Charly a Bravo
Diálogo de borregos al pie de una colina, entre escaños y surrealismo bucólico:
-¿No cree Usted de veras que la idea de España como nación grande, libre y única no cabe en los tiempos actuales de la biotecnólogía y el ADSL?
-NO.
-¿No es más sencillo, si cabe, la adhesión de una pluralidad de pensamientos nacionalistas en el debate político sin que este deje de ser un debate pólítico?
-NO.
-¿Me está Usted diciendo que el consenso entre pensamientos democráticos no es posible cuando Su Señoría considere menos democráticos otros pensamientos que no sean el suyo?
-NO.
-¿Me puede explicar entonces por qué motivo no es lícito debatir en el Congreso, por inconveniente que le parezca, cualquier propuesta legítima de cualquier naturaleza democrática?
-NO.
-¿Pero no se da cuenta de que un 'NO' dialogado sería tal vez suficiente para la mayoría de los demócratas nacionalistas y no nacionalistas; para la Democracia misma?
-NO.
-Incluso le diría que el grueso del nacionalismo radical, que no aceptaría siquiera un 'NO' dialogado, se sentiría al menos un tanto más respaldado por el sistema democrático; ese que se basa en el consenso y en el diálogo. ¿De veras no es posible dialogar en la búsqueda de una propuesta consensuada?
-NO.
-¿Sabe que la Constitución que Usted tanto defiende debería amparar a todos y cada uno de los españoles y que, por este motivo, si al menos uno de los españolitos dejara de sentirse respaldado por ella debiéramos, al menos, consensuar un nuevo texto constitucional que volviera a amparar a todos y cada uno de los habitantes de este país?
-NO.
-¿Me puede Usted decir qué vanidosa Providencia le hace superior a mí o, al menos, qué Divinidad le confiere a Su Señoría una moralidad mejor que la que yo poseo por el simple hecho de tener unos valores como los que tengo, o como los que tiene Usted, o por el casual motivo de sufrir mis convicciones como las sufro, o como Usted las padece?
-NO.
-Cambiando de tercio, ¿sabía Usted que Sharon se ha fabricado una casa en el Jerusalén árabe en estos momentos en los que tanto apoya la retirada de colonos de Gaza en una maniobra, ojalá me equivoque, tan imprevista como malintencionada y, por el contrario, ahora que tanto refuerza, de forma prevista e igualmente malintencionada, las franjas de Csisjordania?
-NO.
-¿Está al tanto Su Señoría de que con el dinero gastado en los actos de toma de posesión de George W. Bush como presidente de EE.UU. se hubieran podido construir los sistemas de alerta necesarios para que cientos de miles de personas no hubieran muerto por los efectos de un maremoto en el Índico?
-No.
-¿Sabía Usted que otros tantos miles de seres humanos, que tal vez respeten la paz incluso más que Sus Señorías, malviven en la zona más árida del desierto del Sáhara a la espera de una resolución de la ONU que nunca llegará sin el apoyo de la Casa Blanca y que, por este motivo, se puede abrir un nuevo conflicto armado por la indiferencia o el desinterés de Occidente y por el cansancio o la desesperanza de los saharahuis?
-NO.
-Volviendo a la España grande y libre, ¿no cree Usted que Su Señoría está haciendo un uso partidista de su labor en el ejecutivo en relación a la campaña publicitaria que trata de buscar el acercamiento de la mayoría de los españoles a las urnas, para votar el sí (o el no) en el referendum del próximo mes? ¿No es un despropósito, aunque los dos grandes partidos del país compartan posturas, que el ejecutivo, que nos representa a todos los españoles, en la mencionada campaña se escore radicalmente hacia una de las dos decisiones electoralmente posibles?
-NO.
-¿Le interesa a Usted algo de lo que le digo?
-NO.
-¿Me está Usted escuchando?
-NO.
-¿Desea Su Señoría que me calle?
-NO. O sí. No sé. ¿Cuál era la pregunta?

Encrucijadas; ayer, hoy, siempre y todavía
Al grano...
...los hay que resuelven por si solos una inútil encrucijada. Gritan a mediopelo: "Nada de lo que soy, en este preciso momento, está en el futuro. Por eso tengo todas mis esperanzas puestas en el pasado". Ya es curioso como la gente se contradice. Así, a pesar de la lluvia y viéndolas venir, uno va soportando el paso del tiempo. De hecho, estoy en esa etapa en la que todo lo mejor está por llegar.
