EFECTOS SECUNDARIOS
Como ya dije anteriormente, a poco que te tomes el yoga un poquitín en serio, comienza a formar parte de tu día a día, incluso cuando no acudes a clase. El otro día, de forma totalmente involuntaria, le encontré una aplicación que no se me hubiera pasado por la cabeza en otras circunstancias.
Mi hijo se había hecho daño y, como es bastante quejica, montó un pequeño drama de algo que no tenía demasiada importancia. Le hice estirarse en la cama y con un poco de pomada le dije que le haría un pequeño masaje con el que se le pasaría el dolor. La verdad es que el masaje en la zona donde se había golpeado lo hice con un poco de crema de manos que tenía, valga la redundancia, a mano. Lo hice muy suavemente, en círculos, después de calentarme las manos frotándolas. Y, no se como, comencé a cantar en voz muy bajita el mantra “Ra ma da sa”. Terminamos sentados cantando el mantra juntos. No sólo olvidó el dolor y se relajó, sino que luego se sintió más feliz que unas castañuelas.
A veces, me pide que le enseñe alguna postura que he hecho en clase. El otro día le enseñé a sentarse en medio loto… A mi me resulta doloroso, por lo que adopto la postura fácil, pero él colocó el pie con la facilidad de los niños, que son muy elásticos. Y encima me dijo: ¡Anda, es superfácil!
Comentario:
Es importante hacer tomar conciencia a los niños de como las diferentes posturas estimulan el cuerpo.
Yo a mi sobri le enseño posturas a modo de juego (no entro en mantras ni respiraciones complicadas). Es gracioso que te pida una nueva postura; él ya domina el camello, la vela, el arado... jaja!
Yo a mi sobri le enseño posturas a modo de juego (no entro en mantras ni respiraciones complicadas). Es gracioso que te pida una nueva postura; él ya domina el camello, la vela, el arado... jaja!
Comentario:
Ay el Guillem. ;-)





