¡Bienvenidos a Saudade y Alma!

Saludos,
Acá en “Saudade y Alma” encontraran reflexiones y poemas de mi autoría, pero también de algunos buenos amigos colaboradores al igual que mis POETAS favoritos de todos los tiempos. Disfruten las palabras del alma y coméntelas.
Un abrazo,
Daritza Rodríguez Arroyo
~ Daritza Rodríguez Arroyo ~
(Reflexiones)
~A los fantasmas~

- A los fantasmas se le da el frente, se les habla con firmeza y se despachan para siempre. Procura cerrar la puerta tan fuerte como lo suelen hacer las ráfagas de viento (justamente así llegan los fantasmas, diluidos en ráfagas de viento que nos azotan durante extrañas épocas de nuestras vidas) y veras como son ellos los que se asustan, se intimidan y salen para siempre de tu vida. Después de todo, los fantasmas son "gente muerta" y esos otros que nunca han existido y los hemos creado nosotros mismos.
PD: Total, que más miedo te doy yo, y estoy viva.
~Daritza Rodríguez Arroyo~
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
"Flying Machine"

En el 1490 Leonardo Da Vinci soñó que volaba y así nació su "Flying Machine".
Hoy en el 2005 me parece que todos seguimos soñando con volar. No se si serán ansias de escape ante una realidad que muchas veces nos supera. No lo se.
Solo se que cuando nos tocamos, nos olemos y llegamos a sentirnos...también es una manera de volar lejos, de escapar, de irse y perderse, aunque uno no deje de estar en este espacio y este tiempo que sin remedio nos reclama. Nos reclama con sus huellas, con sus rastros, con heridas cicatrizadas y otras aun abiertas y sangrantes, nos reclama con el peso de los recuerdos y pesares. Es curioso...está bien, somos fuertes y aceptamos, comprendemos y nos habituamos y seguimos adelante pero...
¡Coño! Que rico es soñar que volamos alto y lejos, que nos vamos y nos perdemos y así tocándonos, oliéndonos y sintiéndonos podemos regresarnos sabiéndonos en el mismo punto de partida, en ese antes pero sin duda alguna cada uno en su realidad, pero más vivos, muy vivos, bien vivos.
Hoy celebro la amistad sincera, tu espontaneidad, tu manera de tocarme... la humanidad entera.
~Daritza Rodríguez Arroyo~
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
(Poesías; también son reflexiones)

Que yo aquí me quedo...
A dónde van los sentimientos cuando de dos corazones sólo quedan los desechos
Así como copitas rotas después del brindis
como casquillos de balas junto a dos cuerpos inertes
Cuando la palabra dulce y cautivadora
se transforma en expresiones crudas y letales
Y el calor de aquel cuerpo que cobijó tus noches
hoy no es más que un témpano de hielo que transgrede tu cama
Anda, ve tranquilo que yo estaré bien
corre como has corrido toda tu vida que yo aquí me quedo
Me quedo un ratito más
porque necesito vivir este dolor
saborearlo, masticarlo,
tragarlo, expulsarlo...escupirlo
Ve tranquilo, corre
llévatelo todo
que yo aquí me quedo...saudade
Solo es por un tiempo
luego tengo cosas que hacer
un corazón que componer
Corre lejos, a ver si algún día te alcanzas
que yo aquí me quedo
recobrando mi calma.
~ Daritza Rodríguez Arroyo~
19 de octubre de 2005.
Santurce, PR
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

A mi alrededor...
Hay una ventana en lo alto del balcón
la veo desde aquí, desde mi escritorio
A mi alrededor
tanta gente, cada día
ruido y algarabía
Se juegan la sangre
el sueldo, el seguro social
este vicio los enajena
los corrompe, los drena
Yo miro la ventana
son las 5:57pm
El vidrio esta húmedo
nublado
afuera el cielo toma matices grises
trasmuta
Contra la ventana
una palmera se recuesta
descansa
A mi alrededor
tanta gente, cada día
las apuestas los aturde,
embrutecen
Yo miro la palmera
que cada día llegada la hora
se recuesta y descansa
y desde la ventana
me mira, me calma.
~ Daritza Rodríguez Arroyo~
Isla Verde, PR. (6:15pm / 6 de noviembre de 2005.)
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~


Jauría
Escucha como ladran los perros en la noche
jauría transgresora
Ellos ven y escuchan lo que nosotros no alcanzamos
Lo etéreo
Se me antoja que nos miremos
en esta, la noche más oscura del año
Mirarnos fijamente entre penumbras
Nostalgia
Los perros una vez mimados y cobijados
ahora son criaturas de la noche
embravecidos por el hambre
Destino
Será que si nos miramos hallaremos rostros sin novedad
rasgos de hastío y desasosiego
ojos que ahora son puertas clausuradas al alma
Realidad
La brisa se cuela putrefacta
a desperdicios, a materia descompuesta
y el pelaje de los perros
hediondo a baba, sarna y excremento
Hemos dicho y hecho por uso y costumbre
sin pasión, a sangre fría
Cómplices solidarios
en la mediocre gesta de la cotidianidad
Pobres diablos esos perros
osamentas taciturnas
se lamen sus heridas
se aparean en cualquier esquina
Cierra los ojos
ya no quiero que nos miremos
vamos a tocarnos, así de ojos cerrados
con la ansiedad de lo incierto, lo inesperado
Apurémonos, que pronto despertara la ciudad
entonces seremos nosotros las bestias que desandan las calles
Nos uniremos a la manada gimiendo nuestras miserias
expidiendo nuestras pestilencias
Vamos a tocarnos de ojos cerrados
lamiéndonos, olfateándonos
Quien quita que al abrir los ojos
nos hallemos vivos y unidos.
Esperanza
Daritza Rodríguez Arroyo
Lunes, 09 de enero de 2006
Dorado, Puerto Rico
05:42pm

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Depurando el recuerdo
Hoy he tratado de pensar en él
pero sin apasionamientos
Recordé su saliva rancia
gusto a culpa y mentiras
Su mirada húmeda
profundidad oceánica
Su trato áspero
acantilado esculpido
por las inclemencias del tiempo
Y así
en ese recuerdo depurado
pensándolo tal cual
así como me sabe
así como le veo
así como le siento
aun así
me cuesta andar
Daritza Rodríguez Arroyo / Septiembre 2005 / Santurce, Puerto Rico
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Niños…
Esas caritas redondas de ojitos tragones y mentes de esponja.
Esas boquitas felices y manitas abiertas siempre dispuestas.
Son dependientes en lo físico, en lo material,
pero tan autónomos en su forma de pensar.
Revolucionarios en la gesta de las emociones.
Basta contemplarlos para recobrar la esperanza.
Basta ayudarlos para restaurarnos en lo humano.
Basta escucharlos para ver emanar nuevamente la luz.
Y si un día te animas y juegas con ellos… se te enternece la vida.

