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Mi rinconcito de los secretos
Acerca de
Hola, soy Eva Delgado, nacida en Madrid hace 22 años. Matriculada en 4º de Pedagogía Laboral.
Sindicación
 
La Isla de las Flores
Brasil. Plantación de tomates.
El japonés Suzuki es el dueño de esta plantación de tomates y como ser humano se diferencia del resto de los mamíferos por tener el telencéfalo altamente desarrollado y el pulgar o ponible. Gracias a estas dos características, Suzuki puede permitirse el hecho de cultivar tomates que van a servir de alimentación a otros seres humanos. Pero el caso de Suzuki no es el de plantar tomates para alimentarse sino el de venderlos y obtener dinero a cambio.
Doña Anita, un ser humano con el telencéfalo altamente desarrollado y el pulgar o ponible, puede comprar cierta cantidad de tomates intercambiando el dinero que consiguió vendiendo perfumes extraídos de las flores.
Los tomates de Suzuki serán convertidos por doña Anita en salsa de cerdo. Todos menos uno de ellos que no tiene buen estado, por lo que será tirado por doña Anita a la basura.
Esta basura es llevada fuera de la ciudad en la que reside doña Anita, para que los seres humanos que habitan en ella no contraigan ningún tipo de enfermedad.
Esta basura llevada fuera de la ciudad, es destinada a otra ciudad denominada La Isla de las Flores, donde no hay flores pero sí una considerable cantidad de basura y un número de cerdos que les van a servir de alimento a la familia de doña Anita (entre otros) y donde, además, viven otros seres humanos que, como doña Anita y Suzuki, tienen el telencéfalo altamente desarrollado y el pulgar o ponible. Pero deben creer que ellos son inmunes a cualquier tipo de enfermedad.
Los cerdos de La Isla de las Flores comerán todos aquellos productos orgánicos que fueron descartados por los seres humanos, concretamente el tomate que tiró doña Anita y con el que no dio de comer a su familia.
Pero no sólo los cerdos de la isla, sino también aquellas personas que allí residen, puesto que aquellos productos orgánicos no considerados válidos para la alimentación de lo cerdos se les es proporcionado.
Así pues, el tomate plantado y vendido por Suzuki, descartado por doña Anita para su salsa de cerdo y descartado, posteriormente, para la comida del cerdo, es válido para la alimentación de los seres humanos que habitan en La Isla de las Flores; sólo por no tener dinero y por ello no ser libres.

¿Qué clase de criterio es el del dinero como para indicar que una persona es o no libre?
¿Cómo se le pueden ofrecer restos orgánicos a seres humanos que no son válidos para el cerdo? ¿Acaso son los cerdos más libres porque tienen dinero? No, porque tienen un dueño.
Entonces, ¿necesitamos ser esclavos de alguien para ser libres?
 
Tiempos modernos
¿Cómo, en los tiempos que corren, puede haber gente que crea en la superioridad del sexos?
¿Cómo puede haber gente que mantenga y defienda esta ideología?
¿Cómo puede haber gente que con su actitud anule la personalidad de otras personas y pueda sentirse a gusto consigo mismo?
El maltrato tanto físico como psíquico o laboral se da en su mayor parte en las mujeres, pero no por ello hay que olvidar que también sucede con los hombres.

Lo que sucede es que el hombre sólo por el hecho de traer el dinero a casa cree que su mujer tiene que estar a su plena y entera disposición, ya que sus únicas responsabilidades serían la de cuidar de los niños, de su marido y de la casa.

Esta desigualdad de sexos se ha dado a lo largo de los tiempos, y aunque se van dando algunos cambios, como el hecho de que la mujer empiece a trabajar fuera de casa, no es suficiente.
Es un problema que, creo, se debe intentar paliar en un principio desde la escuela, ya que en casa sería una gran dificultad. E intentar hacerles ver a los chavales que el comportamiento de su padre o de su madre, en el caso de que se diera, no es el adecuado.
 
Multiculturalidad
Sino he entendido mal, la multiculturalidad es una ideología que guía una actitud, y que ésta determina una conducta.
Aunque esta definición nos viene dada en términos muy generales, podemos dar cuenta, nos dice el texto, de sus ideas básicas:

- La multiculturalidad es una forma de relativismo cultural.
- La multiculturalidad es una forma de creencia en la primacía del grupo sobre el individuo.
- La multiculturalidad es la voluntad de reparar las injusticias históricas en relación entre las culturas.

De estas ideas podemos hablar de dos tipos de multiculturalismo: el fuerte, que rechaza la asimilación y hace patente la separación entre las diferentes culturas; y débil, que también rechaza la asimilación pero que adoptan las costumbres y cultura del nuevo país en el que se encuentren.

Las consecuencias del multiculturalismo, ya sea fuerte o débil, se ven principalmente reflejadas en el ámbito escolar, donde se aprecian grupos de las distintas culturas y donde el profesorado puede encontrarse con diversos y serios problemas a la hora de impartir la actividad docente.
Es como he oído ya más de una vez: un profesor se encuentra con que en clase hay cinco chinos y tres rumanos, ¿qué hace si no se puede entender con estos alumnos? ¿Cómo se comunica con ellos? ¿Cómo puede enseñarles la tabla del dos?

