<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"><channel><title><![CDATA[Monólogos de una adolescente paranoica]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sauriksr/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Tres llaves para una sola puerta...]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><item><title><![CDATA[Perdón por haber estado ausente todo este tiempo...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sauriksr/c_38.htm]]></link><description><![CDATA[<i><b>Cómo aprobar El Examen (voz en eco) teórico de conducir:</b></i><br/><br/>Para aprobar el examen teórico se depositarán a continuación unas pautas infalibles que le convertirán en el rey del asfalto en un solo día. De verdad. No hay trampa. Lea y empiece hoy mismo (si es que es mañana cuando tiene el examen).<br/><br/>Vamos a empezar. Concentre su energía en estas líneas. Si quiere puede ir a buscar unas olivitas para picar, porque lo importante de este cursillo es: escaquéese al máximo y obtendrá resultados.<br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/>Dejamos un margen de tiempo asequible a su lentitud. Aquí no hacen falta prisas. Usted con la calma siempre.<br/><br/><tt>Primera norma</tt>: El día antes, es importante no mirarse nada hasta altas horas de la noche, cuando el  remordimiento sea superior al grado de vaguedad (es decir, altísimo). Si habían pensado leerse todo el libro un mes antes, ¡¡olvídenlo!! Un buen estudiante lo hará el día antes.<br/><br/><tt><br/>Segunda norma: </tt>Deben hacer caso omiso a las personas alarmantes. Probablemente se mirarán mal por no haber estudiado. Podrán ver el sufrimiento interno de algunos cuando se den cuenta de que suspenden los exámenes de prueba. Uds. notaran como es gracioso ver la desesperación de sus progenitores. Irán por la calle y los tildarán como “aquel que se dedica a pasear el librito de autoescuela, cual perro, y que no lo abre ni para abanicarse”.<br/><br/>Pero no se alarme. Porque en esta autoescuela queremos estar al lado de nuestros estudiantes. Por ello, hemos traído el caso real de una chica de 18 años llamada Sandra. A continuación, su historia.<br/><br/><br/>“<i>Hola. Soy Sandra y soy Nomegustaestudiarloslibrosdelaautoescuela anónima. Vengo aquí (hola mamaaaaaaa, hola papaaaaaaaaa) para deciros que esto realmente me ha funcionado. Lo que me estoy planteando es si también me va a funcionar en el práctico porque… ¡¡eh!! ¡¡¡ehhhhhhh!! ¿Por qué me cortáis la conexión? Nooo…</i>”<br/><br/><br/>Bueno, sí, qué pasa. Me invento autoescuelas ficticias para autoconvencerme de que no soy vaga. Pero eso no es un problema. Porque no lo es. No lo es, ¿no?<br/><br/>Todavía no entiendo cómo he aprobado. Mi madre me pelotea con que “ohh sí hija, tú tienes mucha lógica”, pero yo creo que es por la virgen. A partir de ahora le pondré una vela cada año. Gracias.<br/><br/><br/><b>¡¡Si es que no he hecho casi nada!! </b>Sólo con deciros que me leí por primera vez el libro el día anterior, pasadas las 10 de la noche. Que tenía en la cabeza una fiesta montada y alguien taladrándome el tálamo. Situación surrealista por excelencia cuando mi madre me trae <b>espinacas congeladas </b>y me las pone en la cabeza. Mama, mucho Popeye viste tú de pequeña…<br/><br/>Cuando me desperté, ya no tenía ninguna hoja verde en la cabeza. Quiero pensar que mi cerebro las absorbió. Y, además, informo de que tienen algún poder drogoactivo. ¿Cómo se explica, si no, que me riera al decir que iba a suspender?<br/><br/><tt>9:00. Llegada a Tráfico. </tt>Colas y colas de gente amontonada en la calle, en las escaleras… que yo todavía me cuestiono si regalaban algo. ¡¡Cómo alguien puede despertarse tan pronto para oler sobacos!! Por favor, que alguien me de la respuesta y me envie un eseemeese al 5557 con politono+quiero ayudar a resolver tu enigma+ “la respuesta”. Regalo un viaje al comedor de mi casa.<br/>Pero no creáis que hicimos la cola, no. Mi nanomadre y yo escalamos puestos a base de codazos. Mmmmmmm, bueno, no fue a base de codazos pero es que creo que suena más irreal si digo que no hicimos nada para pasar delante de todo el mundo. (Y ya es triste que lo normal sea dar ostias para avanzar puestos). <br/><br/><tt>Planta 1.</tt> Un segurata emulador de albóndigas nos sonríe a mi madre y a mí de una forma muy peliculera. Mi progenitora se dedica a decirle a todo el mundo que me iba a examinar. Yo, con la boca esa torcida que hacen los actores en todas las series cómicas americanas, le decía algo así como “mama, calla un poquito que voy a suspender y vas a ser el Hazme reír de toda la planta…”. Pero ella dale que dale. “Nena, no te lo vas a creer, que la niña se examina. Ay, dale un boli que se los ha dejado. Sí hija… los nervios. Dale uno azul. ¿Qué sólo tienes negro? Vamos a ver Paco, ¡¡un boli azul!! ¿Tampoco? HOLAAAA, escucharme todos, que alguien le deje un BOLI AZUL que se VA A EXAMINAR mi hija”. Oh oh… tierra trágame.<br/><br/><tt>Planta 2. </tt>Me llevan a una sala. Me presentan a todo el mundo. Una chica se dirige a mí para preguntarme si me lo sabía todo. “Sí…”, contesto con voz más que falsa. Al poco viene mi madre y me dice “ésa es la jefa”. AH MAMA, MUY BIEN, no no, me parece perfecto que no me avises a quién le tengo que hacer la pelota y a quien no.<br/>De repente, mi madre se alarma. Ve una sala con un montón de gente haciendo un examen. Un examen de conducir. Pues creo que alguien se ha confundido de hora… Y empieza a chillar: “Mariiiiiiiii (no era Mari pero me ha salido del corazón que se llame así), ¡¡QUE YA HAN EMPEZADO EL EXAMEN!! La pobre mujer se levanta de la silla y sale disparada hacia la puerta. Pero disparada quiere decir disparada. Me encantó ver esa imagen por la mañana. Era como ver a una Maruja corriendo con rulos en la cabeza, el separador de los dedos de los pies puesto, las uñas de las manos pintadas… intentando correr, pensar y abrir una puerta a la vez. De repente se para y dice, “pero… ¿qué hora es?” Las 9:10. “¡¡ELLA LO TIENE A LAS 9:40!!” Muy bien mama… ahora encima intentas que la gente padezca taquicardias innecesarias.<br/><br/><tt>Sillas de la Planta 2. </tt>Me siento al lado de la sala donde me iba a examinar. Leo el libro para ver si con 2 minutos lograba memorizar más cosas. Cuando, de golpe, me aparece una cabeza por el lado (dios, qué susto) y me hace pasar. La situación era la misma que el momento que nos muestran las películas cuando llega un niño nuevo a clase y lo presentan ante todos. A mi no me iba a presentar nadie, pero todo el mundo me miró con cara de “menuda pedazo enchufada que llega ahora y se sienta separada”. Yo tampoco me preocupé mucho porque tenía que mantener a la cabeza ocupada “ un paso, otro… cuidado, cuidado, que llevas tacones, no vayas a caerte…así, así, ya casi estás, ladea un poco la cadera que te caes…no, así no que pareces un pato, bueno venga…!” Total, que me siento y me dan 3 hojitas con sus portafolios plastificaditos y la plantilla de respuestas. Hasta aquí, todo fácil. Sí… pues no. Porque mi gran mente privilegiada piensa en la fantástica idea de quitar las hojas del plástico para empezar a subrayarlas. Pero no sólo lo piensa, sino que lo hace. Y veeeeeeeenga a dibujar, ohhhh que bien me lo pasoooooooo, lalalaaa… al llegar a la segunda hoja de mi momento Art Attack se me ponen los ojos en blanco y pienso que quizás los plásticos estaban para algo. ¡¡¿¿NO SERÍA QUE NO SE PUEDE PINTAR??!! OOohhh mierda, ya la he cagado. Encima tampoco llevo tippx. <br/>Cuando creía que nada peor me podía ir, me suena la alarma del móvil. No me giré hacia atrás para comprobar la cara de odio de todo el mundo. Total, ya había perdido toda la poca dignidad que podía tener…<br/><br/>Acabo el examen, y lo entrego. La salida me recordó a los cástings de OT cuando salen eufóricos o deprimidos, que, sea lo que sea, la familia se les tira encima. Me río (una de esas risas nerviosas), pero por dentro estoy pensando “quiero irme a casa porque voy a hacer el ridículo de mi vida”.<br/>Como era de esperar, una avalancha de amigas de mi madre se nos echa encima y comienzan a comentar. “Pues mi hijo suspendió el otro día, con 7 fallos… que le dije yo, niño, estudia más para la próxima vez. Que él me dijo que la segunda vez le iría mejor, ¡¡pero es que entonces hizo 14 errores!!” Y mi madre “JAJAJAJA”. Y yo iba pensando “ves riendo ves…que es lo que te espera”.<br/><br/>Luego llega la tocapelotas del grupo que incita al corrector a que miren mi examen. Así que vemos como mi hoja entra en una salita para ser corregida. Podría haberle tirado unas gotitas de la virgen del rocío, pero no me dio tiempo.<br/>Esperamos histéricas delante de la puerta blanca, que aquello ahora había pasado a convertirse en Hospital central y esperábamos para saber si era niño o niña. Se abre la puerta. Nos abduce. Vale, en realidad no, pero estaba tan nerviosa que confundía la realidad. El hombre no hablaba. Que yo ya me temía lo peor. De repente abre la boca (“Sandra esfuérzate por entenderle, esfuérzate… todos sabemos que no se le entiende cuando habla pero esta vez vas a ser capaz, vamos, tú puedes…)(Qué pesada con las voces de mi cabeza. Al final voy a creer que tengo algo de esquizofrenia): “ha hecho 3 fallos”.<br/><br/>BOLA DE PAJA DEL LEJANO OESTE. Nadie habla. Las secretarias dejan de apretar teclas. Las de la ventanita paran de hablar. Sólo se oye un boom booom de mi interior (es que no había desayunado). Poco a poco, la boca de mi madre se va abriendo… ¿hablará? ¿Bostezará? ¿Hablará…? ¡¡Sí!! A ver qué dice… “ Y ESO QUÉ SIGNIFICA”. Oleeeeeeeee mama, así me gusta, clara y concisa. <br/><br/><b>“Eso significa… que ha aprobado”. </b>Nos cogemos las manos y hacemos lo propio de chicas pavas: saltitos de no más de dos centímetros de ancho por 0,5 de alto. Hacemos chilliditos discretos, pero histéricos. La gente me abraza. Internamente pedía que me hicieran aquello de elevarme hasta el techo, pero nadie lo hizo. <br/><br/>A estas horas, ya me he planeado asesinatos en serie y futuras carreras que haré con mi Pokeball**. Pero, y poniéndome seria, puedo decir que de todo esto he aprendido algo muy importante: “Si vas a hacer un examen, no olvides ponerte spinacas congeladas en la cabeza el día antes”.