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"Recado de Escribir", de Santiago Delgado
Opiniones de actualidad y creaciones literarias
Acerca de
Santiago Delgado es Profesor de Literatura y escritor
 
Cinco libros y una obra de teatro

En una muy buena providencia de La Consejería de Educación de la Región de Murcia, a partir del próximo curso, 2005/2006, cada alumno de Enseñanza Primaria, no sé si también Secundaria, deberá leer al menos cinco libros. Muy bien, como ya digo. Ahora hace falta saber los pormenores, cosa que haré en cuanto pueda. Vayan por el momento algunas observaciones que considero importantes, y que no sé si estarán integradas en la prosa del Plan, pero que son, creo, bastante significativas.
En primer lugar, convendría señalar, aparte del número de libros, un mínimo de páginas. Hay libros minúsculos y hay libros mayúsculos. También habría que dejar claro que la ley no se puede referir a libros exclusivamente de creación literaria. Afortunadamente, la edición de libros temáticos para niños y adolescentes goza de buena salud. Un buen libro de iniciación en la Astronomía, por ejemplo, puede valer más para la formación de un chaval que una novela mediocre o alienante, impuesta por la inercia docente. Incluso se debería regular, dejándola variable, la proporción de libros de tales vertientes. Se podrían distribuir por materias o asignaturas esos cinco libros prescriptivos.
Otra cuestión candente es la presencia de clásicos en las listas de lecturas. No soy partidario, en general. Admito excepciones. Y nunca, nunca, listas con sólo clásicos. Los clásicos deben ser oídos por los alumnos, en la voz del profesor, junto con las explicaciones pertinentes. Son puntos de partida, no metas de llegada. Ya digo que hay excepciones. No olvidemos la memorización lúdica de poemas, tan necesaria para completar la formación lingüística de los hablantes.
Muchos centros docentes echarán mano de las técnicas, ya clásicas, de animación a la lectura. Ojo, pueden ser peligrosas, en tanto que hagan asociar al neolector, lectura con aliciente adjunto, payasos, concursos y jolgorios en general. Toda animación a la lectura que no termina en la lectura silenciosa y en solitario de los afectados, es una animación a la lectura frustrada, y, a demás, intrusa. El libro no puede quedarse en pretexto de saltimbanquis para ganar mercado. Hay animaciones a la lectura que no cometen ese pecado. Todo docente que haya experimentado estos tipos de animación a la lectura tipo espectáculo, debe evaluar a posteriori el número de lectores que ha conseguido. Y actuar en consecuencia.
Pero lo que sí debe incorporar todo Proyecto de Fomento de la Lectura es la inclusión en su normativa del teatro, de la dramatización. ¿Por qué no cinco libros y una obra de teatro? Hay que llevar a los discentes al teatro. Siempre hay campañas de teatro infantil, y siempre hay obras interesantes para asistir con los alumnos o incitarles a acudir a contemplarlas. En el teatro, la letra impresa se suple por la interpretación de los actores, que no sólo dicen el papel, sino que lo hacen vivo. Y hay obras que pueden ser montadas en los propios centros: recitales de poesía, sin ir más lejos. Libros sin teatro es algo cojo. Bien está la emoción a solas del libro leído en silencio, pero la vibración catártica que se experimenta con el teatro es inigualable.
Bienvenido este Proyecto de Fomento de la Lectura, y a ver si sirve para seguir restando elementos de ese lastre de profesores cegados por la Gramática, que no entienden que de nada sirve la Sintaxis, si se tiene un nivel léxico ínfimo, por no hablar de la expresión, no ya escrita, sino simplemente hablada.
Pues eso, cinco libros y una obra de teatro. Vale.
No