Blogs.ya.com Quitar publicidad
Diario de una adolescente inestable
¿Qué le pasa por la cabeza a una chica de 17 años ante cambios que va experimentando?
Acerca de
Me llamo Sara, tengo 17 años y vivo en un barrio de locos. No tiene nada de especial, ¿verdad? La verdad es que no se me da bien esto de describirme, prefiero que los que me leais me vayais conociendo post a post, no por leer este pequeño párrafo que encabeza un margen del blog. ^^
Sindicación
 
Recuerdo..
“Las cosas no son juntas, aunque supongo que nunca lo fueron. Me gustas, muchísimo, te quiero aquí conmigo al menos una hora diaria, pero eso no es físicamente posible: tú en Barcelona, yo en Madrid y entre nosotros más de 700 km.
No somos unos amigos normales y corrientes, eso ha quedado clarísimo en los últimos días, pero tampoco somos novios ni nada similar. Ayer lo estuvimos hablando y llegamos a la conclusión de que la atracción entre ambos es demasiado fuerte, tanto que cuando nos volvamos a ver, está claro lo que va a pasar entre nosotros, ya que ni tú ni yo podremos contener nuestros instintos. Tenemos muchas ganas el uno del otro.”

Recuerdo exactamente el momento en que escribí esas palabras. Era tal día como hoy, un miércoles a 5ª hora de la mañana, dando una aburridísima clase de matemáticas sobre límites, funciones y demás cosas que no entiendo y que, probablemente, no me servirán de nada en el día de mañana. También recuerdo mi primera impresión al ver tu nick en el Messenger cuando me conecté para hablar contigo tras comer (‘día 12, destino Madrid…’). No lo creía, por fin algo de justicia en mis días, por fin alegría e ilusión a cada minuto. Al día siguiente era Jueves 12, y yo estaba impaciente, quería verte, pero ese día llegaste a mi ciudad a la 01.11.
Quedamos el viernes y pasó, me besaste, te besé y te empecé a querer un poquito más. El lunes volvimos a vernos, y nos volvimos a amar, ésta vez un poquito más que la vez anterior. Deseaba tanto que todo eso ocurriera… y yo aún sigo sin asimilar la idea de que me he enrollado contigo, de que hemos pecado juntos, tú y yo, nosotros. Me enrollé con mi prototipo de chico perfecto (tanto física como psicológicamente) y eso es algo que no volverá a ocurrir, no volveré a estar con un niño tan lindo. Cada uno tiene sus limitaciones; además, supongo que dentro de un tiempo, mi prototipo de chico idea no será como el que tengo ahora. El año pasado, con mis amigas, hice una lista de las cualidades que debería de tener mi chico ideal. Nos echamos unas risas mientras la hacía, por que todo lo que pedía a mi media naranja era justamente lo contrario de lo que habían sido mis anteriores novios. Os copiaré un trocito de esa lista:
- Físico: 20 cm más alto que yo (cosa que no es difícil, mido 1m56), ni muy delgado ni muy gordo, un término medio y con los brazos fuertes, ojos marrones, labios carnosos, tono de tez dorado, pelo de punta y castaño o rubio, manos grandes, dientes perfectos, y un largo etcétera
- Personalidad: divertido, cariñoso, agradable, romántico, que sepa cuando hay que estar de bromas y cuando hay que estar serio, seguro de sí mismo, vacilón, descarado, un poco “loco”, y un laaargo etcétera
Y pensar que R es así... y que ya no va a volver… Pero bueno, a mí ya nadie me quita lo bailao’ :D Hasta mañana!
 