<br/><br/><br/><br/><br/>** Dícese de aquél coche que emula al objeto citado.]]></description><author><![CDATA[Sandra]]></author></item><item><title><![CDATA["Daría mi corazón si pudiera, daría mi corazón para que el de mi hija pudiera latir"]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sauriksr/c_36.htm]]></link><description><![CDATA[<b>Porque te has ido, porque ya no estás.</b><br/><br/>Horror fundido con desesperación. Esperas delante de una sala de urgencias. Médicos que hablaban con la muerte, familiares que evitaban conversar con ella, apenas mirarla.<br/><br/>Cada hora que pasaba, cada vez que la manilla del reloj chafaba una rallita más, el sonido del tic-tac se convertía en una pérdida de la esperanza. Qué hizo ella para merecer esto, qué hicieron ellos para merecer esto.<br/><br/>Una vida joven. 34 años. Una hija de 3 años. Una madre que quería locamente a su hija del alma. Un marido que amaba hasta morir, un marido que consiguió dar parte de la luna a la persona que amaba. Una familia descarriada ante la pérdida de una chica joven, joven y débil. Aunque a la vez valiente. Porque siempre ha sabido luchar ante todo dolor, porque ha mantenido la cabeza bien alta aun sabiendo que Dios se la llevaba. <br/><br/>Qué lista eres, Ana. Tú ya lo sabías que nos ibas a dejar. Y nunca perdiste la sonrisa. Me alegro de haber podido verte otra vez antes de irte. ¿Sabes? Creo que no te he dado todo lo que merecías. Tú me querías demasiado, quizás yo no te lo demostré. Me arrepiento de no haberte visitado tanto como nos habría gustado a las dos. <br/><br/>Ayer vi tu casa, pero no estabas tú. Tenía la esperanza de verte algún día en ella. Ahora ya no podrá ser. Aunque sé que te habría gustado enseñármela. Lo siento, lo siento mucho.<br/><br/>Y no puedo evitar derramar lágrimas. Lágrimas que salpican destellos de locura, de insatisfacción, de injusticia, de impotencia. Y todo me evoca a momentos compartidos contigo. Y en todos veo a una tía que estaba orgullosa de su sobrina. Siempre me has dado lo mejor, y aunque yo no te lo haya demostrado como debería, lo tenía en cuenta; y lo apreciaba, Ana, mucho. Puede que mi error esté en que no he sabido expresarme, en que me he guardado los sentimientos.<br/><br/>Jodida mierda. Fue ayer cuando hablamos y conseguí robarte una sonrisa. Te pedí que fueras fuerte, y te di un beso. Lo que no sabía era que iba a ser el último beso, el beso de la despedida.<br/><br/>Y es verdad, nos has dejado. No puedo asimilarlo. Nadie lo hace. Pero tú no temas por nada, vamos a cuidar de tu niña. Y del Fernando. Y de tu madre. Lo pasarán mal… eras parte de su vida y con tu muerte has inundado su cuerpo de pena. Pero saldrán adelante. Por ti, porque tú lo querrías así. Luchadora hasta el último momento, así nos has enseñado a vivir.<br/><br/>Ayer intenté que mi corazón bombeara más fuerte para ver si te llegaba un poquito de mi energía. Pero no pude, no fue suficiente. Y ahí te quedaste dormida, en la sala número doce; una sala donde, de la cortina, salía un rallo de luz. Pensé que eras tú. Hoy todavía lo creo.<br/><br/>Y rectifico el principio: Mentira; <b>porque no te has ido, porque todavía estás</b>. Nos has dejado lo mejor de ti: tu hija, Nadine. Sólo con mirarla a los ojos puedo saber que no nos has dejado solos, que siempre estarás aquí para cuidarnos, para cuidarla.<br/><br/><br/><i>Te quiero.</i>]]></description><author><![CDATA[Sandra]]></author></item><item><title><![CDATA[Oh la laaaa. Voyage voyageeee... me voy a París.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sauriksr/c_35.htm]]></link><description><![CDATA[Ayer fue un día muy estresante. <br/><br/>Empecé la mañana <i>preguntándome </i>cómo era capaz de buscar planes alternativos a dejarme la vida en un billete de avión dirección a París, mientras aporreaba el teclado para configurar uno de los mil trabajos que tengo, conseguía aguantar el teléfono con la mano que me quedaba disponible… y mantenía una conversación mínimamente sensata –quien dice sensata dice histérica-. (<font color=Blue>He llegado a la conclusión que me tienen que llevar al circo</font>)<br/><br/>Como Murphy bien dijo, no te tortures estresándote tanto y no pierdas tanto tiempo planeando un viaje porque, ya te puedes pasar tres horas buscando por Internet que luego, en un momento de desesperación a las 10 de la noche, cogerás los billetes sin más. Pero claro, convencerse de esto tiene su complicación, y tú te mantienes firme hasta el final, pensando que alguna compañía picará a la puerta de tu casa y te traerá hasta la azafata de tu vuelo… y todo completamente gratis.<br/>Cuando ves que eso no va a pasar, te frustras. Así que adiós a poder tecletear algo con sentido, adiós a mantener conversaciones con todo el mundo… y hola al estado vegetal barra autista.<br/><br/><b>¿Qué pasa en ese momento? </b>Que aparece tu madre, te dice que se va a hacer rayos UVA y tú dices…<br/><br/>-&#9;Mama, <strike>¡¡cómo puedes!! ¡¡Eso es antinatural además que te puede coger cáncer!! No lo hagas, nooooooooooo</strike> yo también vengo. (Has hecho una lista de pros y contras y has visto que ir te salía más factible que quedarte en casa sacándote la roña del ombligo –es importante desengañarse: frustrado no trabaja nadie-).<br/><br/>Así que me puse (basta ya de hablar en tercera persona, que parezco esquizofrénica) los primeros pantalones que vi, conservé la braga de bikini que llevaba (no preguntéis qué hacía en bikini), me vestí con un jersey roñoso negro y, sin peinar y sin pendientes, me fui a la calle (descripción para que veáis lo guapísima que iba y las ganas que tenía de arreglarme).<br/><br/>Dirección a Solmanía, mi madre me dió pautas básicas para salir airosa de los uva: “¡¡tú sobretodo date prisa quitándote la ropa!! Que eso empieza a contar desde que entras” (creo que si le pones aire gitano sale más real la pronunciación). Desde luego, a mi no se me puede decir esto, que ya fui todo el camino pensando que me iba a romper la pierna por quedar enrollada al bikini rosa y, lo peor, que todo el mundo lo iba a ver.<br/><br/>Llegamos ahí (no sabía si desabrocharme el pantalón justo entrar, por eso de ganar tiempo) y nos encontramos con la <i>fauna pijil</i>, hermosa y fantástica donde las haya. Gente emulando a tostadas quemadas (que todavía seguían pidiendo abonos), chicas divinísimas que te hacían dudar de si venían del Congo o del África aborigen… y nosotras dos, las cutres pseudofashion. <br/><br/>Como era de esperar, todas las cabinas estaban llenas, así que me entretuve  con diversas revistas (mientras dejé a mi madre pringando, rellenando el formulario). <br/>Nada más ver el índice, ya me alarmé: <i>“¿Cómo hacerlo vibrar de placer? ¿Qué caricias le sorprenderán?</i>”, pero cuando fui al desarrollo de los temas candentes (porque vas, no nos engañemos. Las revistas son cutres y todo lo que se quiera, pero todo el mundo las lee en momentos de aburrimiento – o no- y, lo que es peor, le hacen gracia), me imaginé a  los redactores y realmente me preocupé por su estado de vasocongestión. He llegado a la conclusión de que son chicos y, mediante mensajes No subliminares, intentan que seamos sus sirvientas del sexo: “Bájale la bragueta y métele la mano dentro…¡¡le encantará!!”… sí, claro sí; ¿podemos ser más explícitas? ¿Eso se lo hago en medio de la calle? ¿En la cafetería de la uni? Si es que no damos pistas, señores redactores… (<font color=Blue>definitivamente, si lo hiciera tendría que ir al circo</font>)<br/><br/>“La número 4 ya está lista”, nos dice la chica. A mi me fastidió porque estaba entretenida con la revistita. Vacilé en preguntarle si podía llevármela dentro, pero me detuve al pensar que eso me haría perder tiempo. Así que opté por seguirla, temerosa.<br/>Entramos en la sala y, al ver la máquina, dudé si estaba en un centro de la NASA. ¿Esto es una nave espacial que me va a elevar hacia el espacio sideral o es algo que sirve para ponerse moreno? Como mi cabeza a veces no coordina, lo dije en voz alta (más bien fue algo así, atención: “uauuuuu, estamos aquí delante de la nave espacial 55.4!!”) y la mujer se rió por complacerme (aunque seguro estaría deseosa de volver a pedirme el Dni para comprobar si realmente soy mayor de edad). <strike>Ridículo</strike> curioso cuando nos explica las funciones de los botones:<br/>-  “éste es el Start, que sirve para empezar (grandiosa información), éste es el…”<br/>y mi madre suelta un…<br/>- “¿para qué has dicho que sirve el Start?”. <br/>Ojos inyectados en vergüenza, nivel de rojez aumentando por segundos, tierra trágame.<br/><br/>Cuando por fin me dejan sola, intento encerrarme. Soy inepta y no consigo manejar el pestillo. Opto por dejar la puerta abierta y hacer un espectáculo público (¡¡una mie***!! Más bien opto por cagarme en mi misma y estar toda la sesión cohibida).<br/>Me desnudo… voy hacia la máquina… y me entra un ataque de risa. Vamos, que no me sorprende pero agradecí el hilo musical de fondo que tapaba mi risa estúpida. Una vez me tumbé, me sentí patética al verme en los espejos… así que continué con mi festival del humor, que se magnificó cuando me puse las super gafas del futuro.<br/>Una vez pensé que ya había cumplido con mi momento de ridículo extremo, le di al botoncito. “¡¡Socoooooooooooooooooooorro!! ¡¡Hay una ventisca aquí metidaaaaaaaaa!!  ¡¡Creo que voy a despegar o por lo menos vendrá un huracán!!”. ¿Para qué ponen tan alto el aire? Por dios, que parecía que me había enchufado un ventilador en la cara. Suerte que lo pude regular con un botón, que sino habría salido emulando al Rey León.<br/><br/>1 minuto, 2… pensé que me iba a quedar ahí dormida cuando de golpe tengo un conflicto cognitivo “me ha dicho sala 4, pero también que eran 4 minutos…o he hecho una asociación de sala 4 con 4 minutos…o realmente eran 6 minutos….