<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><feed version="0.3" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns="http://purl.org/atom/ns#"><title><![CDATA[Sentido Común]]></title><link rel="" type="" href="" title=""/><link rel="http://blogs.ya.com/sentidocomun/atom.xml" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/sentidocomun/atom.xml" title="Sentido Común"/><id><![CDATA[ID]]></id><tagline><![CDATA[Crónicas de un sobreviviente de Comodoro Rivadavia, una ciudad de la Patagonia Argentina]]></tagline><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><entry><title><![CDATA[Nuestras propias inquisiciones]]></title><link rel="Sentido Común" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/sentidocomun/atom.xml" title="Sentido Común"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200708]]></issued><modified><![CDATA[200708]]></modified><created><![CDATA[200708]]></created><summary><![CDATA[Nuestras propias inquisiciones]]></summary><author><name><![CDATA[rublog]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Nuestras propias inquisiciones]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/sentidocomun/c_256.htm"><![CDATA[(Presentación del libro ¿por qué me gusta tanto? De Nilda Barba, Ciclo Último Infierno de APOA, Bar Bartolomeo, 8 de Agosto de 2007)<br/><br/>Buenas noches. <br/>En primer lugar agradecer la invitación de APOA en el nombre de Cayetano Zemborain por el espacio en este ciclo para presentar el libro de Nilda Barba, ¿por qué me gusta tanto?<br/>También la deferencia de la Revista Eñe al incluir ésta presentación entre los siete recomendados para hoy de la semana cultural. Y, por supuesto, a Ramón Fanelli y su boletín que siempre informa sobre nuestras actividades. <br/>Me toca esta noche presentar un libro maravilloso.<br/>El trabajo de editor brinda la posibilidad de conocer las obras previamente a los ojos lectores – que son los principales destinatarios, más allá de la crítica y la academia – y preparar de la mejor manera los textos para que el objeto libro también sea atractivo.<br/>El trabajo de editor, como lo he encarado, permite tener un acercamiento a la obra y sugerir correcciones, procurar la permanente participación del autor en todos los detalles, y lograr así la plena satisfacción del escritor con su libro.<br/>En este caso el libro como objeto es un motivo de orgullo para la Editorial, ya que es casi tan bello como los poemas de Nilda, y los acompaña. Un formato poco habitual lo destaca en la biblioteca, su diseño interior es también original y la tipografía es suave y agradable al ojo. Las fotografías que actúan como separadores en cada capítulo, van en el mismo sentido que los textos conformando una obra integral. Los fotogramas de Ioana Menéndez tienen en sí mismas una carga de poesía visual tal, que los poemas encuentran en ellos otra forma más de decir y preguntar.<br/>¿por qué me gusta tanto? es un libro sensacional, en el lato sentido de la palabra. Procura transmitir mediante imágenes claras y un lenguaje muy cuidado, las distintas etapas de la vida, y logra conmover la fibra íntima, esa que nos permite sentir cuándo se está frente a la verdadera poesía.<br/>El ritmo, su musicalidad, su tono son propios de quien ha encontrado su palabra, su voz, y en ella y desde ella, Nilda Barba crece con comodidad, dice con claridad y pregunta con sinceridad.<br/>Los poemas preguntan, no ya para obtener una respuesta, sino para generar en quien se asoma al libro una invitación a recrear las preguntas, a ubicarlas en otro plano, a repreguntarse sobre estas inquisiciones y hacerlas propias. <br/>Nuestras propias inquisiciones son ese motor que nos lleva a escribir.<br/>No hace mucho tiempo me preguntaban sobre la utilidad de la poesía en el tercer milenio. La pregunta lleva en sí misma una revisión de la palabra servir por un lado, y por el otro obliga a pensar en por qué escribir y leer poesía en este comienzo de siglo. Y también por qué hacerlo antes, en el siglo pasado o en los anteriores.<br/>Servir es valer, ser útil para un determinado fin – el valor de la poesía, su utilidad y esta ¿en qué sentido? ¿para qué es útil? Un destornillador es útil, pero si tengo que quitar un clavo de una tabla, seguramente me va a resultar inútil -.  Servir también es poner la pelota en juego, y es quizás dable pensar en esta última definición. “El juego en que andamos”, dice bien Juan Gelman. Esta posibilidad de “andar en juego”, de servir la palabra para su devolución y que ese ida y vuelta permita el juego, para ganar claro, aún cuando no esté bien definido quien vence y en todo caso, ¿a quién le importa?<br/>También pensaba en aquello que Roland Barthes sentenciaba a modo de definición, de descripción y quizás de sino: los escritores eternamente estarán tratando de responder a dos preguntas claves: ¿Por qué te amo? ¿Por qué le tengo miedo a la muerte?<br/>Y entonces si todos los temas condujeran a responder estas dos inquisiciones, si todas las palabras conformaran las flechas, el arco, el blanco e incluso la tensión de la cuerda y la decisión tras haber apuntado para responder aquellas preguntas barthesianas, no podemos dejar de pensar en que claramente aquello de servir en este siglo, en el anterior y en cada uno de los milenios que nos precedieron se responde solito y sin mas ayuda.<br/>Creo firmemente que la poesía está más cerca de la filosofía y, dentro de esta, de la ontología que de la literatura, en un sitial de fundamental importancia a la hora de indagar – sobre todo – en la segunda de aquellas preguntas de Barthes. <br/>Y entonces, a la pregunta inicial, debemos decir que sí, que hasta tanto no tengamos las respuestas estamos obligados a seguir buscándolas, y de qué mejor manera que hacerlo a través de cada una de las poéticas que nos habitan y nos habitarán, conformando la propia. La mejor manera de servir a estos fines humanos de indudable trascendencia, es a través de la poesía. En ese juego andamos aquellos que vivimos con la esperanza, los que soñamos despiertos, mientras el mundo parece intentar que el ser humano deje de serlo, cambie su condición para deshumanizarse y simplemente estar.<br/>Son nuestras propias inquisiciones entonces las que viven en ¿por qué me gusta tanto? <br/>¿por qué no nos acunan? ¿por qué no nos cuentan de princesas? ¿por qué los alfileres en mis alas? ¿quién ha de recordar? ¿qué será del canto de la propia voz? ¿cajones o sarcófagos? ¿qué más los une? ¿cuándo? ¿para qué baldear? ¿cuándo es hora de volver? ¿mi última jugada? ¿se acabaron los peces? ¿dónde los besos? ¿cómo llegar? ¿cómo reconocerte? Son nuestras propias inquisiciones viviendo allí. ¿quién diría? ¿cómo se hace? ¿para qué? ¿estás despierto? ¿y usted le cree? ¿cómo la perla? ¿cómo se esconde? ¿por qué me gusta tanto? ¿qué me gusta? ¿por qué tanto? ¿por qué a mí? ¿ahora qué? <br/>Los invito a conocer cada una de ellas, a disfrutarlas y sobre todo a vivirlas en la belleza tan presente en el libro de Nilda Barba.<br/>Muchas gracias, Nilda, por confiar en Vela al Viento, desde sus inicios, para la edición de este libro inquisidor, profundo y maravilloso.<br/>Muchas gracias.