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"Recado de Escribir", de Santiago Delgado
Opiniones de actualidad y creaciones literarias
Acerca de
Santiago Delgado es Profesor de Literatura y escritor
 
Puentes


Me llega a mi correo electrónico un Power Point dedicado a fotografías de puentes de todo el mundo. Precioso, como todos o casi todos los PPS que se reciben. Nocturnos, diurnos, atardecidas, amanecidas… con un puente en primer lugar. También los hay antiguos, medievales, barrocos. Hay todo un género visual en esto de los PPS. Un preciosismo maravilloso que recrea la vista, pero que va cediendo ante la dictadura de lo abundante. Tanto y tanto PPS con fotos de primor abotarga, y es que la ley de la escasez es indispensable para valorar las cosas. Nada hay tan insoportable como la rutina. Me contaba una amiga que un señor de cierta ciudad que no mencionaré, tenía por una esposa una mujer bellísima, una realhembra de tronío. Pero, que no obstante, mantenía una querida, más por acceder al grado de señorito que por otra cosa. Un día, alguien le afeó su comportamiento infiel, ponderándole las excelencias de los encantos de su esposa. El fulano en cuestión respondió:

-Hombre… es que todos los días pollo…

El pollo, en aquellos tiempos de Maricastaña, era un boccato di Cardinale, pues aún no había granjas avícolas que convirtieran a las gallinas y sus gallos en cosas industriales, apenas semovientes.

Y eso es lo que pasa con las fotografías que digo, de primor. Tantas, todos los días, acaban con la excepcionalidad de la belleza. Si hubiese miles de Venus de Milo otro galla cantaría en esto de la belleza. ¿O no?

Bueno, pues hablábamos de puentes, sí. En la Edad Media excomulgaban a quien destruía un puente. Los particulares, así en general, no se dedicaban a destruir puentes. Mayormente, porque aún no había mercado negro de armas, y mucho menos de explosivos, que no existían. Pero los señores feudales sí destrozaban puentes, los del enemigo sobre todo. Llegó la Iglesia, y pudo salvar algunos. Todavía nadie se lo ha agradecido a la Iglesia. Yo lo hago ahora.

En el Juego de la Oca, que algunos dicen que es el Camino de Santiago convertido en juego por los Templarios, si caes en puente vas de puente a puente; o sea, avanzas un montón, o un huevo que se dice. Llegar a un río sin puente en el Camino de Santiago era una desgracia. Tenías que vadear el río, y aventurarte por zonas no seguras o menos seguras, hasta llegar a un vado. Y, encima, mojarte. Hoy el puente es una cosa trivial, y el mundo está lleno de Calatravas. Pero entonces no. Los constructores de puentes hicieron avanzar Europa más que nadie o tanto como el que más. Los monjes copistas de los monasterios y los constructores de puentes eran los progresistas de entonces. Los feudales que quemaba bibliotecas y destruían puentes, los retrógrados.

Y así llegamos hoy en día ante este PPS de puentes, que a mí me encanta, a pesar de la rutinariedad que digo. Yo no he puesto más puentes que los que ponía en el Belén sobre el río de plata o de cristal. Y, en cuanto lo ponía, podía escuchar la expectación de todas las figuras de barro, por ver a cuál de ellas pondría sobre el puente. Yo era muy clasista al revés, y ponía siempre a la figura más humilde: a la señora con el pollo en la mano y la cesta en la cabeza o alguna similar. Protestaban algo todos, y luego se callaban. Pero sé yo que a todas les hubiera gustado ser la figura sobre el puente. Era el lugar más privilegiado.

Por eso quiero dedicar esta prosa a todos los que saben construir o han construido puentes, con mi agradecimiento. Vale.


 
Comentario:
la verdad nunca lo habia visto de esa manera, me parece bastante interesante, en adelante tratare de mirarlos bajo tu optica.
 
Comentario:
Es cierto, Santiago, que lo que son puentes los hay a profusión hoy en día. Los tenemos de diseño de los arquitectos actuales, monumentales como los acueductos, y los hay más modestos pero abarrotados de historia.
En Suiza tenemos de todo, pero predominan los diminutos, ya que , al estar surcado de ríos todo el territorio, cada pueblo o ciudad tiene su/s puente/s.
Lo que sí que no conocemos aquí es "hacer puente", magnífica expresión de gran usanza en España y que entre los helvetas sólo aparece una vez al año: La Ascensión, en mayo, que paradógicamente ha desaparecido entre vosotros.

Los puentes, todos, son una maravilla!

Un abrazo

Rosa
 
Comentario:
Los puentes son,por su propia naturaleza, evocadores. El artículo de S.Delgado también, ya que tiende puentes hacia el recuerdo y la inocencia ilusionada de la infancia en Navidad.
La concomitancia con la concepción del juego de la oca en Matilde Asensi (figura del Camino de Santiago en "Jacobus") curiosa e interesante.
La prosa del rtículo, magistral, como la de un escritor avezado a los espacios cortos, que acercan al lector a parcelas de su memoria.
Leyéndolo, he recordado el encantador puente de Palas do Rei (Pontevedra).
 
Comentario:
Los puentes son,por su propia naturaleza, evocadores. El artículo de S.Delgado también, ya que tiende puentes hacia el recuerdo y la inocencia ilusionada de la infancia en Navidad.
La concomitancia con la concepción del juego de la oca en Matilde Asensi (figura del Camino de Santiago en "Jacobus") curiosa e interesante.
La prosa del rtículo, magistral, como la de un escritor avezado a los espacios cortos, que acercan al lector a parcelas de su memoria.
Leyéndolo, he recordado el encantador puente de Palas do Rei (Pontevedra).
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