Pero el poeta gritaba: "hoy es siempre todavía". Y yo le tomo la palabra para galopar contra el viento. De cualquier forma el hoy no es más que el lugar donde reposa el mañana antes de ser anteayer. Un hueco vacío y atemporal que se cree más de lo que fue. Pero yo quiero disfrutar de mi mentira, de lo vacío de mi espacio y de mi tiempo. Y es que después viene ese periodo en el que nadie sabe por qué lo mejor nunca llegó... para quedarse.
Hasta entonces; un amigo.
Por X o por B
"La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa" (Albert Einstein).
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Un niño de piel no muy oscura, más sucia que oscura, sostiene una piedra en su puño cerrado. Es de ese tipo de niños que sostienen piedras porque no encuentran nada mejor que arrojar al carro de combate que los mira atentamente con sus ojos de bombardero. El carromato en cuestión ha costado más dinero que todo el que tendrá el pequeño en su corta vida y, por este significante motivo, la dichosa piedra supone una seria amenaza para la integridad del vehículo.
El tanque dispara y mueren dos niños de doce y trece años. El joven de la piedra se ha orinado encima y no encontró fuerzas todavía para lanzar su amenazante objeto. No todos los días uno ve las tripas de su vecino. Sería irrespetuoso no tener miedo y él es muy educado. Tiene miedo. El chico de trece años era su hermano, pero entre los pedazos de carne no se reconoce más que un cuerpo. El de su vecino destripado. De cualquier forma, con hermano o sin él, no se puede tener más miedo.
Antes o después un adolescente que podría, o no, ser nuestro joven de la piedra se suicida. El suicidio es un acto de valor en sí mismo. Uno considera, como hacían en la antigua Grecia, que por X o por B no merece la pena seguir viviendo y, sin puntos ni comas, tonto el último. Los matices de tan honorable afirmación podrían ser los nueve seres humanos que no tenían ninguna gana de perder la vida. Los nueve eran hijos de papá y de mamá. Algunos con descendencia y otros con abuela. Uno con fiebre, otro con halitosis, uno guapo, otro feo, pero individuos todos al fin y al cabo.
Mas el niño de la piedra también tenía familia. Quizá por ellos el cielo le viene dado. Matar a nueve personas te abre las puertas del paraíso y un billete así no se rechaza todos los días. Busquen ustedes mismos; si encuentran algo mejor en cualquier agencia de turno les devuelvo lo gastado. Y me suicido.

Al menos eso le dicen al pequeño desde que el hombre es hombre y el judío, judío. Porque los judíos son esos individuos que le han quitado la tierra y, en muchos casos, la vida. Son todos y cada uno de los sujetos que hacen que el paraíso sea tan accesible y necesario. Cruzando el río, los otros nueve muertos encuentran venganza y sepultura. Al mismo tiempo.
Y es que, para no ser menos que nadie, mientras los nueve cuerpos son hacinados para el descanso eterno, como un resorte, vuelven a aparecer amenazas en forma de piedra. O de mariposa. O de cielo estrellado. O simplemente amenazas, sin forma ni contraforma. Es sencillo. Si uno busca amenazas las termina encontrando. La venganza es también gratuita por estos lares. Si la buscas no tardas en encontrar la manera o el motivo. La venganza se llama sangre y ya sabemos los de aquí y los de más allá que la venganza, cuando se llama sangre, se encuentra en cualquier lugar.
Así pues, círculos viciosos de venganza y sangre. En un todo que se hace llamar amenaza y que adquiere, en resumen, formas inverosímiles. De rebote, el chico de la piedra ya estará en el paraíso, o eso le contaron. Vive esperando a sus hermanos, que ya vienen. No tardarán mucho en llegar, porque ellos, indudablemente, también saben de la magnífica oportunidad que conceden la fe y el odio (la venganza y la sangre).
Esa misma oportunidad, un odio similar y una fe casi diferente hacen que un misil (no un simple misil, uno con mucho odio y mucha fe) se dirija hacia una amenaza en forma de qué más da el nombre. Los muertos son dos, cuatro o diecisiete. Entre los que se fueron sin causa justificada se encuentran un matemático que aún no sabe sumar, mi escritor preferido, que sabe ya escribir su nombre y, tal vez, los hijos que aquél joven de la piedra nunca tuvo. Lo siento, no estoy seguro. Entre los trozos de carne uno no podría reconocerse ni a sí mismo.
