Monólogos de una adolescente paranoica
Tres llaves para una sola puerta...
Acerca de
Me gusta pasearme sin ropa por las calles frecuentadas de las Ramblas, dormir 25h al día (sí, 25), comer carne cruda encima de una rama del Bosque Amazónico, quemar cerillas sobre entes putrefactos...simplemente, me gusta saber que todavía puedo imaginar que no digo sandeces.
Sindicación
 
Perdón por haber estado ausente todo este tiempo...
Cómo aprobar El Examen (voz en eco) teórico de conducir:

Para aprobar el examen teórico se depositarán a continuación unas pautas infalibles que le convertirán en el rey del asfalto en un solo día. De verdad. No hay trampa. Lea y empiece hoy mismo (si es que es mañana cuando tiene el examen).

Vamos a empezar. Concentre su energía en estas líneas. Si quiere puede ir a buscar unas olivitas para picar, porque lo importante de este cursillo es: escaquéese al máximo y obtendrá resultados.






Dejamos un margen de tiempo asequible a su lentitud. Aquí no hacen falta prisas. Usted con la calma siempre.

Primera norma: El día antes, es importante no mirarse nada hasta altas horas de la noche, cuando el remordimiento sea superior al grado de vaguedad (es decir, altísimo). Si habían pensado leerse todo el libro un mes antes, ¡¡olvídenlo!! Un buen estudiante lo hará el día antes.


Segunda norma:
Deben hacer caso omiso a las personas alarmantes. Probablemente se mirarán mal por no haber estudiado. Podrán ver el sufrimiento interno de algunos cuando se den cuenta de que suspenden los exámenes de prueba. Uds. notaran como es gracioso ver la desesperación de sus progenitores. Irán por la calle y los tildarán como “aquel que se dedica a pasear el librito de autoescuela, cual perro, y que no lo abre ni para abanicarse”.

Pero no se alarme. Porque en esta autoescuela queremos estar al lado de nuestros estudiantes. Por ello, hemos traído el caso real de una chica de 18 años llamada Sandra. A continuación, su historia.


Hola. Soy Sandra y soy Nomegustaestudiarloslibrosdelaautoescuela anónima. Vengo aquí (hola mamaaaaaaa, hola papaaaaaaaaa) para deciros que esto realmente me ha funcionado. Lo que me estoy planteando es si también me va a funcionar en el práctico porque… ¡¡eh!! ¡¡¡ehhhhhhh!! ¿Por qué me cortáis la conexión? Nooo…


Bueno, sí, qué pasa. Me invento autoescuelas ficticias para autoconvencerme de que no soy vaga. Pero eso no es un problema. Porque no lo es. No lo es, ¿no?

Todavía no entiendo cómo he aprobado. Mi madre me pelotea con que “ohh sí hija, tú tienes mucha lógica”, pero yo creo que es por la virgen. A partir de ahora le pondré una vela cada año. Gracias.


¡¡Si es que no he hecho casi nada!! Sólo con deciros que me leí por primera vez el libro el día anterior, pasadas las 10 de la noche. Que tenía en la cabeza una fiesta montada y alguien taladrándome el tálamo. Situación surrealista por excelencia cuando mi madre me trae espinacas congeladas y me las pone en la cabeza. Mama, mucho Popeye viste tú de pequeña…

Cuando me desperté, ya no tenía ninguna hoja verde en la cabeza. Quiero pensar que mi cerebro las absorbió. Y, además, informo de que tienen algún poder drogoactivo. ¿Cómo se explica, si no, que me riera al decir que iba a suspender?

9:00. Llegada a Tráfico. Colas y colas de gente amontonada en la calle, en las escaleras… que yo todavía me cuestiono si regalaban algo. ¡¡Cómo alguien puede despertarse tan pronto para oler sobacos!! Por favor, que alguien me de la respuesta y me envie un eseemeese al 5557 con politono+quiero ayudar a resolver tu enigma+ “la respuesta”. Regalo un viaje al comedor de mi casa.
Pero no creáis que hicimos la cola, no. Mi nanomadre y yo escalamos puestos a base de codazos. Mmmmmmm, bueno, no fue a base de codazos pero es que creo que suena más irreal si digo que no hicimos nada para pasar delante de todo el mundo. (Y ya es triste que lo normal sea dar ostias para avanzar puestos).