¿¿O QUÉ ESTÁ PASANDO?? Ayudaaaaa, voy a morir achicharradaaaaaa, déjenme salirrrr”. Me calmo yo sola y al minuto 6, eso se para; pero se para de golpe. Que el susto que te pega es poco…!<br/><br/>Cuando salgo, mi madre emocionada me dice: <br/>-&#9;“qué, ¿estás muy morena?”<br/>-&#9;Sí hombreeeeeee, ¿no me ves? Reboso de negruraaaaa.<br/><br/>Pero eso no le frenó la ilusión, y bien contenta que se fue hacia su nave espacial. Yo me uní de nuevo a la revista y me preocupé pensando si se acordaría que el Start servía para poner en marcha la máquina, que ya me veía yo toda la tarde esperándola.<br/>Al salir, me comentó riendo que si me había fijado en mi culo…porque según ella lo tenía muy gracioso: “lo tengo todo rojoooo… jajajaja… ya te lo ensdeñaré…jajajaja”. Pobrecita, somos tal para cual.<br/><br/>…Y eso mismo lo corroboramos en una tienda de zapatos (ya puestos a perder la tarde, me iba de compras). Nos ponemos en la cola y, como en ese momento todos eran atendidos, somos las primeras. Seguidamente, llega una señora de unos 50 años y otra de unos 40. Entre las cuatro, mantenemos una conversación de “yo voy primera, tú vas detrás mio, ella va detrás de usted”. Hasta aquí todo bien, parecía que todo el mundo lo había entendido y que manteníamos el orden pactado. Pero, de repente, la mujer cincuentona sigilosamente nanonianooooonanonianooooooooo se va hacia la zona probable de captar a una dependienta y nanoniaaaanonanoniaaaano fingiendo mirar unos cinturones…¡¡ZAAAAAAAAAAAAAAS!! ¡¡Coge a una dependienta!! Mi madre, que se lo veía venir, y yo nos empezamos a reir sonoramente y soltamos un fuerte PERO QUÉ MOOOOOOOOOORRO…OAAALA. Y la señora dale que te pego con su nanoniano nos suelta un “no, si le estaba diciendo que os tocaba a vosotras”… pero señora qué moooooooooooooooooorro tiene, porque nos giramos y, ¡¡pam, puñalada por la espalda!! Y le comenta a no se quién que no habíamos pedido turno y que no sé qué no sé cuantos… a lo que mi madre y yo vamos hacia ella y nos empezamos a reir delante suyo:<br/><br/>-&#9;(yo)Es usted muy cómica, ¿eh?<br/>-&#9;(ella) Mira niña porque tú tú tú…<br/>-&#9;(yo) Eeeeeh señora…a mi no me señale, y tranquilícese.<br/>-&#9;(mi madre) ¿Pero ve usted el morro que tiene? JAJOJAJO<br/>-&#9;Sois la madre y la hija iguales…<br/>-&#9;(yo) Claro que sí, GUAIIIITA TU…<br/>-&#9;(madre e hija) JAJAJAJAJAAJA<br/><br/>Paramos cuando vimos que la mujer se hacia cada vez más pequeña y hasta se mareaba con nuestra reprimenda. O mejor creo que paramos cuando ya no nos podíamos aguantar el pipi.<br/><br/><br/><br/><font color=Blue>Definitivamente, Mañana mismo me voy al circo</font>.<br/><br/><br/><br/><br/><br/> <br/>]]></description><author><![CDATA[Sandra]]></author></item><item><title><![CDATA[Gracias, dios, por darme internet de nuevo (amén)]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sauriksr/c_34.htm]]></link><description><![CDATA[<i>Hace tiempo que no escribo. No sé que va a salir. Pero ya empezado, así que suerte y ánimo para todos </i>(Si queréis ir a por palomitas todavía estáis a tiempo) (¡¡Cuidado si las hacéis con el microondas!!, porque a mi siempre se me pasa el tiempo –empanada…- y se me acaban quemando. Qué rabia; sobretodo porque me suele pasar cuando ya sólo me queda una bolsita de ese pack de 3 del carrefour). Empecemos (qué nervios…):<br/><br/><br/><b>Me he mudado </b>(bla bla bla). Así que ahora me he convertido en la ocupa number guan... y supongo que mis amigos huyen de mi, pero al final les doy pena y me adoptan. Como mi amiga Yas, quien, pobre mujer, deja que pasee mi persona por su casa. Y es un error, que no se confunda… porque convivir conmigo supone un gasto de mínimo 3 euros en zumos (confieso que tengo un problema con los líquidos y los muñecos) (no sé por qué cuento estas cosas). <br/><br/>Así pues, el viernes, después de dar clases, me fui a casa de la Pobre Alma Caritativa y juntas (me detengo porque mi alzheimer me trae problemas) (vale, ya está) nos dedicamos a hacer tanto como 0 cosas. Bueno, error. Yo opté por hacer sucumbir su economía, gorroneando comida. Después de eso empezamos nuestra actividad típica y tópica de comentar barra criticar barra analizar barra hacer todo lo que sea propio de una paranoica, hasta que llamamos a una amiga… para hacer lo mismo pero a tres voces; que es más divertido y se llega a crear un canon musical mezclado con gritos de histeria y saltitos de Heidy muy interesante. Todo esto llega a ser más patético (sí, puede serlo) si sabemos que estábamos situadas en el magnífico Mcdonald’s, porque somos tan pobres (bueno, eso yo, pero si lo pongo en plural siento que no es tan triste) que no tenemos ni para chicles  (<b>plan de semana santa: ir a París </b>– totalmente a la aventura-; así que tengo dos opciones: o ahorrar, o ir a hacer espectáculos por las Ramblas…). Cuando nos cansamos del olor a frito y refrito; de las conversaciones entre madre-tía-hija entorno al tema de “<i>cómete los nuggets</i>”, al más puro estilo “<i>Andrea, cómete el pollo</i>”; y del panorama chólico-pelao vario pinto… decidimos ir a casa de la Yas, donde no se nos ocurre otra cosa que seguir hablando como marujas (<i>soy Looooli</i>) y terminar la cita mirando películas de nuestra infancia. Esta última acción arrebate contra nuestra persona, pero ya estamos acostumbradas; nos gusta reírnos de nosotras mismas (viva el masoquismo).<br/><br/>Otra peli, otra más, oh si no pares (perdón, se me ha tergiversado un poco el tema)… y con la tontería se nos hicieron las 3 de la noche. ¡¡Y teníamos que estar despiertas a las <b>8,30</b>!! Pues muy bien… no pasa nada; no pasa nada porque yo pongo el móvil a las supuestas 8:30 y aquí no se duerme nadie, menos yo!! Pero soy tan agradable que puse la alarma a las 7:30. Y eso significa que… 7:30 = alarma estridente = Sandra y Yas despiertas = Sandra ve que todavía le queda una hora = Sandra se vuelve a dormir y se despierta 10min. antes de la hora citada = Yas tiene que permanecer una hora más, por haber sido fastidiada por el sujeto anterior.<br/><br/>Con prisas y legañas vamos hacia un polideportivo donde, supuestamente, yo iba a hacer de juez de patinaje, con otras dos compañeras. Llegamos y nos dicen que no porque blaaaaa bla (no viene a cuento). Siguen el discurso contándonos que nos esperan al día siguiente y que <b>nos pagan los dos días </b>(subrayado, fosforito, multicolor y con post-it). Ah… perfecto. Ley del mínimo esfuerzo con recompensa de dinero; me encanta.<br/><br/>Cuando la competición terminó <strike>me apropié una chapa de una cebolleta roja –que, por cierto, todavía no entiendo la relación con el patinaje-</strike> …nos fuimos a estudiar. VALE, LO SÉ. Es triste pasarse la tarde de un sábado haciendo trabajos, pero así es la vida del universitario (o del universitario freaky).<br/><br/>Después de focos atencionales, sinapsis varias, coeficientes de Fisher y cosas que no vienen a cuento, nos apalancamos en el sofá. Cuando llegaron las 11:30 y vimos que si no nos arreglábamos ibamos a salir de fiesta con la imaginación, decidimos levantarnos. Pero confieso que tuve un momento crítico mientras me peinaba: estuve a punto de poner voz de peli americana y pronunciar un “<i>no, ve tú aggrgrgraaa </i>–sonidos onomatopéyicos de “qué dolor siento en mi cuerpo, me acaban de disparar en el corazón pero yo sigo vivo”-… <i>que yo me quedo aquí</i>”.<br/><br/>Una vez estás arreglado, parece que alcanzas el nivel de activación máximo y ya buscas ansioso cualquier hilo musical para poder menear la cabeza de un lado para otro y llevar el compás con los pies, cual profesor freak de música de primaria. Es por eso que intentas llegar lo más rápido posible (a Razz, en nuestro caso) para que, total, cuando llegas ahí –tarde- siempre eres el primero. Da igual lo tarde que me presente, que siempre me harán la gracia de hacerme esperar. <br/><br/>Confieso que me lo pasé muy bien; el ambiente es genial, las sandeces que te sueltan más que curiosas, y la música…bueno, es música. A las 5:30 de la noche se nos acabó el chollo y fuimos dirección casa Yas. Pasé por delante de mi casa… tan oscura y tan fría; tan agradable y tan cruel; tan mía y tan suya a la vez… que me sentí impotente. Parecía que el tiempo no había pasado, y que yo nunca he dejado de vivir ahí. Cuando creía caer, unos brazos me abrazaron fuerte. No hay nada como tener un buen amigo al lado.<br/><br/>Abrimos la puerta de su casa y, como acción innata, me bebo un zumo. No me quito la ropa ni nada; era importante presentarse con aspecto de “apestosa tía guarra que sale de fiesta y no se cambia” a la competición de patinaje. Así que duermo dos horas y, con lo puesto, voy alegremente (ejem ejem) hacia el metro. (Atención, <b>duda existencial</b>: ¿¡¿por qué demonios he apagado la alarma a las 8:45, he compartido una mirada con la Yas, y al final he acabado despertándome a las 9:01?!? ¿Qué se supone que ha pasado en esos 16 minutos? )<br/><br/>Una vez en el metro, empiezo a correr como una histérica al escuchar el sonidito irritante de <i>piiii piii piiii </i>(muy expresiva; representa que es el ruido de ‘las puertas se están cerrando; o corres mucho o harás el primo mirando como el metro se va sin ti’). <br/>Me encuentro (totalmente planeado) con Mia, su novio y Marta y todos llegamos a la conclusión de que, antes de ir a hacer de malas malísimas (todo el mundo odia a los jueces), teníamos que ir a la búsqueda de un bar. Encontramos uno; uno tan estupendo que tenía colgada un cabezón de un bicho raro en la pared, luces tuning en el lavabo y una camarera amargada con pinta de ser Loli que pretendía llevarse 1,15 más <i>palasaca bytheface</i>.<br/><br/>Cuando vemos que ya no podemos escaquearnos más, entramos en el polideportivo y nos asusta la cantidad de niñas histéricas que hay. Yo me siento tan importante como mala. Una vez nos ve la coordinadora y la presentadora, estas dos corren hacia nosotras. La primera, nos explica como teníamos que puntuar (aunque al final lo hemos como nos ha salido del recto); y la segunda se emociona sola y pretende ir de graciosa cuando, creo, ninguna de las tres la estaba escuchando.