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El observador
Cosas que se ven, se oyen y se sienten
Sindicación
 
EL MERCADO
Hoy fuimos Reyes y yo al mercado de la florida, el mercado es un sitio peculiar, es un deambular continuo de gente en plena actividad que se mezcla con la que pasea y mira tranquilamente.



En él se oyen frases curiosas, solo hay que estar atento para oírlas, me gusta observar a la gente. Hoy, en una parada de frutos secos una chica delgada decía mientras entraba por una portezuela estrecha: Uy, que casi no entro por aquí!!! A lo que le contestaba la trabajadora de la parada, una mujer gruesa: es que por aquí solo entramos las top models!!!
Uno de mis mercados favoritos es el de la boquería (algunos erróneamente le llaman la bogatería) famoso en toda Barcelona y yo diría que en toda Catalunya. Son espectaculares sus paradas de fruta con un diverso colorido y variedad de tamaños y formas, las paradas de pescado y marisco: Mira, mira todavía colea!!!






El mercado esta abierto a todo el mundo, en el se ven todas las clases sociales, todas las nacionalidades y todas las edades, en una parada una chica gritaba: A qui li tocaaa? Qui es araaa? Y ninguna de las personas contestó hasta que preguntó: Quien es ahoraaa?
En definitiva es un mercado donde hay mercancías, pero sobretodo hay personas.

 
METEDURAS DE PATA
Una de las cosas que mas vergüenza da a la gente es meter la pata, hay veces en que esa metedura es tan grande que a uno le gustaría que lo de “tierra trágame” se hiciera realidad y no volver a ver nunca mas a los testigos del desaguisado. Os explicaré algunas de ellas y animo a los lectores del blog (si hay alguno) a relatar las suyas.
En mi colegio había un profesor (llamémosle H.) al que todos le llamaban bola, debido a su calva o seguramente por las "bolas" que contaba; pues bien hubo una vez un alumno que tenía por tutor al Sr. H, y debido a sus malas notas el profesor le dijo que quería reunirse con su padre. El alumno sin pensar con quien hablaba ni de quien le dijo a su padre: Ves a ver al bola que quiere reunirse contigo. El padre apareció al día siguiente en el colegio y después de preguntar a algunos alumnos que debían descojonarse con la pregunta de donde se encontraba el Sr. bola, se encontró con el maestro, le dió la mano y le dijo: encantado de conocerle Sr. bola, el descojone del alumnado fue general, tanto que el director en su entrega de notas refirió dicha anécdota.
Años más tarde en un festival de fin de curso, mi amigo Txema, mister bola en persona, su hijo y yo estábamos charlando amigablemente, cuando el profesor se alejó de nosotros para saludar a más gente. En ese momento mi hermana se acercó a nosotros y me preguntó: ¿Que bola os ha contado el ídem? Yo no pude creer que tuviera tanta cara de decir el mote del profesor delante de su hijo (al cual conocía) y Txema debió pensar lo mismo por su cara de estupor. Yo le pregunte: ¿Como dices? Ana repitió la pregunta y otra vez no me lo pude creer, le dije, perdona pero no te entiendo y Ana con toda su buena fe me pregunta poniendo énfasis en cada palabra: ¿QUE-QUE-BOLA-OS-HA-CONTADO-EL-IDEM? Yo rojo como un tomate y pensando que Ana había perdido la razón, opté por cambiar de tema y asegurarme de que no lo volviera a repetir con un: ¿Supongo que conoces al hijo del Sr. H? Mi hermana se quedó sin palabras y riendo dijo: ah si, sii, perdonad es que no llevo las lentillas. Todos incluidos el hijo del Sr.bola reímos con ganas, ganas que se acentuaron cuando el Sr. H. se acercó de nuevo donde estábamos saludando con un: ¿Cómo va eso chicos?
Aquella noche una vez en casa Ana y yo reíamos pensando en la mala pasada que le había jugado su miopía.
 
NOSHENUBULU
Cuando yo era peque mi padre, dos de sus amigos, un hijo de ellos y yo fuimos a pescar a un pantano de un pueblo del Priorat. Nos levantamos muy temprano y después de pasar a buscar a sus amigos nos dirigimos a nuestro destino, en un pueblecito a mitad de camino paramos para comprar pan y de paso que sus amigos conocieran ese pueblo que prometía ser bonito. Mi padre y yo nos fuimos a la única panadería que había, mientras los demás se internaban por las callejuelas del pueblo. Entramos en la panadería y allí nos dijeron que no tenían pan, ante lo cual nos fuimos a buscar a los demás amigos, para al menos, visitar el pueblo todos juntos. Al pasar por delante de una casa, cuya puerta se encontraba abierta y en su quicio estaba apoyada una señora gruesa con gafas y pelo largo moreno, mi padre me dijo: "que raro que siendo tan temprano no tengan pan". La señora al oir esto exclamó: "Noshenubuluu"
mi padre y yo nos miramos con cara de no entender nada de lo que en lo que parecía una lengua bárbara había dicho esa señora. Mi padre, aguantándose la risa y sonriéndole le preguntó: perdón, ¿como dice? La señora saliendo fuera nos explicó: "Que eta noshe no ha habío lú y no han podió pastá tó lo que han querío." Mi padre y yo exclamamos al unísono un ahhhhhhh de alivio , ya que por un momento nos pareció que nos encontrábamos en un pueblo donde se hablaba algún dialecto suahili. Desde aquel día esa frase noshenubulu quedó en los anales de la familia como ejemplo de lo complicado que puede ser en algunos momentos entenderse entre los humanos.
 