Planta 1. Un segurata emulador de albóndigas nos sonríe a mi madre y a mí de una forma muy peliculera. Mi progenitora se dedica a decirle a todo el mundo que me iba a examinar. Yo, con la boca esa torcida que hacen los actores en todas las series cómicas americanas, le decía algo así como “mama, calla un poquito que voy a suspender y vas a ser el Hazme reír de toda la planta…”. Pero ella dale que dale. “Nena, no te lo vas a creer, que la niña se examina. Ay, dale un boli que se los ha dejado. Sí hija… los nervios. Dale uno azul. ¿Qué sólo tienes negro? Vamos a ver Paco, ¡¡un boli azul!! ¿Tampoco? HOLAAAA, escucharme todos, que alguien le deje un BOLI AZUL que se VA A EXAMINAR mi hija”. Oh oh… tierra trágame.

Planta 2. Me llevan a una sala. Me presentan a todo el mundo. Una chica se dirige a mí para preguntarme si me lo sabía todo. “Sí…”, contesto con voz más que falsa. Al poco viene mi madre y me dice “ésa es la jefa”. AH MAMA, MUY BIEN, no no, me parece perfecto que no me avises a quién le tengo que hacer la pelota y a quien no.
De repente, mi madre se alarma. Ve una sala con un montón de gente haciendo un examen. Un examen de conducir. Pues creo que alguien se ha confundido de hora… Y empieza a chillar: “Mariiiiiiiii (no era Mari pero me ha salido del corazón que se llame así), ¡¡QUE YA HAN EMPEZADO EL EXAMEN!! La pobre mujer se levanta de la silla y sale disparada hacia la puerta. Pero disparada quiere decir disparada. Me encantó ver esa imagen por la mañana. Era como ver a una Maruja corriendo con rulos en la cabeza, el separador de los dedos de los pies puesto, las uñas de las manos pintadas… intentando correr, pensar y abrir una puerta a la vez. De repente se para y dice, “pero… ¿qué hora es?” Las 9:10. “¡¡ELLA LO TIENE A LAS 9:40!!” Muy bien mama… ahora encima intentas que la gente padezca taquicardias innecesarias.

Sillas de la Planta 2. Me siento al lado de la sala donde me iba a examinar. Leo el libro para ver si con 2 minutos lograba memorizar más cosas. Cuando, de golpe, me aparece una cabeza por el lado (dios, qué susto) y me hace pasar. La situación era la misma que el momento que nos muestran las películas cuando llega un niño nuevo a clase y lo presentan ante todos. A mi no me iba a presentar nadie, pero todo el mundo me miró con cara de “menuda pedazo enchufada que llega ahora y se sienta separada”. Yo tampoco me preocupé mucho porque tenía que mantener a la cabeza ocupada “ un paso, otro… cuidado, cuidado, que llevas tacones, no vayas a caerte…así, así, ya casi estás, ladea un poco la cadera que te caes…no, así no que pareces un pato, bueno venga…!” Total, que me siento y me dan 3 hojitas con sus portafolios plastificaditos y la plantilla de respuestas. Hasta aquí, todo fácil. Sí… pues no. Porque mi gran mente privilegiada piensa en la fantástica idea de quitar las hojas del plástico para empezar a subrayarlas. Pero no sólo lo piensa, sino que lo hace. Y veeeeeeeenga a dibujar, ohhhh que bien me lo pasoooooooo, lalalaaa… al llegar a la segunda hoja de mi momento Art Attack se me ponen los ojos en blanco y pienso que quizás los plásticos estaban para algo. ¡¡¿¿NO SERÍA QUE NO SE PUEDE PINTAR??!! OOohhh mierda, ya la he cagado. Encima tampoco llevo tippx.
Cuando creía que nada peor me podía ir, me suena la alarma del móvil. No me giré hacia atrás para comprobar la cara de odio de todo el mundo. Total, ya había perdido toda la poca dignidad que podía tener…

Acabo el examen, y lo entrego. La salida me recordó a los cástings de OT cuando salen eufóricos o deprimidos, que, sea lo que sea, la familia se les tira encima. Me río (una de esas risas nerviosas), pero por dentro estoy pensando “quiero irme a casa porque voy a hacer el ridículo de mi vida”.
Como era de esperar, una avalancha de amigas de mi madre se nos echa encima y comienzan a comentar. “Pues mi hijo suspendió el otro día, con 7 fallos… que le dije yo, niño, estudia más para la próxima vez. Que él me dijo que la segunda vez le iría mejor, ¡¡pero es que entonces hizo 14 errores!!” Y mi madre “JAJAJAJA”. Y yo iba pensando “ves riendo ves…que es lo que te espera”.

Luego llega la tocapelotas del grupo que incita al corrector a que miren mi examen. Así que vemos como mi hoja entra en una salita para ser corregida. Podría haberle tirado unas gotitas de la virgen del rocío, pero no me dio tiempo.
Esperamos histéricas delante de la puerta blanca, que aquello ahora había pasado a convertirse en Hospital central y esperábamos para saber si era niño o niña. Se abre la puerta. Nos abduce. Vale, en realidad no, pero estaba tan nerviosa que confundía la realidad. El hombre no hablaba. Que yo ya me temía lo peor. De repente abre la boca (“Sandra esfuérzate por entenderle, esfuérzate… todos sabemos que no se le entiende cuando habla pero esta vez vas a ser capaz, vamos, tú puedes…)(Qué pesada con las voces de mi cabeza. Al final voy a creer que tengo algo de esquizofrenia): “ha hecho 3 fallos”.

