Blogs.ya.com Quitar publicidad
Vivencias, experiencias y elucubraciones de mujer
Un poco de todo... un poco de nada de la vida de una mujer
Acerca de
Soy yo, una mujer. Viviendo y saboreando la vida en la cuarentena...
Enlaces
blogs para perderse...
Sindicación
 
Si, en el fondo, somos los mismos...
Es curioso como habiendo pasado muchos años, más de veinte años, sin ver a alguien con quien tuviste algún tipo de relación en el pasado, por casualidades y vueltas que da la vida, te encuentras en otra situación bien distinta, con media vida recorrida por lugares y junto a personas diferentes.

Te pones a conversar, repasas a todos los conocidos, familiares, amigos con los que coincideisteis. Hacemos luego un breve relato-resumen de lo que ha sido nuestra vida en tantos años. Cuando te escuchas hasta piensas que es imposible que haya pasado tanto tiempo y tu sólo hayas dicho cuatro frases escuetas sin detalles, sensaciones y vida. Qué rápido queda resumida toda una vida !!

Me sorprendió mi amigo del pasado, con esta frase al final de la conversación, que encontré muy acertada: "Si, en el fondo, somos los mismos...".

Es cierto pasan años, pasan cosas, damos vueltas, estudiamos, trabajamos, nos casamos, tenemos hijos, nos separamos.... y en el fondo, no hace falta hablar mucho, somos los mismos. Es como si toda esa vida vivida en separado no importe nada, volvemos en un momento a recuperar todo aquello que sí vivimos, volvemos a sentir a ese amigo tan amigo como lo fué en un pasado, a ese ex-novio como lo fue en el pasado, a esa rival de la escuela como lo fue del pasado y retomamos el tiempo allí donde lo dejamos.

Eso sí, las experiencias vividas nos han curtido y si mantenemos ahora esa relación seguro que será diferente a como la hubieramos vivido de jóvenes.

Es bonito reencontrar amistades y conocidos del pasado porque parece que hay personas que te acompañan en la vida, que sin quererlo revolotean a tu lado, que ayudan a que ése tu baul de los recuerdos no sea sólo un baul, sino que te aporté el calor del día a día.

Si, en el fondo, somos los mismos...


 
Amores y amantes
Mi amiga Gloria vino esta mañana a tomar café, está deslumbrante y deslumbrada, excitada, contenta, guapa.... a la par se siente culpable, triste y sorprendida, está viviendo un enamoramiento. Sería una historia más pero su amor le llega cerca de sus 40 primaveras, casada, con hijos y tras once años de matrimonio. Nunca pensó que algo así le pasaría, a ella tan estricta y formal. Ha tomado su decisión, lo ha confesado a su marido y se separará, rompe el matrimonio, quiere seguir sóla con sus hijos para en un futuro no muy lejano rehacer su vida junto a su amado y los hijos de ambos, cinco en total.

Evidentemente la apoyo porque es mi amiga y porque en estas situaciones no hay un único camino, ni el camino correcto, ni el camino seguro. El futuro es siempre una incertidumbre. Sólo le recomiendo que no se precipite, que el enamoramiento es pasajero, que hay que valorar y sopesarlo todo, en especial por los hijos, pero que la vida al fin y al cabo sólo la vivimos una vez.

Repasamos nuestro círculo de amigas casadas, todas en esa franja de la madurez femenina sobre la cuarentena, con años ya de convivencia matrimonial y evidentemente ella no es la primera de encontrarse ante el dilema de la infidelidad. Está Luisa que vivió algo parecido con un compañero de trabajo pero optó por hablarlo con su marido y dejar a su amado, y parece que hasta mejoró su relación. Está Rosa que mantiene una relación paralela con un hombre casado también, del que se confiesa terriblemente enamorada pero en el más estricto secreto. Está Julia que de amantes nada pero arrastra un matrimonio lleno de desamor desde hace bastantes años. Y ahora tenemos a Gloria que rompió con su esquema de vida por amor.

 
Chafado
Como siempre corriendo, con prisas, llegando tarde. Hoy tenía reunión de clase de mi hija pequeña a las cinco y media, así que los recojo a los tres (mis hijos) del cole a las cinco, llevo al niño, Victor, a sus clases de música, la pequeña terremoto, Grisia al basquet, y María la mayor se queda con su abuela con un montón de deberes por hacer. De camino recojo a Juan y a sus hijas que suben andando al pueblo, pero horror! una de ellas ha pisado caca de perro, el olor de mi coche es insoportable, Juan se disculpa, digo que no pasa nada y pienso que siempre me han dicho que la mierda trae suerte.

