NO HAY UNA CLASE IGUAL
Desde que comencé a practicar yoga puedo decir que ninguna clase a las que he asistido ha sido igual. Siempre, incluso cuando sabes quien es el profesor o la profesora que te toca aquel día, te encuentras con novedades. Imagínate cuando no conoces al profesor o aquel día viene un sustituto.
El martes por la tarde tuve clase con H. Es una profesora que, además de dar clases de yoga kundalini también las da de tantra. Es un personaje interesante y, además, tiene puntos muy divertidos. Creo que tiene formación de bailarina además de cómo profesora de yoga. Y es, sin lugar a dudas, una de las profesoras con más experiencia, junto a L., con la que he tenido clase. Sus clases nunca son previsibles y en ellas trasciende mucho tanto la meditación como la visualización. Ayer éramos tres y la profesora, y una de mis dos compañeras había venido a hacer una clase de prueba. Me gustó la clase, fue muy reconfortante a la vez que me fui a casa llena de energía.
Cuando nos cambiábamos, la chica nueva preguntó si todas las clases eran iguales. Quiere probar otros horarios y ver cual es el que mejor le va. Como íbamos en la misma dirección, nos fuimos juntas charlando y le comenté mis impresiones con respecto a los profesores con los que he dado clase hasta la fecha. Y me di cuenta de lo diferente que es una clase dependiendo del profesor, aunque hagas exactamente los mismos ejercicios o parecidos.
No es lo mismo dar clase con un hombre que con una mujer. No sé exactamente donde está la diferencia. Yo me inicié con un profesor, con el que estuve haciendo yoga durante los dos primeros meses. Un día no pudo venir y, en su lugar, envió a M. La clase fue muy distinta. Desde entonces he hecho clase con varios profesores y profesoras, y sigo notando esa diferencia.
Hay profesores que son más “gimnásticos” y con los que trabajas mucho a nivel físico y quizás algo menos a nivel mental. Son esas clases de las que sales entresudada y con los músculos blanditos y tonificados (y, a veces, te tiemblan las piernas un poco). Otros profesores inciden más en los mantras, la meditación y la visualización, como H. Lo que no quiere decir en absoluto que no vaya a proponer ejercicios que precisan cierto esfuerzo, tanto físico como mental.
No es lo mismo una clase de hatha que una de kundalini. Ya me han preguntado un par de veces cual prefiero. Yo me quedo con ambas. Desde mi punto de vista, se complementan perfectamente. Aunque, reconozco que yo tiro más a kundalini.
Ni siquiera es lo mismo hacer clase por la mañana que a última hora de la tarde. Me gustan las clases de las 10 de la mañana porque son algo así como una recarga de pilas que me dura todo el día. Parece que me han dado cuerda en clase. La luz del día, aunque hayan cerrado las contraventanas, se cuela por los resquicios y da una sensación de despertar. En las clases de las 8,30 o las 9 de la noche, el aire está ya cargado del olor de incienso de clases anteriores, la luz es escasa, ya que generalmente hay un punto de luz indirecta y una o varias velas y poco más, no se filtra luz del exterior y el ambiente es muy tranquilo.
Por supuesto, tu estado de ánimo también puede influir totalmente.
En las clases de los viernes, a las nueve de la noche, me gusta sentarme en un rinconcito de la sala en penumbra, tranquilamente con las piernas cruzadas, a observar lo que ocurre a mi alrededor. Hay un chico estirado con las piernas recogidas y las manos bajo la nuca, una chica que hace estiramientos, otra que medita inmóvil con las manos en yamudra (¿jnana mudra?)… hay alguien extendiendo su mantita en el suelo, sobre las alfombras, o entrando justo en ese instante por la puerta del fondo. También puedo apoyar las manos sobre las rodillas, cerrar los ojos y dejarme llevar por los sentidos: el olor del incienso y el sonido de la música a muy bajo volumen te envuelven y te acompañan mientras dejas que las preocupaciones del día se larguen con viento fresco.
El martes por la tarde tuve clase con H. Es una profesora que, además de dar clases de yoga kundalini también las da de tantra. Es un personaje interesante y, además, tiene puntos muy divertidos. Creo que tiene formación de bailarina además de cómo profesora de yoga. Y es, sin lugar a dudas, una de las profesoras con más experiencia, junto a L., con la que he tenido clase. Sus clases nunca son previsibles y en ellas trasciende mucho tanto la meditación como la visualización. Ayer éramos tres y la profesora, y una de mis dos compañeras había venido a hacer una clase de prueba. Me gustó la clase, fue muy reconfortante a la vez que me fui a casa llena de energía. Cuando nos cambiábamos, la chica nueva preguntó si todas las clases eran iguales. Quiere probar otros horarios y ver cual es el que mejor le va. Como íbamos en la misma dirección, nos fuimos juntas charlando y le comenté mis impresiones con respecto a los profesores con los que he dado clase hasta la fecha. Y me di cuenta de lo diferente que es una clase dependiendo del profesor, aunque hagas exactamente los mismos ejercicios o parecidos.