BOLA DE PAJA DEL LEJANO OESTE. Nadie habla. Las secretarias dejan de apretar teclas. Las de la ventanita paran de hablar. Sólo se oye un boom booom de mi interior (es que no había desayunado). Poco a poco, la boca de mi madre se va abriendo… ¿hablará? ¿Bostezará? ¿Hablará…? ¡¡Sí!! A ver qué dice… “ Y ESO QUÉ SIGNIFICA”. Oleeeeeeeee mama, así me gusta, clara y concisa.

“Eso significa… que ha aprobado”. Nos cogemos las manos y hacemos lo propio de chicas pavas: saltitos de no más de dos centímetros de ancho por 0,5 de alto. Hacemos chilliditos discretos, pero histéricos. La gente me abraza. Internamente pedía que me hicieran aquello de elevarme hasta el techo, pero nadie lo hizo.

A estas horas, ya me he planeado asesinatos en serie y futuras carreras que haré con mi Pokeball**. Pero, y poniéndome seria, puedo decir que de todo esto he aprendido algo muy importante: “Si vas a hacer un examen, no olvides ponerte spinacas congeladas en la cabeza el día antes”.




** Dícese de aquél coche que emula al objeto citado.
 
"Daría mi corazón si pudiera, daría mi corazón para que el de mi hija pudiera latir"
Porque te has ido, porque ya no estás.

Horror fundido con desesperación. Esperas delante de una sala de urgencias. Médicos que hablaban con la muerte, familiares que evitaban conversar con ella, apenas mirarla.

Cada hora que pasaba, cada vez que la manilla del reloj chafaba una rallita más, el sonido del tic-tac se convertía en una pérdida de la esperanza. Qué hizo ella para merecer esto, qué hicieron ellos para merecer esto.

Una vida joven. 34 años. Una hija de 3 años. Una madre que quería locamente a su hija del alma. Un marido que amaba hasta morir, un marido que consiguió dar parte de la luna a la persona que amaba. Una familia descarriada ante la pérdida de una chica joven, joven y débil. Aunque a la vez valiente. Porque siempre ha sabido luchar ante todo dolor, porque ha mantenido la cabeza bien alta aun sabiendo que Dios se la llevaba.

Qué lista eres, Ana. Tú ya lo sabías que nos ibas a dejar. Y nunca perdiste la sonrisa. Me alegro de haber podido verte otra vez antes de irte. ¿Sabes? Creo que no te he dado todo lo que merecías. Tú me querías demasiado, quizás yo no te lo demostré. Me arrepiento de no haberte visitado tanto como nos habría gustado a las dos.

Ayer vi tu casa, pero no estabas tú. Tenía la esperanza de verte algún día en ella. Ahora ya no podrá ser. Aunque sé que te habría gustado enseñármela. Lo siento, lo siento mucho.

Y no puedo evitar derramar lágrimas. Lágrimas que salpican destellos de locura, de insatisfacción, de injusticia, de impotencia. Y todo me evoca a momentos compartidos contigo. Y en todos veo a una tía que estaba orgullosa de su sobrina. Siempre me has dado lo mejor, y aunque yo no te lo haya demostrado como debería, lo tenía en cuenta; y lo apreciaba, Ana, mucho. Puede que mi error esté en que no he sabido expresarme, en que me he guardado los sentimientos.

Jodida mierda. Fue ayer cuando hablamos y conseguí robarte una sonrisa. Te pedí que fueras fuerte, y te di un beso. Lo que no sabía era que iba a ser el último beso, el beso de la despedida.

Y es verdad, nos has dejado. No puedo asimilarlo. Nadie lo hace. Pero tú no temas por nada, vamos a cuidar de tu niña. Y del Fernando. Y de tu madre. Lo pasarán mal… eras parte de su vida y con tu muerte has inundado su cuerpo de pena. Pero saldrán adelante. Por ti, porque tú lo querrías así. Luchadora hasta el último momento, así nos has enseñado a vivir.

Ayer intenté que mi corazón bombeara más fuerte para ver si te llegaba un poquito de mi energía. Pero no pude, no fue suficiente. Y ahí te quedaste dormida, en la sala número doce; una sala donde, de la cortina, salía un rallo de luz. Pensé que eras tú. Hoy todavía lo creo.

