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Segunda Utopía
Cada paso a la utopía es un paso más que dar.
Acerca de
La Segunda Utopía no tiene dueño, guardian o custodio.
Sindicación
 
Y lloraron los perros...
Hoy he llorado mirando la web. No quería que mi siguiente post tratara sobre algo así, pero al ver lo que he visto me siento en necesidad moral de expresarlo. Hay miles de problemas en el mundo, y está claro que ninguno de nosotros por si solo podremos cambiarlos. No se puede decir que el hambre en el mundo, el sida, los niños empleados para la guerra etc, no sean temas a los que dedicar tiempo y esfuerzo, pero cada cosa tiene su momento y su lugar. Nada se antepone a nada, eso quiero dejarlo desde el principio claro, pero ahora mi conciencia me pide que dedique mi tiempo a escribir sobre esto. Puede que sea una conciencia emponzoñada por todo lo que subyace en este tipo de escritos, como la que podamos tener cualquiera de nosotros desde nuestro sofá, en casa calentitos. Pero si no es por estos arrebatos de solidaridad y estos autoengaños a nuestras conciencias (que tenemos habitualmente en navidades), quizá ninguno de estos temas transcendería a la opinión pública. Es decir, nos regalamos tranquilidad de conciencia mandando un mensajito al numero de turno, para que ese dinero se dedique a tal o cual causa. Entonces dormimos tranquilos. Nos autoengañamos para que no nos afecte, sí, pero si no es por eso, si no es por esta gratificación falsa que nos producen esas nimias ayudas, aún sabedores de que podemos hacer más, si no fuera por toda esa máscarada de solidarios de plástico que se sonríen por haber enviado un sms, seguramente no seríamos solidarios ante las desgracias que nos rodean. Necesitamos mandar parte de nuestras miserias para esconder la cara ante la realidad, y los que necesitan de estas miserias, necesitan, precisamente, que escondamos esa nuestra cara tras mandarlas.

Basta de flagelaciones psicológicas y voy al asunto. Cincuenta mil galgos se sacrifican al superar los dos años de edad cuando termina la temporada de caza. Habitualmente se les cuelga con alambre en los bosques, se les sacrifica con un hachazo en la cabeza, se le dispara en los ojos con escopetas de cartuchos o perdigones o directamente se les degüella.
A muchos de ellos se les cría en masa, afinados en naves industriales oscuras o corrales alejados de las ciudades. Se les alimenta con pan duro y no se les vacuna ni se les trata las distintas necesidades que puedan tener. Cierto es que existen cuidadores que los miman y los tratan como merecen, siempre utilizándolos como una inversión, para después de alcanzar los dos años, dejarlos en lugares de acogida. Nada que objetar si no fuera que esta práctica desborda las capacidades de las casas de acogida de perros ya que la cantidad de galgos utilizados para la caza es enorme. Por desgracia, el españolito de a pie que va a adoptar a un perro a estos centros no suele escoger un galgo, ya que las peculiaridades de este perro no suelen hacerles demasiado atractivos comparados con otras razas quizá mas vistosas. A mi me parecen unos animales maravillosos y con una belleza y un porte fantástico. Los perros de estos centros, marcados por una vida dedicada a la caza, han sido transformados en armas, y han olvidado su propia naturaleza. Los que corren peor suerte y son abandonados y colgados por ahí sin llegar a ser rescatados mueren sin haber conocido nada mas que el horror y la muerte. Muchos son acogidos con heridas que les marcaran para siempre, puede que una pata de menos o una cicatriz a lo largo de sus escuálidos cuellos. Hay que destacar el trabajo de la gran cantidad de voluntarios que intentan cuidar a estos animales (galgossinfronteras, galgosSoS...), así como agradecer a la gente que los acoge en sus casas salvándoles de su particular infierno. Todos ellos tienen los ojos hundidos, tristes, el rabo entre las piernas, y un halo de tristeza terrible.
Las imágenes que he visto de galgos muertos por los propios cazadores que les han “usado” son espeluznantes. Hace poco, por ejemplo, en Madrid norte, han sido encontrados siete cadáveres en un vertedero. Hace tan solo unas semanas fueron encontrados tres en un pozo. Se me han saltado las lágrimas sin remedio. Luego al ver las fotos de galgos que han conseguido sobreponerse y han sido adoptados me ha invadido un sentimiento de ternura enorme.
Sí, engañémonos y aplaquemos nuestras conciencias al mandar cuatro duros que no nos gastaremos en cualquier banalidad y durmamos tranquilos tras ello. Hagámoslo aún sabiendo que podemos hacer mucho mas por estos y otros animales tratados con crueldad, así como por el hambre, por la maldad de las guerras, por las víctimas de desastres naturales. Hagámoslo aunque nos mintamos, porque si no, no haremos nada. Somos así de egoístas y de ineptos, y sí, es verdad, no nos gusta mirar esas fotos porque nos remuerde las conciencias.


Joder, claro que es verdad, pero si sirve de algo, mintámonos entonces . Yo, sea como sea, ya cuál será la raza del próximo perro que adopte.