<br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[La poesía despierta]]></title><link rel="Sentido Común" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/sentidocomun/atom.xml" title="Sentido Común"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200707]]></issued><modified><![CDATA[200707]]></modified><created><![CDATA[200707]]></created><summary><![CDATA[La poesía despierta]]></summary><author><name><![CDATA[rublog]]></name></author><dc:subject><![CDATA[La poesía despierta]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/sentidocomun/c_257.htm"><![CDATA[(Presentación del libro de Ernesto Allende, 13 de Julio de 2007, en el Concejo Deliberante de Rada Tilly)<br/><br/>“El sueño de los que están despiertos es la esperanza”, decía Carlomagno. Y esta esperanza en la vigilia de los que aquí estamos alimenta la fuerza de la palabra poesía. <br/>Toda aparición de un libro debe tornarse una fiesta, una celebración y como tal disfrutarse. Es una muestra de la resistencia que los hacedores - casi en silencio – llevan adelante cotidianamente, despiertos. Se levanta entonces una bandera de esperanza para los que siguen haciendo y nos alimenta en la lucha. <br/>No hace mucho tiempo me preguntaban sobre la utilidad de la poesía en el tercer milenio. La pregunta lleva en sí misma una propuesta de revisión de la palabra servir por un lado, y por el otro obliga a pensar en el por qué escribir y leer poesía en este comienzo de siglo. Y también el por qué hacerlo antes, en el siglo pasado o en los anteriores.<br/>Es seguramente posible pensar inmediatamente en las posiciones que se adoptan respecto de lo que llamamos cultura oficial y la independiente, en movimientos que tienen que ver con el apoyo, financiamiento y propulsión que la una – a veces en forma obscena – ostenta respecto de la otra, y como el underground resiste y genera canales alternativos, se sirve de formas y medios no convencionales para seguir con vida. Aunque no lo parezca la cultura oficial sirve a un discurso y a políticas ciertas y definidas. Digo aunque no lo parezca porque suelen extrañarse las explicaciones y los programas y el planeamiento en cuanto a lo que se refiere a políticas culturales que debieran estar claramente descriptas en cualquier plan de gobierno que se precie de tal, y sin embargo rara vez se dan a conocer, y cuando se exponen al público en general no se trata de otra cosa que no sea un detallado inventario de obras públicas. <br/>La política cultural subyace y continúa siendo la misma desde hace varias décadas aún cuando los gobiernos cambien y las distintas ideologías – o debiera decir discursos – han ejercido el poder con exacto balance final, una vez concluidos sus respectivos mandatos: escaso presupuesto, un 80 % del mismo resulta aplicado al pago de sueldos del personal – rara vez capacitado -, y el 20 % restante sirve para la gestión de infraestructura para la presentación de los artistas que son afines al gobierno. No se procura el desarrollo de ningún tipo de arte, no se sabe quienes son los hacedores, los beneficiarios son siempre los mismos y se sabe que, cual si fuera un archipiélago, las islas difícilmente se conecten entre si para formar un bloque que permita exigir mejoras en este estado de situación. No pueden los poetas, los escritores, los artistas plásticos, los fotógrafos, los músicos, los artesanos, hacer un piquete, declararse en rebeldía, hacer un paro y no crear nada mas hasta tanto las condiciones mejoren. <br/>A la poesía “no se le importa un pito” todo esto, aunque sí a los poetas. <br/>Servir es trabajar para alguien, y hay poetas que sirven y otros que no a los fines de la cultura oficial, de la continuidad de la situación mísera y degradante en la que se hace arte en nuestra Argentina.<br/>Servir es valer, ser útil para determinado fin – el valor de la poesía, su utilidad y esta ¿en qué sentido? ¿para qué es útil? Un destornillador es útil, pero si tengo que quitar un clavo de una tabla, seguramente me va a resultar inútil -.  Servir también es poner la pelota en juego, y es quizás dable pensar en esta última definición. “El juego en que andamos”, dice bien Juan Gelman. Esta posibilidad de “andar en juego”, de servir la palabra para su devolución y que ese ida y vuelta permita el juego, para ganar claro, aún cuando no esté bien definido quien vence y en todo caso, ¿a quién le importa?<br/>También pensaba en aquello que Roland Barthes sentenciaba a modo de definición, de descripción y quizás de sino: los escritores eternamente estarán tratando de responder a dos preguntas claves: ¿Por qué te amo? ¿Por qué le tengo miedo a la muerte?<br/>Y entonces si estos fueran los definitivos temas y no hubiera nada mas sobre lo que escribir, o mejor dicho, si todos los temas condujeran a responder estas dos inquisiciones, si todas las palabras conformaran las flechas, el arco, el blanco e incluso la tensión de la cuerda y la decisión tras haber apuntado para responder aquellas preguntas barthesianas, no podemos dejar de pensar en que claramente aquello de servir en este siglo, en el anterior y en cada uno de los milenios que nos precedieron se responde solito y sin mas ayuda.<br/>Creo firmemente que la poesía está más cerca de la filosofía y, dentro de esta, de la ontología que de la literatura, en un sitial de fundamental importancia a la hora de indagar – sobre todo – en la segunda de aquellas preguntas de Barthes. <br/>Y entonces, a la pregunta inicial, debemos decir que sí, que hasta tanto no tengamos las respuestas estamos obligados a seguir buscándolas, y de qué mejor manera que hacerlo a través de cada una de las poéticas que nos habitan y nos habitarán, conformando la propia. La mejor manera de servir a estos fines humanos de indudable trascendencia, es a través de la poesía. En ese juego andamos aquellos que vivimos con la esperanza, los que soñamos despiertos, mientras el mundo parece intentar que el ser humano deje de serlo, cambie su condición para deshumanizarse y simplemente estar.<br/>En la presentación del libro de Nilda Barba “¿Por qué me gusta tanto?”, poeta porteña que fuera también editada por Vela al Viento, otra poeta, Carina Paz, que acompañaba a la autora, traía una anécdota que me pareció debía compartir con ustedes hoy.<br/>Contaba Carina que cierta vez en una cena entre amigos y en su casa, le preguntaron a un tan olvidado como excelente poeta, Joaquín Giannuzzi, qué era la poesía. <br/>Gianuzzi observó que en el centro de la mesa había un arreglo floral. Tomó una rosa de allí y se la acercó a quien hacía la pregunta y le respondió con otra pregunta. Le dijo: ¿te gusta?. El inquisidor respondió “si, claro”. Gianuzzi volvió a preguntar, “¿por qué te gusta?”. El otro respondió “porque tiene un color rojo hermoso y su aroma es increíble y…” Gianuzzi lo interrumpió y le dijo: “no, no te pedí que me la describas sino que me dijeras por qué te gusta la rosa”. El otro dijo: “no, no sé”. Gianuzzi sonrió, volvió a hacerse hacia atrás en su silla y le dijo: “eso es poesía”.<br/>Muchas gracias Ernesto, por confiar en Bogavante para la edición de Sueños y Recuerdos, muchas gracias a todos por acompañar esta presentación, y a los organizadores de este acto por la atención y disposición del personal municipal de la Biblioteca Asencio Abeijón en la persona de Ismaela López. Nuevamente muchas gracias.