<br/><br/>Nos sentamos y cogemos las… ¿fichas?¿papeles?, bueno, algo, y empezamos a emocionarnos con los bolis. Iban mal, pero la cuestión era chingarlos todos (lo sé mi vida es triste. Si queréis contribuir a mejorar mi vida, depositar una cifra benéfica y totalmente desinteresada en mi cuenta bancaria. Gracias).<br/><br/>No teníamos ni idea de puntuar, pero entre las tres nos ponemos de acuerdo para puntuar cada integrativo del 0 al 5. Cuando empiezan a patinar los grupos, me arrepiento de no haber admitido un menos algo como nota.<br/><br/>Después de todo lo visto, el <b>momento estrella </b>ha sido la aparición de un grupo estelar que se dedicaba a pasear por la pista moviendo los brazos como si llevaran maracas, hablando entre ellas tranquilamente, perdiéndose por la pista, cayéndose… sólo hace falta decir que ha sido tan patético que incluso una de las participantes se ha ido indignada de la pista. Cómico cuando sale y, después de frenar, se come el suelo. <br/>Sin embargo, creo que me quedo con la imagen de las 4 chicas en fila haciendo la <b>gran coreografía </b>del año: ladear la cabeza de un lado a otro sin mover el cuerpo, pretendiendo emular a un palo. Para esta serie de pasos es importante que la primera de la fila piense en <i>vetetúasaberqué</i> y deje la cabeza quieta (mi teoría es que se quería librar de hacer tal ridiculez) para que su compañera, quien probablemente piense que con eso va a ganar, no se corte en cogerle la cabeza (dios, ¡¡la va a matar!!), y se la mueva al no unísono con las otras. Menuda escena.<br/><br/>Sólo cabe decir que han terminado el baile y NO TENÍAMOS NINGUNA NOTA PARA ELLAS porque ¡¡no habían hecho nada!!. Nos hemos mirado con cara de “vamos a inventarnos algo” (mientras me aguantaba de tirarme por el suelo de la risa que estaba conteniendo) y les hemos puesto un 0,5 en todos los elementos que han hecho. Obviamente, han quedado últimas.<br/><br/>Al final de la competición, una madre se ha venido a quejar:<br/><br/>-&#9;Pues mi niña no ha tenido entrenadora y eso se tiene que tener en cuenta…<br/>-&#9;(mi cabeza) ¿¿Y a mi qué??<br/><br/>Y todo esto me ha hecho pensar en lo mucho que nos habrán odiado los padres hoy. Si me pitan mucho los oídos, ya sabré por que será.<br/><br/><br/><br/><b>P.D</b>: Si todavía llevo la ropa, maquillaje y peinado de anoche, tengo que empezar a preocuparme, ¿no?<br/><b>P.D.2</b>: os he echado muuuuuuuucho de menos... gracias por haberos pasado por aquí...]]></description><author><![CDATA[Sandra]]></author></item><item><title><![CDATA["5 extraños hábitos tuyos" (¿mios?¿de él? Mira que como nos tomemos el título literal vamos mal eeeeeh)]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sauriksr/c_33.htm]]></link><description><![CDATA[Subtítulo: **Premio al título más largo**<br/> <br/><br/><b>LAS REGLAS DEL JUEGO SON:</b><br/><i><br/>El primer jugador de este juego inicia su mensaje con el título "5 extraños hábitos tuyos". Las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito, de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento. Al final, debéis escoger 5 nuevas personas a indicar y añadir el link de su blog o diario web. No olvidéis dejar un comentario en su blog o diario web diciendo<br/><br/>"Has sido elegido" (esto me da miedo. Me imagino diciéndolo con voz ronca y me asusto) y dices que lean el vuestro.</i><br/><br/><br/>Vale, <tt>primero</tt> decir que "gracias" a <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/vidasurrealista/">yo</a> ahora vais a sufrir unos 5 más (yo creo que en realidad esto de hacer cadenas es para que quien lo ha tenido que hacer no se sienta mal - por aquello de "mal de muchos consuelo de tontos"- ... <i>teorias</i> mias <i>freakinianas</i> )<br/>Y, lo <tt>segundo</tt>, comentar que, en realidad, <b>me ha hecho gracia </b>que me mandaran esto, porque nunca lo habían hecho antes...y me sentía excluida del grupo (esto no significa que ahora pretenda ser la diana de todos, No. jajaja)<br/><br/>Venga, después de mi parrafada, procedo:<br/><br/><br/><b>Primer hábito extraño: </b> Comer los alimentos de chocolate... con las manos. Que sí, comer una tableta, conguitos o turrón con las manos, tiene su lógica. Pero si nos referimos a los cereales o incluso la Nocilla (leche cacaooo)... pues ya es más anómalo. (<i>AAAAAAAHHHH; Sandraaaa, ¿por qué lo has dichooooo? Qué imagen tan repulsivaaaaa de tu persona</i>. Lo siento, tenía que decirlo )<br/><br/><b>Segundo hábito extraño:</b> (me está costando hacer esta <strike>parida</strike> lista) Hacer deporte con los mismos pantalones. También podría ser que no tengo otros. Pues bueno, des de aquí aprovecho para abrir una recolecta. Quien quiera que me de su número de banco o me mande el dinero por correo (también se aceptan cheques)<br/><br/><b>Tercer hábito extraño: </b>cuando voy a dar un beso, apoyo mi mano en el hombro del otro o le cojo del brazo (por si se escapa). Es una tontería pero no puedo evitarlo, es inconsciente =P<br/><br/><b>Cuarto hábito extraño:</b> coleccionar sellos de Inglaterra y Francia. ¡¡Son muy interesantes!!<br/><br/><b>Quinto hábito extraño: </b>Depilarme todos los pelos del cuerpo… que no sean los de la cabeza ni las cejas (imaginarme calva me ha hecho venir a la cabeza la imagen de un calamar con mi cara. Tengo miedo)<br/><br/><br/>Señores y señoras, en esta lista hay un <tt>hábito falso</tt>. ¿Sabría usted reconocerlo? =P<br/><br/><br/>Venga, y ahora <strike>a tocar las narices</strike> a pronunciar el “has sido elegido”. ¿A quién le tocará? (Ya os veo a todos: <i>que no sea yooo, que no sea yooooo</i>)<br/><br/><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/tielci/">Tielci</a>, Porque seguro que nos hablará del tio-novio de su tía... (¡¡¡no me tirés las cortinas bonitas de tu despacho por haberte mandado esto, please!!!)<br/><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/gazzbcn/">Gabri</a>, que últimamente no publica nada (...si lo hago por tiiii, para que te distraigas un ratito. Ya verás que no será nada; además ya has cogido carrerilla con las 7 de antes =P)<br/><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/diariodumprofenovato/">Juli</a>, que me interesa saber qué manias puede tener un profe. ¿Tirar tizas a los alumnos se consideraría como una manía?<br/><br/><a target="_blank" href="http://www.blogs.ya.com/pensamientosdemomo/">Momo</a>... ¡¡que así escribeeeeeee!! Nos tiene a dos velas a todos... :(<br/><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/pekechoi/">Choi</a>... que seguro que no se enfada y me manda un beso salado. ¿no? ...¿¿no?? Choi por qué no contestaaaaaaaaaaaaaaas. jajajaja<br/><br/><br/><br/>P.D: Perdon a todos. Si nunca más recibo comentarios, lo entenderé.]]></description><author><![CDATA[Sandra]]></author></item><item><title><![CDATA["Es mi primera vez...de beber, digo. "¿A que estoy graciosa?]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sauriksr/c_32.htm]]></link><description><![CDATA[Primero de todo, <b>feliz año</b>. Después de esto, voy a recrear la noche de ayer.<br/><br/> <br/><br/>No sé por qué ni qué especie de espíritu me poseyó anoche que, cuando nos situamos cerca de la barra, <b>algo me decía que quería beber</b>. Pero, para los que no me conozcáis, tengo que decir que nunca en mi vida he bebido. Nada, cero, nulo. Así que la ingesta de alcohol se presentaba, si más no, graciosa (¿o tendría que decir patética?).<br/><br/> <br/><br/>Supongo que, como todo <i>borracho caguetas principiante</i>, me pedí un Malibú con piña (por la tontería de que el coco me hace gracia – si, ya sé que un coco en si no hace gracia, pero bueno…-). Y, con la bebida en la mano, empezaron las fotos; este momento histórico tenía que inmortalizarse. Destacable la cara de mi amigo cuando, después de pedirle que me hiciera una foto bebiendo, se dio cuenta de que lo que había en mi vaso no era agua sino que, lo que es peor, era alcohol.<br/><br/> <br/><br/>Al principio vas normal, obviamente. Pero a mi me estaba sentando mal. Notaba un especie de ardor en la barriga y no paraba de repetir “me está sentando y además casi no he cenado, me está sentando mal y además casi no he cenado”. Todo esto bajo un hilo musical de eructos (creo que me llegué a tirar unos 20).<br/><br/> <br/><br/>Con el vaso en la mano (sin bebida) (Y diréis: ¿qué haces con un vaso en la mano si no tiene nada?... algo tenía que probar mi tontería), empezamos a bailar y a tocar culos. Es un ritual que me enseño Patri R. (mi diosa) y que ahora ha pasado a ser un sine qua non en todas las fiestas. Esta actividad es simple: consiste en tocar el culo a todo ser andante masculino, ya sea un aborto de calamar o un sirenito. La cuestión es tocar cuantos más mejor, mientras finges una cara de ignorancia máxima (vale, lo malo es que yo me rio y entonces me pillan. Pero lo mejor del asunto es que tampoco nadie se queja).<br/><br/>Podía observar como mis amigos me observaban un poco mal, a lo que yo no paraba de repetir “eh que no voy borracha, que sé lo que hago…cuando vaya mal ya te lo diré, que yo lo noto” (cuidado, habló la experta en borracheras).<br/><br/> <br/><br/>Al cabo de nada, fuimos a por la segunda ronda. Y, con el segundo vaso, ya sí que me empezó a doler la cabeza y la barriga montó una fiesta privada. O eso, o soy esquizofrénica, pero yo sentía movimientos internos (lo malo es que nadie más los apreciaba). Es a partir de aquí cuando noté que iba borracha: cuando, al doblar una esquina, me empecé a reir sin motivo. No sabía por qué, pero todo me hacía gracia. Venga a reir, venga a reir, y venga a contarle a la gente lo que me estaba pasando. <br/><br/> <br/><br/>PARÉNTESIS. Léase borracha cuando coges el puntillo (qué frase más chorra), no cuando potas en una esquina y te vas arrastrando por los suelos, se entiende. CIERRO PARÉNTESIS.