SANT JORDI
Con 7 minutos y 18 segundos para que llegue el próximo metro me da tiempo de empezar un artículo nuevo. Podría versar sobre el metro y sus retrasos, pero no, tratara sobre este día tan especial para Cataluña como es Sant Jordi. En ese día los señores regalan a las señoras (amigas, novias, esposas o madres) una rosa, y las señoras le regalan a los caballeros un libro. Es una bonita tradición, también se pueden observar ese día todas las paradas y puestos ambulantes de venta de rosas y libros. Este año destaca un nuevo ejemplar de rosa, la arco iris, que se une al amplio abanico de colores ya existentes. Lo recomendable este día es pasear por la ciudad y vivir el ambiente de buen rollo general la pena es que en un día tan bonito y señalado, las autoridades no lo hayan declarado no laborable y solo se puede disfrutar en su plenitud en los días que caiga en festivo.
VUELO FELINO
A pesar de que los gatos son animales ágiles, rápidos y con unos sentidos que les convierten en auténticos equilibristas, también tienen errores de cálculo y pueden llegar a caerse desde balcones y terrazas. No es que el gato esté harto de la vida y quiera suicidarte, simplemente ocurre que hacen honor a la frase de que la curiosidad mató al gato. Las caídas en gatos son más frecuentes en ejemplares jóvenes y que no están esterilizados sin distinción de sexo, o sea que Taz tiene todos los números para ser paracaidista. A veces se tira horas mirando por el balcón sentada encima de la mesa del ordenador, mira los balcones, la ropa tendida y los pajaritos de los vecinos, a veces se pone de pie y se apoya en el cristal de la puerta como queriendo salir, si la puerta estuviera abierta Taz saldría al balcón y quien sabe que haría. Para evitar una posible caída hemos colocado una rejilla que Taz escala sin problemas, ya nos la encontramos haciendo zigzag entre los barrotes de la barandilla y optamos por añadir a la rejilla un plástico de pvc en el que Taz no puede clavar las uñas y por consiguiente escalar, al menos en teoría, porque a veces parece una Nikita felina entrenada por los comandos gatunos.
Las consecuencias de las caídas en los gatos (en la mayoría de los casos son roturas del paladar, patas, etc.) dependen del piso desde el que se produzca, de los obstáculos como tendederos etc. que encuentra en su camino, del peso del animal y de la superficie del suelo en el que impacte. Si la caída se produce desde el primer piso puede tener peores consecuencias que si se produce desde un piso más alto, al no haber demasiada altura al gato no le da tiempo de cambiar de postura y puede romperse la columna. Si se produce desde un piso más alto (hasta un 4º) el gato tiene tiempo de adaptarse a la caída pero como nota la aceleración cae tenso y se producen muchos daños, si cae desde un piso más alto llega un momento en que la velocidad es constante y al no notar aceleración el gato se relaja disfrutando del “vuelo” pero no así del aterrizaje que es de mejor pronóstico que los anteriores por llegar relajado al suelo. A partir del décimo piso como uno se puede imaginar la caída es mortal.
Resultaría lógico pensar que un gato que se cae una vez aprende la lección pero no es así, un gato que se cae repite la experiencia (se le llama síndrome del gato paracaidista) y su cada vez mas maltrecho esqueleto aguanta peor los aterrizajes. Yo particularmente espero que Taz nunca tenga que sufrir una experiencia como esa y que yo no tenga que relatar en este blog su caída al vacío.
Las consecuencias de las caídas en los gatos (en la mayoría de los casos son roturas del paladar, patas, etc.) dependen del piso desde el que se produzca, de los obstáculos como tendederos etc. que encuentra en su camino, del peso del animal y de la superficie del suelo en el que impacte. Si la caída se produce desde el primer piso puede tener peores consecuencias que si se produce desde un piso más alto, al no haber demasiada altura al gato no le da tiempo de cambiar de postura y puede romperse la columna. Si se produce desde un piso más alto (hasta un 4º) el gato tiene tiempo de adaptarse a la caída pero como nota la aceleración cae tenso y se producen muchos daños, si cae desde un piso más alto llega un momento en que la velocidad es constante y al no notar aceleración el gato se relaja disfrutando del “vuelo” pero no así del aterrizaje que es de mejor pronóstico que los anteriores por llegar relajado al suelo. A partir del décimo piso como uno se puede imaginar la caída es mortal.
Resultaría lógico pensar que un gato que se cae una vez aprende la lección pero no es así, un gato que se cae repite la experiencia (se le llama síndrome del gato paracaidista) y su cada vez mas maltrecho esqueleto aguanta peor los aterrizajes. Yo particularmente espero que Taz nunca tenga que sufrir una experiencia como esa y que yo no tenga que relatar en este blog su caída al vacío.





