logotipo

img_google
Esos rincones llenos de polvo
...las palabras ahogadas me exigen volverse públicas...
Acerca de
La magia de una letra, acompañanate eterno de mis pensamientos, amigo insaciable e incondiconal... Pequeña ilusa ante el mundo, pequeña hada que aún cree en su terrible realidad. Recreando mi propio mundo, el de mis cuentos, mis relatos, mis poemas (dónde existe el misterio de lo inconcebible, donde se materializan los sueños efímeros).

contadores gratis
Sindicación
 
Cupido
Parpadeando. Luces intermitentes que me indicaban que algo no marchaba bien. Colores. Ruidos. Quizá hubo hasta algún estruendo… Pero nada fue suficiente para alejarme de ti. El sueño estúpido e irracional de un Morfeo que ya no piensa más que en si mismo, de un Cupido insoportable, mimado, irreverente, aburrido de su mundo de flores y de rosas, deseoso de ver derramar lágrimas de miel, de hielo, de papel, de colirio… No importa mientras que sean lágrimas. Porque Afrodita ya no hace el amor con sus amantes, sino que ahora se dedica a cortarles el cuello, a ver cómo gotea la sangre, cómo el corazón se va quedando cada vez más y más vacío. Hasta que ya no queda nada. Ni en los suspiros queda una gota de alma. Y mi alma se ha ido volando desde el mismo momento en el que me atreví (pequeña niña valiente) a rozar tu piel con mi barriga, a recorrer el contorno de tu cuello, de tus labios, de tus ojos, a hacer nudos con nuestras piernas, nudos que nunca quise desatar. El deseo de que te quedaras conmigo, un ojo que espía una mirada, una lengua que quiere encontrar su lecho de muerte, un te quiero que quedaba oculto bajo los vapores de alguna sábana. Murió. Morí. Jugando a ser mariposa me convertí en ceniza, queriendo imaginarme hada me transformé en gárgola. Atila, rey de los hunos, guerrero cruel y sanguinario, llora cabizbajo en un rincón oscuro de alguna triste ciudad del mundo, mientras que un manto de nieve cubre todos los tejados (sólo la mancha roja de la sangre de algún muerto llama la atención, sólo el abrigo rojo de esa niña que Spielberg quiso resaltar), porque ella no lo quiere. Hades tantea la posibilidad de arrojarse al fuego, de morir abrasado por su misma arma letal. Y Satanás ni siquiera ha cogido el tridente porque hoy quiere jugar a ser Dios. Las luces me avisaron, me prevenían, me advertían. Y mírame ahora, entre las mantas de esta cama en la que alguna vez nos quisimos, intentando olvidar lo que nunca ocurrió, o recordar aquello que vivimos, o inventar escenas que quizá pudieron ser verdad. Mírame, arañando una almohada sin culpa y sin perdón, sin más memoria que el segundo que acaba de terminar. Mírame autoconvenciéndome de mi fuerza, de mi valía, de mi seguridad, de mis ganas de seguir con todo, de que mis sonrisas parecen reales, de que quiero volver a amar, de que no siento nada por ti, de que te he lanzado al olvido, de que eres sólo una vivencia más, de que nunca lograste hacerme daño. Tengo frío. Y tan solo me queda acurrucarme, enroscarme en mí misma como un animal herido y contarle a mi Arquitecto lo mucho que me ha dolido todo esto.



Otra cosita que he encontrado entre mis muchos escritos. Esto no estaba en mi vieja libreta, sino en el ordenador guardado, y al recuperarlo me he llevado una gran alegría (pensé que podrían haberlo formateado y entonces habría perdido tantas cosas...)
No