<br/> <br/><br/><br/> <br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[En vuelo triunfal]]></title><link rel="Sentido Común" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/sentidocomun/atom.xml" title="Sentido Común"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200706]]></issued><modified><![CDATA[200706]]></modified><created><![CDATA[200706]]></created><summary><![CDATA[En vuelo triunfal]]></summary><author><name><![CDATA[rublog]]></name></author><dc:subject><![CDATA[En vuelo triunfal]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/sentidocomun/c_255.htm"><![CDATA[por Guillermo Rodríguez<br/>Alta en el cielo<br/>cantaba la señorita Digna Martínez <br/>mi maestra de primer grado.<br/>Ella no sabía. Nunca supo más allá de su trabajo,<br/>de su decencia, del frío del sur, del sacrificio.<br/> <br/>Alta en el cielo<br/>Cantaba yo, con seis años, <br/>y en mi niñez creía en gente buena y gente mala<br/>y eso era todo.<br/> <br/>Basta en el cielo<br/>el águila guerrera<br/>Contra sus propios hijos, me enseñó la vida.<br/> <br/>Audaz se eleva<br/>De odio y prepotencia<br/>No por el vigor del trabajo de sus hijos. <br/>   <br/>No alta en el cielo,<br/>No vuelo triunfal<br/>Detrás de tu imagen, borbona,<br/>Bombardearon desde aviones <br/>y masacraron cientos de tobas engañados con caramelos!<br/>Mil novecientos veinticuatro.<br/> <br/>Alta en el cielo!<br/>contaminados de  viruela, gripe, sarampión.<br/>Alta en el cielo para los asesinados de Languiñeo y de Guenguel<br/>Alta en el cielo!<br/> <br/>Balas  selectas del décimo de caballería,<br/> y la ilustre Liga Patriótica Argentina,<br/>para los peones en la estancia “la Anita”<br/>anarquistas con olor a oveja.<br/>Alta en el cielo.<br/> <br/>El purpurado cuello<br/>Azul un ala para treinta mil desaparecidos.<br/>Estamos tan acostumbrados.Mil novecientos setenta y seis,<br/>La Perla, del color del cielo...<br/> <br/>Del color del mar.<br/>¿ Un águila guerrera en el cielo de la Esma?<br/>¿Alta en el cielo en el cielo del Olimpo?<br/>¿Hay que nombrar todos los cielos?<br/>¿Hasta el de plaza de Mayo? el de mil novecientos cincuenta y cinco.<br/> <br/>Hoy se insulta a la patria, a los hombres y a sus hacedores.<br/>Roca en un billete de cien pesos.<br/>Sarmiento en uno de cincuenta.<br/>El padre de la patria rematado por cinco pesos señores.<br/> <br/>La jerarquía es la jerarquía.<br/>“Mate primero que la primera vale”<br/>No es el truco, tanta sangre derramada<br/>de blanco, de judío, de indio, de turco.<br/> <br/>Alta en el cielo, hay sangre por donde quieras <br/>Un águila guerrera que se devora<br/>del color del cielo: Rojo. Del color del mar: Rojo.<br/>Por tantas muertes inútiles.<br/>Del color de la sangre. País sangriento Argentina.<br/>¿Con qué cara te quejás de la violencia?<br/><br/>(Gracias Guillermo por el envio)]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Desarma y Sangra]]></title><link rel="Sentido Común" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/sentidocomun/atom.xml" title="Sentido Común"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200706]]></issued><modified><![CDATA[200706]]></modified><created><![CDATA[200706]]></created><summary><![CDATA[Desarma y Sangra]]></summary><author><name><![CDATA[rublog]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Desarma y Sangra]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/sentidocomun/c_253.htm"><![CDATA[DESARMA Y SANGRA<br/>Por Rubén Eduardo Gómez<br/><br/>En mi lugar de trabajo están haciendo refacciones y para ello se contrató a un albañil todo terreno – esto es, un osado profesional sin oficio que se anima a todo con un poco de asistencia y el ojo encima, y que cobra más barato -. Este hombre viene todas las tardes acompañado por su hijo, un niño de no más de ocho años.<br/>No más de ocho años. Profundos ojos negros y grandes, con los párpados de arriba caídos como los de algún turco, con sonrisa de travieso que deja ver los dientes grandes, pero flaquito, con los pantalones medio raídos y sucios bailando como banderas que nadie ve – en lugar de estar arriba en los mástiles de un Comando del Ejército en el centro de la ciudad, está abajo, muy abajo multiplicado infinitamente por los dos palitos que lo hacen caminar –, la nariz tapada o haciendo el ruido de un serrucho, con una campera heredada, más grande que lo que será el niño dentro de dos años, enorme la campera azul apagada por la tierra, los cordones desatados y deshilachados de las zapatillas gastadas, y claro, la consabida gorrita de lana tejida que le pone los pelos de punta a la vecina de enfrente, esa que llama a la radio pidiendo mas policías, esa que llama a la radio para decir que “acá hace falta mano dura”.<br/>“mi cuerpo una aguja / tu mente un tapiz…”<br/>Pensábamos que este chico iba a la escuela a la mañana y que a la tarde, para no dejarlo solo, su padre lo traía a su trabajo. Pensábamos que después de almorzar y hacer la tarea, se vestía para acompañar al padre. Pensábamos a la otra familia con una estructura horaria similar a la nuestra. Siempre pasa lo mismo: adecuamos la vida de los demás a nuestro ojo, a nuestra propia estructura de pensamiento para comprenderla y quizás hasta aprehenderla.<br/>Le pregunté y me dijo que lo habían querido anotar en la escuela este año, pero que allí le dijeron que solo iban a anotar a los chicos de Zona de Quintas y no de la Extensión del Abásolo. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿No hay lugar? Si, hay bancos libres para que puedan ingresar otros chicos pero solo anotan a los de Zona de Quintas. ¿Y ahora? ¿Este año no va a estudiar el nene? Si, lo van a anotar en la escuela del Barrio San Martín; eso si no va a tener vacaciones de invierno para nivelar y va a tener que ir en colectivo hasta la escuela. Pero estamos en junio, pensé…<br/>Lo que le faltaba a la educación pública era el derecho de admisión. <br/> “miro alrededor / heridas que vienen / sospechas que van …”<br/>La sistemática destrucción de la educación pública por parte del estado responsable de las mismas – de la educación y de su destrucción -, parece continuar con herramientas por demás deleznables. A los salarios miserables que se les paga a los docentes, se suman la falta de elementos para dar las clases, la ausencia de contenidos de origen local o regional, programas importados y fracasados, las largas colas que deben hacer los padres para que sus hijos puedan estudiar en la escuela del barrio, y cuando esto no se logra las colas que deben hacer para comprar los bonos escolares de colectivo. La calidad de la educación se desmorona porque los maestros no pueden capacitarse, se duplican para poder ganar un sueldo digno y el cansancio y la saturación del aula – con los problemas lógicos del alumnado fruto de las condiciones económicas imperantes: el hambre, los golpes, las vejaciones, las adicciones, el abandono, la falta de dinero, de abrigo, de esparcimiento, etc. – hacen que la maquiavélica topadora que pretende un pensamiento homogéneo, esté ganando la batalla, y llenando los bolsillos de los que poseen escuelas privadas.<br/>“si las sanguijuelas no pueden herirte / no existe una escuela que enseñe a vivir”<br/>Estado provincial que no supo determinar el responsable de aquel artero ataque en las afueras del Cine Teatro Español, ¿recuerda? Ese mismo, en el que cobraron tanto los policías como los docentes. Pero este estado provincial es conducido por alguien que es capaz de hacer cuernitos a los docentes en lugar de sentarse como corresponde a negociar con ellos, porque el mandatario es él, él es el empleado y quien debe rendir cuentas de lo que hace con la educación pública. El estado provincial debe garantizar la educación según lo establecido en la Constitución Provincial.