<br/><br/> <br/><br/>A partir de ahí, empecé a hablar chillando y a repetir “tia que estoy chillando, bueno estoy hablando, pero estoy chillando…y no sé por qué, no puedo evitarlo, ¡¡pero me gustaaaaaaaa!!” (la pésima redacción viene de la copia literal de mis absurdas palabras). Paraba a todo el mundo para contarle mi experiencia: “oala, que estoy muy graciosa… que es la primera vez que bebo y estoy muy graciosa, ¿¿A QUE ESTOY GRACIOSA??”, “tio me duele la cabeza”, “sabes…la gente se piensa que voy borracha pero yo sé lo que hago y…bueno, que da igual”. Lo mejor de todo esto es que iba entrando (junto con la Patry) en una fase de nerviosismo-gracioso porque sabía que la gente creía que iba borracha borracha cuando en realidad me estaba riendo de todos ellos y de mi estado de eufória. EN TODO MOMENTO SABÍA LO QUE HACÍA, sólo que… sólo que no podía pararlo, lo llevaba al extremo, gritaba, me reía, hablaba con todo el mundo y andaba, en ocasiones, como Heidy. Sin embargo, era consciente y, lo que es más triste, me gustaba.<br/><br/> <br/><br/>…lo que no me gustaba eran mis ganas de mear. Después de un buen rato buscando los lavabos… ¡¡nos encontramos a la Mireya!! Dios qué escena. Chillando cómo posesas y saltando como histéricas. Y yo no paraba de preguntar que dónde estaba el Borja (con la Mari xD) y, aunque me respondían que “en el lavabo”, yo seguí preguntando un par de veces más que dónde estaba. Al final me dieron por perdida y optaron por dejarme preguntando sola. De repente, la Mireya (o Ana) empezó a chillar y, después de descodificar sus AHHHH JDHJSHD AAAAH, entendí que gritaba EL BORJAAAAA. Me giré y corrí hacia él. Me cogió en brazos, dimos unas cuantas vueltas…y fuimos a parar directamente al suelo (a lo que, parte de la poca bebida que me quedaba…se fue a la mierda). Ahí todos empezaron a gritar “fóllatelo, fóllatelo”, me tiraron más encima de él y el Borja no dejó de repetir “Sandrita no te me acerques, no te me acerques”.<br/><br/>Pero, recordad que nos estábamos meando. Así que, para recrear el momento Selectividad, Borja me cogió de la mano y nos fuimos al lavabo (de tios) junto con Patry. La cola era inmensa y, para ahorrármela, empecé a decir “¡¡dejadme pasar que tengo que follar!!”, “joder tio, que es de necesidad, que si no follo hoy no me irá bien el año”. Lo bueno es que no me decían nada o, si comentaban algo era: “¿quieres follar conmigo?”, “no, contigo no”(yo). Con la tontería, nos situamos segundos y, cuando por fin pudimos entrar, pusimos al Borja de cara a la puerta mientras yo meaba y fingía orgasmos. Buenísimo cuando Borja va a mear y se sienta en la taza. Que lo más triste no es que se siente para mear, no. Sino que se apoye en la taza meada. AHHHHHHH.<br/><br/> <br/><br/>Una vez salimos, cogí a todo el mundo para contarle que había follado. Uno de ellos se rió de mí comentándole al amigo en plan irónico lo que le había dicho. Me reboté y le solté un “sí, he follado… y tu con esa cara no vas a follar”. El otro se rebotó y me dijo “qué te apuestas” y yo solté un patético “¡¡mi culo, me apuesto!!”. Nos alejamos de ahí dando saltitos en dirección a nuestro otro grupo de amigos.<br/><br/> <br/><br/>Cuando llegamos hasta ellos, me incitaron a beber (mentira, yo quería) el tercer vaso. Nos acercamos para la barra y pretendían que bebiera vodka. El Molina, que ya me veía mal, me dijo un sabio “hay que saber cuando parar”. Yo hice caso (jajaja) y, en lugar de pedirme otra cosa, me pedí otro Malibú. Pero…cuando llegué a la barra… SUM SUM no había Malibú. Ahí me cabreé y empecé a preguntar que por qué no había, que yo quería. Indignada…me fui a otra barra. Bien, ya voy por la tercera. <br/><br/> <br/><br/>En este momento me entran ganas de darle picos a todo el mundo y de abrazar a la gente. Todos me caían bien. Además “estoy graciosa, ¿a que estoy graciosa?”. Tenía ganas de andar, así que nos fuimos a buscar gente. Bajando unas escaleras (confieso que veía un poco mal y pillé a uno para decirle “tio, si ya de lejos veo mal, ahora ya si que veo fatal”)…¡¡me encontré con Patri, la diosa!! OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOH, qué ilusión me hizo. No sé cuántas veces le repetí que la quería, pero me puse super tierna. Ella me comentó que los tios no iban quemados y yo, para comprobarlo, los iba parando a todos. La Patry hacía ver que era mi pareja y me sobaba el culo. Pero, Patry, si me lees confieso que tenía miedo porque me lo sobabas demasiado. Jajajajajajajajajaja ;)<br/><br/> <br/><br/>Después de hacer el chorra, el duo dinámico Patry-Sauri fue hacia el lavao (sí, otra vez). Y, como no, fuimos al de tios. Un imbécil nos empezó a decir que no éramos tios (¿en serio?) y que bla bla bla y yo con mi vena psicóloga le empecé a soltar un rollo de genética. No conseguí callar al chico pero nos sirvió para colocarnos segundas otra vez. Meamos y, al salir, me encuentro a otro grupo de amigos. Se rien de verme borracha pero yo me río más de ellos por saber que, aunque iba contentilla, sabía perfectamente lo que hacía. <br/><br/> <br/><br/>Una vez dirigimos nuestra marcha en dirección a otra copa, me topo con una chica, le digo algo que no me acuerdo y me empieza a maldecir con un “cállate que te voy a pegar!!!!”. Aquí me cagué viva. Jajajaja.<br/><br/> <br/><br/>Mientras andamos, me toqué el bolsillo para comprobar que mi brillo seguía ahí… PERO NO, MI BRILLO NO ESTABA. “Dónde está mi brillo, he perdido el brillo… eh tio, sabes qué, he perdido el brillo…”; indignada decidí beberme el otro Malibú pero…OHHHHHH, TAMPOCO HABÍA MALIBÚ. Le solté un sermón al tio de qué iba a hacer ahora sin Malibú y el otro me ofreció agua. “Tio, que no quiero agua, que te he dicho Malibúuuuu”. Volví a arriba para comentarle al grupo que no tenía ni Malibú ni brillo…y me fui.<br/><br/> <br/><br/>En esa vuelta ya si que el estado de borrachera era máximo. Me acuerdo que me encontré con Dani y, abrazada a él, le pedí que no me dejara, que estaba mareada. Él me contestó que no me iba a dejar y yo, que aunque –repito- estaba borracha pero no imbécil, le dije que “…Dani, pero si no m’estàs agafant!!”. Nos hicimos unas cuantas fotos y la Patry y yo volvimos a irnos. Ella pegó una patada a una chica (aunque no se sabe muy bien si fue al escalón) y me repitió durante por lo menos una hora (no exagero) “le he pegado una patadaaaaaaaaaaaaaa”. Cada loco con su tema. El mío era intentar convencer a la gente de que “ no me mires así como si fuera estúpida porque yo soy muy lista, ¿sabes? Que soy universitaria y estudio psicología. Y no pongas esa cara porque es verdad, y sino busca en el Google a Tajfel y verás que te sale, ya verás…” “Mira, ¡¡que estoy bien!! Mañana contaré esto en un post y y…(¿Patry, a que me voy a acordar?)”<br/><br/> <br/><br/>Sin embargo, alrededor de las 5:30, el efecto empezaba a pasar y ya no estaba tan eufórica. Aunque me seguía dando rabia que la gente pensara que iba borracha, yo estaba harta de intentar convencer de que no era idiota porque, al hacerlo, todavía lo parecía más. Opté por resignarme.<br/><br/> <br/><br/>A la salida del recinto, me encontré con el Adri. Parecíamos dos imbéciles rematados dándonos besos sin parar. “Sauri com t’estimoooo, ai Sauri que faria sense tuuuu. Ja veuràs demà que divertit quan ho recordem...” [[Cabeza del Adri entre mis piernas]] “Adri, què fas menjant-li a la Sauri??” “aiii, que nooooo…Sauri com t’estimo” “ai Adriiii, jo també…”. Sin comentarios.<br/><br/> <br/><br/> <br/><br/>Ahora me encuentro sentada mirándome un Feliz Año de la mano (aunque de escritura tiene bien poco, que parece roña en lugar de tinta) y repitiendo un “no tengo resaca tio, no me mires así porque no la tengo, ¿vale?”.<br/><br/> <br/><br/> <br/><br/><b>Besos para todos</b>, dijo una borracha.<br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/>P.D: Perdonad que no comente, ni postee... no me iba bien el blog =(]]></description><author><![CDATA[Sandra]]></author></item><item><title><![CDATA[Os deseo...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sauriksr/c_31.htm]]></link><description><![CDATA[...<br/><br/><br/>http://www.jbnightology.com/navidad/christmas/christmas.php?id=51113242]]></description><author><![CDATA[Sandra]]></author></item><item><title><![CDATA[¡¡Dónde!!]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sauriksr/c_30.htm]]></link><description><![CDATA[Me siento mal, triste y asqueada.<br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/>¡¡Dónde está el árbol que me pertenece!! ¿Dónde están esas luces que nunca funcionan? ¿Dónde está ese cutre belén? ¡¡Dónde está el espíritu navideño en mi casaaaaaaaaaaaaaaaaaa!! <b>DÓNDEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE</b>. (este momento de histéria se calmaría con un buen trozo de turrón que me cubriera toda la boca, pero por haber…no hay ni Suchard)<br/><br/><br/>Y es que no, no me hace ilusión hacer el paripé. Incluso las cenas me agobian. Pero es que si recreamos las paraditas de la Sagrada Familia versión Casa Sánchez, la familia siente vergüenza ajena y no quieren venir a cenar a casa (…y así vamos todos a casa de mis abuelos, que cocinan mejor que yo, con mis canapés de paté con avellanas o de philadelphia con nueces – ¿Habrá algún año que cambie el menú?). Porque <b>que yo haga la cena es peligroso</b>. Y eso que no toco el fuego, no. Pero con un fuet y mantequilla yo me transformo. Sólo diré que el año pasado infiltré un canapé con comida de perro (son bolitas que pueden recrean perfectamente un adorno comestible pijo). Creo recordar que mi abuelo se lo iba a comer (pobre hombre, con tal de no herirme se lo comía todo – <i>si se lo esconde en el pantalón y luego va al lavabo a tirarlo es un tema en el que prefiero no entrar</i>-), pero algún aguafiestas (mala persona que soy, disfrutando con ver a una persona comiendo comida para perro…) que conocía aquél alimento (¿por experiencia propia?) dio el chivatazo. <br/><br/>Luego está el hecho que, si se hace la cena en mi casa, <b>hay una cámara rondando por allá donde vas</b>. Que no importa, porque quien graba soy yo… pero es que llegas a ver cosas muy MUY frustrantes. Primero te encuentras a los que saludan a la cámara efusivamente <i>(¿hola?