Qué ganas tenía de él...
Ayer fue uno de esos días que marcan, que los catalogas de perfectos desde que empiezan hasta que acaban. ¿Recordáis al chico del post anterior? ¿Recordáis esa descripción tan completa que hice de él? Bueno, pues ayer pasamos la tarde juntos… ¿y qué decir al respecto? Que fueron cuatro horas perfectas, en las que hubo de todo, y hoy, unas horas después, aún siento sus labios recorriendo mi cuerpo y sus ojos clavados en los míos, pero lo mejor será que empiece por el principio: Yo no sabía que iba a volver a Madrid hasta que el mismo Jueves en que se venía, me lo dijo. Me sorprendí, mucho, es innegable, tenía tantas ganas de volver a estar con él y que por fin pasara lo que tenía que pasar... llegó el viernes a la 1:11 de la madrugada, y nosotros quedamos a las 17:00. Me arreglé a conciencia, es más, tardé más de hora y media en sentirme lo suficientemente linda como para pasar la tarde junto a un chico como él. No estaba nerviosa ante esta cita, tan solo impaciente y con ganas de estar con él (es la 1ª vez que me siento con alguien así desde que A. salió de mi vida). Llegué al lugar de nuestra cita y nos saludamos con dos besos, y comenzamos a andar. Hablamos de temas dispares y nos reímos mucho. Él hacía comentarios un tanto subiditos de tono cada vez que pasábamos cerca de alguien… fue divertido, la gente nos miraba con cara de asustados, pensando Dios sabe qué. Después, comenzamos a caminar cogidos de la mano. Eso me encantó, pues muchas chicas le miraban (es innegable, hasta él se dio cuenta) pero al ver que iba de la mano conmigo… ponían la misma cara que pongo yo cuando veo a un tío buenísimo liándose con otra en la discoteca. Andamos perdidos por Madrid, y comenzó a llover un poco. Estuvimos por la zona centro de Madrid, y decidimos entrar a algún lado para sentarnos. Entramos a un local (no diré el nombre) de dos plantas situado en plena Gran Vía y nos sentamos en la planta de arriba, en una esquina apenas iluminada y con muy poca gente alrededor. Hablamos un poco más, aunque realmente, él sólo me miraba a los ojos y a los labios, provocándome totalmente para que yo le besara, aunque yo no lo hice… en ese momento. Después empezamos a juguetear con nuestras manos, y me mordió, para posteriormente chuparme un dedo… y un poco más tarde, para besarme un par de veces en el cuello, pasando sobre él ese piercing que lleva en la lengua y que tanto me gusta. Era todo demasiado erótico para las horas que eran, y sobre todo por que estábamos en un sitio público. Nos fuimos de allí demasiado emocionados y cogimos el metro para volver a su hotel [todo esto está sonando a película americana, pero juro que es verdad, aunque yo todavía no me lo crea]. En el metro fuimos demasiado juntitos, con muchas ganas el uno del otro… aún no nos habíamos besado en la boca y yo lo deseaba.
Cuando por fin llegamos al hotel, estábamos un poco sin saber qué hacer. Yo me puse a mirar por la ventana y él me abrazó desde atrás, a la vez que me besaba en el cuello. Me di la vuelta y le abracé totalmente, sintiendo él latido de su corazón (aún tranquilo). Él se sentó en una de las camas (comparte habitación con su hermana y su sobrino) y yo me senté junto a él. Recuerdo sus palabras: “Sara, quiero que pase algo…”, a lo que yo respondí: “… R, no juegues conmigo, sé lo que habrá entre nosotros como mucho, me lo has dicho, estoy advertida”. Nos miramos a los ojos, y yo le dije: “Pero sí quiero que pase..” Y en visto y no visto, le tenía encima de mí besándome la boca, su lengua rompiendo contra la mía y ese piercing entre ambos. Me siguió besando por mi tripa, sobre todo al lado de mi piercing del ombligo… esa manera de besarme por esa zona me descolocó totalmente, tanto que yo ya no era dueña de mi persona. Volvió a besarme en la boca y yo me aferraba a él con la ayuda de mis brazos. Me besó nuevamente el cuello, subiendo hasta mi oreja, y cuando me miró a los ojos su mirada había cambiado, ahora había deseo en ella. Le toqué el pecho, y su corazón latía tanto o más rápido que el mío..
Después nos quedamos tumbados, yo encima de él, acariciándole. Y la noche llego a su fin, hasta el próximo Lunes, supongo. Le quiero mucho, aunque sé lo que hay con él, no me pilla de nuevas, él lo dijo y yo lo acepté. Soy feliz hoy, me siento “chica guapa” tras demasiado tiempo. Quiero sentirle mío nuevamente, sólo eso, ojalá el Lunes quiera que nos veamos.