<br/>Pero hay niños que en Junio todavía no pueden ir a estudiar, no pueden ir a la escuela. Lo que le faltaba a la educación pública era el derecho de admisión.<br/>La cotidiana rutina me lleva a caminar las calles de la ciudad a la que veo inmersa en su propio pulso, el petrolero. Llegando por el acceso norte es impresionante la cantidad de pozos en funcionamiento, se parece mucho a un rallador con cigüeñas subiendo y bajando, y ese movimiento, ese pulso, es meramente comercial. Todos parecen estar en paz y sin conflictos. Esta imagen contrasta con la participación de la gente en la principal FM de la ciudad, la que se atiborra de llamados telefónicos. Si un turista llegase a Comodoro y escuchara lo que se dice en la radio pensaría que la ciudadanía se compromete con lo que pasa y pretende realmente un cambio. <br/>“tu tiempo es un vidrio / tu amor un fakir…”<br/>Nada de eso. En Octubre de 2005 parecía que Comodoro iba a estallar. Estaban movilizados los petroleros, los docentes, los empleados públicos, y hasta los policías ensayaban una suerte de paro. Todos exigían mejoras salariales antes de las elecciones a diputados nacionales. Ante este cuadro cualquier analista hubiera predicho la derrota del oficialismo justicialista - ¿justicialista? – pero no, nada de eso. <br/>“la gente se esconde / o apenas existe / se olvida del hombre / se olvida de Dios…<br/>Los candidatos de Das Neves ganaron en Comodoro y metieron los dos diputados en la Cámara baja.<br/>“el ángel vigía / descubre al ladrón / le corta las manos / le quita la voz…”<br/>Y ahora, mientras los medios se embarullan en internas radicales, enumeran obras y mantienen sus pautas oficiales, también se discute sobre la canasta familiar. Esta discusión me hace acordar a cuando uno cuenta las monedas para pagar el colectivo y ve como un funcionario estaciona una cuatro por cuatro importada en doble fila con el motor en marcha para hablar con su amante por el celular: No hay parangón. Mientras se analiza que un aumento a los trabajadores petroleros y empleados de comercio podría incidir en un incremento de la canasta familiar, no se piensa en los desocupados, en los trabajadores de los planes que tienen que hacer malabares para poder comer. La tan mentada distribución de la riqueza más justa. <br/>No, nada de eso.<br/>“pensando en el alma / que piensa y por pensar no es alma / desarma y sangra…”<br/>Este estado de situación desarma y sangra.<br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/>(*) todas las citas en cursiva pertenecen al tema de Charly García, “Desarma y Sangra”<br/> <br/>por Rubén Eduardo Gómez]]></content></entry><entry><title><![CDATA[“¿Sirve la poesía en el tercer milenio?”]]></title><link rel="Sentido Común" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/sentidocomun/atom.xml" title="Sentido Común"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200705]]></issued><modified><![CDATA[200705]]></modified><created><![CDATA[200705]]></created><summary><![CDATA[“¿Sirve la poesía en el tercer milenio?”]]></summary><author><name><![CDATA[rublog]]></name></author><dc:subject><![CDATA[“¿Sirve la poesía en el tercer milenio?”]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/sentidocomun/c_259.htm"><![CDATA[(colaboración para el dossier del boletín Poemanía del escritor Piero De Vicari, Mayo de 2007) <br/><br/>La pregunta lleva en sí misma una propuesta de revisión de la palabra servir por un lado, y por el otro obliga a pensar en el por qué escribir y leer poesía en este comienzo de siglo. <br/>Es seguramente posible pensar inmediatamente en las posiciones que se adoptan respecto de lo que llamamos cultura oficial y la independiente, en movimientos que tienen que ver con el apoyo, financiamiento y propulsión que la una – a veces en forma obscena – ostenta respecto de la otra, y como el underground resiste y genera canales alternativos, se sirve de formas y medios no convencionales para seguir con vida. Aunque no lo parezca la cultura oficial sirve a un discurso y a políticas ciertas y definidas. Digo aunque no lo parezca porque suelen extrañarse las explicaciones y los programas y el planeamiento en cuanto a lo que se refiere a políticas culturales que debieran estar claramente descriptas en cualquier plan de gobierno que se precie de tal, y sin embargo rara vez se dan a conocer, y cuando se exponen al público en general no se trata de otra cosa que no sea un detallado inventario de obras públicas. <br/>La política cultural subyace y continúa siendo la misma desde hace varias décadas aún cuando los gobiernos cambien y las distintas ideologías – o debiera decir discursos – han ejercido el poder con exacto balance final, una vez concluidos sus respectivos mandatos: escaso presupuesto, un 80 % del mismo resulta aplicado al pago de sueldos del personal – rara vez capacitado -, y el 20 % restante sirve para la gestión de infraestructura para la presentación de los artistas que son afines al gobierno. No se procura el desarrollo de ningún tipo de arte, no se sabe quienes son los hacedores, los beneficiarios son siempre los mismos y se sabe que, cual si fuera un archipiélago, las islas difícilmente se conecten entre si para formar un bloque que permita exigir mejoras en este estado de situación. <br/>A la poesía “no se le importa un pito” todo esto, aunque sí a los poetas. <br/>Servir es trabajar para alguien, y hay poetas que sirven y otros que no a los fines de la cultura oficial, de la continuidad de la situación mísera y degradante en la que se hace arte, cultura en nuestra Argentina.<br/>Servir es valer, ser útil para determinado fin – el valor de la poesía, su utilidad y esta ¿en qué sentido? ¿para qué es útil? Un destornillador es útil, pero si tengo que quitar un clavo de una tabla, seguramente me va a resultar inútil -, también es poner la pelota en juego, y es quizás dable pensar en esta última definición. “El juego en que andamos”, dice bien Juan Gelman. Esta posibilidad de “andar en juego”, de servir la palabra para su devolución y que ese ida y vuelta permita el juego, para ganar claro, aún cuando no esté bien definido quien vence y en todo caso, ¿a quien le importa?<br/>También pensaba en aquello que Roland Barthes sentenciaba a modo de definición, de descripción y quizás de sino: los escritores eternamente estarán tratando de responder a dos preguntas claves: ¿Por qué te amo? ¿Por qué le tengo miedo a la muerte?<br/>Y entonces si estos fueran los definitivos temas y no hubiera nada mas sobre lo que escribir, o mejor dicho, si todos los temas condujeran a responder estas dos inquisiciones, si todas las palabras conformaran las flechas, el arco, el blanco e incluso la tensión de la cuerda y la decisión tras haber apuntado para responder aquellas preguntas barthesianas, no podemos dejar de pensar en que claramente aquello de servir en este siglo, en el anterior y en cada uno de los milenios que nos precedieron se responde solito y sin mas ayuda.<br/>Creo firmemente que la poesía está más cerca de la filosofía y, dentro de esta, de la ontología que de la literatura, en un sitial de fundamental importancia a la hora de indagar – sobre todo – en la segunda de aquellas preguntas de Barthes. <br/>Y entonces, a la pregunta inicial, debemos decir que sí, que hasta tanto no tengamos las respuestas estamos obligados a seguir buscándolas, y de qué mejor manera que hacerlo a través de cada una de las poéticas que nos habitan y nos habitarán, conformando la propia. La mejor manera de servir a estos fines humanos de indudable trascendencia, es a través de la poesía. En ese juego andamos.