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Saudade y Alma
Expresiones literarias de Daritza Rodríguez Arroyo y sus favoritos de todos los tiempos.
Acerca de
En muchos corazones nace un hueco intensamente profundo y el alma se acongoja, suspira un poco y se queda quietita con una sonrisa plena entre la quietud de las sombras y el rayito de luz que se cuela por los resquicios de la conciencia humana...nostalgia! Un rincón donde Daritza Rodríguez Arroyo siente, piensa y escribe..."Saudade y Alma" (Saudade = Un hueco en el alma).
Sindicación
 
Escritos de Román Herrera González (Méjico)

Austriaco Karl Marka-Ap-Danny Lawson.

Adagio 23

¿Por qué caminas detrás de mí?

¿A caso eres de los muertos que me atan las manos?

Aunque me invente memorias, no sé quién eres ni sé dónde voy.

Quiero separar la razón de mi vida y siquiera por una vez ser libre en mis sueños.

Y aun así, te empeñas en estar conmigo.

¿Quién te llamó?

Sin embargo anhelo avanzar, pero no con los pies.

Quiero contemplarlo todo pero, no con los ojos.

Quiero comprenderlo todo pero, apartado de mi razón.

Así se agrandan los laberintos de mi mente,
las fronteras se alargan y mis más preciados tesoros se pudren en las cloacas.

Digamos que espero sentir miradas de muy lejos,
maldecir a los tontos; por llorar y no moverse.


¿Los sentimientos?

Se me han hecho cielo, y esta realidad se me vuelve una película ya vista.

¿Qué fuerza me mantiene?

Voy a morir; precisamente hoy empecé.

Este clasificado mundo me ha hecho el dueño de un corazón solitario
al cual le han practicado mil autopsias en vida.

Sólo diluir el pensamiento en tinta me trae un poco de alivio.

Gracias por verme sólo de lejos.

No me gusta que sequen mis lágrimas: son el ácido que extermina mi vida
y la convierte en extraña y resquebrajante ficción.

¿Cómo recordar dónde estaba la primera vez que escuché tu voz profunda de origen?

¿Torcido?

Sí, lo estoy.

Por querer ser este genio loco que no está ni en la mitad de sus decisiones pero,
parece ser el último sobreviviente de la ignorancia.

Pero ahora te veo más cerca que nunca.

Creo que quieres estar ahí cuando finalmente caiga por completo.

¿Me vas a levantar? ¿O te vas a burlar de mí?
En fin, voy a hacer callado mi corto andar como quienes caminan debajo del agua
y a quiénes sólo las otras criaturas les entienden,
pues sus lágrimas no se ven y su andar no deja rastro.

A esos, sus cadáveres poco los buscan y cuando los hallan están todos juntos.

Ya que no puedo describir la exacta dimensión de mis ideales; ven conmigo.

Vamos a parar a la puerta trasera del océano, anhelando roja venganza.

La confusión y el rencor copulan su amor en mi alma,
mientras yo turbado me mantengo pensando…

¿Y ahora qué?

Ni siquiera puedo establecer una diarquía, pues ahora se me abandona,
convirtiendo mi vida en una axioma absurdo y paradójico.

Necesito cremar el gris recuerdo y continuar vacilante hacia la fosa de algunas memorias superiores pero,
con otro tipo de alegría; porque ahora me amo y me odio.

¿Desde cuándo refrenar la lengua de la estilográfica existencialista es sinónimo de cordura?

Por cierto… ¿Cuándo fue la última vez que hablamos con las almejas?

¿Cuándo?

Román Herrera González
Carolina, Puerto Rico. (2006)


Imatiz-Polígono / Estructura

De nostalgia, inconsciencia y plenitud…

Es una condición afectiva horrible que no conoce límites.
Una resaca resultante de algún estado de éxtasis arcaico.
Sólo recuerdo residuales de cangrejos y víboras.
Imágenes de sus prolongadas copulaciones
en el cieno protoplasmático de eras perdidas en la noche de los tiempos.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Sumirse,
Abismarse…
En las ondas suaves de un océano de dichas.
En la armonía sonora de las ondas embalsamadas.
En el tormento infinito de la respiración universal.
Inconsciencia… suprema dicha.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Cuando cesa el dolor, la vida parece esplendida.
Aun sin dinero, amigos, ni ambiciones elevadas,
Es simplemente respirar con facilidad,
caminar sin un espasmo o una punzada repentina.
Entonces los cisnes y los árboles son bellos;
inclusive los automóviles.
La vida se desliza sobre ruedas.
La tierra es fértil y produce nuevos campos
de espacios magnéticos.
Es sólo mirar cómo se inclina el viento,
acariciando las menudas briznas de hierba,
Cada una es sensible; todo responde.
Si la propia tierra sintiera dolor,
no podríamos hacer nada para remediarlo.
Las plantas nunca tienen dolor de oído; parecen inmunes.
Si bien llevan dentro dolor y sufrimiento indecibles; no me consta.