“Hablamos luego, cuidate”. Apagué el celular y a toda prisa salí al balcón. Si fuese fumadora, de seguro hubiese encendido un cigarro. Cabeza atribulada buscaba aire, necesitaba hacer contacto con la vida fuera de mi vida. Con esa corriente que de manera simultanea a la mía palpita en la avenida y que nada o todo tiene que ver conmigo. Con el ser y la mujer que soy. Salgo al balcón cuando de alguna manera necesito vincularme al macro, al todo, al resto. Bocanadas de paisaje urbano, imaginando, inventando la vida que acontece pulso a pulso y de forma simultanea a lo lejos, tras el vidrio de cualquier ventana, así al azar entre decenas de edificios. Leyendo rostros ajenos encerrados en tan coloridos autos. Los detiene el tráfico y en el silente hastío de la ansiedad ante su evidente retraso vuelcan la mirada y la enfocan en mí, allí desde lo alto, justo en mi balcón. Yo leo sus rostros y ellos… ellos también me leen a mí, piensan cualquier cosa, cantidad de cosas. Tal vez son como yo… me miran y me inventan una historia, una vida.
Pero hoy fue diferente. He visto niños. He visto sus caritas de nariz pegada al cristal en la ventana del autobús escolar en el que viajaban. Los vi desde lo alto y a distancia. La Baldorioty, como de costumbre, congestionada, atestada, ruidosa… viva. Pasó una patrulla, quizá dos o tres policías dentro, exigían paso con altavoces y sirena encendida. Varios conductores hacían sonar sus estridentes bocinas y allí estaban ellos como detenidos en el tiempo… creo que me estaban mirando. Y el mar bravío en mi mente apaciguó su oleaje… “el mar está mansito Daritza”. Así decían ellos desde el autobús amarillo, así decían ellos con sus caritas redondas. Sí, me estaban mirando, y yo los miraba a ellos. Los niños y yo teníamos todo el tiempo del mundo, todo el espacio. No había código que descifrar en aquellos distantes pero tan auténticos rostros, esta vez no había historia o vidas que inventar. No tuve la necesidad porque estaba segura que ellos tampoco la tenían. Eran ellos lo único vivo en medio del campo santo urbano de cada día. Mis aguas se calmaron, mi mar estaba como un plato y abrí la boca. Mi edificio se transformo en una gran montaña e inhalé profundo y mis pulmones se llenaron, mi cerebro se oxigenó, sentí la sangre recorrer burbujeante todas mis venas y… sonreí con todos mis dientes y de oreja a oreja.
Niños… caritas redondas, sonrisas curanderas, manitas que desde lejos sin conocerme, me saludan.
PD: ¡Gracias Dios porque puedo escribir!
Daritza Rodríguez Arroyo.
Santurce, Puerto Rico / Miércoles 29 de marzo de 2006 / 09:53 a.m.

El amor más puro e inocente que he experimentado en esta vida; Micaela y Nicolas-Montevideo, Uruguay (Jepedra-2004).
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Te conozco...
Te conozco totalmente desnudo ante la vida
totalmente despojado
de orgullo derrotado
y apariencias desvanecidas
Yo te conozco en tu mejor y peor día
te conozco riendo a carcajadas burlonas y crueles
pero también en tus sonrisas mas tiernas
Te conozco en tu nostalgia de patria lejana,
en la culpa del padre que dejo todo atrás
y en la falsa seguridad de la tierra nueva.
Yo te conozco de llantos de miedo y desesperación,
llantos de vergüenza y frustración,
pero también de tus llantos mas sinceros
como un niño ingenuo e indefenso.
Conozco la vida real que ocultas y callas
y esa otra vida que inventas y regalas.
Te conozco de cuando llegaste de espalda,
de cuando al primer tropiezo te colocas de costado.
Y te conozco hasta de ese frente que nunca has dado
ni siquiera a mi misma que camino a tu lado.
Y porque así de tanto y de todo te conozco
es que te amo.
Daritza Rodríguez Arroyo
Miércoles 25 de junio de 2003 11:13pm
Bayamón, Puerto Rico.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Pero también estoy contigo...
En el país de la nostalgia pululo desde que esa parte de mí que lleva tu nombre surcó el mar.
Desde que este corazón tan mío también es tuyo y desdoblado atravesó los cielos latiendo ahora tan lejos como un eco.
Yo estoy aquí, pero también estoy contigo, porque no se esta donde el cuerpo y sí donde el corazón decide.
Cada noche me desvelo en recuerdos y surco mares, y atravieso cielos hasta pisar tu suelo.
- ¿Negra, ves la punta a lo lejos, llenita de luces?
- Si papi, la veo.
-Hasta allá caminaremos.
Me tomas con tu mano grande y cálida y tallamos huellas en la oscura y húmeda arena.
Una luna alucinante se posa sobre el Río de La Plata, mientras la fría brisa revuelve el olor a alquitrán.
Yo suspiro y te miro, tu me abrasas y me regalas azucenas que están en temporada.
¡Que linda está La Rambla!
Abrázame fuerte porque yo estoy aquí, pero también estoy contigo.
Daritza Rodríguez Arroyo
Jueves 11 de marzo de 2004
Vega Alta, Puerto Rico.
11:13pm



~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

20,000.00 vueltas
¿Por qué carajo se me hará tan difícil sacarte de mi mente? Ya no quiero pensarte tanto, te juro que quisiera que tú y tus cosas me fueran totalmente indiferentes.
Hace poco dije que esto no era un asunto de "NO PODER", que simplemente era un "NO QUERER". Antes tu vivías sin mi y yo sin ti y cada uno era y estaba sin más inconveniente, tal vez hasta sin mayor novedad. Eso significa que si podemos, lo que pasa es que "No queremos".
Paradójico... Me sentí capaz e intente convencerte.
Es sólo que anoche di 20,000.00 vueltas en la cama fastidiada hasta la saciedad repasando nuestra película en cada una de sus líneas, el argumento, cada escena, los "turning points", los ya fallidos y repugnantes intentos de desenlace. Es que la última vez que miré el reloj eran las 5:30am y así harta de recrear tu cara, tu mirada, el tono de tu voz, cuando reímos, lloramos, peleamos, fingimos ser fuertes, racionales y equilibrados, los más correctos, o cuando simplemente nos ha importado un reverendo carajo lo que suceda después; luego de todo eso, en vez de intentar asfixiarme con la almohada más mullida lo único que se me ocurrió fue; "Son las 5:30a.m. ya debe estar despierto. Tal vez al igual que yo está desvelado. ¿Y si le envío un mensaje de texto?"
Si chico, hundí la cara, no en una, si no en dos almohadas, y como si fuera poco me coloqué otras dos sobre la cabeza. Presione tan y tan fuerte como para no volver a pensar nunca más...
Por supuesto que no quería dejar de respirar. No, no intentaba terminar con mi vida... sólo intentaba matar tu recuerdo.
Daritza Rodriguez Arroyo.
20-jun-06 / Santurce, PR.
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~A los fantasmas~

