momento, altos y bajos, alterna con los usos, pelotazos inmobiliarios y financieros incluidos, de la despreciable nobleza de la época. Un mundo desconocedor de la higiene por completo, capaz de malos tratos estructurales a la infancia para sobrevivir, y de integrar en lo políticamente correcto de la época, tanto el racismo como la marginación a los distintos.
Junto a todo esto, que no es sino marco de la historia, aunque a muchos les abrirá los ojos, Montemayor conoce e interroga a toda la pléyade de escritores e intelectuales de su tiempo, en busca de pistas para descubrir al autor que se esconde tras Avellaneda. El conocimiento que muestra el autor al hacer hablar a todos estos personajes es magistral, empezando por el propio Cervantes: Vélez de Guevara, Alonso de Contreras, Tirso de Molina, Lope de Vega, Juan de Tassis (Conde de Villamediana), Luis de Góngora, Ginés de Psasmonte y Quevedo, pasan por las páginas de Mateo Sagasta, con una propiedad digna del verismo más acendrado.
Una vez logrado el cuadro de la España, madrileña España, pero España, el novelista nos resuelve, como en un thriller, con asesinato/suicidio incluido, el asunto de la novela. No se lo desvelaré por lealtad crítica, pero sí les adelanto que no hay sorpresas, Sagasta opta por la solución más lógica y esperable, aunque no por ello menos conseguida. Lean la novela y se enterarán. Eso sí, les aseguro que, como en toda novela buena de intriga, lo de menos es la resolución del enigma. Lo de más es, con mucho, el camino narrativo trazado, a través de selvas, desiertos y montañas de prosa, por el novelista. Nunca es otra la causa de que una novela sea recomendable. No se la pierdan. Vale.


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