Sin Fecha I
Catapultas incendiadas, veleros ahogados. Yo me hundo y me quemo en un remolino tuyo, en una mirada de tus ojos o en una caricia de tus manos. No tener nombre, edad ni procedencia. No poseer ideas, creencias. Sólo SER, sentirse verbo por un instante, desdeñar a los adjetivos y a los nombres... porque ellos no pueden, quieren y no llegan. Y oh dios tu mirada, tu pelo, tus manos y tu boquita de piñón. Yo transportándome, anonadada, yo en la cumbre, yo queriendo ser tú, mi amante loco y sensual, un tú que no alcanzo, que rozo pero no toco... Yo muerta de amor, fulminada en un segundo por tu abrazo letal. ¡Has llamado a la muerte! No. No. No. Dile que se vaya que me quedo a tu lado, al lado de tú, para no separarme. Porque mi cabeza gira, gira y gira, intentando beber de tu saliva (¡esa que recorre mi cuerpo por las noches! ¡esa que me provoca escalofríos y me moja!). Y tienes que llegar a tocar mi mano para que vuelva a ser normal. Y sólo tienes que tocar un poco mi alma para que estalle en mil pedazos, hacer que te sienta dentro de mi para caer rendida en el sueño eterno.
Primera cuartilla rescatada de mi vieja libreta. Aunque es extraño en mí, no tiene fecha, así que desconozco cuándo lo escribí. Si no recuerdo mal fue el año pasado, pero a saber.
En breve, próximas entregas. Un saludo.
Primera cuartilla rescatada de mi vieja libreta. Aunque es extraño en mí, no tiene fecha, así que desconozco cuándo lo escribí. Si no recuerdo mal fue el año pasado, pero a saber.
En breve, próximas entregas. Un saludo.





