Blogs.ya.com Quitar publicidad
Todo lo que no se da, se pierde.
No dejes que tus alas de libertad, pierdan una sóla pluma.
 
Apostando a una carta
Dando tumbos por la vida un día alguien me dijo que yo tenía miedo porque no había sufrido lo suficiente, que si hubiera sufrido mucho ya no me daría miedo nada. No digo que no haya sufrido, creo que lo he hecho y aun así hay un respeto, una consciencia de las cosas que me posa en el suelo y me hace comprender lo vulnerables, pequeños e ingenuos que podemos ser muchas veces, todas las que tenemos la bendita suerte de sentirnos con rumbo, nacidos, crecidos, vividos, mas hechos, rehechos, henchidos de vida, repletos, cruzando ese Mar del que me hablas viento en popa a toda vela, con el trapo blanco al viento… no iba a ponerme a explicarle de dolores, cómo explico que el no miedo es aquel que me quitas cuando me salpicas la vida.

No recuerdo el tiempo en el que no existieras, si hubo alguno estabas bajo o sobre los cimientos, pero estabas y si hubo un tiempo en el que te perdí me perdí también con el o no, quizás salí a encontrarme, o Salí y fuiste tu el que se encontró, no lo se. Recuerdo hacerme fuerte y valiente aunque se, soy consciente que sola jamás lo hubiera conseguido, (no hablo alto, aun queda mucho por andar). Y ahora, claro, siento así en mi pecho, recorriéndome los brazos, la carne, la piel, merecerme todo el amor que me dabas, ese que como un sueño me traías a la vida.

Hablas de orillas, tu que eres mi Mar, a veces, después de irme intente cubrirme de agua, descalza sobre una orilla u otra, intente adentrarme y lo hice Mar adentro, después de irme de irte tu también y siempre pude presumir a escondidas, para mis adentros, cuando ya nadie creía que me amabas, que de lo que tu me dabas podía alimentarme toda una vida hasta que volvieras a recogerla.

Pese a que pesan los muros, pese al miedo, pese a no querernos un tiempo a destiempo, estuve ahí, lo estuvimos los dos y me agarré
a ramas, muchas, todas rompieron antes de cogerlas por no ser capaces de llegarte a la suela descalza del sentimiento que contigo siento. Omito la verdad.

¿Seremos capaces de perdonarnos el tiempo en el que no estemos? Cruel es no volver, duro es perdernos en la miseria de no encontrarnos, que este vuelve a ser tiempo de vida, stamby, vacaciones de todo menos de ti, no necesitar respiración asistida para seguir en la lucha, rodeados de cadenas de trabajo, de ingratos e inhóspitos horarios que rompen sueños vespertinos, pereza, pereza, pereza… espero respirar al compás para no ahogarme y decirte todo lo que ya no podrá ser, decirte de que se componen mis miedos.
Espero no ahogarme y también espero no arrepentirme por haber apostado demasiado alto a una carta que puede no sea mas que un comodín. Texto:Lucia Celis.