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Experiencia kundalini
Beneficios del yoga y experiencia personal de mi práctica de yoga.
Acerca de
En el mes de octubre de 2005 comencé a practicar yoga en un centro cívico y, desde entonces, he acudido todas las semanas a dos o tres clases. Me gusta hacer yoga y me hace sentir bien, así que me apetece compartir mis experiencias, anécdotas y lo que voy aprendiendo cada día con quienes me quieran leer.
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FRUSTRACIÓN
Cuando comencé a practicar yoga mi propósito era desentumecerme un poco. Me sentía oxidada y con la necesidad de hacer trabajar al cuerpo. Mi trabajo es sedentario y los únicos ejercicios que hago durante el día son subir y bajar escaleras y caminar. Darle a las teclas no cuenta, aunque sea un buen ejercicio para mantener los dedos ágiles.
Después de cuatro meses practicando yoga comienzo a notar sus beneficios. Precisamente, a la salida de la clase de hoy, lo comentábamos R. y yo. Ella me decía que había descubierto que podía doblarse por la cintura y tocar el suelo con las manos, cosa que antes no conseguía.
Y es así, poco a poco te sientes más suelta, más elástica, menos entumecida físicamente. Pero, por otra parte, y debido a uno de mis múltiples defectos (la impaciencia), me siento algunas veces frustrada. Porque yo quisiera… porque quisiera tocar con la frente la rodilla en ciertos ejercicios y no puedo llegar, por ejemplo. O aguantar más cuando hacemos ejercicios donde las abdominales tienen que actuar.
El caso es que la culpa es mía porque el yoga, si algo tiene, es que no es competitivo. No compites con nadie, ni siquiera contigo misma. Te vas superando, cierto, poco a poco, milímetro a milímetro (porque muchas veces lo ganado es eso… un mísero milímetro) pero no tienes que batir ningún record ni hacerlo mejor que nadie. Tú marcas tu ritmo y lo que no debes hacer es forzarte. Si un ejercicio te supera, quizás es momento de deshacer suavemente la postura (las brusquedades pueden pagarse, y no sólo en yoga) y descansar. A veces, lo hago. Y no es que me esté rindiendo porque no puedo más. Es que el ejercicio es demasiado para mi y un respiro me ayuda a retomarlo con renovado vigor.
Hoy hicimos dos ejercicios que me gustan mucho pero que, curiosamente, me resultan bastante dolorosos: ranas y sat-kriya. Las ranas siempre me producen agujetas (¿en el nervio ciático?) y eso que disfruto haciéndolas. Cuando hago sat-kriya, aunque intento mantener la postura correcta, igualmente me duele. Pero después me siento revitalizada y, a pesar del dolor del “mientras” me gusta el bienestar del “después”.
No