¿Hay alguien ahí?), </i>después está el típico que suele hacer los cuernos a otro (suele ser mi tía, la tengo fichada), otros se creen famosos y atentan contra ti, o se tapan la cara como si fueras a traficar con su imagen en Internet (éste es mi padre), luego están los que no saben que hacer y suelen poner una mueca torcida, decir qué tal (puedes ser más inventivo, ¿por favor? Eso ya me lo has dicho cuando nos hemos saludado) o simplemente se quedan de pie mirándote. Aunque se lleva la palma mi abuela, los supera a todos cantando su <i>Virgen de Lurdres (Aiii virgen de Ludresss te vengo a deciiiiiir</i>… -la pobre siempre se equivoca y acaba arreglándolo como puede con un <i>aaaiii uiiiii euuiiiii </i>final), <i>Mi chiquirritín </i>y todo un repertorio vario, repetido cada año, que no puede faltar en la cena. Crea un gran ambiente de alegría y hermandad cuando todos nos cogemos de las manos e incluso encendemos mecheros para iluminarla a ella y a su voz. A eso le sumáis a mi tía haciéndole cuernos a mi abuelo, mi abuelo tocando la copa a modo de pandereta <i>(¡¡yayooo, que eso se rompe!!), </i>mi madre cantando <i>por lo bajini</i>, mis primos crueles riéndose de la situación, mi perra aprovechando para comer mis canapés podridos, yo grabando…y mi padre huyendo de mi. <b>¿No es esto amor familiar?</b><br/><br/><br/>…Lo que he narrado es tan patético como cierto, y se repite año tras año. Debe de ser tradición familiar. Pero yo me pregunto qué pasará estas Navidades, si todavía no hemos montado ni el belén. <b>¿Qué diversión encontrará mi perra ahora, si no es morder todas las figuritas </b>– las pocas que hay. Creo que dentro de poco se podrán ver Action Man, Barbies y figuras del Lego…- <b>del hostal de carretera del Niño Jesús, al que solo se le ve la frente? ¿Cómo se divertirá mi hermano sin poder mover los androides escuchimizados subidos encima de perros con joroba que tenemos por reyes? ¿Qué haré yo si no puedo evitar que se me caiga el árbol de navidad </b>–ejem, planta falsa de los chinos- <b>encima y muera aplastada por él, por sus bolitas</b> –ejem, manzanas que no vienen a cuento-, <b>por sus tarjetas de Intermón que te mandan cada año y por su polvo acumulado de año tras año?¿Qué hará mi madre si no puede amenazarnos con que no toquemos esas luces porque “se rompen y no tenemos más”</b> (absurdo, se van a romper igual. De hecho, ya no funcionan)?<br/><br/><br/>Nada, nada. Repito, pues, la frase inicial. “Me siento mal, triste y asqueada”. <b>Voy a ver si mañana compro el <b>Pronto</b>, tengo la suerte de que regalan el Belén ese feo de cada año </b>(no os riáis que mi abuela se lo compra. Y lo pone, que es peor. Y se cree que le queda bien, que es ya exasperante – no, en realidad es gracioso ver como cuatro figuras mal puestas quedan mejor que tu super fauna construida con muñequillos que pretenden (remarquemos el pretenden) recrear personajes biblicos) - ), y<b> consigo tener la Navidad de todos los años. […] Así sea, amén.</b>]]></description><author><![CDATA[Sandra]]></author></item><item><title><![CDATA[It's cold outside]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sauriksr/c_29.htm]]></link><description><![CDATA[<b>Hace frío </b>(qué lista soy cuando quiero). Y lo noto. <i>¿Porque tengo que ponerme 50mil camisetas, guantes, bufanda y recree la forma de una albóndiga?</i> Meeeeec, error. <i>¿Porque no me importa el ambiente a sobaco en el metro, sino que prefiero quedarme allí a cambio de estar calentita?</i> Meeeeeeeec, error. <i>¿Porque mi abuela me dice que me tape que voy a pillar una galipandria </i>(graciosa palabreja)? Meeeeeeeeeec, error. Lo noto porque <b>por las mañanas me tengo que levantar mínimo media hora antes de salir de casa</b>. <br/><br/><br/>“Pues ponte cualquier cosa, so pija”, pensaréis. Meeeeeeec, otra vez error (estoy onomatopéyica hoy). ¡¡Si eso ya lo hagoooooooooooo!! Lo que pasa es que <b>me embobo delante del calefactor</b>. STOP: Va, venga, va. Trapos sucios: ¿Quién no se habrá quedado empanado mirando a la pared, medio en bolas (o totalmente en bolas, si se ha salido de la ducha), porque está realmente a gusto al lado del calefactor? Da igual que te achicharres (porque llega un punto que hasta quema), que tú sigues ahí. Pero es comprensible porque o realmente hace frío, o te has quedado empanado contando rachuelas, o te has quedado dormido porque son las 7 de la mañana (a esta hora tendría que estar prohibido levantarse). Y luego pasa que miras el reloj…y ves que tienes 5 minutos rancios para buscar un tanga, ponerte algo (da igual si no conjunta, tú no estás por eso ahora), hacerte la maleta/mochila (mi caso es critico: tengo que hacerme dos mochilas. 1) la del gimnasio, con toalla, chancletas, champú, ropa de atleta de pacotilla, y cosas varias. 2) la de la uni, con libros que pesan un cojón, y el de la autoescuela porque así me creo que absorbo conocimientos sólo con llevarlo cerca) y envolverte con la bufanda e indumentaria varia (si tienes tiempo de peinarte ya será un récord). Y luego piensas, <b>¿se puede saber qué he estado haciendo durante todo este rato?</b> (y esto lo dices cabreado contigo mismo) Ah, claro, he estado delante del calefactor… es que <b>hace frío</b>.<br/><br/>Aunque realmente <b>te das cuenta de eso cuando vas andando </b>por la calle, dirección metro, <b>con una especie de propulsor invisible</b>. Qué ganas tienes de llegar al metro… lo mío ya es preocupante porque, por ejemplo, a pesar de querer leerme los periódicos gratuitos, con tal de no pasarme dos segundos más en la calle, huyo de la mujer repartidora (es que siempre es la misma)*.<br/><br/>Pero una vez en el metro ya nada te importa. Nada referente al frío, se entiende. Porque la gente te nubla el pensamiento. <i>¿Qué más da si a fuera hace un frío de la ostia cuando dentro parece que estés en la sauna de tu gimnasio?</i> ¡¡Que eso parece una lata de conservas!! Y de esto me he dado cuenta hoy cuando he visto que estaba a punto de sacar una hoja para ponerme a redactar el gran macrocosmo del metro. Gente que sólo piensa en entrar en el vagón aunque te tenga que estar pisando el pie durante dos paradas, aunque a ella le estén metiendo el dedo en el ojo, aunque ésta última esté oliendo el sobaco a un empresario gordo, y aunque este obeso esté encasquillado entre la mochila del niño de segundo de la eso y el macrobolso de la pija de tu universidad.<b> E-s-o n-o i-m-p-o-r-t-a</b>. ¡¡Todo el mundo llega tarde!! <b>Hace frío</b>, ¡¡todo el mundo se emboba con el calefactor!! (vale, no todos. Básicamente lo hago yo. Pero… bien que os estáis entre las sábanas calentitas, eh?)<br/>Yo tengo curiosidad por saber si la gente también siente el mismo miedo que yo cuando se anuncia la próxima parada, tú no tienes que bajar todavía, y tienes a 50 fieras delante de ti mirándote con cara de “o te apartas o te paso por encima. Llego tarde y no estoy para ostias”. ¡¡Porque yo tengo un miedo inmenso!! Y, obviamente, siempre me acaban pisoteando o se cagan en mi y en mis miles de bolsas.<br/>Ya es otra cosa cuando salgo del vagón y llego a El Pasillo. Ahí empieza el Momento Carrera. Voy a pedir al alcalde si puede poner una parada de botellitas de agua a mitad de camino porque realmente vamos sedientos. ¡¡Todos corren!! Y ahí estás tú, la pequeña albóndiga ropera intentando sortear las personas que te vienen de cara… y cuidado si has visto que tu ferrocarril pasa en menos de dos minutos… ¡¡eres capaz de hacer hasta un mortal con tal de no perderlo!! Porque, ¡¡llegas tardeeeeeeeeeee…y <b>hace frío</b>!!<br/><br/>Si no te has comido a nadie durante tu carrera triunfal, consigues no perder el ferrocarril pero… sigues yendo tarde. Y a eso le sumas el favtor Hombre_micro (sí, como el de la Britney Spears), que se dedica a darte los buenos días y a decir “pazeu por las artras portas zisplau” y“no zaturin”, a los míticos personajes que te los tienes más que vistos de otras mañanas, a las peruanas sacadas de videoclips de reggeaton (lo remarco porque siempre me encuentro a alguna) y a las abuelitas que tú te preguntas qué harán despiertas a esas horas de la mañana, que para el Mercadona no se necesita coger el ferrocarril.<br/><br/>¿Qué pasa cuando has entrado en el ferrocarril? Si tienes muchísima suerte, consigues sentarte a base de dar mochilazos, a la primera. Si tienes mucha suerte, consigues sentarte después de la parada Sarrià (¿Qué habrá ahí?¿Dan algo gratis?). Si tienes suerte, te quedas de pie pero no recreas las características de un sandwitch. Y si no tienes nada de suerte, te quedas con la misma cara de terror que en el metro, sigues siendo pisada y sigues oliendo a sobaco… <br/><br/>Pero no pasa nada, porque vas calentita. Maldigo el momento “Universitat autónoma”, que me indica que tengo que salir de aquel vagón y que me hace revestirme de ropa. <b>Hace frío</b>, pienso yo cuando salgo. <b>¿Qué estará haciendo mi calefactor ahora?</b><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/>* Luego pasa que tengo que esperar que alguna alma caritativa los deje en el asiento del ferrocarril, o, muy a mi pesar, tenga que dar saltitos ridículos para conseguir cogerlos cuando el alto de turno los deja al final de la ¿estantería? de arriba del asiento… Bien a la punta, sí; que yo no pueda cogerlo. (Eso o… cuando los recolecto del suelo, o de la <br/>basura –basado en hechos reales-)<br/><br/><br/><br/><br/>P.D: gracioso es que redacte esto envuelta en una bufanda y con la chaqueta de la calle puesta… todavía.<br/>]]></description><author><![CDATA[Sandra]]></author></item><item><title><![CDATA[Quiero volver a London City utilizando el 24...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sauriksr/c_28.htm]]></link><description><![CDATA[AUTORIDADES SANITARIAS AVISAN QUE ESTO VA A SER LARGO. SI NO QUIEREN QUE LES REPERCUTA A LA SALUD, NO LO LEAN. SI SON ARRIESGADOS, ADELANTE.