TORTILLA DE PATATAZ
Taz ya se ha escapado una vez, posiblemente según el veterinario porque puede estar empezando ya con el celo.
Una mañana que nos íbamos a trabajar aprovechó un descuido y salió escopeteada escaleras abajo, obviamente salí en su persecución y pude observar como se detenía en el piso de abajo buscando una salida. Cuando me vió llegar siguió su huida hacia el siguiente piso, allí brincó una altura de un metro aproximadamente intentando escalar la pared para huir no se sabe en que dirección y siguió su ruta de escape, pero en el siguiente llegué yo antes a la escalera de bajada aprovechando su búsqueda de alguna salida. Una vez allí le corté el paso y Taz emitió un bufido en señal de protesta, logré cogerla por la nuca como las madres hacen con los gatitos y entonces empezó a maullar como si la estuvieran despellejando y se aferró con sus uñas fuertemente a mi hombro izquierdo. Subí los tres pisos a pie en lugar de tomar el ascensor porque pensé que sería lo más rápido. Taz siguió maullando la subida de los tres pisos. Menudo escándalo!!! Una vez arriba la dejé dentro de casa y nos fuimos a trabajar pensando en tomar medidas para no tener que hacer footing matutino por las escaleras. Así que decidimos poner una rejilla a modo de puerta con la que sobró del balcón. Esa misma tarde me puse manos a la obra e instalé un sistema de apertura a base de alcayatas, una autentica obra de ingeniería como la del canal de Suez.
Pero Taz no se conformaba con escaparse, una mañana Reyes se hizo una tortilla de patatas para desayunar en el trabajo, hizo su tortilla, la puso en papel de plata y la dejó encima de la mesa, no habían pasado ni 2 minutos que Taz ya había tirado el paquete encima de una silla, roto el papel y se estaba comiendo la tortilla, cosa que tampoco es de extrañar porque Reyes hace unas tortillas de patatas exquisitas.
Pues tampoco Taz estaba conforme con eso, el otro día jugando a Tazball pasó por debajo de la improvisada puerta-rejilla y se encontró en el otro lado. Yo la dejé allí para ver si se escapaba o solicitaba ayuda para salir, pero ella ya sabía la manera, primero se inclinó y pasó su cabecita por debajo de la rejilla y luego con sus patas traseras hizo fuerza para acabar de pasar todo el cuerpo. Nuestro esfuerzo en vano! Pero no hay que rendirse, ya hemos pensado en poner un listón de madera en la parte baja de la rejilla para evitar la fuga.
Una mañana que nos íbamos a trabajar aprovechó un descuido y salió escopeteada escaleras abajo, obviamente salí en su persecución y pude observar como se detenía en el piso de abajo buscando una salida. Cuando me vió llegar siguió su huida hacia el siguiente piso, allí brincó una altura de un metro aproximadamente intentando escalar la pared para huir no se sabe en que dirección y siguió su ruta de escape, pero en el siguiente llegué yo antes a la escalera de bajada aprovechando su búsqueda de alguna salida. Una vez allí le corté el paso y Taz emitió un bufido en señal de protesta, logré cogerla por la nuca como las madres hacen con los gatitos y entonces empezó a maullar como si la estuvieran despellejando y se aferró con sus uñas fuertemente a mi hombro izquierdo. Subí los tres pisos a pie en lugar de tomar el ascensor porque pensé que sería lo más rápido. Taz siguió maullando la subida de los tres pisos. Menudo escándalo!!! Una vez arriba la dejé dentro de casa y nos fuimos a trabajar pensando en tomar medidas para no tener que hacer footing matutino por las escaleras. Así que decidimos poner una rejilla a modo de puerta con la que sobró del balcón. Esa misma tarde me puse manos a la obra e instalé un sistema de apertura a base de alcayatas, una autentica obra de ingeniería como la del canal de Suez.
Pero Taz no se conformaba con escaparse, una mañana Reyes se hizo una tortilla de patatas para desayunar en el trabajo, hizo su tortilla, la puso en papel de plata y la dejó encima de la mesa, no habían pasado ni 2 minutos que Taz ya había tirado el paquete encima de una silla, roto el papel y se estaba comiendo la tortilla, cosa que tampoco es de extrañar porque Reyes hace unas tortillas de patatas exquisitas.
Pues tampoco Taz estaba conforme con eso, el otro día jugando a Tazball pasó por debajo de la improvisada puerta-rejilla y se encontró en el otro lado. Yo la dejé allí para ver si se escapaba o solicitaba ayuda para salir, pero ella ya sabía la manera, primero se inclinó y pasó su cabecita por debajo de la rejilla y luego con sus patas traseras hizo fuerza para acabar de pasar todo el cuerpo. Nuestro esfuerzo en vano! Pero no hay que rendirse, ya hemos pensado en poner un listón de madera en la parte baja de la rejilla para evitar la fuga.
Comentario:
¡Vaya! Interesante post...
Doctor,
Crítico de blogs
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