<br/><br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Los mansos]]></title><link rel="Sentido Común" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/sentidocomun/atom.xml" title="Sentido Común"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200705]]></issued><modified><![CDATA[200705]]></modified><created><![CDATA[200705]]></created><summary><![CDATA[Los mansos]]></summary><author><name><![CDATA[rublog]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Los mansos]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/sentidocomun/c_249.htm"><![CDATA[<br/>a Irma Egea <br/><br/><br/>Hay quien huye hacia dios,<br/>no soporta ser visible;<br/>otro que huye devorándose<br/>mermando su camino;<br/>los que huyen hacia la ebriedad<br/>y quieren parecerse a todo<br/>y están los que no huyen<br/>porque el mundo es tan grande como ellos,<br/>los mansos<br/>           que se abren en la atmósfera,<br/>y al tiempo, intactos, cierran los piadosos párpados,<br/>los que nunca supieron cómo se dice adiós.<br/> <br/><br/>Leopoldo Teuco Castilla <br/>del libro 'El amanecido'<br/>Ediciones El Mono Armado <br/><br/>Gracias a Yanina Magrini por el envío<br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Lectura de poemas en Último Infierno]]></title><link rel="Sentido Común" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/sentidocomun/atom.xml" title="Sentido Común"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200704]]></issued><modified><![CDATA[200704]]></modified><created><![CDATA[200704]]></created><summary><![CDATA[Lectura de poemas en Último Infierno]]></summary><author><name><![CDATA[rublog]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Lectura de poemas en Último Infierno]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/sentidocomun/c_258.htm"><![CDATA[De “Siega” (2004)<br/>siempre caigo donde crece la poesía<br/>a buscar otra cosa detrás de las palabras.<br/><br/>blues del regreso<br/>jorge spíndola<br/><br/>raíz<br/>bienvenida al ras,<br/>raíz mía,<br/>lo que sobra se corta<br/>y lo que no<br/>es indescriptible<br/><br/>polvo<br/>el viento obliga a cerrar los ojos<br/>y no pasa rápido a las cenizas<br/>sino que se hace tierra<br/>&#9;y mas tierra<br/>&#9;&#9;y mas tierra<br/>sobre tumba<br/>de lo hecho<br/>polvo<br/><br/>luz<br/>una luz<br/>par mil<br/>vela o fósforo<br/><br/>una luz<br/>que deje la sonrisa expuesta<br/>alegría a la vista<br/>y que dicte las sombras<br/><br/>una luz<br/>aunque mas no sea<br/>ahí<br/>esa luz<br/><br/>alivio<br/>alivio es<br/>dejar escapar<br/>el alma<br/>por la boca<br/><br/>el año del diablo<br/>un diablo<br/>dosis de un año<br/>árido del sur<br/>bien<br/>&#9;bien<br/><br/>un demonio<br/>hará todo<br/>tiembla negro<br/>el subir del ave<br/>bien<br/>&#9;bien<br/><br/>un diablo<br/>un año es suelo<br/>y lobo<br/><br/>De “Libro del Ojo” (2004)<br/>espejismo: lo que se ve<br/>es ambiguo, tiniebla y<br/>luz: pareciera que<br/>dios no ha separado nada.<br/><br/>“astigmatismo”<br/>irene gruss<br/><br/>caricia<br/>las cruces se diseminan<br/>y los restos tatuados<br/>se pierden al caer <br/>al último pozo.<br/>La piedra<br/>es la última caricia<br/>del mundo.<br/><br/>suspiro<br/>ese<br/>o ese vientito<br/><br/>uno <br/>que baje solo<br/><br/>y que importe<br/><br/>soles<br/>toda la luz<br/>que se necesita<br/>está<br/>en alguna parte <br/>de uno<br/><br/>miradas<br/>la luz abre<br/>hambre cierne y cierra<br/>mirada<br/>corta vista pobre<br/><br/>la bala azul<br/>tiñe tinta gris<br/><br/>vistas vestidas<br/><br/>De “Happy Hours” (2005)<br/>Un poema es una ciudad llena de calles y cloacas, <br/>                                llena de santos, héroes, pordioseros, locos, <br/>                                llena de banalidad y embriaguez, <br/>                                llena de lluvia y truenos y períodos <br/>                                de ahogo, un poema es una ciudad en guerra, <br/>                                un poema es una ciudad preguntando por qué a un reloj<br/><br/>Charles Bukowsky<br/><br/>01:25 – concepción<br/>josé sacado<br/>maría<br/>&#9;maría<br/>maría<br/>sotana<br/>labios entregan<br/>desde sus pies<br/><br/>están listos<br/><br/>sin lágrimas<br/>al ras del grito<br/>ella abre<br/>cerca<br/>muy cerca<br/>de la costilla<br/>primera<br/><br/>03:03 – tambor<br/>a los viejos<br/>tres y tres<br/>tambor de tela negra<br/>golpes<br/>y golpes<br/>para gritar<br/>no humedecen la garganta<br/>alimentan<br/>acechan los azules<br/>dicen hay infiltrados<br/>rojos ojos en el patio<br/>de termap<br/>golpes abren el corazón<br/>de dragón<br/>enredando la bandera<br/>los pasamontañas<br/>agua<br/>agua<br/>no a la entrega<br/>tres y tres<br/>tambor de tela negra<br/>otra vez<br/>sobre el tanque<br/>duelen los hombros<br/>y el hambre<br/>de los hijos<br/>voz ronca<br/>otra vez<br/>tambor<br/><br/>08:10 – horizonte<br/>mañana<br/>anudada al viento<br/><br/>cincela contornos<br/><br/>inmensidad grita luz<br/>en la ruta triste<br/><br/>horizonte<br/>no se escucha<br/><br/>21:39 – homini lupus<br/>lobos ocultos<br/>entre las ramas<br/>entre las hojas<br/>acusando a la lima de la mentira<br/>que tuerce sus vidas lentamente<br/>en las lenguas de los gusanos<br/><br/>lobos ocultos<br/>en las venas<br/><br/>De “Ubre de Urbe” (2005)<br/>Después de 4000 años,<br/>                        vértebra sobre vértebra, crujido a crujido,<br/>                        el espinazo innumerable<br/>                        sigue cargando el peso<br/>                        del sueño y la podredumbre de los señores.<br/>                         <br/>                        Joaquín O. Giannuzzi<br/>stella maris<br/>de vez en cuando<br/>el piso sangra<br/>y eso que no lo lastimamos<br/>no le hacemos nada<br/><br/>dicen que lo piensan<br/>dicen que no<br/>la abuela &#9;dice que<br/>son los agujeros<br/><br/>que es la herida<br/>y la queja<br/><br/>perro<br/>nariz de piso &#9;busca&#9;&#9;sniff&#9;&#9;<br/>hueso y resto&#9;busca&#9;&#9;sniff<br/>sobran&#9;&#9;cáscaras<br/>sobras&#9;&#9;de edificio<br/>sobra&#9;&#9;el perro<br/>calle&#9;&#9;busca&#9;&#9;sniff<br/><br/>sobre&#9;&#9;el nylon<br/>no comas arroz con vidrio<br/><br/>no puntos&#9;busca&#9;&#9;sniff<br/>se pega el pañal<br/>nariz húmeda<br/>de piso<br/>al piso&#9;&#9;busca&#9;&#9;sniff<br/>basura<br/>en nylon anónima<br/>busca&#9;&#9;sniff<br/>sobra&#9;&#9;doblado<br/>duerme hambre<br/>busca&#9;&#9;sniff<br/>en el container<br/>sobra<br/><br/>cementerio oeste<br/>como esperando<br/>en la esquiva puerta de madera<br/>el cierre de los párpados<br/>que dejan afuera<br/>a la luz<br/>esperando<br/>aún<br/>en la mastaba noble<br/>serena que da la tierra<br/>que todavía cae<br/>todavía<br/>sobre todo el fuchs<br/><br/>banderitas rojas<br/>para saber<br/>botellas con agua<br/>para el barro<br/>todavía<br/><br/>como el cielo<br/><br/>De “Lo que son las cosas” (2006)<br/>Mirá<br/>lo que son <br/>las cosas:<br/>cuando el casero,<br/>teniendo nido,<br/>lleva barro y paja<br/>a otra rama<br/>anuncia el sueño<br/>de la casuarina.