Efecto San Mateo
El mundo es en sí mismo una paradoja gigante que, casualmente, gira alrededor del Sol. No me he parado a pensar en otras posibles definiciones, ni siquiera sé si las hubiere. Ya no si aparecen en diccionarios o enciclopedias varias. Si las podría encontrar en otro tipo de formatos, creados así, por personas aburridas que se plantean indiferentemente lo existencial del todo o de las partes. De cualquier forma, yo lo que quiero es hablar de lo paradójico del mundo. Y si no deseas seguir leyendo coge un libro de García Márquez como hace media Humanidad.
Volviendo a la paradoja mundial, me apetece contar algo en lo que yo muestro un especial recelo. Entrando en detalles: el versículo 13 del capítulo 19 del Evangelio, atribuido a San Mateo, reza así: "porque a cualquiera que tiene, le será dado, y tendrá más; pero al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado". El versículo 25-29 es una repetición casi exacta del anterior. San Marcos (84-25) y San Lucas (8-18 y 19-26) concuerdan.
Así pues, la ideología clásico-marxista que muchos le atribuyen a Cristo en su paso por la Tierra queda un tanto dilapidada por sus Santos de cabecera. Primera conclusión: los textos Sagrados, como el mundo, está lleno de contradicciones. Segunda: sacar más de una conclusión de los textos sagrados es una auténtica pérdida de tiempo.
He aquí la cuestión: San Mateo andaba por ahí queriendo fortalecer al fuerte y dinamitando los pocos recursos del débil... Sí, me toca la moral, pero bueno, las aguas pasan y, desde lejos, se soporta. Ahora bien, después de los dichosos versículos y pasados varios siglos de progreso y desarrollo -eso me cuentan-, han brotado nuevos tecnicismos erótico-festivos que vienen a decir más o menos lo que San Mateo escupía en los Santos Evangelios.
Uno de tantos tomó su nombre. Se llama efecto San Mateo y es extensible a diferentes sub-estructuras de la Sociedad. En ciencia, por ejemplo, este efecto explica o trata de explicar como unos pocos científicos tienen facilidades para publicar o para ser glorificados; por nombre, por inmoralidad o por perfectus felatio. Otros, mientras tanto, se lamentan de que esa minoría 'afortunada' absorba todo el pastel cuando, tal vez ellos mismos, sin ir más lejos, hayan sido la mano de obra más eficiente en los trabajos científicos que glorifican, de nuevo, a los más nombrados, a los más inmorales o a los de francés fluido.
Hace años, según he leído en Internet, un equipo de científicos que estaba analizando el efecto San Mateo seleccionó una cincuentena de artículos de investigadores reputados que trabajaban en Universidades norteamericanas de primera línea y que ya habían sido publicados años antes. Cambiaron los títulos de los artículos, les inventaron autores ficticios y los enviaron a las mismas revistas donde habían sido publicados. Casi todos los artículos fueron rechazados.
Un escritor canadiense hizo un experimento similar con una revista literaria que había rechazado sistemáticamente sus cuentos. Le envió a la misma revista media docena de cuentos de clásicos contemporáneos, tales como Joseph Conrad y Jack London, cambiando títulos de los trabajos y nombres de los autores. La revista los rechazó. Cuando el amiguete denunció este escándalo, los críticos literarios en cuestión tuvieron la desvergüenza de defender su decisión (Mario Bunge).
Es curioso, pero se sigue soportando, sin más. Y es que ver a los científicos simulando fielmente una pelea de gallos me da, incluso, un poco de esperanzas. Lo que a mí me jode verdaderamente, con perdón de la expresión, es que el dichoso efecto San Mateo se extrapole a la Sociología. Y es que en Sociología cabemos todos. Los guapos, los menos guapos, los listos, los más tontillos. Incluso tú si te pones.
Ya ves, en estos tiempos en los que ni la televisión, ni el matrimonio, ni la fecundación-embarazo-parto, ni los planes Ibarretxes, mon dieu, son como Dios manda nos toca a los mandados -lea entre líneas- soportar el peso del dichoso efecto San Mateo. Para bien o para mal. Viene a ser algo así como: en las sociedades modernas el liberalismo globalizador ha dejado al descubierto la precariedad de los más débiles que, entre otras cosas, desconocen el derecho que poseen, por ser personas, a vivir dignamente. Por otra parte, los que mejor viven, por disfrutar de un nivel cultural superior (for example), tienen un acceso mayor a todos y cada uno de los derechos individuales que les protegen por ser, del mismo modo, personas.
