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El televisor de Seneca
Si un músico aporrea una guitarra y un pintor mancha lienzos, un aprendiz de escritor...
Acerca de
Si el éxito de un blog es centrarse en una temática determinada, este nunca tendrá éxito. Es un espacio poliédrico, informe, mutante, que viene y va, que se crea y se destruye, que no tiene razón de ser...y por ello la tiene. Bienvenidos!
Sindicación
 
Descubriendo a Herman Hesse
Impresionante:
La mitad de la belleza depende del paisaje;

y la otra mitad de la persona que la mira...

Los más brillantes amaneceres; los más románticos atardeceres;

los paraísos más increíbles;

se pueden encontrar siempre en el rostro de las personas queridas

Cuando no hay lagos más claros y profundos que sus ojos;

cuando no hay grutas de las maravillas comparables con su boca;

cuando no hay lluvia que supere a su llanto;

ni sol que brille más que su sonrisa......

La belleza no hace feliz al que la posee;

sino a quien puede amarla y adorarla.

Por eso es tan lindo mirarse cuando esos rostros

se convierten en nuestros paisajes favoritos....

Herman Hesse:
"Durante toda mi vida he sido defensor del individuo, de la personalidad, y no creo que haya leyes generales que sirvan para el individuo. Por el contrario, las recetas y las leyes no están ahí para él, sino para las multitudes, los rebaños, pueblos y colectividades. Las personalidades auténticas tienen un panorama más difícil, pero más hermoso; no disfrutan de la protección del rebaño, pero sí de las delicias de la propia fantasía y cuando superan los años de la juventud tienen que afrontar una gran responsabilidad.

Herman Hesse:
La salvación, el recogimiento, la meditación y el renacer de un pueblo no se realiza en la superficie ni tiene lugar en las masas, sino que acontece, de modo silencioso y recatado, en los individuos.

Y uno de Goethe muy interesante:

Goethe:
El mundo resulta muy vacío si nada más pensamos en montañas, rios y ciudades. Pero, si conocemos a alguien que piensa y siente como nosotros, y que, aunque distante, está cerca de nosotros en espíritu, entonces la Tierra se convierte en un jardín habitado.

Eduardo Galeano tambien tuvo su acierto ;)

Un hombre del pueblo de Negua, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos. El mundo es eso -reveló- Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.