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Todo lo que no se da, se pierde.
No dejes que tus alas de libertad, pierdan una sóla pluma.
 
Vomitando verdades
La mitad de mi esta llena de incompletos y no es por ti, fue mi vida la que desde pequeña se encargo de dejar vacíos intactos que no se iban a notar a lo largo de los años hasta que ya por ser tiempo de preguntas sin respuestas salen a la luz.

No hablo de huecos, los huecos son susceptibles de ser llenados, hablo de vacío, de abismal, oscuro, seco, frío y vacío vacío.

La mujer que nunca voy a ser capaz de ser me golpea el pensamiento. Me oprime una sensación en el pecho de quietud, de apatía, de sentimientos inertes, muerta yo con ellas, la madre que no seré, la hermana que nunca tuve, la hermana que nunca fui, la abuela que no será la madre que me hizo nacer, el padre que lo será de otro vientre, los hijos que por decisión propia no tendré, me taladran el pensamiento y lo peor y a lo que me someto es al vacío inmenso y deplorable de enamorarme de futuros padres que desean hijos y me recuerdan con sus inofensivos deseos de vida, que apenas soy la mitad de algo. Hubo un momento en el que dejé de crecer, creer, madurar y como por defecto de fabrica ando dando tumbos preguntándome porqués. Yo vacía de hijos me castigo debatiéndome entra la odiosa sensación de no ser capaz de satisfacer los deseos de las personas que amo, les he fallado a ellos y me he fallado a mi.
Texto: Lucia Celis.


 
Y le das un beso a todos si me muero
Duele, la vida como un puñal hay veces que duele y nada tiene que ver con tu boca, que hecha para besar hay veces que muerde, que anuncia cordura y a veces se vuelve loca y duele porque la piel no es materia inerte y duele porque el querer es dolerse a veces.
Tiembla, la vida como con miedo hay veces que tiembla y nada tiene que ver con el aire que mueve tu ropa en noches de luna escueta, que aprieta, suelta y evoca y me enloquece y tiembla por los latidos que tú provocas y también porque el querer es temblar a veces
Y cada uno en su camino va cantando espantando sus penas y cada cual en su destino va llenando de soles sus venas y yo aquí sigo en mi trinchera, corazón, tirando piedras contra la última frontera,
la que separa el mar del cielo del color de tus maneras, la que me lleva a la guerra a ser semilla en la tierra
Y no me pidas tanto, corazón, que tengo poco aire en el pulmón, lo que tengo es un castillo en el cielo. Si viene la guadaña a mi rincón, enjuágame la frente en tu sudor y le das un beso a todos si me muero.
Ríe, la vida como un volcán hay veces que ríe y nada tiene que ver con el tiempo, se ríe porque para ella somos tan leves como el humo azul que del pudor se desprende y ríe porque tu llanto se lo merece y también porque el querer es reírse a veces.
Vive, la vida por compasión hay veces que vive y nada tiene que ver con la muerte y cuando llegue ese instante déjame verte
Que no hay mayor libertad que tenerte enfrente y que nadie sea absuelto por no quererse y vive porque el querer es vivir con creces
Y si todo es semilla no me dolerá la astilla, que sangran de mi costado tus andares de chiquilla y no me digas nada, déjame a mí en mi ventana con los pies del otro lado, yo me fumo mis mañanas.

 
Agua y Sed, dificil mezcla.