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El observador
Cosas que se ven, se oyen y se sienten
Sindicación
 
LOS GRILLEROS
Existe una fauna urbana a la que he bautizado como “grilleros”, suelen actuar en el metro, aunque también en otros lugares, se caracterizan por escuchar canciones reproducidas en su teléfono móvil, obviamente la calidad de sonido es nefasta, mas que sonar a música suena como una jaula de grillos. De ahí viene el nombre de grilleros. Normalmente el grillero suele ser de nacionalidad extranjera, aunque algún nacional también hay, son los que hace años se les conocía con el nombre de lolailos y acarreaban un gran radiocassette encima con música a todo trapo preferentemente rumbas y soleares y otras joyas del panorama musical. La música del grillero extranjero tampoco es que sea especialmente hermosa, si el grillero es paquistaní nos deleita con Punjabis o cosas parecidas, o sea música estridente con muchos instrumentos de cuerda y gritos por doquier. Si el grillero es sudamericano nos deleitará con regeeaton acompañándolo en ocasiones con su propia voz, que gran expresión artística!!! En ocasiones me he visto tentado de darle dinero por su buen hacer.
Normalmente el grillero suele ir acompañado, de ahí que tenga que compartir la música con su amigo, debe ser que desconoce el uso de conexiones dobles para auriculares o en un caso mas apurado el compartir auricular, como suelen hacer las chicas adolescentes preferiblemente.
De todas formas no es que esté totalmente en contra de los grilleros, tal como está el mundo hoy en dia prefiero tener al lado a un grillero, que no a un "grillao".
Tambien hay casos en los que el grillero va solo, pero no debe disponer de auricular o en su gran generosidad decide compartir su música con todos los demás, que gran honor!
Se me ocurre que si todos los que vamos en el vagón de metro nos pusiéramos a escuchar música con nuestros móviles aquello mas que una jaula de grillos seria un manicomio. Mi opción mas utilizada en el caso de toparme con un grillero cuya música no aguante es sacar mi móvil, ponerme auriculares y oir mi propia música, eso si, sin obligar a nadie a oírla conmigo.
Hace unos días en el metro me encontré con un joven de unos veintipocos años, que debía ser músico, llevaba una guitarra en su funda montada encima de un ampli y todo ello en un carrito con una silla plegable.
Cuando subió al metro desplego su silla, sacó un portátil y se puso unos auriculares que por su forma y diseño debían ser profesionales. Se sentó en medio del pasillo en la parte donde están los asientos, es decir no molestaba a nadie, por lo que pude ver se dedico a editar música en su portátil y cuando llegó a su parada desmontó todo el chiringuito y se bajo tranquilamente, mucha gente ni siquiera reparo en el, toda una muestra de civismo y de cómo escuchar música de manera “sostenible” palabreja que como está de moda, en algún sitio la tenía que poner.
Después también tenemos a los artistas varios que nos deleitan con su arte en espera de algún donativo, pero eso ya es otra historia.
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