Y rectifico el principio: Mentira; porque no te has ido, porque todavía estás. Nos has dejado lo mejor de ti: tu hija, Nadine. Sólo con mirarla a los ojos puedo saber que no nos has dejado solos, que siempre estarás aquí para cuidarnos, para cuidarla.


Te quiero.
 
Oh la laaaa. Voyage voyageeee... me voy a París.
Ayer fue un día muy estresante.

Empecé la mañana preguntándome cómo era capaz de buscar planes alternativos a dejarme la vida en un billete de avión dirección a París, mientras aporreaba el teclado para configurar uno de los mil trabajos que tengo, conseguía aguantar el teléfono con la mano que me quedaba disponible… y mantenía una conversación mínimamente sensata –quien dice sensata dice histérica-. (He llegado a la conclusión que me tienen que llevar al circo)

Como Murphy bien dijo, no te tortures estresándote tanto y no pierdas tanto tiempo planeando un viaje porque, ya te puedes pasar tres horas buscando por Internet que luego, en un momento de desesperación a las 10 de la noche, cogerás los billetes sin más. Pero claro, convencerse de esto tiene su complicación, y tú te mantienes firme hasta el final, pensando que alguna compañía picará a la puerta de tu casa y te traerá hasta la azafata de tu vuelo… y todo completamente gratis.
Cuando ves que eso no va a pasar, te frustras. Así que adiós a poder tecletear algo con sentido, adiós a mantener conversaciones con todo el mundo… y hola al estado vegetal barra autista.

¿Qué pasa en ese momento? Que aparece tu madre, te dice que se va a hacer rayos UVA y tú dices…

- Mama, ¡¡cómo puedes!! ¡¡Eso es antinatural además que te puede coger cáncer!! No lo hagas, nooooooooooo yo también vengo. (Has hecho una lista de pros y contras y has visto que ir te salía más factible que quedarte en casa sacándote la roña del ombligo –es importante desengañarse: frustrado no trabaja nadie-).

Así que me puse (basta ya de hablar en tercera persona, que parezco esquizofrénica) los primeros pantalones que vi, conservé la braga de bikini que llevaba (no preguntéis qué hacía en bikini), me vestí con un jersey roñoso negro y, sin peinar y sin pendientes, me fui a la calle (descripción para que veáis lo guapísima que iba y las ganas que tenía de arreglarme).

Dirección a Solmanía, mi madre me dió pautas básicas para salir airosa de los uva: “¡¡tú sobretodo date prisa quitándote la ropa!! Que eso empieza a contar desde que entras” (creo que si le pones aire gitano sale más real la pronunciación). Desde luego, a mi no se me puede decir esto, que ya fui todo el camino pensando que me iba a romper la pierna por quedar enrollada al bikini rosa y, lo peor, que todo el mundo lo iba a ver.

Llegamos ahí (no sabía si desabrocharme el pantalón justo entrar, por eso de ganar tiempo) y nos encontramos con la fauna pijil, hermosa y fantástica donde las haya. Gente emulando a tostadas quemadas (que todavía seguían pidiendo abonos), chicas divinísimas que te hacían dudar de si venían del Congo o del África aborigen… y nosotras dos, las cutres pseudofashion.

Como era de esperar, todas las cabinas estaban llenas, así que me entretuve con diversas revistas (mientras dejé a mi madre pringando, rellenando el formulario).
Nada más ver el índice, ya me alarmé: “¿Cómo hacerlo vibrar de placer? ¿Qué caricias le sorprenderán?”, pero cuando fui al desarrollo de los temas candentes (porque vas, no nos engañemos. Las revistas son cutres y todo lo que se quiera, pero todo el mundo las lee en momentos de aburrimiento – o no- y, lo que es peor, le hacen gracia), me imaginé a los redactores y realmente me preocupé por su estado de vasocongestión. He llegado a la conclusión de que son chicos y, mediante mensajes No subliminares, intentan que seamos sus sirvientas del sexo: “Bájale la bragueta y métele la mano dentro…¡¡le encantará!!”… sí, claro sí; ¿podemos ser más explícitas? ¿Eso se lo hago en medio de la calle? ¿En la cafetería de la uni? Si es que no damos pistas, señores redactores… (definitivamente, si lo hiciera tendría que ir al circo)

“La número 4 ya está lista”, nos dice la chica. A mi me fastidió porque estaba entretenida con la revistita. Vacilé en preguntarle si podía llevármela dentro, pero me detuve al pensar que eso me haría perder tiempo. Así que opté por seguirla, temerosa.
Entramos en la sala y, al ver la máquina, dudé si estaba en un centro de la NASA. ¿Esto es una nave espacial que me va a elevar hacia el espacio sideral o es algo que sirve para ponerse moreno? Como mi cabeza a veces no coordina, lo dije en voz alta (más bien fue algo así, atención: “uauuuuu, estamos aquí delante de la nave espacial 55.4!!”) y la mujer se rió por complacerme (aunque seguro estaría deseosa de volver a pedirme el Dni para comprobar si realmente soy mayor de edad). Ridículo curioso cuando nos explica las funciones de los botones:
- “éste es el Start, que sirve para empezar (grandiosa información), éste es el…”
y mi madre suelta un…
- “¿para qué has dicho que sirve el Start?”.
Ojos inyectados en vergüenza, nivel de rojez aumentando por segundos, tierra trágame.