<br/><br/>  <br/><br/> <br/><br/>- <font color=Purple> “Sandra, a la ducha”</font> (forma sutil de decirte que apestas).<br/><br/><br/>- <font color=Green> “angmm…” </font>( no he encontrado un sonido que represente mejor la voz que me sale por la mañana). <br/><br/> <br/><br/>A todo esto, se me ocurre mirar el móvil y veo que son las 6,30. Espera, ¿¿las 6,30?? 1+1…son 2…más 1… más… <b>¿me estás diciendo que sólo he dormido 4:30 y ahora me tengo que levantar? </b>¿¿¿Por qué tuve que ir a ver Harry Potter (<strike>porque tenía ganas de verla </strike> porque tenía que acompañar a mi hermano al cine…)???<br/><br/> <br/><br/>Así que con la legaña incrustada en el ojo me metí en la ducha y, al salir, mi madre ya me decía que teníamos que irnos. Ah, muy bien… <b><font color=Green>no, si quieres ya me voy a Londres con el albornoz… si total, ¡¡sólo están a -1º!!</font></b> Pooooooooonte el jersey, la chaqueta, el anorac, los guantes, la bufanda…es decir, ponte como una cebolla andante y sal corriendo no vaya a ser que te dejen en casa y recrees la película de Macaulay Culkin (más que nada porque en mi casa, como tenga que ponerles trampas a los ladrones, va a ser que no hay espacio…).<br/><br/> <br/><br/>Llegamos al aeropuerto… y empiezan las <b>presentaciones</b>. Nos emocionamos, comparamos equipajes (prácticamente nulos), comentamos la carencia de prendas indumentarias de sobras (léase bragas, léase tanga) y hacemos la inocente mención de los Dni. Y, ya que estábamos puestas en el tema, sacamos los documentos; se oye, pues, un murmullo (entiéndase como histeria) de fondo:<br/><br/><br/><br/>“<font color=Purple>Oalaaaaa, tu pareces un seto”, “pues mira mi foto, y eso que fui a la peluquería… ¡lo llego a saber y no voy!”…</font><br/><br/>“<i>Esto… em… ¿dónde está tu DNI? No es que quiera meterte prisas pero, ¿¿¿eres consciente de que si no lo tienes no puedes ir a Londres??? <b>ANDA VETE PA’CASA</b></i>…(silencio, tensión) <i><b>¡¡PERO TRAE AQUÍ LAS PASTAS!!</b> </i>(una de las frases estrellas del viaje: Dolores, estresada porque su hija no llevaba consigo el Dni, la manda a tomar por cul* pero le pide la comida, no fuera a ser que el resto del grupo nos quedaramos sin desayunar. “Tu niña vete, pero trae pa’ká lo importante”).<br/><br/> <br/><br/>Y aquí empieza el caos humanizado donde habrá varias misiones que cumplir, divididas en dos historias paralelas:<br/><br/> <br/><br/>La <tt><i>historia A</i></tt> cuenta como el marido de Nati lleva al sujeto perdedor de DNI – llamémosle sinpa- a su casa, para recuperar el objeto en cuestión.<br/><br/> <br/><br/>La <tt><i>historia B </i></tt>narra como el resto del grupo nos vamos a comer…las pastas. Con glucosa en sangre, uno piensa mejor y maquina más bien los planes. Así pues, esta historia se divide en tres misiones diferentes:<br/><br/> <br/><br/><tt>Misión 1</tt>: tres miembros del grupo fueron a acosar al personal de la comisaría del aeropuerto para que, por si acaso no encontraba el Dni, le hicieran un pasaporte al instante. Como no las tomaron en serio, no quisieron hacerlo… No hasta que MariCarmen se impuso y llamó al superintendente. Obviamente, la mujer se cagó e hizo el documento sin problemas. ¡Qué bien va tener contactos! Viva la mafia.<br/><br/> <br/><br/><tt>Misión 2</tt>: hablar por el teléfono. Esta misión también se puede dividir en dos momentos correlativos (qué lio de historias, ¿no?):<br/><br/>Teléfono 1: Nati habla con su marido y éste le cuenta que el sujeto sinpa (tras aporrear la puerta de su casa, despertar a su abuela, después de que la abuela se cagara en ella y después de que ésta última pusiera toda su habitación patas abajo) recuerda que <i>posiblemente</i> se había dejado el Dni en la examen de teórica. Aquí vemos como la <i>historia A</i> prospera y la sinpa y el marido de Nati se dirigen otra vez al aeropuerto… sin el Dni (a todo esto le vas sumando variables: chicas corriendo, chillando, minutos que corren rápido, un vuelo que has de coger…).<br/><br/>Teléfono 2: el marido llega al aeropuerto y no nos encuentra. Aquí viene la cómica conversación:<br/><br/> <br/><br/>-          <font color=Blue>¿Cómo que no nos encuentras? ¡¡Si estamos al lado del túnel!! </font>(los otros miembros del grupo nos miramos con cara de: ¿qué dice? Si aquí <b>no</b> hay ningún túnel…)<font color=Blue> Que si escucha… ¡¡al lado del puente!!</font> (ah vale, ahora cambiamos. Que es un puente. Sí bueno, seguimos igual<b>…¿dónde ves el puente, querida Nati?) </b><font color=Blue>¡¡¡AIIIIIIII!!!</font> (Aquí es cuando se gira poseída y lanza un lapo asesino a su hija, a la que casi mata con este líquido. Se puede ver esta imagen en una fotografía)… <font color=Blue>¿cómo? ¿¿Qué se te está llevando el coche la grúa??<font color=Blue> (éramos pocos y parió la abuela) </font> […] <br/><br/> <br/><br/><tt>Misión 3</tt>: consiste en mirarse la situación con parsimonia, o hacer fotos, o comer Las Pastas… es decir, no hacer nada. (Qué pasa si yo me encontraba ahí, a ver. Alguien tenía que hacer las fotos, ¿no?)<br/> <img src="http://blogs.ya.com/sauriksr/files/DSC01587.JPG" alt="100" border="0" width="100" height="100"/>  <br/><br/>Si juntamos las tres misiones, llegaremos a la <b>misión final </b>(qué pesada con las misiones, parece una peli de Rambo), en la que veremos como los tres subgrupos consiguen unirse, con Dni incluido. Bien, bien… pero si eso os dais prisa porque son las 10 menos 10, el avión sale a y 15…y estáis a km luz de él.<br/><br/> <br/><br/>Pasamos por el detector (…<i>a mi madre le pita… yo siento vergüenza ajena…</i>) y empezamos a correr, actividad que nos acompañaría por todas las calles de Londres.<br/><br/>Obviamente, <b>llegamos tarde</b>. Sin embargo, como si la cabecilla del grupo fuera Moisés, nos abrieron paso y pasamos como estrellas. La gente, envidiosa por naturaleza, nos criticó y el negro de la puerta explicó que, como eramos del grupo A, teníamos prioridad sobre los otros… (<i>chincha rechinchaaaa</i>).<br/><img src="http://blogs.ya.com/sauriksr/files/DSC01589.JPG" alt="100" border="0" width="130" height="130"/><br/> <br/><br/>Y <b>conseguimos sentarnos en el avión</b>. Guardamos las bolsas y vemos que alguien había guardado una guitarra. Entre gritos flamencos, buscamos al propietario y lo veo situado en la fila de delante mío. Para la sorpresa de todas, el chico estaba demasiado tremendísimo (lástima que mi madre sea tan mala fotógrafa y no se aprecie en el álbum) así que mi madre y yo nos cambiamos y nos pusimos a su lado. ¡¡Aquí se va a hacer amigos (sí, claro, amigos)!!<br/><br/> <br/><br/>Después de que el <b>comandante García </b>(lógicamente no sé si se llamaba así. Pero seguro que sí…) dijera su repertorio habitual, empezó el despegue. Aquí también se lia la gorda: la Nati hace la competencia a la de Las Pastas sacando dos bolsas extragrandes de caramelos y golosinas varias; todas chillamos como si estuviéramos en la vagoneta del Dragon Khan; la gente nos pide silencio y, lo mejor, mi madre le dice a la azafata que sí, que le sirva café. A todo esto, nos preguntamos si sería gratis. Cuando vuelve la azafata con el café, me toca preguntar: “<i>It’s free, isn’t it?” </i>(es gratis, ¿no?). “<i>No, it’s blabla pounds, two fifty euros</i>…”. <b>No cabe decir que mi madre nunca llegó a comprar ese café</b>… (inciso: pude notar como el guitarrista se reía con todas las situaciones)<br/><br/> <br/><br/>En el final del vuelo, me emociono y empiezo a hablarle al chico. Se me cae la baba un par de veces…me resbala la mano SIN QUIERER (aunque bueno, ya que estábamos…) y le toco la pierna… me vuelve a pasar… y, al final, nos despedimos. Cuando salimos fuera todas comentamos lo bueno que estaba (no tan finas; pudo escucharse perfectamente como mi madre me invitaba a haberlo llevado a lavarse las manos al lavabo).<br/><br/> <br/><br/>Salimos del aeropuerto (inciso: durante la salida, mientras todo el mundo permanecía en silencio, a una de nosotras le sonó el móvil y pudo escucharse un sonoro <i><b>qué  pasa neeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeng</b></i>. Ahí fue cuando los ingleses nos empezaron a mirar mal. -Por eso, y porque empezamos a chillar como histéricas-) en busca del <b>tren que nos llevaría a Victoria</b>. Después de equivocarnos de vía y tener que correr por toda la estación, nos sentamos en nuestro vagón (es decir, el que estaba más lejos de todos) y empezamos a discutir porque las del lado izquierdo opinan que tienen mejor vista que ellas las del derecho, y viceversa (batalla absurda porque lógicamente se veía lo mismo en ambos lados). <img src="http://blogs.ya.com/sauriksr/files/DSC01608.JPG" alt="100" border="0" width="120" height="120"/><br/><br/> <br/><br/>Después de 30 minutos de viaje, llegamos a Victoria y <b>nos metemos en el metro</b> (Metro: transporte para liliputienses dispuesto de infinidad de tapizados diferentes para los asientos). ¡¡Menudo caos!! Gente de todo tipo de culturas parecía recrear el Forum versión Londres: chicos con patines, entes con peinados incomprensibles, pijas rematadas, abuelas típicas y tópicas de Londres y, en grandes cantidades, españoles y <b>catalanes turistas que no tenían ni idea de moverse por el metro y que encima pretendían colársela a los ingleses</b> pasando un tiquete “not for travel” como uno de “daytravel” (no cabe decir que nos pillaron).<br/><br/> <img src="http://blogs.ya.com/sauriksr/files/DSC01612.JPG" alt="150" border="0" width="150" height="150"/>                                                 <img src="http://blogs.ya.com/sauriksr/files/DSC01613.JPG" alt="100" border="0" width="150" height="150"/><br/><br/>A pesar de los pesares, conseguimos salir de aquel embrollo humano y fuimos <b>dirección MERCADILLO</b>. Al decir esto, esperas encontrarte a algún gitano londinense o algo parecido… pero no. Incluso me arriesgaría a decir que hay partes pijas. Porque Londres tiene una cosa: <b>nunca verás una papelera, nunca verás trabajadores de <i>Londres Net </i>pero, sin embargo, nunca verás el suelo sucio</b> (esto vendría a estar relacionado con la pregunta de: ¿dónde se meten los chinos viejos en España?