Otro problema del multiculturalismo que cita el autor es el referido a las mujeres.
Realmente no estoy de acuerdo con que la diferencia de género, así de cómo también podríamos hablar de la diferencia entre clases sociales, sea un problema multicultural.
Soy consciente de que no se establecen igualdades entre hombres y mujeres, tampoco entre las clases, y no veo el día en que eso se consiga; pero no creo que se deba hablar de cultura de mujeres y cultura de hombres, ya que al fin y al cabo una mujer es árabe, budista o católica tanto como lo es un hombre.
Si hablamos de cultura de mujeres haciendo distinción de la cultura de hombres, lo que estamos haciendo es marcar aún más esas diferencias de género que queremos evitar y alejándonos de esa igualdad de sexos que pretendemos conseguir.

Otra consecuencia es la de la concentración de inmigrantes en ciertas zonas.
En este caso, si los inmigrantes lo que pretenden es integrarse en una nueva sociedad, estaréis conmigo en que “cerrarse en banda” no es una de las mejores maneras. No digo que olviden su lengua o que pierdan sus costumbres, son iguales de válidas y respetadas como las de cualquier otra cultura, sólo pienso que para adaptarse no deberían rechazarla, al igual que los miembros de esa nueva cultura no deberán despreciar la suya. No sé si me he explicado. Se trata de una integración y una adaptación mutua para una mejor convivencia entre los miembros de las distintas culturas.

También es importante tener en cuenta el currículum escolar. Si hablamos de integración e igualdad, lo que no podemos hacer es impartir la asignatura de religión únicamente referida al catolicismo, por ejemplo, sino que lo que se debería hacer es tratar la diversidad. Será necesario un vitae común que palie las diferencias y no discrimine culturas y / o minorías, ya sean referidas a la religión, sexo y clase social.

Por tanto, no creo que la multiculturalidad sea una gran problema si todos ponemos de nuestra parte. Y el problema es precisamente ese, que no hacemos por los demás, tanto desde “arriba” como desde “abajo”. Deberíamos hacer por entender, por familiarizarnos, tanto los que vienen como los que están, para conseguir un respeto mutuo, para que existan una igualdad de oportunidades y conseguir una convivencia lo más placentera posible.
No es fácil y a veces no es rentable un consenso, pero lo que sí está claro es que sino se trata a las personas como lo que son, no se llegará ni la idea de crear un acuerdo.
Entonces no hablamos realmente de un problema de culturas sino de un problema social.
 
Estos nuestros adolescentes
Todos estaréis de acuerdo conmigo en que los adolescentes de hoy en día no se divierten tal y como lo hacíamos nosotros, y tan sólo qué puede haber de diferencia ¡¿dos generaciones?!
Actualmente, estos nuestros adolescentes sólo se preocupan de que llegue el Viernes tarde para pillarse el pedo del año o la fumada del siglo, entre otras cosas.
Y, ¿qué podemos hacer nosotros ante eso? Mostrarles alternativas de ocio. Que aprendan que existen otras maneras de divertirse y relacionarse, obviamente más saludables. Aún así, no sólo bastaría con ofrecérselas para paliar el problema.
No es fácil, pero se ha de intentar y conseguir.
En un principio, deberíamos llamar su atención. ¿Cómo? Proporcionándoles información, está claro. Pero no sólo darles una charla, sino que ésta esté cargada, por ejemplo, de experiencias de alcohólicos, drogodependientes, etc., hacer juegos que los muestre los efectos negativos, etc.
Algo que les haga ver que para divertirse no es necesario un cubata o una raya de coca.
Y, una vez despertado ese interés, sería conveniente mantener estable esa motivación con la que llegan los chicos y chicas a cualquier alternativa de ocio. ¿Cómo? Deberemos intentar conseguir que adquieran confianza y seguridad en sí mismos y en los demás, que se establezca una buena comunicación, que se sientan pertenecientes dentro de un grupo, que se sientan que forman parte de un equipo, que sean conscientes de que su participación en el equipo es necesaria para que éste funcione, que él es necesario para llevar a cabo jugadas y estrategias, etc.
Y, con todo ello, conseguir hacerles críticos sobre la manera en la que deben ocupar su tiempo libre, hacerles conscientes y reflexivos sobre lo que hacen y donde se meten.
Fomentar una actitud responsable y hacerles ver que pueden socializase sin tener que consumir alcohol u otras drogas.

 
Educación de adultos
Siempre he pensado que quién se atreva a educar (o reeducar) a los mayores de hoy en día es que tiene unas agallas.....
Es difícil, sí; pero no imposible.
Creo que se ha de tener vocación y temperamento para saber llevar esta profesión, cierta conciencia y un buen saber hacer pedagógico.
A esta edad, la persona tiene unos puntos de vista ya asentados, difíciles de modificar, con los que hay que saber jugar para intervenir pedagógicamente.
Es importante la educación de adultos, a parte de por todo lo que a ello le concierne, también porque éstos son los encargados de la educación de sus hijos (o no hijos); es obvio, pero más de uno supone que la educación es responsabilidad de la escuela. Al fin y al cabo, y como dije en uno de mis primeros comentarios: la familia es la que educa y la escuela la que complementa.