Cuando por fin me dejan sola, intento encerrarme. Soy inepta y no consigo manejar el pestillo. Opto por dejar la puerta abierta y hacer un espectáculo público (¡¡una mie***!! Más bien opto por cagarme en mi misma y estar toda la sesión cohibida).
Me desnudo… voy hacia la máquina… y me entra un ataque de risa. Vamos, que no me sorprende pero agradecí el hilo musical de fondo que tapaba mi risa estúpida. Una vez me tumbé, me sentí patética al verme en los espejos… así que continué con mi festival del humor, que se magnificó cuando me puse las super gafas del futuro.
Una vez pensé que ya había cumplido con mi momento de ridículo extremo, le di al botoncito. “¡¡Socoooooooooooooooooooorro!! ¡¡Hay una ventisca aquí metidaaaaaaaaa!! ¡¡Creo que voy a despegar o por lo menos vendrá un huracán!!”. ¿Para qué ponen tan alto el aire? Por dios, que parecía que me había enchufado un ventilador en la cara. Suerte que lo pude regular con un botón, que sino habría salido emulando al Rey León.

1 minuto, 2… pensé que me iba a quedar ahí dormida cuando de golpe tengo un conflicto cognitivo “me ha dicho sala 4, pero también que eran 4 minutos…o he hecho una asociación de sala 4 con 4 minutos…o realmente eran 6 minutos….¿¿O QUÉ ESTÁ PASANDO?? Ayudaaaaa, voy a morir achicharradaaaaaa, déjenme salirrrr”. Me calmo yo sola y al minuto 6, eso se para; pero se para de golpe. Que el susto que te pega es poco…!

Cuando salgo, mi madre emocionada me dice:
- “qué, ¿estás muy morena?”
- Sí hombreeeeeee, ¿no me ves? Reboso de negruraaaaa.

Pero eso no le frenó la ilusión, y bien contenta que se fue hacia su nave espacial. Yo me uní de nuevo a la revista y me preocupé pensando si se acordaría que el Start servía para poner en marcha la máquina, que ya me veía yo toda la tarde esperándola.
Al salir, me comentó riendo que si me había fijado en mi culo…porque según ella lo tenía muy gracioso: “lo tengo todo rojoooo… jajajaja… ya te lo ensdeñaré…jajajaja”. Pobrecita, somos tal para cual.

…Y eso mismo lo corroboramos en una tienda de zapatos (ya puestos a perder la tarde, me iba de compras). Nos ponemos en la cola y, como en ese momento todos eran atendidos, somos las primeras. Seguidamente, llega una señora de unos 50 años y otra de unos 40. Entre las cuatro, mantenemos una conversación de “yo voy primera, tú vas detrás mio, ella va detrás de usted”. Hasta aquí todo bien, parecía que todo el mundo lo había entendido y que manteníamos el orden pactado. Pero, de repente, la mujer cincuentona sigilosamente nanonianooooonanonianooooooooo se va hacia la zona probable de captar a una dependienta y nanoniaaaanonanoniaaaano fingiendo mirar unos cinturones…¡¡ZAAAAAAAAAAAAAAS!! ¡¡Coge a una dependienta!! Mi madre, que se lo veía venir, y yo nos empezamos a reir sonoramente y soltamos un fuerte PERO QUÉ MOOOOOOOOOORRO…OAAALA. Y la señora dale que te pego con su nanoniano nos suelta un “no, si le estaba diciendo que os tocaba a vosotras”… pero señora qué moooooooooooooooooorro tiene, porque nos giramos y, ¡¡pam, puñalada por la espalda!! Y le comenta a no se quién que no habíamos pedido turno y que no sé qué no sé cuantos… a lo que mi madre y yo vamos hacia ella y nos empezamos a reir delante suyo:

- (yo)Es usted muy cómica, ¿eh?
- (ella) Mira niña porque tú tú tú…
- (yo) Eeeeeh señora…a mi no me señale, y tranquilícese.
- (mi madre) ¿Pero ve usted el morro que tiene? JAJOJAJO
- Sois la madre y la hija iguales…
- (yo) Claro que sí, GUAIIIITA TU…
- (madre e hija) JAJAJAJAJAAJA

Paramos cuando vimos que la mujer se hacia cada vez más pequeña y hasta se mareaba con nuestra reprimenda. O mejor creo que paramos cuando ya no nos podíamos aguantar el pipi.