<br/><br/>Osvaldo Aguirre<br/>(de Narraciones extraordinarias)<br/><br/>(piso al paso)<br/>piso frío que calzan los pies y encierran al paso<br/>de la cama al mundo<br/>la mañana es siempre <br/>un invierno personal<br/> <br/>(raya al costado)<br/>hay la raya al margen al costado <br/>es de infancia ese arar con agua <br/>parecer un parecido<br/>una gota corriendo la frente<br/>ojos de ella arriba de la raya<br/>ojos mirando a los de ella <br/>los ceños fruncidos la tarea el margen <br/>esa raya al costado al margen del arado<br/>renglones del instante <br/>previos a la partida<br/><br/>(alma de alambre)<br/>una cuerda de pared a pared la ropa y<br/>el viento y el peso mojado vencen<br/>el dueño del patio supo que hacer<br/>arte de alambre argentino<br/>no es incomprensible<br/>cuidar su patio y familia<br/>a la vista están <br/>sus desamparos<br/><br/>(la tierra pasa)<br/>tierra pasa con el viento la tierra pasa<br/>no importa el manijón las bisagras la llave<br/>pasa la tierra al piso los muebles el pelo <br/>y la boca<br/>no hay caso<br/>insiste pasa la tierra <br/>habita la rutina del trapo la tierra <br/>la escoba la tierra<br/>pasa<br/><br/>Que el verso sea como una llave<br/>que abra mil puertas.<br/>Una hoja cae; algo pasa volando;<br/>cuanto miren los ojos creado sea,<br/>y el alma del oyente quede temblando.<br/><br/>Nicanor Parra<br/><br/>(piedra otra piedra)<br/>piedra otra piedra y otra más <br/>las piedras dispuestas en todo lugar de paso <br/>solo para el paso y su dificultad<br/>un lenguaje y el decir <br/>esta lengua trabada a fuerza de vocalizar<br/>con piedras en la boca<br/><br/>(alguien ahí afuera)<br/>alguien ahí afuera <br/>afuera de los ojos<br/>sin camino de pan en la ceguera <br/>ramas largas de negro<br/>alguien está afuera<br/><br/>(ver el cielo)<br/>hay que levantar la vista ver el cielo cortado <br/>cientos de cordones cables hilos<br/>la mirada no lo abarca sino en parcelas<br/>cielo alambrado<br/>es imposible que este cielo <br/>–&#9;decía la abuela –<br/>se nos caiga encima<br/><br/>(mujer de setenta)<br/>una mujer de más de setenta de pelo en saco largo una manga<br/>la otra sostiene expedientes es la izquierda y camina contra el <br/>tránsito con el ceño fruncido pollera larga blanca zapatilla y la<br/>otra no. hay el semáforo que corta y la mujer mira adentro de <br/>cada auto cada butaca solo unos segundos y vuelve a caminar.<br/>hay quien dice es municipal otros que escapó del hospicio de<br/>los expedientes y hay quien asegura que ella es quien se busca<br/>en coche va una niña carabín <br/>en coche va una niña carabín,<br/>hija de un capitán <br/>carabirulí carabirulá.<br/><br/>(paso rítmico regreso)<br/>un paso rítmico el regreso la vuelta<br/>el retorno paso devuelve la cabeza gacha<br/>rendido paso a la evidencia <br/>de otra nueva simple derrota <br/>los ojos no saben <br/>si se ha pisado distinto<br/>si el camino ha sido otro <br/>la memoria traiciona  <br/>todas las vueltas son iguales <br/>y no hay sortija<br/><br/>(de dos patas)<br/>una cama de dos patas invita a hacer equilibrio<br/>a no conciliar el sueño el no descanso <br/>hacer equilibrio no caer en las redes <br/>que esperan abajo para cuando no haya <br/>medios minutos en los que pensar <br/>hay la cama de dos patas <br/>solo el equilibrio<br/><br/>(sobre las cosas)<br/>una lagartija besando la infancia pobre. repta sobre<br/>las cosas yéndose distintas, insanas. yéndose en el piso<br/>en el camino en el tiempo y en el vientre del reptar. <br/>dicen dicen dicen que van al sol que mudan la piel<br/>que dejan pobre a la lengua seca. lo cierto es que<br/>demudan las cosas.<br/><br/>De “Plaza del Carmen” (2007 y sigo escribiendo)<br/><br/>(copas las veces)<br/><br/>mecen los cuerpos mareados<br/>mecen las copas las veces<br/>las voces se mecen<br/>la luna domina<br/>marea este vivir<br/><br/>(espiral de brillos)<br/><br/>espiral de brillos<br/>danza y gira<br/>sube y va<br/>desde la boca.<br/>los labios se funden.<br/><br/>los ojos atisban<br/>corazones<br/>a seis metros <br/>de altura.<br/><br/>sube<br/><br/>(raíz sin fuego)<br/><br/>la raíz sin fuego<br/>pide y arde<br/>quema y pide<br/>fuego abajo<br/>de la tierra pide<br/>fuego, llamas y arde<br/>y pide fuego.<br/>luz<br/>calor iluminado<br/>y asa y arde y fuego.<br/>quema.<br/>la raíz crece<br/>en el fuego <br/>pide.<br/><br/>(saltó la memoria)<br/><br/>el otro día saltó la memoria<br/>decolorando el árbol <br/>que se dejaba ver. se confundió<br/>de rama y eligió la mas vieja<br/>la que el árbol tenía<br/>como una cana<br/>sin frutos<br/>ni hojas<br/>como una memoria<br/>y no va y se posa allí<br/>y de ahí saltó<br/>decolorando el árbol<br/>y cayéndose justo<br/>en los ojos.<br/><br/>(que sopla doble)<br/><br/>viento que sopla doble<br/>aúlla arriba y<br/>golpea el pecho<br/>para que escuche.<br/>baja el mentón<br/>auuu ya<br/>y sube<br/>y el aullido mas arriba<br/>auuu ya<br/>y la sonrisa espera<br/>en el fondo<br/>detrás de los ojos<br/>la roja amarilis<br/><br/>(en aguas bajas)<br/><br/>se navegan en aguas bajas<br/>ilustrándose <br/>y marcando las olas<br/>cada vez que mueren<br/>y sonríen <br/>y entre los dientes<br/>los hilos de las algas<br/>que arrastraron<br/>y se derrumban <br/>cuando vuelven a beber<br/>sus sales<br/><br/>(si la piel)<br/><br/>y entonces?<br/>si la piel no contiene<br/>si no limita<br/>si no detiene<br/>si la carne se escapa o diluye<br/>si la sangre no alcanza<br/>y se late y late<br/>y entonces?<br/><br/>una lluvia cae en el mar<br/><br/>(hay que baldear)<br/><br/>las piedras la tierra que pasó<br/>los pasos de latidos viejos<br/>huellas en la playa del 83<br/>hay que baldear<br/>los gritos que retumban<br/>y tumban y van<br/>curitas y rasguños<br/>los raspones y golpes<br/>moretones azules<br/>extrañamientos<br/>baldear desgarramientos<br/>desgarraduras<br/>desesperaciones y desesperanzas<br/>lo que se resiste al olvido<br/>espinas bajo la uña<br/>y cada error enmohecido<br/>tambien la memoria<br/>hay que baldear<br/>corazón<br/><br/><br/>(humo y grieta)<br/><br/>humo y grieta el sabor<br/>la lengua atrás y al costado<br/>y la campanilla raspando<br/>la voz, <br/>así,<br/>como si las palabras<br/>estuvieran rotas <br/>por silencios intrusos<br/>y el olvido bebiera<br/>lo aprehendido<br/>y entonces no hay como<br/>decir, ni cantar…<br/>¿de qué?<br/><br/><br/>(maraville colibrí!)<br/>a Debrik Ankudovich<br/>podría tener que esperar.<br/><br/>cabe la posibilidad de que <br/>mientras tanto, <br/>un colibrí suba al noveno piso <br/>- como siempre - <br/>y es de esperar que su vuelo <br/>sea un zumbido azul <br/>y libe de esas flores de maceta y no de otras, solo de esas y durante esos días <br/>en que las flores azules se abren <br/>a la maravilla del colibrí <br/>- maraville colibrí! - <br/>como siempre.<br/><br/>pero<br/>¿cuantas veces es posible <br/>que mientras la espera languidece <br/>caiga una tenue lluvia naranja <br/>entre los tipás?<br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Figura asomada a una ventana]]></title><link rel="Sentido Común" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/sentidocomun/atom.xml" title="Sentido Común"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200704]]></issued><modified><![CDATA[200704]]></modified><created><![CDATA[200704]]></created><summary><![CDATA[Figura asomada a una ventana]]></summary><author><name><![CDATA[rublog]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Figura asomada a una ventana]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/sentidocomun/c_251.htm"><![CDATA[(Presentación del libro de Claudia Zárate, “Poeta de Sueños” (poemas, Bogavante Poesía, Comodoro Rivadavia, 2007) 26 de Abril de 2007, en el CEPTUR de Comodoro Rivadavia)<br/><br/>En principio quería agradecer la disposición y buena voluntad de los empleados municipales que tienen a su cargo el CEPTUR y que nos permiten estar aquí hoy. También un especial agradecimiento a José Luis Villarroel, quien nos brinda la asistencia técnica en el sonido que respondió solícitamente a un llamado de última hora y que nos permite hacernos oír.