- A los fantasmas se le da el frente, se les habla con firmeza y se despachan para siempre. Procura cerrar la puerta tan fuerte como lo suelen hacer las ráfagas de viento (justamente así llegan los fantasmas, diluidos en ráfagas de viento que nos azotan durante extrañas épocas de nuestras vidas) y veras como son ellos los que se asustan, se intimidan y salen para siempre de tu vida. Después de todo, los fantasmas son "gente muerta" y esos otros que nunca han existido y los hemos creado nosotros mismos.
PD: Total, que más miedo te doy yo, y estoy viva.
~Daritza Rodríguez Arroyo~
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"Flying Machine"

En el 1490 Leonardo Da Vinci soñó que volaba y así nació su "Flying Machine".
Hoy en el 2005 me parece que todos seguimos soñando con volar. No se si serán ansias de escape ante una realidad que muchas veces nos supera. No lo se.
Solo se que cuando nos tocamos, nos olemos y llegamos a sentirnos...también es una manera de volar lejos, de escapar, de irse y perderse, aunque uno no deje de estar en este espacio y este tiempo que sin remedio nos reclama. Nos reclama con sus huellas, con sus rastros, con heridas cicatrizadas y otras aun abiertas y sangrantes, nos reclama con el peso de los recuerdos y pesares. Es curioso...está bien, somos fuertes y aceptamos, comprendemos y nos habituamos y seguimos adelante pero...
¡Coño! Que rico es soñar que volamos alto y lejos, que nos vamos y nos perdemos y así tocándonos, oliéndonos y sintiéndonos podemos regresarnos sabiéndonos en el mismo punto de partida, en ese antes pero sin duda alguna cada uno en su realidad, pero más vivos, muy vivos, bien vivos.
Hoy celebro la amistad sincera, tu espontaneidad, tu manera de tocarme... la humanidad entera.
~Daritza Rodríguez Arroyo~
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(Poesías; también son reflexiones)

Que yo aquí me quedo...
A dónde van los sentimientos cuando de dos corazones sólo quedan los desechos
Así como copitas rotas después del brindis
como casquillos de balas junto a dos cuerpos inertes
Cuando la palabra dulce y cautivadora
se transforma en expresiones crudas y letales
Y el calor de aquel cuerpo que cobijó tus noches
hoy no es más que un témpano de hielo que transgrede tu cama
Anda, ve tranquilo que yo estaré bien
corre como has corrido toda tu vida que yo aquí me quedo
Me quedo un ratito más
porque necesito vivir este dolor
saborearlo, masticarlo,
tragarlo, expulsarlo...escupirlo
Ve tranquilo, corre
llévatelo todo
que yo aquí me quedo...saudade
Solo es por un tiempo
luego tengo cosas que hacer
un corazón que componer
Corre lejos, a ver si algún día te alcanzas
que yo aquí me quedo
recobrando mi calma.
~ Daritza Rodríguez Arroyo~
19 de octubre de 2005.
Santurce, PR
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A mi alrededor...
Hay una ventana en lo alto del balcón
la veo desde aquí, desde mi escritorio
A mi alrededor
tanta gente, cada día
ruido y algarabía
Se juegan la sangre
el sueldo, el seguro social
este vicio los enajena
los corrompe, los drena
Yo miro la ventana
son las 5:57pm
El vidrio esta húmedo
nublado
afuera el cielo toma matices grises
trasmuta
Contra la ventana
una palmera se recuesta
descansa
A mi alrededor
tanta gente, cada día
las apuestas los aturde,
embrutecen
Yo miro la palmera
que cada día llegada la hora
se recuesta y descansa
y desde la ventana
me mira, me calma.
~ Daritza Rodríguez Arroyo~
Isla Verde, PR. (6:15pm / 6 de noviembre de 2005.)
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Jauría
Escucha como ladran los perros en la noche
jauría transgresora
Ellos ven y escuchan lo que nosotros no alcanzamos
Lo etéreo
Se me antoja que nos miremos
en esta, la noche más oscura del año
Mirarnos fijamente entre penumbras
Nostalgia
Los perros una vez mimados y cobijados
ahora son criaturas de la noche
embravecidos por el hambre
Destino
Será que si nos miramos hallaremos rostros sin novedad
rasgos de hastío y desasosiego
ojos que ahora son puertas clausuradas al alma
Realidad
La brisa se cuela putrefacta
a desperdicios, a materia descompuesta
y el pelaje de los perros
hediondo a baba, sarna y excremento
Hemos dicho y hecho por uso y costumbre
sin pasión, a sangre fría
Cómplices solidarios
en la mediocre gesta de la cotidianidad
Pobres diablos esos perros
osamentas taciturnas
se lamen sus heridas
se aparean en cualquier esquina
Cierra los ojos
ya no quiero que nos miremos
vamos a tocarnos, así de ojos cerrados
con la ansiedad de lo incierto, lo inesperado
Apurémonos, que pronto despertara la ciudad
entonces seremos nosotros las bestias que desandan las calles
Nos uniremos a la manada gimiendo nuestras miserias
expidiendo nuestras pestilencias
Vamos a tocarnos de ojos cerrados
lamiéndonos, olfateándonos
Quien quita que al abrir los ojos
nos hallemos vivos y unidos.
Esperanza
Daritza Rodríguez Arroyo
Lunes, 09 de enero de 2006
Dorado, Puerto Rico
05:42pm