Román Herrera González
(2006 / Carolina, Puerto Rico)









 
Inexplicable
Tan inexplicable fue cuando llegaste,
como lo es ahora que has desaparecido
fugaz como un susurro al oído,
como una estrella que en la noche clara surca el cielo.

Así pasaste por mi vida.

Inexplicables fueron tus palabras;
que tan dulces y tiernas me decían que no temías enfrentar la vida
ni al mundo por más peligrosas que fueran las circunstancias.

Inexplicables fueron tus acciones;
que pareciendo autenticas y contundentes
sólo eran parte de la escena del momento,
como quien entretiene el auditorio en este teatro que es la vida.

Sembrador de sueños e ilusiones.
¡Que iluso fui!
Creí que podía volver a creer.
Paradojas de la vida.
Simplemente… me equivoqué otra vez.

Tal vez si no hubiese puesto ese pequeño grano llamado ilusión,
el dolor no hubiese llegado a mí.
Pero... ¿Cómo no ponerlo?
Es la única manera en que puedo volver a creer.

Si, dolor.
Porque cada vez que arrancan un pedazo de ilusión
mi piel se desgarra y mi cuerpo se desangra,
cual río caudaloso tras la tormenta.

Una vez, hace mucho tiempo,
tanto que no recuerdo cómo pero si donde,
me prometí a mi mismo no volver a creer en nadie,
me jure que no sería víctima de esos seres… depredadores de almas.

Seres que venden sueños y promesas de amor;
ladrones de ilusiones.
Sólo, en aquel oscuro y frío lugar me convertí en un ser insensible, duro e inmóvil. Tan inmóvil como cualquier montaña.

Hasta que llegaste tú...
Tú... que con tu sonrisa y encantos supiste hacerme sentir cosas que hacía tiempo no sentía.

Me sentí adolescente.
Sorprendido en las sensaciones;
descubriendo la emoción detrás de lo sencillo,
de lo sublime y prohibido.

Volví a sentir mariposas revoloteando en el estómago y en mi cabeza, esas que te hacen mirar al firmamento
y te muestran cuán hermosa puede ser la vida.

Hoy después de ayer,
me doy cuenta que sólo fuiste un detonante para mis más grandes ilusiones, para mis ganas de volver a creer, de sentir la vida.

Me he dado cuenta, que aquel ser frío y calculador que pretendí ser, no es más que un caparazón para proteger mi débil piel y mi frágil corazón.

Carlos Alberto López Rosado
14 de junio de 2006
Las Piedras, Puerto Rico (10:46a.m.)

(Colaboración de mi amigo y hermano del alma: Carlos López)
 
TIEMPO DEL HOMBRE


http://www.fundacionyupanqui.org.ar/espanol/ay_biografia.htm

La partícula cósmica que navega en mi sangre
es un mundo infinito de fuerzas siderales.

Vino a mí tras un largo camino de milenios
cuando, tal vez, fui arena para los pies del aire.

Luego fui la madera. Raíz desesperada.
Hundida en el silencio de un desierto sin agua.

Después fui caracol quién sabe dónde.
Y los mares me dieron su primera palabra.

Después la forma humana desplegó sobre el mundo
la universal bandera del músculo y la lágrima.


Y creció la blasfemia sobre la vieja tierra.
Y el azafrán, y el tilo, la copla y la plegaria.

Entonces vine a América para nacer en Hombre.
Y en mí junté la pampa, la selva y la montaña.

Si un abuelo llanero galopó hasta mi cuna,
otro me dijo historias en su flauta de caña.

Yo no estudio las cosas ni pretendo entenderlas.
Las reconozco, es cierto, pues antes viví en ellas.

Converso con las hojas en medio de los montes
y me dan sus mensajes las raíces secretas.

Y así voy por el mundo, sin edad ni destino.
Al amparo de un Cosmos que camina conmigo.


Amo la luz, y el río, y el silencio, y la estrella.
Y florezco en guitarras porque fui la madera.

Atahualpa Yupanqui
"El payador perseguido"



Nota: Una colaboración de mi amigo: Pablo (Pablito) Escobares, Buenos Aires; Argentina.