logotipo

img_google
Saudade y Alma
Expresiones literarias de Daritza Rodríguez Arroyo y sus favoritos de todos los tiempos.
Acerca de
En muchos corazones nace un hueco intensamente profundo y el alma se acongoja, suspira un poco y se queda quietita con una sonrisa plena entre la quietud de las sombras y el rayito de luz que se cuela por los resquicios de la conciencia humana...nostalgia! Un rincón donde Daritza Rodríguez Arroyo siente, piensa y escribe..."Saudade y Alma" (Saudade = Un hueco en el alma).
Sindicación
 
Orhan Pamuk: Premio Nobel de Literatura

Biografía: http://es.wikipedia.org/wiki/Orhan_Pamuk

Un Manojo de Artificios Literarios Posmodernos Ayudan a Formar la Carrera de Orhan Pamuk

Por Charles McGrath
The New York Times
13 de octubre de 2006


Orhan Pamuk, ganador del Premio Nobel de Literatura de este año, es mejor conocido en este país que muchos de los recientes ganadores porque la mayoría de sus libros han sido publicados y ampliamente reseñados aquí. Tampoco le ha hecho daño el hecho de que recientemente se metió en las aguas calientes de la política en su nativa Turquía para luego convertirse en una causa célebre.

En el 2005, en una entrevista con una revista suiza, el señor Pamuk habló sobre los asesinatos en masa de armenios cometidos por los otomanos en 1915, algo que Turquía todavía no reconoce. De pronto, Pamuk se encontró acusado “de insultar la identidad turca”. Los cargos fueron eventualmente retirados, pero sólo después de que su caso creara tanta publicidad y protesta internacional que provocaron la vergüenza del gobierno turco.

El señor Pamuk es una figura política un tanto reacia. Sólo su novela más reciente, Nieve, distribuida en Estados Unidos en el 2004, tiene especificidad contemporánea en cuanto a sus preocupaciones y lugar de desarrollo: en este caso, el conflicto entre el secularismo turco y el surgimiento del islamismo militante. Desde otro punto de vista, sin embargo, la tensión entre Oriente y Occidente, entre la Turquía secular de Ataturk y la vieja tradición otomana —incluso entre los estilos de narración tradicional y posmoderno—, han formado toda su carrera.

El Castillo Blanco, el primero de los libros del señor Pamuk traducidos al inglés, en 1991, lo ubicó en el mapa. En cierta forma, es su libro más accesible al establecer desde el comienzo el tema de Oriente contra Occidente, y también al introducir lo que luego se comprobaría como una preocupación duradera de Pamuk: la idea de la duplicidad o la identidad escindida. En el primer capítulo de su último libro Estambul: Memorias y la Ciudad (publicada en inglés en el 2005), se recuerda él mismo fantaseando acerca de “otro Orhan”, una versión gemela de sí mismo, que vive en otro apartamento con otra familia.

Ambientada en el siglo 17, en vísperas del declive otomano, y contada como un sueño o cuento de hadas, El Castillo Blanco es la historia de dos parecidos, un gruñón académico turco conocido como Hoja, o Maestro, y un veneciano capturado que se convierte en su esclavo. La historia termina con el intercambio de identidades de los dos hombres. Después de una derrota militar, Hoja parte hacia Venecia en medio de la niebla, mientras que el veneciano permanece atrás asumiendo el nombre de Hoja.

Muchos lectores occidentales consideraron que los dos siguientes libros del señor Pamuk, El Libro Negro (1994) y La Vida Nueva (1997) eran más duros. Fuertemente influenciados por Borges y Joyce, ambas obras vaciaron el cajón de artificios literarios posmodernos: narraciones dentro de narraciones, textos que cobran vida, laberintos de signos y símbolos, más duplicidad e intercambios de identidad.

La Vida Nueva trata sobre un joven, Osmán, cuya vida es literalmente cambiada por la lectura de un libro —el lector nunca descubre la naturaleza exacta de este libro aunque posiblemente es la misma que tiene en sus manos— y cuya búsqueda por un compañero lector, una joven de nombre Janán, lo guían por una travesía surrealista en la cual nada es lo que parece. En El Libro Negro, el protagonista, Galip —un abogado de Estambul— busca a su esposa desaparecida. Galip sospecha que ella se ha escapado con el medio hermano de ésta, un prominente columnista de un periódico. Al investigar a Jelal, Galip se convierte eventualmente en él, llegando a usar sus ropas y a escribir sus columnas.

A este formidable arsenal de trucos, el señor Pamuk añadió realismo mágico en su siguiente libro, Me Llamo Rojo. Esta novela, de 2001, es una larga y esparcida novela policiaca (murder mystery) ubicada a finales del siglo 16 y contada por 12 diferentes narradores, incluidos un perro, un árbol, una moneda de oro, varios difuntos y hasta por el color carmesí de donde el libro adquiere su título. Me Llamo Rojo, la obra maestra del señor Pamuk en opinión de muchos críticos, es sin embargo la expresión más rica de la duplicidad de Turquía, desgarrada entre el pasado y el presente, entre la modernidad europea y el tradicionalismo islamista.

En el punto central existe un choque entre estilos de representación artística —miniaturas persas tradicionales y realismo occidental, en particular pinturas del Renacimiento italiano, las cuales el sultán adoptó como modelos para algunos artistas estimulándolos secretamente— y cada lado es tan elocuentemente defendido que la inevitable victoria de Occidente llega a un gran precio.

Nieve, la última novela del señor Pamuk, de ninguna manera se separa de los efectos especiales modernistas. Algo le debe a Proust, incluso más a Kafka, e incluye un momento borgiano en el cual los eventos comienzan a ocurrir precisamente porque han sido escritos primero. El conflicto central de la obra es particularmente de actualidad: la cuestión de si las jóvenes, en la escuela, deben usar o no el pañuelo en la cabeza.

El protagonista, un frustrado poeta y turco secular llamado Ka, ha estado viviendo en el exilio y decide regresar a Turquía. Fungiendo como periodista investiga el rumor de que en un pueblo remoto algunas niñas han optado por quitarse la vida en lugar de quitarse el pañuelo de sus cabezas, tal como las leyes turcas lo exigen. Ka se encuentra súbitamente en una fiera ventisca y al vagar de lugar en lugar descubre que todas sus certezas son puestas a prueba. Así, pues, coquetea con la idea de regresar de una vez, no sólo a Turquía sino al redil del islamismo.

Al final, todo transcurre sin decirse, el protagonista no encaja en ningún lugar, y la ventisca —cegadora y deformadora, pero bella y seductora— es metafórica y literal. En la misma naturaleza del ser turco, parece estar diciendo el señor Pamuk, radica el estar atrapado en un cúmulo de contradicciones.


Traducción de Omar Acevedo para Sin Remilgos y Saudade yAlma

Omar Acevedo es puertorriqueño radicado en la ciudad de NUeva York.


Acceda a la versión inglesa de este artículo en: http://www.nytimes.com/2006/10/13/books/13pamu.html?_r=1&oref=slogin
No