No es lo mismo dar clase con un hombre que con una mujer. No sé exactamente donde está la diferencia. Yo me inicié con un profesor, con el que estuve haciendo yoga durante los dos primeros meses. Un día no pudo venir y, en su lugar, envió a M. La clase fue muy distinta. Desde entonces he hecho clase con varios profesores y profesoras, y sigo notando esa diferencia.
Hay profesores que son más “gimnásticos” y con los que trabajas mucho a nivel físico y quizás algo menos a nivel mental. Son esas clases de las que sales entresudada y con los músculos blanditos y tonificados (y, a veces, te tiemblan las piernas un poco). Otros profesores inciden más en los mantras, la meditación y la visualización, como H. Lo que no quiere decir en absoluto que no vaya a proponer ejercicios que precisan cierto esfuerzo, tanto físico como mental.
No es lo mismo una clase de hatha que una de kundalini. Ya me han preguntado un par de veces cual prefiero. Yo me quedo con ambas. Desde mi punto de vista, se complementan perfectamente. Aunque, reconozco que yo tiro más a kundalini.
Ni siquiera es lo mismo hacer clase por la mañana que a última hora de la tarde. Me gustan las clases de las 10 de la mañana porque son algo así como una recarga de pilas que me dura todo el día. Parece que me han dado cuerda en clase. La luz del día, aunque hayan cerrado las contraventanas, se cuela por los resquicios y da una sensación de despertar. En las clases de las 8,30 o las 9 de la noche, el aire está ya cargado del olor de incienso de clases anteriores, la luz es escasa, ya que generalmente hay un punto de luz indirecta y una o varias velas y poco más, no se filtra luz del exterior y el ambiente es muy tranquilo.
Por supuesto, tu estado de ánimo también puede influir totalmente.
En las clases de los viernes, a las nueve de la noche, me gusta sentarme en un rinconcito de la sala en penumbra, tranquilamente con las piernas cruzadas, a observar lo que ocurre a mi alrededor. Hay un chico estirado con las piernas recogidas y las manos bajo la nuca, una chica que hace estiramientos, otra que medita inmóvil con las manos en yamudra (¿jnana mudra?)… hay alguien extendiendo su mantita en el suelo, sobre las alfombras, o entrando justo en ese instante por la puerta del fondo. También puedo apoyar las manos sobre las rodillas, cerrar los ojos y dejarme llevar por los sentidos: el olor del incienso y el sonido de la música a muy bajo volumen te envuelven y te acompañan mientras dejas que las preocupaciones del día se larguen con viento fresco.
Comentario:
Bueno, supongo que eso lo dices porque ya empezaste dando clase con diferentes personas. Pero yo SIEMPRE he dado con la misma profe; profe que luego se convirtió en mi amiga. Pero sí, el caso es practicar yoga, supongo. ;-)
Besilloooos.
Besilloooos.
Comentario:
Anda, qué casualidad. Hoy hablo de chakras en mi blog y entonces voy y descubro que ahora tú tienes éste. Me gusta mucho cómo describes el ambiente de la clase!
Comentario:
Yo no considero que hacer clase con diferentes profes pueda considerarse "ponerle los cuernos" al que te da clase de forma habitual. Mi primer profe es genial y me encanta hacer yoga con él pero... también me gusta probar otras formas de dar clase con otros profes y descubrir la variedad.
Comentario:
Ah, y lo de los cuernos lo digo porque todo el mundo me dice que me apunte a otro gimnasio, pero tras cuatro años con la misma persona que, además ha terminado convirtiéndose en amiga, como que no. :-)
Comentario:
Totalmente de acuerdo. No es lo mismo hacer yoga por la mañana que por la tarde/noche. Yo hoy he probado a primera hora de la mañana (aunque yo lo hago en casa porque ya no tengo tiempo de ir al gimnasio de siempre, y yo "no le pongo los cuernos" a mi profe así como así), y he notado esa recarga de pilas. Además, estaba suuuper relajada. He comenzado bien el día. :-)
Gracias una vez más por tu experiencia. Moooola porque además se visualiza perfectamente. ;-)
Gracias una vez más por tu experiencia. Moooola porque además se visualiza perfectamente. ;-)