<br/>Y en un apartado a la presentación quiero decir que nos acompaña para hablar del libro “Poeta de Sueños” el escritor Ernesto Allende, quien ha decidido apartarse de la presidencia de la Biblioteca Darío Hugo Fernández del Barrio San Martín tras quince años de denodada labor, de múltiples alegrías y unos cuantos sinsabores y tristezas. Seguramente coincideran conmigo en reconocer su trabajo y valoremos su esfuerzo y ejemplo con nuestro mejor aplauso.<br/>Todos los libros tienen una historia atrás, además de las que muestra en su interior. Una historia que está debajo de la solapa, una historia que no se conoce y que muchas veces queda subordinada y olvidada detrás de la alegría que implica la aparición de un libro, sobre todo si se trata de un libro patagónico y ni que hablar si además es comodorense y que significa el primero de una escritora que así se presenta ante el público.<br/>Siempre estas historias hablan del sacrificio que implica el hacer en estas tierras, como el labrar la greda hasta el hastío, siempre cuentan sobre las dificultades sorteadas y a sortear. No es fácil este oficio del escribir, no es nada fácil lograr que la gente se interese, ingrese al libro de poemas y se conmueva, no es nada fácil proponerse el llegar a la gente con palabras sencillas y desde el corazón, como es lo que pretende Claudia Zárate, sobre todo porque ha elegido y como en toda elección hay un montón de opciones que han quedado de lado, entre ellas la academia y los rótulos y etiquetas que caerán aún cuando pase el tiempo sobre los textos. Pero eso será materia de otro análisis, el que se pretende hacer desde algunos claustros donde hay formas y catálogos, influencias y estanterías, pero donde generalmente se olvida o no se permite sentir o vibrar, emocionarse y asombrarse con un texto. Quiero decir que Claudia ha elegido un camino claro y definido para comenzar: llegar a la gente con lo que tiene que decir y es claro su destinatario.<br/>Y no sería esto posible si en esta travesía no tuviera a su lado a Lorenzo, su marido, quien ha apoyado sin reparos, con sinceridad, y sobre todo con amor, el nacimiento de este libro. Pero la historia que me ocupa es otra, es la de la tapa del libro. “Poeta de sueños” llegó a mis manos sin tapa. No tenía ninguna imagen previa, ni alguna que la autora hubiera pensado para ilustrar y presentar sus poemas. Coincidió con la llegada del libro que estaba yo buscando imágenes para otro proyecto editorial, mientras editaba los poemas de Claudia. Cuando terminé de leerlo y de prepararlo para ser impreso y absolutamente de casualidad, llegó a mis manos un libro con fotos de cuadros de Salvador Dalí, ese genial artista español, quizás ícono del surrealismo en las artes plásticas. Había varias opciones, sobre todo porque la figura femenina habita la obra de Dalí, pero éste cuadro en particular, que se llama “Figura asomada a la ventana” de 1925, es particularmente una de las mas sencillas de este enorme pintor, digo sencillas para quien como yo, es un semi analfabeto en estas lides.<br/>Entre las cuatro o cinco opciones presentadas a Claudia, ella sin dudar eligió la que Uds. pueden ver ahora publicada como tapa del libro. Nunca me dijo por qué la había elegido pero lo hizo de una manera clara y contundente. <br/>Mientras armaba la tapa comencé a pensar y tratar de entender el por qué de la elección y entonces volví a leer su poemario, ya por quinta o sexta vez. Y era clarísimo. La figura asomada a la ventana es la de una mujer sola, contemplando con tranquilidad hacia fuera, como esperando la llegada de alguien y que justamente refleja en uno de los poemas en el interior, pero también puede verse en la imagen de esa ventana un cerro que divide cielo y mar, tan presentes en la poética de todo autor patagónico. Esas inmensidades que parecen rodearlo todo, cielo arriba, el mar donde la meseta no llega y de lo contrario todo el desierto, todo ese desierto que no es tal y que a veces parece estar en silencio como la noche, y solo hay que saber escuchar el dictado interno, la fibra que vibra.<br/>Claudia Zárate escribe mirando por la ventana, que curiosamente es de una sola ala, pero se trata de una ventana que abre hacia fuera o bien hacia adentro, y como en el cuadro de Dalí las cortinas están corridas, están allí, pero no las usa ni para velar la luz, ni para ocultar lo que sucede puertas adentro o quizás ventanas adentro de su casa. <br/>El cuadro ofrece equidistancia y equilibrio entre el cielo y el mar que separa ese cerro, y la figura asomada a la ventana levanta el pie derecho para mirar. Y esto es también toda una analogía. Esta posibilidad de escribir con un pie apoyado en el piso de su casa, un pie a tierra, ese contacto con la cotidianidad necesario para contar su tiempo y realidad, el pie izquierdo del lado donde está el corazón, y el otro, curiosamente el derecho, el lado de la creatividad, el lado donde se ubica la lapicera en el aire, volando, creando.<br/>La poesía no es un arte menor, ni un género “cenicienta” como algunos pretenden, ni está en extinción. La poesía está mas cerca de la ontología o la filosofía que de la literatura, y en esta zona nos encontramos, cuando nos lo permitimos, más humanos, más cercanos.<br/>El poeta Raúl Gustavo Aguirre decía que “la palabra es el elemento más complejo que existe para la creación, puesto que no sólo se comporta en su polivalencia de sonido, imagen y concepto, sino que a la vez está imbuida del curso de la sangre a través de las edades, y permanecen en ella las formas larvales de los hábitos, resquicios, sedimentos, formas mnemónicas, convenciones, tabúes y secuencias imponderables e impredecibles que hacen de ella el más impuro, el más complicado y, a la vez, el mas rico de los elementos que puede encontrar un creador”, y agrega que “el poema es el acto más difícil de que es capaz el hombre. Ninguna forma de creación requiere como él de la presencia absoluta. Ninguna otra forma de creación requiere como él del dominio de tantas alternativas”.<br/>Y allí entonces, Claudia Zárate, con su libro “Poeta de sueños” sumida en el dominio de alternativas y con la palabra como el elemento elegido para la creación, levantando su pie derecho y mirando por la ventana. Creo que entendí por qué eligió este cuadro y no otro. <br/>Gracias, Claudia, por elegir a Bogavante para editar tu libro y que vengan muchos más.