Definitivamente, Mañana mismo me voy al circo.






 
Gracias, dios, por darme internet de nuevo (amén)
Hace tiempo que no escribo. No sé que va a salir. Pero ya empezado, así que suerte y ánimo para todos (Si queréis ir a por palomitas todavía estáis a tiempo) (¡¡Cuidado si las hacéis con el microondas!!, porque a mi siempre se me pasa el tiempo –empanada…- y se me acaban quemando. Qué rabia; sobretodo porque me suele pasar cuando ya sólo me queda una bolsita de ese pack de 3 del carrefour). Empecemos (qué nervios…):


Me he mudado (bla bla bla). Así que ahora me he convertido en la ocupa number guan... y supongo que mis amigos huyen de mi, pero al final les doy pena y me adoptan. Como mi amiga Yas, quien, pobre mujer, deja que pasee mi persona por su casa. Y es un error, que no se confunda… porque convivir conmigo supone un gasto de mínimo 3 euros en zumos (confieso que tengo un problema con los líquidos y los muñecos) (no sé por qué cuento estas cosas).

Así pues, el viernes, después de dar clases, me fui a casa de la Pobre Alma Caritativa y juntas (me detengo porque mi alzheimer me trae problemas) (vale, ya está) nos dedicamos a hacer tanto como 0 cosas. Bueno, error. Yo opté por hacer sucumbir su economía, gorroneando comida. Después de eso empezamos nuestra actividad típica y tópica de comentar barra criticar barra analizar barra hacer todo lo que sea propio de una paranoica, hasta que llamamos a una amiga… para hacer lo mismo pero a tres voces; que es más divertido y se llega a crear un canon musical mezclado con gritos de histeria y saltitos de Heidy muy interesante. Todo esto llega a ser más patético (sí, puede serlo) si sabemos que estábamos situadas en el magnífico Mcdonald’s, porque somos tan pobres (bueno, eso yo, pero si lo pongo en plural siento que no es tan triste) que no tenemos ni para chicles (plan de semana santa: ir a París – totalmente a la aventura-; así que tengo dos opciones: o ahorrar, o ir a hacer espectáculos por las Ramblas…). Cuando nos cansamos del olor a frito y refrito; de las conversaciones entre madre-tía-hija entorno al tema de “cómete los nuggets”, al más puro estilo “Andrea, cómete el pollo”; y del panorama chólico-pelao vario pinto… decidimos ir a casa de la Yas, donde no se nos ocurre otra cosa que seguir hablando como marujas (soy Looooli) y terminar la cita mirando películas de nuestra infancia. Esta última acción arrebate contra nuestra persona, pero ya estamos acostumbradas; nos gusta reírnos de nosotras mismas (viva el masoquismo).

Otra peli, otra más, oh si no pares (perdón, se me ha tergiversado un poco el tema)… y con la tontería se nos hicieron las 3 de la noche. ¡¡Y teníamos que estar despiertas a las 8,30!! Pues muy bien… no pasa nada; no pasa nada porque yo pongo el móvil a las supuestas 8:30 y aquí no se duerme nadie, menos yo!! Pero soy tan agradable que puse la alarma a las 7:30. Y eso significa que… 7:30 = alarma estridente = Sandra y Yas despiertas = Sandra ve que todavía le queda una hora = Sandra se vuelve a dormir y se despierta 10min. antes de la hora citada = Yas tiene que permanecer una hora más, por haber sido fastidiada por el sujeto anterior.

Con prisas y legañas vamos hacia un polideportivo donde, supuestamente, yo iba a hacer de juez de patinaje, con otras dos compañeras. Llegamos y nos dicen que no porque blaaaaa bla (no viene a cuento). Siguen el discurso contándonos que nos esperan al día siguiente y que nos pagan los dos días (subrayado, fosforito, multicolor y con post-it). Ah… perfecto. Ley del mínimo esfuerzo con recompensa de dinero; me encanta.

Cuando la competición terminó me apropié una chapa de una cebolleta roja –que, por cierto, todavía no entiendo la relación con el patinaje- …nos fuimos a estudiar. VALE, LO SÉ. Es triste pasarse la tarde de un sábado haciendo trabajos, pero así es la vida del universitario (o del universitario freaky).