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Depurando el recuerdo
Hoy he tratado de pensar en él
pero sin apasionamientos
Recordé su saliva rancia
gusto a culpa y mentiras
Su mirada húmeda
profundidad oceánica
Su trato áspero
acantilado esculpido
por las inclemencias del tiempo
Y así
en ese recuerdo depurado
pensándolo tal cual
así como me sabe
así como le veo
así como le siento
aun así
me cuesta andar
Daritza Rodríguez Arroyo / Septiembre 2005 / Santurce, Puerto Rico
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Niños…
Esas caritas redondas de ojitos tragones y mentes de esponja.
Esas boquitas felices y manitas abiertas siempre dispuestas.
Son dependientes en lo físico, en lo material,
pero tan autónomos en su forma de pensar.
Revolucionarios en la gesta de las emociones.
Basta contemplarlos para recobrar la esperanza.
Basta ayudarlos para restaurarnos en lo humano.
Basta escucharlos para ver emanar nuevamente la luz.
Y si un día te animas y juegas con ellos… se te enternece la vida.
“Hablamos luego, cuidate”. Apagué el celular y a toda prisa salí al balcón. Si fuese fumadora, de seguro hubiese encendido un cigarro. Cabeza atribulada buscaba aire, necesitaba hacer contacto con la vida fuera de mi vida. Con esa corriente que de manera simultanea a la mía palpita en la avenida y que nada o todo tiene que ver conmigo. Con el ser y la mujer que soy. Salgo al balcón cuando de alguna manera necesito vincularme al macro, al todo, al resto. Bocanadas de paisaje urbano, imaginando, inventando la vida que acontece pulso a pulso y de forma simultanea a lo lejos, tras el vidrio de cualquier ventana, así al azar entre decenas de edificios. Leyendo rostros ajenos encerrados en tan coloridos autos. Los detiene el tráfico y en el silente hastío de la ansiedad ante su evidente retraso vuelcan la mirada y la enfocan en mí, allí desde lo alto, justo en mi balcón. Yo leo sus rostros y ellos… ellos también me leen a mí, piensan cualquier cosa, cantidad de cosas. Tal vez son como yo… me miran y me inventan una historia, una vida.
Pero hoy fue diferente. He visto niños. He visto sus caritas de nariz pegada al cristal en la ventana del autobús escolar en el que viajaban. Los vi desde lo alto y a distancia. La Baldorioty, como de costumbre, congestionada, atestada, ruidosa… viva. Pasó una patrulla, quizá dos o tres policías dentro, exigían paso con altavoces y sirena encendida. Varios conductores hacían sonar sus estridentes bocinas y allí estaban ellos como detenidos en el tiempo… creo que me estaban mirando. Y el mar bravío en mi mente apaciguó su oleaje… “el mar está mansito Daritza”. Así decían ellos desde el autobús amarillo, así decían ellos con sus caritas redondas. Sí, me estaban mirando, y yo los miraba a ellos. Los niños y yo teníamos todo el tiempo del mundo, todo el espacio. No había código que descifrar en aquellos distantes pero tan auténticos rostros, esta vez no había historia o vidas que inventar. No tuve la necesidad porque estaba segura que ellos tampoco la tenían. Eran ellos lo único vivo en medio del campo santo urbano de cada día. Mis aguas se calmaron, mi mar estaba como un plato y abrí la boca. Mi edificio se transformo en una gran montaña e inhalé profundo y mis pulmones se llenaron, mi cerebro se oxigenó, sentí la sangre recorrer burbujeante todas mis venas y… sonreí con todos mis dientes y de oreja a oreja.
Niños… caritas redondas, sonrisas curanderas, manitas que desde lejos sin conocerme, me saludan.
PD: ¡Gracias Dios porque puedo escribir!
Daritza Rodríguez Arroyo.
Santurce, Puerto Rico / Miércoles 29 de marzo de 2006 / 09:53 a.m.

El amor más puro e inocente que he experimentado en esta vida; Micaela y Nicolas-Montevideo, Uruguay (Jepedra-2004).
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Te conozco...
Te conozco totalmente desnudo ante la vida
totalmente despojado
de orgullo derrotado
y apariencias desvanecidas
Yo te conozco en tu mejor y peor día
te conozco riendo a carcajadas burlonas y crueles
pero también en tus sonrisas mas tiernas
Te conozco en tu nostalgia de patria lejana,
en la culpa del padre que dejo todo atrás
y en la falsa seguridad de la tierra nueva.
Yo te conozco de llantos de miedo y desesperación,
llantos de vergüenza y frustración,
pero también de tus llantos mas sinceros
como un niño ingenuo e indefenso.
Conozco la vida real que ocultas y callas
y esa otra vida que inventas y regalas.
Te conozco de cuando llegaste de espalda,
de cuando al primer tropiezo te colocas de costado.
Y te conozco hasta de ese frente que nunca has dado
ni siquiera a mi misma que camino a tu lado.
Y porque así de tanto y de todo te conozco
es que te amo.
Daritza Rodríguez Arroyo
Miércoles 25 de junio de 2003 11:13pm
Bayamón, Puerto Rico.
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Pero también estoy contigo...
En el país de la nostalgia pululo desde que esa parte de mí que lleva tu nombre surcó el mar.
Desde que este corazón tan mío también es tuyo y desdoblado atravesó los cielos latiendo ahora tan lejos como un eco.
Yo estoy aquí, pero también estoy contigo, porque no se esta donde el cuerpo y sí donde el corazón decide.
Cada noche me desvelo en recuerdos y surco mares, y atravieso cielos hasta pisar tu suelo.
- ¿Negra, ves la punta a lo lejos, llenita de luces?
- Si papi, la veo.
-Hasta allá caminaremos.
Me tomas con tu mano grande y cálida y tallamos huellas en la oscura y húmeda arena.
Una luna alucinante se posa sobre el Río de La Plata, mientras la fría brisa revuelve el olor a alquitrán.
Yo suspiro y te miro, tu me abrasas y me regalas azucenas que están en temporada.
¡Que linda está La Rambla!
Abrázame fuerte porque yo estoy aquí, pero también estoy contigo.
Daritza Rodríguez Arroyo
Jueves 11 de marzo de 2004
Vega Alta, Puerto Rico.
11:13pm



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20,000.00 vueltas
¿Por qué carajo se me hará tan difícil sacarte de mi mente? Ya no quiero pensarte tanto, te juro que quisiera que tú y tus cosas me fueran totalmente indiferentes.
Hace poco dije que esto no era un asunto de "NO PODER", que simplemente era un "NO QUERER". Antes tu vivías sin mi y yo sin ti y cada uno era y estaba sin más inconveniente, tal vez hasta sin mayor novedad. Eso significa que si podemos, lo que pasa es que "No queremos".
Paradójico... Me sentí capaz e intente convencerte.
Es sólo que anoche di 20,000.00 vueltas en la cama fastidiada hasta la saciedad repasando nuestra película en cada una de sus líneas, el argumento, cada escena, los "turning points", los ya fallidos y repugnantes intentos de desenlace. Es que la última vez que miré el reloj eran las 5:30am y así harta de recrear tu cara, tu mirada, el tono de tu voz, cuando reímos, lloramos, peleamos, fingimos ser fuertes, racionales y equilibrados, los más correctos, o cuando simplemente nos ha importado un reverendo carajo lo que suceda después; luego de todo eso, en vez de intentar asfixiarme con la almohada más mullida lo único que se me ocurrió fue; "Son las 5:30a.m. ya debe estar despierto. Tal vez al igual que yo está desvelado. ¿Y si le envío un mensaje de texto?"
Si chico, hundí la cara, no en una, si no en dos almohadas, y como si fuera poco me coloqué otras dos sobre la cabeza. Presione tan y tan fuerte como para no volver a pensar nunca más...
Por supuesto que no quería dejar de respirar. No, no intentaba terminar con mi vida... sólo intentaba matar tu recuerdo.
Daritza Rodriguez Arroyo.
20-jun-06 / Santurce, PR.
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Orhan Pamuk: Premio Nobel de Literatura