Para que me entiendas; en la campaña contra el frío llevada a cabo por el Ayuntamiento de Madrid se han abierto albergues temporales para resguardar de las heladas a todo aquel individuo que lo solicite. Se ve llegar a los centros a todo tipo de sujetos. Pueden ser españoles más o menos descuidados o inmigrantes cuidados en mayor o menor medida. Mas es curiosa la cifra de personas que llegan impecables a solicitar cama; tan sólo para dormir. Individuos que tienen un trabajo y una vida, individuos que se podrían permitir una vivienda, aunque fuere compartida. Mientras tanto, algún dato habrá por ahí también, seguro, de la cantidad de infelices que, en su apatía informativa o cultural, han muerto entre cartones de auténtica congelación... y a manos del divino y crepuscular efecto San Mateo.
Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Hija mía, es mejor vivir
con la alegría de los hombres,
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto,
que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno,
son como polvo, no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti,
cuando te escribo estas palabras,
pienso también en otros hombres.
Tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría,
tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
Perdóname, no sé decirte
nada más, pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.
Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
José Agustín Goytisolo

Soy el urinario de un hotel de carretera de la N-IV. Soy la orina de un sujeto blanco de mediana edad que piensa en el tamaño de su pene. Soy un pene. Soy un inmigrante ruandés que entra en los servicios de una cafetería que hay en la carretera de Andalucía. Soy la indiferencia de un hombre negro al ver un cartel que dice algo así como: "Está prohibido lavarse los pies en el lavabo; gracias". Soy el odio, o tal vez la envidia, de un hombre blanco que pensaba en el tamaño de su pene blanco justo antes de sentir repugnancia por un inmigrante ruandés. Soy un pene. Vuelvo a ser un pene. Soy la orina de un sujeto negro, tan 'ilegal' como tú, que no piensa en el tamaño de su pene. Soy el urinario de un hotel de carretera de la N-IV. Soy el grifo del lavabo de los servicios de un restaurante que hay en la carretera de Andalucía. Soy un bote de jabón. Soy las manos de un sujeto blanco de mediana edad. Soy un ser humano que siente un asco extraordinario, cercano al vómito, al limpiarse las manos donde tiempo atrás unos putos moros se limpiaron los pies. Soy la esperanza de una familia ruandesa que sobrevivió a no sé cuántos años de guerra. Soy el deseo de que todos los putos negros se mueran en el África más negra. Soy la felicidad de un inmigrante ruandés sin papeles. Soy el cáncer de páncreas sin diagnosticar de un hombre blanco de mediana edad.
Sin rastro de nosotros
...y cada vez más tú
y cada vez más yo,
sin rastro de nosotros.
Joaquín Sabina
Saltos
Nunca perdí
las mismas batallas
que tú.
Y no sentí jamás
nada parecido
a esto.
No sé si te quiero
o intento,
en vano,
que lo nuestro
no desaparezca.
Hoy lancé una piedra
contra el lago aquél...
¿Lo recuerdas?
Y sólo golpeó el agua
tres veces.
Una por ti, seguro.
Una por mi, no lo dudo.
Pero ahora que lo pienso...
...es cierto,
sólo fueron dos saltos.
Qué haces, niño
Mientras me toco el bulbo raquídeo a través del agujero derecho de mi nariz pienso en la absoluta gilipollez que estoy haciendo. Y es que no hago nada más que estupideces en esta vida de pragmatismo y mesa camilla. Cuando el sol sale yo me levanto, por ejemplo. Y a veces no me paro a pensar en si soy un ser humano desperdiciado por ser un desperdicio de ser humano o, simplemente, porque pienso que lo soy. Es complicado encontrar enormes musarañas y diminutas ballenas azules mientras paseas por el parque junto a leones y marmotas. Aunque sería fascinante revolcarse en el barro o respirar sólo de tu perfume de coco. Y por más que me avisaran los duendes y las sirenas, desde que nací me propuse no hacer más que lo que alguien una vez me subrayó, por ser hombre o mujer, sincero, feliz, murciélago u ornitorrinco. Por lo menos ahora sé que la diferencia entre lo que eres y lo que quieres ser se encuentra, sencillamente, en lo que haces.Ser, estar y perecer
Un perfume sin secretos y una noche a media voz. Una sombra de mí mismo sobre ti. Un instante eterno en la cara menos oculta de la Luna. Un recuerdo altivo entre la espada y la pared de un pretérito más o menos imperfecto. Una contraofensiva. Un rumor de caracolas. Una ventana. Un motivo. Una paradoja que no acaba conmigo y un 'alguien' como yo, sin tu cuerpo. Un Universo pequeño, al alcance de cualquier mano; de-cualquier-mano. Un año luz sin apenas luz, así, a oscuras, sin nada más que nosotros y la intuición de nuestros dedos.