Después de focos atencionales, sinapsis varias, coeficientes de Fisher y cosas que no vienen a cuento, nos apalancamos en el sofá. Cuando llegaron las 11:30 y vimos que si no nos arreglábamos ibamos a salir de fiesta con la imaginación, decidimos levantarnos. Pero confieso que tuve un momento crítico mientras me peinaba: estuve a punto de poner voz de peli americana y pronunciar un “no, ve tú aggrgrgraaa –sonidos onomatopéyicos de “qué dolor siento en mi cuerpo, me acaban de disparar en el corazón pero yo sigo vivo”-… que yo me quedo aquí”.

Una vez estás arreglado, parece que alcanzas el nivel de activación máximo y ya buscas ansioso cualquier hilo musical para poder menear la cabeza de un lado para otro y llevar el compás con los pies, cual profesor freak de música de primaria. Es por eso que intentas llegar lo más rápido posible (a Razz, en nuestro caso) para que, total, cuando llegas ahí –tarde- siempre eres el primero. Da igual lo tarde que me presente, que siempre me harán la gracia de hacerme esperar.

Confieso que me lo pasé muy bien; el ambiente es genial, las sandeces que te sueltan más que curiosas, y la música…bueno, es música. A las 5:30 de la noche se nos acabó el chollo y fuimos dirección casa Yas. Pasé por delante de mi casa… tan oscura y tan fría; tan agradable y tan cruel; tan mía y tan suya a la vez… que me sentí impotente. Parecía que el tiempo no había pasado, y que yo nunca he dejado de vivir ahí. Cuando creía caer, unos brazos me abrazaron fuerte. No hay nada como tener un buen amigo al lado.

Abrimos la puerta de su casa y, como acción innata, me bebo un zumo. No me quito la ropa ni nada; era importante presentarse con aspecto de “apestosa tía guarra que sale de fiesta y no se cambia” a la competición de patinaje. Así que duermo dos horas y, con lo puesto, voy alegremente (ejem ejem) hacia el metro. (Atención, duda existencial: ¿¡¿por qué demonios he apagado la alarma a las 8:45, he compartido una mirada con la Yas, y al final he acabado despertándome a las 9:01?!? ¿Qué se supone que ha pasado en esos 16 minutos? )

Una vez en el metro, empiezo a correr como una histérica al escuchar el sonidito irritante de piiii piii piiii (muy expresiva; representa que es el ruido de ‘las puertas se están cerrando; o corres mucho o harás el primo mirando como el metro se va sin ti’).
Me encuentro (totalmente planeado) con Mia, su novio y Marta y todos llegamos a la conclusión de que, antes de ir a hacer de malas malísimas (todo el mundo odia a los jueces), teníamos que ir a la búsqueda de un bar. Encontramos uno; uno tan estupendo que tenía colgada un cabezón de un bicho raro en la pared, luces tuning en el lavabo y una camarera amargada con pinta de ser Loli que pretendía llevarse 1,15 más palasaca bytheface.

Cuando vemos que ya no podemos escaquearnos más, entramos en el polideportivo y nos asusta la cantidad de niñas histéricas que hay. Yo me siento tan importante como mala. Una vez nos ve la coordinadora y la presentadora, estas dos corren hacia nosotras. La primera, nos explica como teníamos que puntuar (aunque al final lo hemos como nos ha salido del recto); y la segunda se emociona sola y pretende ir de graciosa cuando, creo, ninguna de las tres la estaba escuchando.

Nos sentamos y cogemos las… ¿fichas?¿papeles?, bueno, algo, y empezamos a emocionarnos con los bolis. Iban mal, pero la cuestión era chingarlos todos (lo sé mi vida es triste. Si queréis contribuir a mejorar mi vida, depositar una cifra benéfica y totalmente desinteresada en mi cuenta bancaria. Gracias).

No teníamos ni idea de puntuar, pero entre las tres nos ponemos de acuerdo para puntuar cada integrativo del 0 al 5. Cuando empiezan a patinar los grupos, me arrepiento de no haber admitido un menos algo como nota.

Después de todo lo visto, el momento estrella ha sido la aparición de un grupo estelar que se dedicaba a pasear por la pista moviendo los brazos como si llevaran maracas, hablando entre ellas tranquilamente, perdiéndose por la pista, cayéndose… sólo hace falta decir que ha sido tan patético que incluso una de las participantes se ha ido indignada de la pista. Cómico cuando sale y, después de frenar, se come el suelo.
Sin embargo, creo que me quedo con la imagen de las 4 chicas en fila haciendo la gran coreografía del año: ladear la cabeza de un lado a otro sin mover el cuerpo, pretendiendo emular a un palo. Para esta serie de pasos es importante que la primera de la fila piense en vetetúasaberqué y deje la cabeza quieta (mi teoría es que se quería librar de hacer tal ridiculez) para que su compañera, quien probablemente piense que con eso va a ganar, no se corte en cogerle la cabeza (dios, ¡¡la va a matar!!), y se la mueva al no unísono con las otras. Menuda escena.