Biografía: http://es.wikipedia.org/wiki/Orhan_Pamuk
Un Manojo de Artificios Literarios Posmodernos Ayudan a Formar la Carrera de Orhan Pamuk
Por Charles McGrath
The New York Times
13 de octubre de 2006
Orhan Pamuk, ganador del Premio Nobel de Literatura de este año, es mejor conocido en este país que muchos de los recientes ganadores porque la mayoría de sus libros han sido publicados y ampliamente reseñados aquí. Tampoco le ha hecho daño el hecho de que recientemente se metió en las aguas calientes de la política en su nativa Turquía para luego convertirse en una causa célebre.
En el 2005, en una entrevista con una revista suiza, el señor Pamuk habló sobre los asesinatos en masa de armenios cometidos por los otomanos en 1915, algo que Turquía todavía no reconoce. De pronto, Pamuk se encontró acusado “de insultar la identidad turca”. Los cargos fueron eventualmente retirados, pero sólo después de que su caso creara tanta publicidad y protesta internacional que provocaron la vergüenza del gobierno turco.
El señor Pamuk es una figura política un tanto reacia. Sólo su novela más reciente, Nieve, distribuida en Estados Unidos en el 2004, tiene especificidad contemporánea en cuanto a sus preocupaciones y lugar de desarrollo: en este caso, el conflicto entre el secularismo turco y el surgimiento del islamismo militante. Desde otro punto de vista, sin embargo, la tensión entre Oriente y Occidente, entre la Turquía secular de Ataturk y la vieja tradición otomana —incluso entre los estilos de narración tradicional y posmoderno—, han formado toda su carrera.
El Castillo Blanco, el primero de los libros del señor Pamuk traducidos al inglés, en 1991, lo ubicó en el mapa. En cierta forma, es su libro más accesible al establecer desde el comienzo el tema de Oriente contra Occidente, y también al introducir lo que luego se comprobaría como una preocupación duradera de Pamuk: la idea de la duplicidad o la identidad escindida. En el primer capítulo de su último libro Estambul: Memorias y la Ciudad (publicada en inglés en el 2005), se recuerda él mismo fantaseando acerca de “otro Orhan”, una versión gemela de sí mismo, que vive en otro apartamento con otra familia.
Ambientada en el siglo 17, en vísperas del declive otomano, y contada como un sueño o cuento de hadas, El Castillo Blanco es la historia de dos parecidos, un gruñón académico turco conocido como Hoja, o Maestro, y un veneciano capturado que se convierte en su esclavo. La historia termina con el intercambio de identidades de los dos hombres. Después de una derrota militar, Hoja parte hacia Venecia en medio de la niebla, mientras que el veneciano permanece atrás asumiendo el nombre de Hoja.
Muchos lectores occidentales consideraron que los dos siguientes libros del señor Pamuk, El Libro Negro (1994) y La Vida Nueva (1997) eran más duros. Fuertemente influenciados por Borges y Joyce, ambas obras vaciaron el cajón de artificios literarios posmodernos: narraciones dentro de narraciones, textos que cobran vida, laberintos de signos y símbolos, más duplicidad e intercambios de identidad.
La Vida Nueva trata sobre un joven, Osmán, cuya vida es literalmente cambiada por la lectura de un libro —el lector nunca descubre la naturaleza exacta de este libro aunque posiblemente es la misma que tiene en sus manos— y cuya búsqueda por un compañero lector, una joven de nombre Janán, lo guían por una travesía surrealista en la cual nada es lo que parece. En El Libro Negro, el protagonista, Galip —un abogado de Estambul— busca a su esposa desaparecida. Galip sospecha que ella se ha escapado con el medio hermano de ésta, un prominente columnista de un periódico. Al investigar a Jelal, Galip se convierte eventualmente en él, llegando a usar sus ropas y a escribir sus columnas.
A este formidable arsenal de trucos, el señor Pamuk añadió realismo mágico en su siguiente libro, Me Llamo Rojo. Esta novela, de 2001, es una larga y esparcida novela policiaca (murder mystery) ubicada a finales del siglo 16 y contada por 12 diferentes narradores, incluidos un perro, un árbol, una moneda de oro, varios difuntos y hasta por el color carmesí de donde el libro adquiere su título. Me Llamo Rojo, la obra maestra del señor Pamuk en opinión de muchos críticos, es sin embargo la expresión más rica de la duplicidad de Turquía, desgarrada entre el pasado y el presente, entre la modernidad europea y el tradicionalismo islamista.
En el punto central existe un choque entre estilos de representación artística —miniaturas persas tradicionales y realismo occidental, en particular pinturas del Renacimiento italiano, las cuales el sultán adoptó como modelos para algunos artistas estimulándolos secretamente— y cada lado es tan elocuentemente defendido que la inevitable victoria de Occidente llega a un gran precio.
Nieve, la última novela del señor Pamuk, de ninguna manera se separa de los efectos especiales modernistas. Algo le debe a Proust, incluso más a Kafka, e incluye un momento borgiano en el cual los eventos comienzan a ocurrir precisamente porque han sido escritos primero. El conflicto central de la obra es particularmente de actualidad: la cuestión de si las jóvenes, en la escuela, deben usar o no el pañuelo en la cabeza.
El protagonista, un frustrado poeta y turco secular llamado Ka, ha estado viviendo en el exilio y decide regresar a Turquía. Fungiendo como periodista investiga el rumor de que en un pueblo remoto algunas niñas han optado por quitarse la vida en lugar de quitarse el pañuelo de sus cabezas, tal como las leyes turcas lo exigen. Ka se encuentra súbitamente en una fiera ventisca y al vagar de lugar en lugar descubre que todas sus certezas son puestas a prueba. Así, pues, coquetea con la idea de regresar de una vez, no sólo a Turquía sino al redil del islamismo.
Al final, todo transcurre sin decirse, el protagonista no encaja en ningún lugar, y la ventisca —cegadora y deformadora, pero bella y seductora— es metafórica y literal. En la misma naturaleza del ser turco, parece estar diciendo el señor Pamuk, radica el estar atrapado en un cúmulo de contradicciones.
Traducción de Omar Acevedo para Sin Remilgos y Saudade yAlma

Omar Acevedo es puertorriqueño radicado en la ciudad de NUeva York.
Acceda a la versión inglesa de este artículo en: http://www.nytimes.com/2006/10/13/books/13pamu.html?_r=1&oref=slogin
~A Desalambrar~
*Colaboración de la Sra. Margarita Iguina / Puerto Rico*
(Daniel Viglietti - Compositor / Uruguay)
(Victor Jara - Interprete / Chile)
Yo pregunto a los presentes
si no se han puesto a pensar
que esta tierra es de nosotros
y no del que tenga mas.
Yo pregunto si en la tierra
nunca habra pensado usted
que si las manos son nuestras
es nuestro lo que nos den.
A desalambrar, a desalambrar!
que la tierra es nuestra,
tuya y de aquel,
de Pedro, Maria, de Juan y Jose.
Si molesto con mi canto
a alguien que no quiera oir
le aseguro que es un gringo
o un dueño de este pais.
A desalambrar, a desalambrar!
que la tierra es nuestra,
tuya y de aquel,
de Pedro, Maria, de Juan y Jose.
Yo pregunto a los presentes
si no se han puesto a pensar
que esta tierra es de nosotros
y no del que tenga más.
Yo pregunto si en la tierra
nunca habra pensado usted
que si las manos son nuestras
es nuestro lo que nos den.

