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El observador
Cosas que se ven, se oyen y se sienten
Sindicación
 
LOTES Y LOTERIAS
El día 22 de diciembre es un día entrañable, me vienen a la memoria recuerdos de la infancia, el día anterior en el colegio cada clase pintaba un belén en la pizarra y luego una delegación de profesores decidía cuál era el mejor, el premio era… pues la verdad es que no me acuerdo, por lo que no debía ser demasiado importante, posiblemente caramelos o chucherías a los que nunca fui aficionado. Ese era un día en el que unos se dedicaban a pintar en la pizarra y otros jugaban sin el agobio de la vigilancia estrecha del profesor.
El 22 ya de vacaciones y con el buen sabor de boca del día anterior nos levantábamos temprano para seguir el sorteo de la lotería y mi madre nos premiaba por coger toda la lista entera, el premio era… pues creo recordar que era dinero, al que nunca fui aficionado tampoco. Por la televisión se veía todo el sorteo y luego las celebraciones de los afortunados, en especial recuerdo el de un año en que tocó en un mercado y una dependienta, radiante de felicidad tiraba caramelos a los clientes y a los reporteros, uno de ellos en plan borde le dijo a la señora: No tire los caramelos contra la cámara!!! Y la pobre señora disculpándose: perdón, perdón, en lugar de contestar: si la rompo te compro tres con la de kilos que me han tocado antipático!!!
En ese día se ven a los empleados llevar los lotes de navidad con la cara de contentos por el detalle de la empresa, curiosamente en la empresa donde estoy el lote brilla por su ausencia, pero si que tienen un detalle y es que el lote nos lo dan pero de trabajar, a lo que… TAMPOCO FUI AFICIONADO.
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