¿POR QUÉ YOGA?
Comencé hace cuatro meses a practicar yoga. No sé porqué no comencé antes y las razones que me llevaron a iniciarme en esta disciplina no están claras. Fue, como me acostumbra a pasar, una de esas cosas que hago por impulso. Un día me levanté con la sensación de que tenía que hacer algo “físico” (en el sentido de actividad o ejercicio) y en cuestión de una semana había dado un repaso a todas las agendas de actividades de los centros cívicos cercanos a casa (3 en total) y de varias escuelas de danza del vientre y yoga.
Una semana más tarde, un poco decepcionada porque yo quería apuntarme a danza del vientre y no había plazas, pagué el primer trimestre de yoga de mi vida. Cosa de la que, no sólo no me arrepiento, sino que estoy encantada de la vida de haber hecho.
El yoga hay que practicarlo, explicar sus beneficios puede sonar a prospecto de medicamento para molestias de la menstruación. Una cosa es que te digan que es bueno y que te irá bien y otra muy distinta que te lo creas (o será que yo soy muy incrédula. No me lo creo). Pero os puedo explicar que es lo que yo saco en limpio de mis clases de yoga:
Ayer tenía clase por la tarde-noche. Salí del trabajo y me encaminé a la escuela después de pasarme la tarde batallando con los números. La luz suave del vestíbulo, el calorcito de la calefacción, caminar descalza (o con calcetines) por la tarima de madera y el delicado perfume del sándalo flotando en el aire me desconectaron del bullicio de la calle que acaba de abandonar.
La clase estaba en penumbra, silenciosa y perfumada por el incienso. Hicimos ejercicios suaves, y ejercicios muy energéticos que, personalmente, me dejaron entresudada y jadeante. Terminamos con una larga e intensa sat-kriya antes de tendernos bajo nuestras mantitas blancas a relajarnos. Y finalmente, concluimos la clase con un mantra que cantamos durante un periodo que, sencillamente, soy incapaz de decir cuanto rato duró. El yoga también tiene eso: si te concentras, pierdes totalmente la noción del tiempo.
Cuando llegué a casa y saqué de la bolsa mi blusa blanca, con la que había practicado yoga un rato antes, me percaté de que no olía en lo más mínimo a sudor y que estaba completamente impregnada del suave olor a incienso de la sala.
Una semana más tarde, un poco decepcionada porque yo quería apuntarme a danza del vientre y no había plazas, pagué el primer trimestre de yoga de mi vida. Cosa de la que, no sólo no me arrepiento, sino que estoy encantada de la vida de haber hecho.
El yoga hay que practicarlo, explicar sus beneficios puede sonar a prospecto de medicamento para molestias de la menstruación. Una cosa es que te digan que es bueno y que te irá bien y otra muy distinta que te lo creas (o será que yo soy muy incrédula. No me lo creo). Pero os puedo explicar que es lo que yo saco en limpio de mis clases de yoga:
- Mejorar mi humor. Si estoy de un humor de perros, mejora. Si ya estoy de buen humor, salgo a la calle como si fuera la protagonista de un anuncio de compresas que acaba de pasar por caja.
- Darme elasticidad. No se trata de que de la noche a la mañana te conviertas en una de las contorsionistas del Circ du Soleil, pero poquito a poco vas notando que estás menos tiesa. Incluso que te sientas mejor y más recta delante de la pantalla del ordenador.
- Enseñarme a respirar bien… y, por ende, a relajarme más fácilmente. De pronto descubres que tu forma de respirar hasta la fecha era un desastre. Que parte de culpa tenía de que hubieras padecido un ataque de ansiedad en el pasado. Llenar bien los pulmones y oxigenar el cuerpo no sólo te proporciona relajación sino energía. Todo depende del tipo de ejercicio y del momento. Que no es lo mismo la respiración larga y profunda que la respiración de fuego.
Ayer tenía clase por la tarde-noche. Salí del trabajo y me encaminé a la escuela después de pasarme la tarde batallando con los números. La luz suave del vestíbulo, el calorcito de la calefacción, caminar descalza (o con calcetines) por la tarima de madera y el delicado perfume del sándalo flotando en el aire me desconectaron del bullicio de la calle que acaba de abandonar.