DEJALO ROBER Y LOS MOSSOS
Era el día 16 o 17 de agosto de 2006, Reyes y yo volvíamos de las fiestas de gracia sobre las 2 de la mañana en su coche. En la calle llobregat esquina con occidente divisamos a lo lejos lo que parecía una persona estirada en el paso cebra. Reyes fue frenando hasta situarse cerca del paso y pudimos comprobar que efectivamente se trataba de un hombre. Yo le dije a Reyes: "voy a ver que pasa" y ella me decía: "no bajes, no bajes" pero ya abriendo la puerta le contesté:" hay que ver que le pasa". Me acerqué al individuo alto y delgado y de unos 30 años y le dije:" perdona, vamos a pasar, puedes apartarte?" a lo que el individuo sin mirarme respondió:"llama a los mossos o a la guardia urbana". yo le respondí:"muy bien, como tu quieras" y le dije a Reyes:"llama a los mossos" ella me preguntó el número y yo le dije que el 088. Avisamos a los mossos, mientras a lo lejos vimos acercarse una moto, ante la posibilidad de que el motorista pudiera atropellar al individuo opté por hacerle señales para que parase. El motorista me preguntó que ocurría y señalando al hombre tendido en el suelo le dije que no se quería mover y que llamásemos a los mossos o a la guardia urbana. El conductor de la moto le rodeó y siguió su camino, mientras iban llegando más coches. Iban ya 4, cuando del último descendió un chico no muy alto con gorra y chándal, mientras que de su coche se oía un estridente chumba, chumba, el chico se acercó a nosotros y uno de los que esperábamos dijo: ya verás como este lo arregla rápido. El chico tras preguntar que pasaba se acercó al individuo estirado y le dijo que dejara pasar a lo que sin mirarle respondió: "llama a los mossos o a la guardia urbana", el cani o killo en cuestión le dijo: venga hombre deja pasar. Como el otro no respondía el Rober, que así le llamaba su novia al enterarse de que habíamos avisado a los mossos:"déjalo Rober, déjalo Rober" cogió la mochila del individuo y la tiró contra la acera, sólo en ese momento el durmiente, que no era nada bello, salió de su letargo y levantó la cabeza para ver que hacía Rober, volviendo luego a su posición original. Déjalo Rober rodeó al individuo y agarrándole por un codo y una rodilla le lanzó encima de la acera, dándole una floja patada, no para hacerle daño sino como aviso de lo que le podía venir si se rebotaba. El durmiente se despertó de golpe y poniéndose en pie le dijo:"tío, estás loco (es curiosa esa frase viniendo de él, que debía ser un ejemplo de cordura), tu a mí no me pegues" déjalo Rober contestó:"nadie te va a pegar, pero apártarte y deja pasar a la gente", el individuo seguramente vió el paquete de tabaco de déjalo Rober y le dijo:"dame un cigarrillo", déjalo Rober le contestó:"yo te lo doy si te apartas y dejas pasar" el durmiente debió pensar que mas vale un cigarrillo, que una patada en la boca y diciendo vale se retiró a la acera. Déjalo Rober, a punto de reventar de orgullo nos dijo: hala, ya podéis pasar, rápidamente nos subimos al coche y seguimos Nuestro camino. En la plaza Blas infante vimos 2 coches de los mossos y le dije a reyes:"anda, mira donde estaban los mossos". Pasamos al lado de los coches y pudimos ver que estaban vacíos. En la segunda vuelta buscando aparcamiento vimos salir de nuestro portal a 2 mossos con un chico esposado, al verlo le dije a reyes:"ahora sólo faltaría para completar la noche que nos hubieran entrado en el piso". Aparcamos y cuando llegamos al portal que se encontraba abierto de par en par, vimos a otro chico hablando con los mossos , cuando acabó de hablar entró y cerró la puerta y con tono de enfado nos dijo un "buenas noches" de cortesía. Poco le debió durar el enfado al vecino, porque su colega en 2 días estaba en libertad, pues ya le vimos salir de casa con un casco medio puesto y corriendo.