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"Recado de Escribir", de Santiago Delgado
Opiniones de actualidad y creaciones literarias
Acerca de
Santiago Delgado es Profesor de Literatura y escritor
 
Magia y encanto en la pintura de Pedro Cano


A este lado del embrujo, pero cerquísima de sus arrabales; como un grito suspirado que pugnase por compartir identidad con lo irreal, la pintura de Pedro Cano merece estos días la dignidad del Doctorado Honoris Causam de la Universidad de Murcia. La ciencia rinde homenaje así al arte. Ya lo hizo con Ramón Gaya, y repite esquema con el pintor de Blanca. La sabiduría no habita solamente en las páginas manuscritas, impresas o virtuales que la humanidad ha ido pergeñando siglo tras siglo, milenio tras milenio. La sabiduría comenzó en Altamira, y rinde ciclo hoy, por el momento, con Pedro Cano, y su poética plástica que somete el abstracto, sin exiliarlo, a un expresionismo de abolengo, que reivindica la calidad y la exigencia estética como reclamo de nuestros días.
Contemplar un cuadro de Pedro Cano es viajar a cierto interior de uno mismo, y descubrir allí el infinito, como una dimensión de la grandeza del espíritu humano. No hay concesión alguna a la trivialidad significativa en su pictórica. Los colores, las formas, las brumas, las alusiones figurativas… viven en una realidad que roza lo invisible sin tocarlo. Es una pintura con vocación de invisibilidad, pero con mensaje al espíritu. La retina no es sino mensajera del recado de pintura de Pedro Cano. En alguna parte del cerebro, donde acaso escondidamente se complacen en secreta y permanente promiscuidad materia y espíritu, esos mensajes de los lienzos del pintor de Blanca traspasan barreras y acceden a calladas categorías inmateriales mas no abstractas, a un paso de lo espiritual. Un espiritualismo laico y sencillo, reflejo de la propia manera de ser del pintor, que aprendió de su Blanca natal algo más que la luz de huerta mediterránea que fluye por su pincel tras recorrer el cauce que va desde el corazón hasta sus dedos.
Universal como el mismo arte, Pedro Cano se hace merecedor de este laurel académico como el fruto en granazón surge de las floraciones primaverales, tras la meditación estival, sin más intervención que el tiempo, revestido de la sabiduría caliente y seca de la tierra y el aire, pasada la estadía húmeda de la estación lluviosa.
Pedro Cano es ya Doctor Honoris Causam universitario. Los limones de cualquier huerta murciana, dispuestos en el estético desorden propio del modelo de un bodegón, las eflorescencias del jazmín reventando en diminutas blancuras alzadas desde algún tiesto del patio interior de una casa de pueblo, algunas viejas puertas olvidadas por el abandono, plenas de dignidad plástica, algún hermoso verso o párrafo que inspiró al pintor, y luego lo olvidó… celebran a buen seguro, entre el orgullo y la serenidad que sus naturalezas vivas les conceden, este homenaje, que, damos por cierto, el pintor comparte con todos ellos, dilectos modelos suyos.
Enhorabuena, Maestro. Vale.


 
 
Comentario:
Estimado Santiago
Tienes razón en cuanto a Pedro Cano, comparto lo dicho.
saludos
No