Un sueño, o tres, o mil... y un beso, nunca dos. Una realidad sin fundamentos. Un fundamento de mentira. Una mentira. Un 'te quiero' de verdad, desde una boca de verdad, con labios de verdad y amor verdadero. Un suspiro de esos de la lagrimilla a contrapié. Un círculo concéntrico y contraindicado; consulte a su farmacéutico. Un grado de más, un centímetro de menos y un millón de kilocalorías entre las sábanas. Una canción de Sabina, una película de Jeunet y un poema de Bukowski. Un mundo sustantivado. Y un deseo. Sin verbos.

Merlín era un hombre con barba
Mañana voy a tener poderes mágicos. Por cambiar de tercio. Tendré los pelos como Goku 'Superguerrero', la novia de Figo y la polla de Rocco, por empezar conmigo. La pescadera dejará de tener cara de pescado, el troyano estará en tu ordenador y George W. Bush no encontrará el Hemoal.
Acabo de descubrir por qué jamás he tenido poderes mágicos. De hecho, no los tendré ni siquiera mañana, que será un buen día para la magia. Simplemente no me pega. Porque si tuviera poderes, visto lo visto, no haría más que gilipolleces.
Guardar y publicar

Mi cuaderno de bitácora se satura poco a poco. Mucha palabra. Poco contenido. Sin más. No nos engañemos. Porque en momentos como este uno se da cuenta de que lo último, sinceramente, es esta mierda de blog. De hecho, ahorita mismo haría cualquier cosa antes que mandar este mensaje.
Récord
Es inútil dejar de pensar que tienes que dejar de pensar. Hoy me tengo miedo. Me he propuesto escribir todo lo que se me pase por la cabeza y es en estos momentos, precisamente, cuando no pienso absolutamente en nada. Las teclas vuelan solas, de veras. No pienso en qué carajo estoy pensando, simplemente me leo el pensamiento. A veces no lo consigo, pero hoy entraría en el libro ese de los records por escribir el artículo más estúpido y rapidamente redactado de la Historia (de la historia inútil de ese libro, por supuesto). No sería más extraño mi apartado que el del colgao que ha bajado un glaciar en bicicleta a 212,139 km/h o el de los doscientos saltamontes bailando juntitos la Macarena. Qué delicia.
www.guinnessworldrecords.com/
¿El río lleva mucha agua...
...o tiene el río poco fondo?

No hay mayor castigo
que ser labio tuyo
y pertenecer a mi sinbeso.
Hoy soñé;
no sé si desperté.
Era tu labio.

No hay mayor castigo
que ser labio tuyo
y pertenecer a mi sinbeso.
Hoy soñé;
no sé si desperté.
Era tu labio.
Mi mundo es verde limón.
Y en mi mundo nadie muere
por un beso.
En mi mundo el cielo
se deja acariciar
y todos los suspiros
son invisibles.
Porque mi mundo
es transparente
y en mi mundo te miro
y me miras.
Y si te digo:
"¿Sabes?"
tú me contestas:
"Sí, lo sé".
Periodismo/literatura
"La diferencia entre literatura y periodismo es que el periodismo es ilegible y la literatura no es leída" (Oscar Wilde).
Mi profesor de Movimientos Literiarios no encuentra diferencia alguna. ¿Qué hago, carajo?
Insisto
Ciertamente, no es que me asuste la monotonía, pero asumo que debo ser feliz porque mi realidad, monótona acaso, es hermosa y apacible. Otras realidades, sin más, son siempre monótonas, entre tsunamis, desigualdades y carne podrida. Hace un par de días, cuando me desperté a media tarde, el 4º terremoto más potente de la Historia, de los registrados, había modificado en varios centímetros el eje de rotación de la Tierra. Yo abrí los ojos y, de veras, la monotonía, por dulce y silenciosa, era monótona y bella, como un sueño que no quieres que...
La pescadilla; ayer y hoy (Feliz 2005)
Hoy es de esos días
en los que no pienso
y, sin pensarlo, pasa...
como un rayo,
que relampaguea lánguido,
a lo lejos.
De hecho,
ya ha pasado
y tendría que decir “ayer”,
pero ayer ya pasó
y hoy,
hoy es de esos días...