Biografía Daniel Viglietti: http://es.wikipedia.org/wiki/Daniel_Viglietti
Entrevista: http://www.latinoamericano.cl/entrevista_danielviglietti.htm

Biografía: http://217.126.124.205/AudioKat/result/biografia.asp?aid=00000307&gc=GRUP
Imágenes y Sonidos: http://www.patriagrande.net/chile/victor.jara/vjimason.html
(Daniel Viglietti - Compositor / Uruguay)
(Victor Jara - Interprete / Chile)
Yo pregunto a los presentes
si no se han puesto a pensar
que esta tierra es de nosotros
y no del que tenga mas.
Yo pregunto si en la tierra
nunca habra pensado usted
que si las manos son nuestras
es nuestro lo que nos den.
A desalambrar, a desalambrar!
que la tierra es nuestra,
tuya y de aquel,
de Pedro, Maria, de Juan y Jose.
Si molesto con mi canto
a alguien que no quiera oir
le aseguro que es un gringo
o un dueño de este pais.
A desalambrar, a desalambrar!
que la tierra es nuestra,
tuya y de aquel,
de Pedro, Maria, de Juan y Jose.
Yo pregunto a los presentes
si no se han puesto a pensar
que esta tierra es de nosotros
y no del que tenga más.
Yo pregunto si en la tierra
nunca habra pensado usted
que si las manos son nuestras
es nuestro lo que nos den.

Biografía Daniel Viglietti: http://es.wikipedia.org/wiki/Daniel_Viglietti
Entrevista: http://www.latinoamericano.cl/entrevista_danielviglietti.htm

Biografía: http://217.126.124.205/AudioKat/result/biografia.asp?aid=00000307&gc=GRUP
Imágenes y Sonidos: http://www.patriagrande.net/chile/victor.jara/vjimason.html
No ME Incomodan

Hay una hora precisa pasada la media noche
en que mis pupilas vencen la espesura de la oscuridad.
Es cuando mi habitación se pobla de criaturas.
No me incomodan.
Cuando la soledad es cruda,
hasta los desencarnados son bien recibidos.
Observan en silencio, no levantan el dedo,
nunca fruncen el ceño.
Puedo perfumar con lavanda mis sabanas frescas,
tomar un baño tibio,
apostar a la manzanilla y al tilo; tocarme.
De todos modos pasaran las horas
y ni con mis oraciones recibiré clemencia.
Del techo lloverán recuerdos,
hasta empaparme por completo.
¿Será que así todos desencarnados sentirán conmoción?
¿Será que a alguno le provocara abrazarme?
Si no les veo ya no son humanos, eso me queda claro.
Pero si los presiento, si me constan y les doy por cierto ¿qué son?
No me importa recordar sonriendo.
A la nostalgia la tengo muy dentro.
Tampoco me preocupa llorar hasta el cansancio.
Por que en ese acto me convierto en árbol
que a la luz de la luna se abraza a si mismo
con sus frondosas y largas ramas
y en ese acto se auto compadece
para a la mañana siguiente seguir siendo árbol.
Hay una hora precisa pasada la media noche
en que se juntan mis tres tiempos,
en que la línea donde se hace equilibrio entre mundos paralelos
se disuelve y entran ellos.
No me incomodan.
Daritza Rodríguez Arroyo
Mayagüez, Puerto Rico
24 de septiembre de 2006.
3:45 am

(c)2004-2006 Cepolína Photo
Escritos de Román Herrera González (Méjico)

Austriaco Karl Marka-Ap-Danny Lawson.
Adagio 23
¿Por qué caminas detrás de mí?
¿A caso eres de los muertos que me atan las manos?
Aunque me invente memorias, no sé quién eres ni sé dónde voy.
Quiero separar la razón de mi vida y siquiera por una vez ser libre en mis sueños.
Y aun así, te empeñas en estar conmigo.
¿Quién te llamó?
Sin embargo anhelo avanzar, pero no con los pies.
Quiero contemplarlo todo pero, no con los ojos.
Quiero comprenderlo todo pero, apartado de mi razón.
Así se agrandan los laberintos de mi mente,
las fronteras se alargan y mis más preciados tesoros se pudren en las cloacas.
Digamos que espero sentir miradas de muy lejos,
maldecir a los tontos; por llorar y no moverse.
¿Los sentimientos?
Se me han hecho cielo, y esta realidad se me vuelve una película ya vista.
¿Qué fuerza me mantiene?
Voy a morir; precisamente hoy empecé.
Este clasificado mundo me ha hecho el dueño de un corazón solitario
al cual le han practicado mil autopsias en vida.
Sólo diluir el pensamiento en tinta me trae un poco de alivio.
Gracias por verme sólo de lejos.
No me gusta que sequen mis lágrimas: son el ácido que extermina mi vida
y la convierte en extraña y resquebrajante ficción.
¿Cómo recordar dónde estaba la primera vez que escuché tu voz profunda de origen?
¿Torcido?
Sí, lo estoy.
Por querer ser este genio loco que no está ni en la mitad de sus decisiones pero,
parece ser el último sobreviviente de la ignorancia.
Pero ahora te veo más cerca que nunca.
Creo que quieres estar ahí cuando finalmente caiga por completo.
¿Me vas a levantar? ¿O te vas a burlar de mí?
En fin, voy a hacer callado mi corto andar como quienes caminan debajo del agua
y a quiénes sólo las otras criaturas les entienden,
pues sus lágrimas no se ven y su andar no deja rastro.
A esos, sus cadáveres poco los buscan y cuando los hallan están todos juntos.
Ya que no puedo describir la exacta dimensión de mis ideales; ven conmigo.
Vamos a parar a la puerta trasera del océano, anhelando roja venganza.
La confusión y el rencor copulan su amor en mi alma,
mientras yo turbado me mantengo pensando…
¿Y ahora qué?
Ni siquiera puedo establecer una diarquía, pues ahora se me abandona,
convirtiendo mi vida en una axioma absurdo y paradójico.
Necesito cremar el gris recuerdo y continuar vacilante hacia la fosa de algunas memorias superiores pero,
con otro tipo de alegría; porque ahora me amo y me odio.
¿Desde cuándo refrenar la lengua de la estilográfica existencialista es sinónimo de cordura?
Por cierto… ¿Cuándo fue la última vez que hablamos con las almejas?
¿Cuándo?
Román Herrera González
Carolina, Puerto Rico. (2006)