¿Por qué nunca se ven por la calle?). Allí nos dimos cuenta de otra cosa: en Londres, <b>si no llevas un gorro, no eres nadie</b>. Por eso, como me sentía discriminada al no llevarlo, nos pasamos toda la santa mañana buscando alguno que quedara mínimamente bien. Y, cuando por fin me lo compré, observé la 3º cosa: en Londres te hacen la pelota igual que en España. “<i>It really looks great on you</i>!!”, me dijo la dependienta. A lo que tú piensas: chica, gracias por la emoción, pero ya te lo he comprado, no hace falta que sigas con el rollo…<br/><br/>                                                                             <img src="http://blogs.ya.com/sauriksr/files/DSC01650.JPG" alt="100" border="0" width="100" height="100"/><br/><br/><br/>Fueron 4 horas de caminata intensa entre ropas incomprensibles, gente freaky, voces catalanas y españolas (¿por qué nos hace tanta gracia escucharlas cuando estamos fuera del país?) y dependientes que te regalan caramelos porque “<i>I really like u’re hat. You look pretty</i>” (no si al final va a ser verdad que sin gorro no eres nadie).<br/><br/>Cuando acabó el mercadillo, fuimos a la <b>búsqueda de Harrods</b>. Que dices, ¿dónde está? ¡¡Pues no séeeeeeee!! Pero vamos a subirnos al bus y tú (oséase yo) le preguntas al conductor si vamos bien. “Hi, I’d like to know if that’s the right way if we want to go to Harrods” “No, it’s not”. Cara de frustración mía y: ¡¡eiii, que no es éste!!. A lo que las demás me contestan un: “da iguaaaaaal, pues a ver dónde nos lleva”. Van pasando paradas, y empezamos a preocuparnos porque tampoco teneníamos todo el tiempo del mundo. Y milagrosamente (porque <b>en este viaje nos pasan cosas paranormales</b>: hemos tenido la santa potra de ir de un sitio a otro como si todo estuviera minuciosamente planificado cuando, en realidad, no teníamos ni idea) una señora se mete en nuestra conversación para decirnos que ese bus (el <b>24</b>. Lo remarco porque nos estaríamos cachondeando de él todo el día) paraba en un hospital. “<i>ui no mujer no…ahí no queremos ir, no</i>”. Conclusión: báaaaajate del bus y pregunta a alguien otra alternativa. <b>Nos mandan al metro</b>.<br/><br/>Pues venga, otra vez arriba y abajo, de una línea a otra, de una reuneixon a otra (reuneixon: parada que hacían cada dos por tres los miembros del grupo para tomar cualquier tipo de decisión) hasta llegar a un mapa final que nos enseñaría como llegar al almacén en cuestión. Éste nos indica que se encontraba a distancia luz de la parada de metro a lo que nosotras pronunciamos un par de matherfuck** seguidos. Sin embargo, salimos y estaba delante. Y dirás que no tiene gracia, pero nos hizo, y mucha. Sólo os diré que mi madre se meó y todo.<br/><br/> <br/><br/>Una vez dentro de éste, vimos que todo era extremadísimamente pijo. Así que nos dedicamos a <b>ir al lavabo</b>, básicamente. Primera planta… ni rastro de los lavabos. Segunda… ni rastro tampoco. Tercera… vale, sí, por fin; aquí están. Pero, cuidado cuando intentamos coger el ascensor salir a la calle. Planta G… planta 3…planta G…otra vez planta 3…¿qué es esto? ¡¡Nos estamos mareando!! Anda y vamos a utilizar las escaleras, que esto es un cachondeo (cachondeo no, más bien que no sabíamos usar ni un ascensor, que ya es triste).<br/><br/>Una vez abajo, nos vamos tristes, porque no encontramos la <b>estatua de la Lady Di </b>(más bien utilizaría un “se”, porque a mi la Lady me importa  poco…). Pero, si recuperamos el apunte anterior: “en este viaje nos pasan cosas paranormales […]”, otra vez tuvimos la porta de toparnos con la estatua. Confieso que me asusté ante tanta casualidad…<br/><br/> <br/><br/>Cuando salimos de los almacenes, fuimos <b>dirección al Big Ben</b>. Más reuneixons, más tapizados en el metro y más risas dentro de éste, hasta que nos topamos con un edificio. Venga a hacerle fotos, venga a hacerle fotos, cuando luego resulta que de Big más bien poco y de Ben ya ni te cuento… así que seguimos buscando. Y con la potra que nos caracterizaba, nos encontramos por casualidad con las otras del grupo (que se habían dividido para quedarse más rato de compras). Por fin veo la puntita del Big… giro la curva y… impresionante. Es perfecto, grande y alucinante. Me encantó.<br/>                                          <img src="http://blogs.ya.com/sauriksr/files/DSC01676.JPG" alt="120" border="0" width="120" height="120"/><br/> <br/><br/>A todo esto, eran las nueve y empezaba a hacer rasca. Así que pensamos en algún sitio para comer algo y no pasar frío. Después de coger el metro (sí, ¡¡otra vez!!) y buscar un buen sitio (es decir, tan grande como para que pudiéramos estar 11 féminas), llegamos a un Starbuck.<strike> ¡¡Menudo camarero también!!</strike>(lo tacho por superficial). Algunas se pidieron un café con leche, otras chocolate y el resto té pero todas coincidieron en dos cosas: en las magdalenas típicas de Londres (Qué pesadas con las magdalenas. Insisto que prefiero las de Londres que las de Cuenca. Jajaja) y en el tazón dimensiones de lago Ness que reartían.<br/><br/> <br/><br/>De allí nos fuimos a las 11 y pasadas. Y <b>queríamos marcha</b>. ¿Estábamos cansadas? Sí. Pero queríamos marcha, oye. Primero pensamos en ir a <i>Pacha London</i>, pero a ver quién era el listo que nos dejaba pasar. Así que luego pasamos a la opción pub (pub = edificio con carteles verdes) (que no, ser un pub no implicaba eso, pero las del grupo así lo patentaron). Hicimos una reuneixon en una esquina… y confieso que casi me meo, casi me tiro por el suelo. Observándonos… <b>¿¿¿cómo pretendíamos ir a cualquier sitio mínimamente fashion??? </b>En la calle, todo el mundo que salía iba arreglado en exceso: las chicas, con minifaldas, SIN MEDIAS (paseando celulitis) y con los dedos de los pies como garras por llevar las sandalias divinas de brillantes; los chicos, en manga corta. Muy bien, ahora miremos nuestro grupo: anoracs, bufandas, guantes, mochilas que parecía que nos íbamos al cole, gorros de nieve, bolsas de plástico de una tienda de deportes que seguro que era la versión londinense del <i>Lidel </i>español… ¡¡si es que parecía que eramos una asociación del Imserso (con la mayoría de edad se me han subido los humos) que fingía recordar una excursión escolar a la nieve. <b>¡¡Que estáis en Londres, no en Andorra!! </b>Si bueno… pero hacía -1º… yo no quiero que me amputen ninguna pierna por tenerla al aire más de un segundo.<br/><br/> <br/><br/>¿Conclusión?<b> ¡¡Pues vamos a la caña de España!! </b>¿Que no sabemos ir? Eso da igual, contamos con la suerte. Así que, por arte de magia, encontramos (después de muchas preguntas mías a veinte mil quinientas personas) a los chicos que nos dieron la fórmula para llegar: nada, sólo tenéis dos cientos números para llegar (no es irónico). Así que venga a andar, venga a andar, que somos la caña de España… y, finalmente, llegamos. Vemos a un montón de jóvenes arreglados y nos damos cuenta de que damos la nota. Sobretodo yo, que voy con un jersey de manga larga (chica, ¿no puedes ir más tapada?). Sin embargo, “se hace amigos”  igual… así que, a partir de ahora, cuando salga, me enfundaré en una manta. Menos arreglada = más ligue. Muy bien, muy bien.<br/><br/> <br/><br/>Me saltaré toda la noche porque no quiero contar que estuve bailando el Fary. Ni el Sabina, ni Mecano, ni… bueno, no se lo contéis a nadie, ¿vale?<br/><br/>Cuando todo acabó y er fenómeno del Fary se fue a cantar a su casa, nos dirigimos <b>operación autobús</b>. Gracias a unos sudamericanos que nos acompañaron hasta el bus y posteriormente al tren de Victoria, llegamos a tiempo (véase aquí la potra también que tuvimos). El tren salía a las 5,30 y eran las 4… así que teníamos más de una hora para pasar frío y sueño. ¡¡Pero no!! Os olvidáis de la suerte… porque, no sé a santo de qué, pero pasó un tren a las 4 que nos llevaba hasta el aeropuerto. Lo intentamos planear mejor, y no sale.<br/><br/> <br/><br/>En el tren, mi madre y la Marga se dedican a hacer fotos al personal mientras estábamos durmiendo. Todas durmiendo, todas. Menos ellas, que iba bien porque así no nos pasábamos la parada, pero ya se podrían haber estado quietas con el móvil… suerte que en el avión no se puede usar… jojojo.<br/><br/> <br/><br/>Llegamos al aeropuerto y hacemos lo propio: <b>meamos</b> (¿por qué meamos tanto? ¿Os habéis dado cuenta de lo que llegamos a mear?) y vamos hacia el avión. ¿Sabéis lo que es las 6,30? ¿Sabéis que quiere decir que sean las 6,40?¿Sabéis que quiere decir que tenías que estar esperando al avión hacia 10minutos? <b>¿¿Sabéis cual es la escena de solo en casa en la que todos corren poseidos por túneles?? </b>Pues nosotras iguales, pero en versión cintas correderas. ¡¡Llegué a contar cuatro cintas correderas (parecía un gimnasio, eso), más tres túneles, más dos pasillos!! (sin contar dos recepciones y sin destacar que las distancias eran extremadamente largas, que mis piernas tenían cangrena, que a esas horas una confunde la realidad, y que pensábamos que perdíamos el avón).<br/><br/> <br/><br/>Obviamente, llegas a tu puerta de embarque y todavía <b>no tienes que salir</b>. Manda huevos. Tanta corrida para nada (suena mal, soy consciente). Da igual… ya nada te importa, tú sólo piensas en <b>tu cama y en que te quieres teletransportar hasta ella.</b><br/><br/> <br/><br/> <br/><br/>Cuando ves que realmente el comandante García te ha vuelto a dejar a Barcelona, realmente te das cuenta de lo que has hecho: has explotado 24 horas visitando un país muy lujoso, acompañada de 10 personas magníficas que te han hecho pasar unos momentos increíbles, unas risas inolvidables y unas inocentes agujetas, que posiblemente mañana notaremos. Sencillamente, <b>gracias</b> por vuestra presencia, gracias por todo.<br/><br/> <br/><br/> <br/>]]></description><author><![CDATA[Sandra]]></author></item></channel></rss>