<br/><br/>  <br/><br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[La Idiocracia]]></title><link rel="Sentido Común" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/sentidocomun/atom.xml" title="Sentido Común"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200704]]></issued><modified><![CDATA[200704]]></modified><created><![CDATA[200704]]></created><summary><![CDATA[La Idiocracia]]></summary><author><name><![CDATA[rublog]]></name></author><dc:subject><![CDATA[La Idiocracia]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/sentidocomun/c_250.htm"><![CDATA[(Presentación del libro de Ernesto Allende, 30 de Marzo de 2007, en el CEPTUR de Comodoro Rivadavia)<br/><br/>Tenía pensado hablar de otra cosa hoy en la presentación del libro de Ernesto. Había decidido no pasar el chivo de la editorial por sugerencia de Jorge Giallorenzi en la reunión de ayer. Había pensado en destacar que toda publicación de un libro – sobre todo de poesía – debe ser una fiesta y como tal, disfrutarse. Había pensado en tratar de que el público presente hiciera algún tipo de paréntesis para pensar en por qué se edita poesía hoy, en un mundo que parece mas virtual que real. Quería saber si es cierto que la gente no lee poesía, si es cierto que se edita más de lo que se lee, si se escribe aún mas de lo que se edita, si es cierto que es la cenicienta de la literatura, si es cierto – como algunos dicen – que se nos muere en las mesas de saldos de las librerías, si acaso es, como creo, un pariente mas cercano de la filosofía o de la ontología que de la literatura. Pretendía que, con las líneas que había escrito, pudiéramos al menos pensar si es posible que la poesía pueda ser catalogada. No faltará quien hable de “poesía barrial” seguramente, o de cualquier otro rótulo, como si a la poesía le hicieran falta las estanterías de la academia o como si no fuera un arte y habláramos de fideos o cortes de carne. Quizás sea de humanos hacerlo, quizás sea una forma de poder contar y compartir o de entenderla y aprehenderla, pero es claro que a la poesía difícilmente le caigan bien las etiquetas. Con el correr de los ojos sobre el libro aparecerán – seguramente – las distintas miradas sobre los versos, sobre las palabras como lo comentábamos hace unos días con el propio Ernesto: esa multiplicidad de lecturas que hacen que haya tantos “Sueños y Recuerdos” como ojos lectores se posen sobre él. Hubiera querido contar mi experiencia en el Festival Internacional de Poesía de Rosario donde pude escuchar a poetas de Uruguay, Brasil, Cuba, Inglaterra, Austria, Bulgaria, España y obviamente de distintos puntos de nuestro país, y que remiten a esto justamente: Uno puede escuchar las mejores voces del planeta, puede escuchar los poemas mejor escritos del mundo, puede admirar las técnicas y recursos del idioma – incluso en los extranjeros – pero sin lugar a dudas hay una fibra interior que vibra cuando se está frente a la poesía en serio, poesía que moviliza, poesía que transmite, poesía en la que el poeta se expone y deja jirones de su piel en ella. Esa es la prueba de fuego. Eso que se siente muy adentro de uno, ese verso que dispara directamente al centro de uno, esa palabra que remite a un beso, a una mirada, a los movimientos del alma, a los latidos y a las ideas, eso que nos mueve es poesía.<br/>Claro está que las noticias de este ataque artero y detestable contra la Biblioteca del Barrio San Martín, creada por Allende, cambiaron el tono, el tema y todo lo que uno podría decir en condiciones normales. Ayer pasé por un local donde alquilan DVDs - ¿Cómo se llaman? Antes eran videoclubes y ahora? Dividiclubes? – Allí se promocionaba una película llamada La idiocracia. No la vi, pero enseguida me hizo pensar y elucubrar sobre este, nuestro tiempo. Seguramente han sonado los ringtones, seguramente la mayoría tenemos celular, muchos lo tienen encendido, un cierto aire de consumo nos lleva a cambiar nuestros electrodomésticos, nuestra forma de escuchar música, nuestra forma de vestir, nuestra forma de hablar y comunicarnos. Mas lejos pero globalizados. Gente del barrio que se comunica por e-mail, amigos que se juntan en el chat, solos que olvidan lo que provoca un beso o un abrazo, las caricias que se enfrían en la falta de costumbre, y entonces el archipiélago de humanos se idiotiza con un tv de 29 pulgadas y se deja gobernar por los mismos de hace 20 años atrás, pero reciclados. La idiocracia: los idiotas útiles al poder. <br/>Esta lejanía es a la que Allende se enfrenta con la Biblioteca, es a esta desinformación a la que pretende aniquilar, es en esa trinchera donde se cargan las armas más justas.<br/>Y entonces aparecieron ante mí un sinfín de recuerdos con Ernesto como protagonista. Memoria de pequeñas batallas: La inauguración del local de SADE allá por el 96 en la calle Rivadavia, el Congreso de Escritores del 97, el viaje a Aysén para un encuentro de escritores, la presentación de la revista Bardo en la Biblioteca, donde me acompañara Leslie Burón con su prodigiosa guitarra – me acuerdo que fuimos por un ratito y al final nos quedamos como dos horas hablando de música y de poesía -, y después su lucha denodada para mantenerla funcionando, para que la Darío Fernández tuviera la participación de los vecinos, para llevar los libros a cada casa.<br/>Hoy veía las fotos de cenizas y me puse en campaña para juntar los libros que traje, que no son muchos, pero en su mayoría son libros de autores patagónicos, y los que no lo son pertenecen a ediciones independientes, de esos que no se consiguen en las librerías porteñas, ni en las cadenas de librerías con nombre de mujer. También hablé con algunos amigos y ya existe el compromiso de varios de ellos – ligados a librerías, distribuidoras, editoriales y medios gráficos – para hacernos llegar material para la Biblioteca. <br/>Hoy veía las fotos de cenizas y cuando empecé a recibir estas respuestas pensé en que la lucha de Ernesto por mantener viva la Biblioteca solo puede estar fundada en su amor por los libros, en un profundo compromiso con su gente, en el convencimiento de que la solución está en los libros y no en el ojo por ojo, y en su tozudez. <br/>Hoy veía las fotos de cenizas y ahora veo a “Sueños y Recuerdos” como una simiente de luz.<br/>No afloje Ernesto, sus amigos y los que sabemos de que se trata somos tan tozudos como Usted y estamos de su lado.<br/>Bienvenido “Sueños y Recuerdos”.<br/><br/>Muchas gracias.<br/><br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Divididos: Spaghetti Del Rock]]></title><link rel="Sentido Común" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/sentidocomun/atom.xml" title="Sentido Común"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200612]]></issued><modified><![CDATA[200612]]></modified><created><![CDATA[200612]]></created><summary><![CDATA[Divididos: Spaghetti Del Rock]]></summary><author><name><![CDATA[rublog]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Divididos: Spaghetti Del Rock]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/sentidocomun/c_247.htm"><![CDATA[Pistones de un curioso motor de humanidad <br/>                  resortes viejos de este amor que va <br/>                  memoria hostil de un tiempo de paz sin paz <br/>                  narices frías de una noche atrás <br/><br/><br/>                  besos por celular <br/>                  las momias de este amor piden el actor de lo que fui <br/><br/><br/>                  pantalla de la muerte y de la canción <br/>                  proyectos de un nuevo spaghetti del rock <br/>                  cíclope de cristal <br/>                  devora ambición <br/>                  vomita modelos de ficción <br/><br/><br/>                  remontar el barrilete en esta tempestad <br/>                  sólo hará entender que ayer no es hoy <br/>                  que hoy es hoy <br/>                  y que no soy actor de lo que fui.<br/>]]></content></entry></feed>