La clase estaba en penumbra, silenciosa y perfumada por el incienso. Hicimos ejercicios suaves, y ejercicios muy energéticos que, personalmente, me dejaron entresudada y jadeante. Terminamos con una larga e intensa sat-kriya antes de tendernos bajo nuestras mantitas blancas a relajarnos. Y finalmente, concluimos la clase con un mantra que cantamos durante un periodo que, sencillamente, soy incapaz de decir cuanto rato duró. El yoga también tiene eso: si te concentras, pierdes totalmente la noción del tiempo.
Cuando llegué a casa y saqué de la bolsa mi blusa blanca, con la que había practicado yoga un rato antes, me percaté de que no olía en lo más mínimo a sudor y que estaba completamente impregnada del suave olor a incienso de la sala.
Comentario:
como comensar a practicar kriya,,en mi casa,porque no conosco ninguna escuela aqui en Ny,gracia por cualquier informacion al respecto
gracia manny sanchez
gracia manny sanchez
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SAT NAM,
Soy de Chile, está muy bueno el blog, sigue asi...
Bendiciones y mucha luz
Soy de Chile, está muy bueno el blog, sigue asi...
Bendiciones y mucha luz
Comentario:
¡Ey, ey, ey!
Por fin un blog que habla de cosas que me atañen...
¡Si hay merienda lo visitaré con asiduidad!
¿Has visto, Bubú?
Firmado: Oso Yogui
Por fin un blog que habla de cosas que me atañen...
¡Si hay merienda lo visitaré con asiduidad!
¿Has visto, Bubú?
Firmado: Oso Yogui
Comentario:
¡Enhorabuena por el blog! Leí tu post y no vi el enlace hasta hoy. Y por supuesto, enhorabuena por este nuevo descubrimiento, a mí me pasó un poco lo mismo, y como te pasa a ti, ahora estoy encantada y enganchada.
Lástima que no podamos juntarnos. ¿Te imaginas que pudiéramos practicar juntas una tarde? Aiiis, la distancia. Qué lástima. Cuanto más compartimos... al final me mudo a Barcelona. :-P
Lástima que no podamos juntarnos. ¿Te imaginas que pudiéramos practicar juntas una tarde? Aiiis, la distancia. Qué lástima. Cuanto más compartimos... al final me mudo a Barcelona. :-P
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¡Enhorabuena por el blog! Leí tu post y no vi el enlace hasta hoy. Y por supuesto, enhorabuena por este nuevo descubrimiento, a mí me pasó un poco lo mismo, y como te pasa a ti, ahora estoy encantada y enganchada.
Lástima que no podamos juntarnos. ¿Te imaginas que pudiéramos practicar juntas una tarde? Aiiis, la distancia. Qué lástima. Cuanto más compartimos... al final me mudo a Barcelona. :-P
Lástima que no podamos juntarnos. ¿Te imaginas que pudiéramos practicar juntas una tarde? Aiiis, la distancia. Qué lástima. Cuanto más compartimos... al final me mudo a Barcelona. :-P
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Enhorabuena por el nuevo blog. Muy fino el diseño y le deseo muchas visitas. Citemos en esta ocasión al gran Brahman Siti Sigh.
Ny esh naram tun craketum, nur tai no trau pran na tum.
("No te comas todas las croquetas, que toca a tres por cada uno" Dicho popular del Punjab.)
Ny esh naram tun craketum, nur tai no trau pran na tum.
("No te comas todas las croquetas, que toca a tres por cada uno" Dicho popular del Punjab.)
Comentario:
anda te has hecho un blog sobre yoga y todo, te vas a hacer especialista.
a mi me gustaría aprender a bailar la danza del vientre, voy a echar un vistazo al blog ese que tienes enlazado sobre eso.
besitos
a mi me gustaría aprender a bailar la danza del vientre, voy a echar un vistazo al blog ese que tienes enlazado sobre eso.
besitos