Después del recorrido, ya llego con cinco minutos de retraso, aparco justo al lado del parque que está enfrente de la escuela. Salgo cabalgando mientras miro la alfombrilla de atrás manchada y me meto en la escuela, no encuentro la clase, subo y bajo varias veces, llamo, pido excusas, está a tope, me siento encima de una mesa en la última fila. Pienso, menos mal! un rato de sosiego mientras las señoritas explican lo mismo que ya sé en mi ya tercera reunión de hijo/a en segundo curso...

De pronto llaman a la puerta, alguien pregunta por la dueña del coche con mi matrícula y mi modelo, soy yo!!! ¿què pasa?, sal dice Magda, la madre de un niño de la escuela de otro curso. En el pasillo me avisa. Adela, tu coche. se ha desfrenado, ha cruzado la calle y se empotró en la puerta del de un hombre que está que se sube por las paredes. Sé en ese momento que no, no se ha desfrenado, no puse el freno de mano... seguro.

Mientras cruzo el parque, repleto de niños, madres, abuelos y abuelas a esa hora de una espléndida tarde de otoño, siento todas sus miradas. Veo una hilera de gente girada hacia la calle que queda justo en desnivel un metro más abajo, observan el espectáculo y esperan el desenlace. El hombre exaltado ya ha llamado a la policía local, me siento como una asesina de coches de abuelos. Allí está mi pobre amigo sin rumbo atravesado, ocupando toda la calzada, hundiendo todo su faro y lado derecho en la puerta del coche-abuelo.

No se que cara pongo, me intimidan tantas miradas, no sé ni bien qué hacer. Pido disculpas, claro, parece que la abuela se digna a hablarme porque el hombre ni quiere verme, está enojado. Sacamos papeles y así escribiendo nuestros datos en el parte parece que se calma. Al rellenar el apartado "conductor" pienso, debería dejarlo en blanco... nadie conducía, pero no me atrevo a ser graciosa en ese momento. Parece que el parque ha vuelto a sus cosas, el hombre se ha calmado, he vuelto a aparcar el coche, esta vez bien frenado y la policía ha llegado pero no ha hecho falta su intervención. Buf, respiro hondo!.

Es mi momento de volver a la reunión de aula. Llamo y entro pidiendo disculpas esperando recolocarme disimuladamente, pero noooooo, no voy a pasar desapercibida, no, allí sentados en las mini sillas, los veinticinco padres y madres de los compañeros de Grisia me miran y preguntan casi a la vez, ¿Qué ha pasado?¿Todo bien?. Digo discreta dirigiéndome a la señorita: "Luego os cuento, sigamos", pero nooooo, ella espeta un "Bueno, pues ya está todo dicho por mi parte, ¿Qué pasó Adela?". Así que en aquel ambiente de aula infantil, con dibujos colgando, batas de colegio, señorita, mini sillas y pizarra, evoco mi infancia y me siento la niña mala interrogada por la profesora y juzgada por sus compañeros. Hago un breve relato, estilo no ha pasado nada.... y pienso que mañana ya lo sabrá todo el pueblo.

Levantada ya la sesión me acerco a Esther, la señorita, como no he estado en la reunión si crees que debo saber algo... De la reunión nada a destacar, pero de Grisia sí quería comentarte: no para, es muy inquieta y movida, no se concentra y le cuesta hacer caso, aceptar los límites. Claro, yo ya lo sé, en casa también es una niña difícil, nada parece intimidarla, es nerviosa y de ir muy a la suya, sus manos van siempre por delante y a gran velocidad con gran probabilidad de romper cosas, pero es una niña adorable y muy querida. Prefiero quedar con Esther para una reunión privada... que por hoy ya he hecho bastante terapia grupal, así que me despido y me quedo un tanto compungida porque a todos nos encanta que nos digan que nuestros retoños son obedientes, disciplinados, niños que no sobresalen o que si lo hacen sea por características positivas.

Total, me perdí la reunión entera, chafé dos coches, hice un poco de terapia de grupo e intuí que mi hija este curso no va a congeniar con esta señorita, todo en menos de una hora. Fantástico.