Imatiz-Polígono / Estructura
De nostalgia, inconsciencia y plenitud…
Es una condición afectiva horrible que no conoce límites.
Una resaca resultante de algún estado de éxtasis arcaico.
Sólo recuerdo residuales de cangrejos y víboras.
Imágenes de sus prolongadas copulaciones
en el cieno protoplasmático de eras perdidas en la noche de los tiempos.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Sumirse,
Abismarse…
En las ondas suaves de un océano de dichas.
En la armonía sonora de las ondas embalsamadas.
En el tormento infinito de la respiración universal.
Inconsciencia… suprema dicha.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Cuando cesa el dolor, la vida parece esplendida.
Aun sin dinero, amigos, ni ambiciones elevadas,
Es simplemente respirar con facilidad,
caminar sin un espasmo o una punzada repentina.
Entonces los cisnes y los árboles son bellos;
inclusive los automóviles.
La vida se desliza sobre ruedas.
La tierra es fértil y produce nuevos campos
de espacios magnéticos.
Es sólo mirar cómo se inclina el viento,
acariciando las menudas briznas de hierba,
Cada una es sensible; todo responde.
Si la propia tierra sintiera dolor,
no podríamos hacer nada para remediarlo.
Las plantas nunca tienen dolor de oído; parecen inmunes.
Si bien llevan dentro dolor y sufrimiento indecibles; no me consta.
Román Herrera González
(2006 / Carolina, Puerto Rico)
Inexplicable
Tan inexplicable fue cuando llegaste,
como lo es ahora que has desaparecido
fugaz como un susurro al oído,
como una estrella que en la noche clara surca el cielo.
Así pasaste por mi vida.
Inexplicables fueron tus palabras;
que tan dulces y tiernas me decían que no temías enfrentar la vida
ni al mundo por más peligrosas que fueran las circunstancias.
Inexplicables fueron tus acciones;
que pareciendo autenticas y contundentes
sólo eran parte de la escena del momento,
como quien entretiene el auditorio en este teatro que es la vida.
Sembrador de sueños e ilusiones.
¡Que iluso fui!
Creí que podía volver a creer.
Paradojas de la vida.
Simplemente… me equivoqué otra vez.
Tal vez si no hubiese puesto ese pequeño grano llamado ilusión,
el dolor no hubiese llegado a mí.
Pero... ¿Cómo no ponerlo?
Es la única manera en que puedo volver a creer.
Si, dolor.
Porque cada vez que arrancan un pedazo de ilusión
mi piel se desgarra y mi cuerpo se desangra,
cual río caudaloso tras la tormenta.
Una vez, hace mucho tiempo,
tanto que no recuerdo cómo pero si donde,
me prometí a mi mismo no volver a creer en nadie,
me jure que no sería víctima de esos seres… depredadores de almas.
Seres que venden sueños y promesas de amor;
ladrones de ilusiones.
Sólo, en aquel oscuro y frío lugar me convertí en un ser insensible, duro e inmóvil. Tan inmóvil como cualquier montaña.
Hasta que llegaste tú...
Tú... que con tu sonrisa y encantos supiste hacerme sentir cosas que hacía tiempo no sentía.
Me sentí adolescente.
Sorprendido en las sensaciones;
descubriendo la emoción detrás de lo sencillo,
de lo sublime y prohibido.
Volví a sentir mariposas revoloteando en el estómago y en mi cabeza, esas que te hacen mirar al firmamento
y te muestran cuán hermosa puede ser la vida.
Hoy después de ayer,
me doy cuenta que sólo fuiste un detonante para mis más grandes ilusiones, para mis ganas de volver a creer, de sentir la vida.
Me he dado cuenta, que aquel ser frío y calculador que pretendí ser, no es más que un caparazón para proteger mi débil piel y mi frágil corazón.
Carlos Alberto López Rosado
14 de junio de 2006
Las Piedras, Puerto Rico (10:46a.m.)
(Colaboración de mi amigo y hermano del alma: Carlos López)
como lo es ahora que has desaparecido
fugaz como un susurro al oído,
como una estrella que en la noche clara surca el cielo.
Así pasaste por mi vida.
Inexplicables fueron tus palabras;
que tan dulces y tiernas me decían que no temías enfrentar la vida
ni al mundo por más peligrosas que fueran las circunstancias.
Inexplicables fueron tus acciones;
que pareciendo autenticas y contundentes
sólo eran parte de la escena del momento,
como quien entretiene el auditorio en este teatro que es la vida.
Sembrador de sueños e ilusiones.
¡Que iluso fui!
Creí que podía volver a creer.
Paradojas de la vida.
Simplemente… me equivoqué otra vez.
Tal vez si no hubiese puesto ese pequeño grano llamado ilusión,
el dolor no hubiese llegado a mí.
Pero... ¿Cómo no ponerlo?
Es la única manera en que puedo volver a creer.
Si, dolor.
Porque cada vez que arrancan un pedazo de ilusión
mi piel se desgarra y mi cuerpo se desangra,
cual río caudaloso tras la tormenta.
Una vez, hace mucho tiempo,
tanto que no recuerdo cómo pero si donde,
me prometí a mi mismo no volver a creer en nadie,
me jure que no sería víctima de esos seres… depredadores de almas.
Seres que venden sueños y promesas de amor;
ladrones de ilusiones.
Sólo, en aquel oscuro y frío lugar me convertí en un ser insensible, duro e inmóvil. Tan inmóvil como cualquier montaña.
Hasta que llegaste tú...
Tú... que con tu sonrisa y encantos supiste hacerme sentir cosas que hacía tiempo no sentía.
Me sentí adolescente.
Sorprendido en las sensaciones;
descubriendo la emoción detrás de lo sencillo,
de lo sublime y prohibido.
Volví a sentir mariposas revoloteando en el estómago y en mi cabeza, esas que te hacen mirar al firmamento
y te muestran cuán hermosa puede ser la vida.
Hoy después de ayer,
me doy cuenta que sólo fuiste un detonante para mis más grandes ilusiones, para mis ganas de volver a creer, de sentir la vida.
Me he dado cuenta, que aquel ser frío y calculador que pretendí ser, no es más que un caparazón para proteger mi débil piel y mi frágil corazón.
Carlos Alberto López Rosado
14 de junio de 2006
Las Piedras, Puerto Rico (10:46a.m.)
(Colaboración de mi amigo y hermano del alma: Carlos López)
TIEMPO DEL HOMBRE

