logotipo

img_google
Oui, c'est moi
... ahogando mis penas y a mis amantes en lencería fina...
(Sólo +18. Es tu responsabilidad )
Sindicación
 
defendiendo mi virtud
Recuerdo una época en la que en los ritos de apareamiento en ciudades de provincias, pero provincias de verdad, del interior, de esas en las que se conoce todo el mundo, había una regla sagrada: NADA DE PENETRACIÓN, que luego pierdes la virginidad. Las únicas privilegiadas que se podían permitir el lujo de dejar de ser vírgenes solían tener novios mayores de 20 años, que eran sus almas gemelas y futuros padres de sus hijos, y con los que llevaban al menos tres meses de relación formal y estable. El resto nos conformábamos con magreos, primero con ropa, después por debajo de la ropa, y en contadas ocasiones sin camiseta. Uno de los motivos más disuasorios, además de la presión socio-moral, es que el mozo que te quitase tu preciado regalo correría a contárselo a sus amigotes y después tendrías una larga lista de predendientes con derecho de pernada automático. Así es que con esa educación y recién llegada a la capital de la provincia para seguir de-formándome, yo seguía defendiendo mi virtud por encima de todas las cosas.

En estas me encontré una noche con el primo de una amiga, que es una experiencia bastante recurrente en la vida de toda mujer. El primo de mi amiga debía tener unos 4 o 5 años más que yo y una mala reputación, más que dudosa, bien contrastada. Aquella noche fui elegida por el destino. Recuerdo que por entonces nos daba por cortar maillots negros de gimnasta, quemar los bordes y usarlos de camiseta, que para eso éramos grunges. Entramos toda la manada en nuestro bar de siempre y él echó un vistazo, saludó a su prima y me agarró el borde de la camiseta riéndose. ¿Pero muchacha, qué te has hecho ahí? De paso se asomó al balcón, claro. Aunque la intuición femenina no es mi fuerte y me ha hecho perder más de una oportunidad, le dije a amiga que esa noche, me parecía, su primo quería guerra.

60spuffs

A las tres horas volvemos a coincidir en nuestra discoteca de siempre (ahora, me dicen, anda de capa caída desde que la gente se ha pasado a la electrónica), uno de esos sitios donde era difícil ver a una tía con tacones y mechas rubias. La guerra, por supuesto, se declara a campo abierto. El primo ya pasa de su prima y se me acerca directamente, cuatro fases de tonteo, empieza a besarme y me propone ir a su casa. Claro, en casa ajena es más complicado defender la virtud de una, pero aún así acepté. Pasamos directamente a su habitación, me fue desnudando a medida que se iba calentando la cosa, primero la camiseta, después el sujetador. Yo me resistía a bajarme los pantalones, que era donde tenía toda mi virtud, pero al final acabé desnuda en su cama, con él encima mordiéndome los pezones mientras yo le masturbaba.
Según avanzaba la cosa, empecé a hacerle algo parecido a una felación. Por entonces lo único que se me ocurría era meterme la polla en la boca y subir y bajar un ratito, nada emocionante, la verdad. Mientras, él me hacía un dedo que me estaba poniendo de lo más cachonda, hasta que llegó la pregunta fatídica. ¿Lo has hecho alguna vez?
La verdad es que sacarse una verga de la boca para decir que no, que no lo había hecho nunca, es una incongruencia, pero una es muy sincera. Yo estaba a punto de respirar tranquilar cuando insistió. Mira, tengo condones, déjame la puntita nada más. Ah, eso sí que no, que yo había oído miles de historias en las que se empezaba con la puntita nada más y acababas sintiendo un rebotar de huevos en tus partes.
No, no, ni puntita ni hostias, que no quiero hacerlo. Mentira cochina, porque tenía una curiosidad que no podía, pero ante todo estaba mi virtud. Vale, me dijo, pues entonces voy a hacer una cubana. Ahí ya casi ni me atreví a preguntar qué era eso.
Al final, como mal menor, el primo se sentó encima de mi, se adelantó y puso su polla entre mis pechos, los estrujó hasta cubrirse el adminículo y empezó a deslizarlo frenéticamente hasta que una gota de semen me salpicó el pelo.
Salí muy contenta de su casa porque entre otras cosas había logrado defender mi virtud del ataque de un pene.

Si recuerdo bien esta historia después de tanto tiempo es porque me hizo plantearme el ridículo de muchas cosas, como, por ejemplo, ¿qué diferencia moral había entre tener un miembro en la boca o entre las piernas? O, ya que por aquel entonces yo andaba muy enamorada pero muy platónicamente, ¿cómo es que me lo pasaba tan bien con otro que no fuera el objeto de mis efluvios románticos, aunque durante el día suspirase lánguidamente por su amor? Había algo que no encjaba. Al principio pensaba que era yo. Después he descubierto que probablemente sean los demás.
 
 
Comentario:
Que buenos tiempos, eh? Me hace gracia también que a él se le ocurriese preguntar cuando ya estabas en plena felación!

"Solo la puntita.." que gran mentira: un clásico

Un beso

Eros

PD. ya te tengo lincada
 
Comentario:
Ains, que tiempos de "tocar pelillo..." A veces no resultaba tan malo ;-)

Y menos mal que crecimos, uffff

Besos Húmedos
 
Comentario:
Gemmita: pues oye, si has pasado un buen rato leyendo, me alegro. Para eso estamos.
Dosjerez: gracias por la información, saber idiomas es muy útil. Por lo que veo y me cuentan desde mi tierra, las cosas, aunque lentas, parece que cambian. A ciertas edades y en según qué ambiente, aunque esas normas te parezcan absurdas al reflexionar, tragas, hasta que decides que es una chorrada y que además te estás traicionando.
El salitre es que corrompe mucho, los de mar sois distintos para esas cosas :)
 
Comentario:
¿Una cubana?, a la que por cierto, fuera de nuestras fronteras llaman española, eso necesita ciertos atributos físicos para practicarla...

bueno, todos cambiamos, todos evolucionamos, la gente "de provincias" vamos igual de salidos que todos, y hacemos mas o menos las mismas cosas que todos los demás, las reglas sagradas estan para romperse, forman parte del "rol oficial" que en demasiadas ocasioens anda muy lejos del "rol real", pero si, si hay peña que se las traga,o quizas sea que en las provincias limítrofes como la nuestra las cosas son pelín distintas...
 
Comentario:
jajaja, me estaba meando de la risa mientras te leía!jaja. Lo has contao con una gracia k no es normal! mi vecino que está frente a mi ventana tb está snetao en el ordenador, y debe estar preguntandos eque coño estoy viendo pa estar aquí descojoná como las locas!.

Aish,..tu y tu virtud, me ha encantao!jajaja
 
Comentario:
Capaz de haber tenido luego un trauma por controlar los deseos. De todas formas ni controlar a tope ni tampoco ¡¡hala fiesta!!
 
Comentario:
Ay, hijo, es que eran otros tiempos y otro planeta. Pero se me curó pronto. Ahora no aguanto ná de ná.
 
Comentario:
La culpa siempre es de los demás. De todas formas ¡¡qué aguante tienes!!
No