Sólo cabe decir que han terminado el baile y NO TENÍAMOS NINGUNA NOTA PARA ELLAS porque ¡¡no habían hecho nada!!. Nos hemos mirado con cara de “vamos a inventarnos algo” (mientras me aguantaba de tirarme por el suelo de la risa que estaba conteniendo) y les hemos puesto un 0,5 en todos los elementos que han hecho. Obviamente, han quedado últimas.

Al final de la competición, una madre se ha venido a quejar:

- Pues mi niña no ha tenido entrenadora y eso se tiene que tener en cuenta…
- (mi cabeza) ¿¿Y a mi qué??

Y todo esto me ha hecho pensar en lo mucho que nos habrán odiado los padres hoy. Si me pitan mucho los oídos, ya sabré por que será.



P.D: Si todavía llevo la ropa, maquillaje y peinado de anoche, tengo que empezar a preocuparme, ¿no?
P.D.2: os he echado muuuuuuuucho de menos... gracias por haberos pasado por aquí...
 
"5 extraños hábitos tuyos" (¿mios?¿de él? Mira que como nos tomemos el título literal vamos mal eeeeeh)
Subtítulo: **Premio al título más largo**


LAS REGLAS DEL JUEGO SON:

El primer jugador de este juego inicia su mensaje con el título "5 extraños hábitos tuyos". Las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito, de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento. Al final, debéis escoger 5 nuevas personas a indicar y añadir el link de su blog o diario web. No olvidéis dejar un comentario en su blog o diario web diciendo

"Has sido elegido" (esto me da miedo. Me imagino diciéndolo con voz ronca y me asusto) y dices que lean el vuestro.



Vale, primero decir que "gracias" a yo ahora vais a sufrir unos 5 más (yo creo que en realidad esto de hacer cadenas es para que quien lo ha tenido que hacer no se sienta mal - por aquello de "mal de muchos consuelo de tontos"- ... teorias mias freakinianas )
Y, lo segundo, comentar que, en realidad, me ha hecho gracia que me mandaran esto, porque nunca lo habían hecho antes...y me sentía excluida del grupo (esto no significa que ahora pretenda ser la diana de todos, No. jajaja)

Venga, después de mi parrafada, procedo:


Primer hábito extraño: Comer los alimentos de chocolate... con las manos. Que sí, comer una tableta, conguitos o turrón con las manos, tiene su lógica. Pero si nos referimos a los cereales o incluso la Nocilla (leche cacaooo)... pues ya es más anómalo. (AAAAAAAHHHH; Sandraaaa, ¿por qué lo has dichooooo? Qué imagen tan repulsivaaaaa de tu persona. Lo siento, tenía que decirlo )

Segundo hábito extraño: (me está costando hacer esta parida lista) Hacer deporte con los mismos pantalones. También podría ser que no tengo otros. Pues bueno, des de aquí aprovecho para abrir una recolecta. Quien quiera que me de su número de banco o me mande el dinero por correo (también se aceptan cheques)

Tercer hábito extraño: cuando voy a dar un beso, apoyo mi mano en el hombro del otro o le cojo del brazo (por si se escapa). Es una tontería pero no puedo evitarlo, es inconsciente =P

Cuarto hábito extraño: coleccionar sellos de Inglaterra y Francia. ¡¡Son muy interesantes!!

Quinto hábito extraño: Depilarme todos los pelos del cuerpo… que no sean los de la cabeza ni las cejas (imaginarme calva me ha hecho venir a la cabeza la imagen de un calamar con mi cara. Tengo miedo)


Señores y señoras, en esta lista hay un hábito falso. ¿Sabría usted reconocerlo? =P


Venga, y ahora a tocar las narices a pronunciar el “has sido elegido”. ¿A quién le tocará? (Ya os veo a todos: que no sea yooo, que no sea yooooo)


Tielci, Porque seguro que nos hablará del tio-novio de su tía... (¡¡¡no me tirés las cortinas bonitas de tu despacho por haberte mandado esto, please!!!)

Gabri, que últimamente no publica nada (...si lo hago por tiiii, para que te distraigas un ratito. Ya verás que no será nada; además ya has cogido carrerilla con las 7 de antes =P)

Juli, que me interesa saber qué manias puede tener un profe. ¿Tirar tizas a los alumnos se consideraría como una manía?

Momo... ¡¡que así escribeeeeeee!! Nos tiene a dos velas a todos... :(

Choi... que seguro que no se enfada y me manda un beso salado. ¿no? ...¿¿no?? Choi por qué no contestaaaaaaaaaaaaaaas. jajajaja



P.D: Perdon a todos. Si nunca más recibo comentarios, lo entenderé.