http://www.fundacionyupanqui.org.ar/espanol/ay_biografia.htm
La partícula cósmica que navega en mi sangre
es un mundo infinito de fuerzas siderales.
Vino a mí tras un largo camino de milenios
cuando, tal vez, fui arena para los pies del aire.
Luego fui la madera. Raíz desesperada.
Hundida en el silencio de un desierto sin agua.
Después fui caracol quién sabe dónde.
Y los mares me dieron su primera palabra.
Después la forma humana desplegó sobre el mundo
la universal bandera del músculo y la lágrima.
Y creció la blasfemia sobre la vieja tierra.
Y el azafrán, y el tilo, la copla y la plegaria.
Entonces vine a América para nacer en Hombre.
Y en mí junté la pampa, la selva y la montaña.
Si un abuelo llanero galopó hasta mi cuna,
otro me dijo historias en su flauta de caña.
Yo no estudio las cosas ni pretendo entenderlas.
Las reconozco, es cierto, pues antes viví en ellas.
Converso con las hojas en medio de los montes
y me dan sus mensajes las raíces secretas.
Y así voy por el mundo, sin edad ni destino.
Al amparo de un Cosmos que camina conmigo.
Amo la luz, y el río, y el silencio, y la estrella.
Y florezco en guitarras porque fui la madera.
Atahualpa Yupanqui
"El payador perseguido"
Nota: Una colaboración de mi amigo: Pablo (Pablito) Escobares, Buenos Aires; Argentina.
SaRaMaGo

Donde...
Donde los ojos se cierran; donde el tiempo
hace resonar la caracola del silencio;
Donde el claro desmayo se disuelve
en el aroma de los nardos y del sexo;
Donde los miembros son lazos, y las bocas
no respiran, jadean violentas;
Donde los dedos trazan nuevas órbitas
por el espacio de los cuerpos y los astros;
Donde la breve agonía; donde en la piel
se confunde el sudor; donde el amor.
José Saramago
YO MISMA FUI MI RUTA..

Yo misma fui mi ruta ...
Yo quise ser como los hombres quisieron que yo fuese:
un intento de vida: un juego al escondite con mi ser, pero yo estaba hecha de presentes, y mis pies planos sobre la tierra promisora no resistían caminar hacia atrás, y seguían adelante, adelante burlando las cenizas para alcanzar el beso de los senderos nuevos.
Julia de Burgos
LO QUE PREFIERO DE SABINES...

http://www.conecultachiapas.gob.mx/jaimesabines/jaimesabines.html
EL DIABLO Y YO
El diablo y yo nos entendemos
El diablo y yo nos entendemos
como dos viejos amigos.
A veces se hace mi sombra,
va a todas partes conmigo.
Se me trepa a la nariz
y me la muerde
y la quiebra con sus dientes finos.
Cuando estoy en la ventana
me dice ¡brinca!
detrás del oído.
Aquí en la cama se acuesta
a mis pies como un niño
y me ilumina el insomnio
con luces de artificio.
Nunca se está quieto.
Anda como un maldito,
como un loco, adivinando
cosas que no me digo.
Quién sabe qué gotas pone
en mis ojos, que me miro
a veces cara de diablo
cuando estoy distraído.
De vez en cuando me toma
los dedos mientas escribo.
Es raro y simple. Parece
a veces arrepentido.
El pobre no sabe nada
de sí mismo.
Cuando soy santo me pongo
a murmurarle al oído
y lo mareo y me desquito.
Pero después de todo
somos amigos
y tiene una ternura como un membrillo
y se siente solo el pobrecito.
ESPERO CURARME DE TI
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No
es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se
puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado
sobre la tierra y se les puede prender fuego.
Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado.
Y también el silencio. Porque las mejores palabras del
amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo
del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero
cuando digo: "qué calor hace", "dame agua",
"¿sabes manejar?", "se hizo de noche"...Entre las gentes,
a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde",
y tú sabías que decía "te quiero".)
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo.
Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras:
guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve,
es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas.
Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio
para entrar a un panteón.
~
LOS AMOROSOS
Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre —¡qué bueno!— han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida.
~
ME ENCANTA DIOS
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en
serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos
rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede
porque es un poco cegatón y bastante torpe de las manos.
Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o
Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien.
Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez
grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la
pequeña, que el hombre de traga al hombre. Y por eso inventó la
muerte: para que la vida - no tú ni yo -, la vida, sea para siempre.
Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿qué
importa si el universo se expande interminablemente o se contrae?
Esto es asunto sólo para agencias de viajes.
A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye
bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y
travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de
los antibióticos- ¡bacterias mutantes!
Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus
soldaditos de plomo de carne y hueso, hace campos de flores o pinta
el cielo de manera increíble.
Mueve una mano y hace el mar, y mueve otra y hace el bosque. Y
cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de
su aliento.
Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda
tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas,
castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia
-y se agita y crece- cuando Dios se aleja.
Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis
padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos,
la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el
pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el
borboteo de luz, el manantial que soy.
A mi me gusta, a mi me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.
~
CUANDO TENGAS GANAS DE MORIRTE
Cuando tengas ganas de morirte
esconde la cabeza bajo la almohada
y cuenta cuatro mil borregos.
Quédate dos días sin comer
y veras que hermosa es la vida:
carne, frijoles, pan.
Quédate sin mujer: verás.
Cuando tengas ganas de morirte
no alborotes tanto: muérete
y ya.
~
DEL MITO
Mi madre me contó que yo lloré en su vientre.
A ella le dijeron: tendrá suerte.
Alguien me habló todos los días de mi vida
al oído, despacio, lentamente.
Me dijo: ¡vive, vive, vive!
Era la muerte.
~
DIGO QUE MO PUEDE DECIRSE EL AMOR
Digo que no puede decirse el amor.
El amor se come como un pan,
se muerde como un labio,
se bebe como un manantial.
El amor se llora como a un muerto,
se goza como un disfraz.
El amor duele como un callo,
aturde como un panal,
y es sabroso como la uva de cera
y como la vida es mortal.
El amor no se dice con nada,
ni con palabras ni con callar.
Trata de decirlo el aire
y lo está ensayando el mar.
Pero el amante lo tiene prendido,
untado en la sangre lunar,
y el amor es igual que una brasa
y una espiga de sal.
La mano de un manco lo puede tocar,
la lengua de un mudo, los ojos de un ciego,
decir y mirar.
El amor no tiene remedio
y sólo quiere jugar.
~MIS POEMAS FAVORITOS DEL POETA MEXICANO; JAIME SABINES~





