Por ejemplo, si la conversación sexual acaba derivándose en lo que más nos pone de las personas… Entre las tías, si tienen que elegir lo que más les gusta de un tío, no hay duda. Los ojos o la boca. Sin olvidarnos del culo, por supuesto. Parte fundamental. Pero sexualmente hablando, las opiniones son muy variadas. Las preferencias van desde el cuello, la tripa y unos envidiables abdominales o ese culito redondito que tanto nos gusta tocar. E incluso hay algunas que admiten que lo que más les gusta de ellos es su entrepierna.
Pero si hablamos de los tíos, se podría decir que hay una opinión generalizada en cuanto a lo que más les gusta o les pone de una tía. Lo suyo es una oda a los pechos, las tetas, los senos, las domingas… una infinidad de nombres para una misma parte del cuerpo. Más grandes, más pequeñas, más tersas, más flácidas o puntiagudas. Pero todas provocan un mismo efecto en los tíos. Un calentón en cuestión de segundos.
Basta con que te pongas un escote más pronunciado de la cuenta, que la camiseta te contornee un poco las curvas de tus pechos o que provoques un movimiento o un roce, insinuando lo que hay bajo esa camisa semitransparente que llevas puesta para que todas las miradas se concentren en ellos.
Si hasta mantener una conversación a veces, puede resultar de los más complicado cuando los ojos que tienes enfrente se encuentran clavados debajo de tu cuello, llegando incluso a taladrarte.
En fin… así son los pechos, nuestros pechos. A unas nos encantan, a otras nos acomplejan pero lo que está claro es que son una buena arma para nosotras. Si hacemos un buen uso de ellos, por mal que pueda sonar, podemos conseguir todo lo que nos propongamos. Si es que ya se sabe que mueven más dos tetas que dos carretas.
La Trotona

El machismo también esta presente en el mundo animal, hay insectos que fabrican para la hembra una especie de cera que sella el orifico sexual, otros rocían de un líquido químico a la hembra para que repela a otros machos y otros, como los escarabajos y saltamontes, fabrican a su hembra un velo o burka fantasmal hecho como de hilos de araña para atemorizar. Por otro lado están los que ni se enteran como el calamar nautilus que tiene un órgano reproductor en forma de tentáculo, cuando el saco espermiótico cargado lo dispara en el agua y allí en la distancia está esperando la hembra que se abre para dejarlo pasar, no me convence a mi esta práctica mucho.
Y por último encontramos a los más románticos como los caballitos del diablo que son libélulas que se lo montan en el aire y ambos deben levantar mucho sus colas formando así un corazón. Y luego están los más íntimos como el hipopótamo, que tiene que copular dentro del agua porque sus huesos son muy frágiles y además su peso los hundiría en la tierra, asoman la cabeza fuera del agua gozando así de plena intimidad. Pero los más romanticones son los jabalís africanos, que para demostrar su afecto se besan en la boca (love is in the air….).
Para terminar basten dos conclusiones de expertos en el tema, la antropóloga y sexóloga Pilar Cristóbal señala que "Los animales hacen de todo, mejor y más que los humanos” mientras que el zoólogo Robert Wallace declara que "Cualquier cosa imaginada por nosotros es superada en alguna parte. Y hacen muchas cosas con las que nosotros ni siquiera soñamos". Ahí queda eso.
Misionero
Consciente de la imagen que la sociedad ha otorgado a las drogas en las dos últimas décadas (como diría Sabina, “lo que era un arte, mierda de pico, está empezando a degenerar), y más partidario del tulipán holandés que del triple lis católico isabelino, quiero tratar de dar a conocer lo que para mí se define como el maravilloso mundo del sexo, drogas y Guns N’ Roses.
Es obvio, y no quiero desviarme de esta visión a fin de evitar un vituperio público –otro–, que las drogas nos son beneficiosas para el cuerpo en casi ningún caso. Sin embargo, si nos referimos a la mente, la cosa cambia. No sabía muy bien como plantear esta apología del polvo-con-canuto-en-mano-y-sube-a-tope-ese-temazo así que me limitaré a dar la receta:

1. Dos de la mañana, post-concierto de... Aquí debe poner el usuario el nombre de aquella banda que verdaderamente se la ponga dura. Si por algún motivo (no se aceptará como excusa el abuso de estupefacientes) no viniera nada a la mente, “We won’t get fooled again”, The Who, “Bad to the Bone” de Backyard Babies o “Strange Kind Of Woman” de Deep Purple, podrían ser de gran ayuda.
2. Dispóngase de drogas sin mesura... de los tipos no hablo para no suscitar controversia. La imaginación debe seguir su curso y es aquí donde cada uno debe elegir si every little thing is gonna be all right o si, como diría Siniestro Total, es más partidario del “Todo por la Napia”.
3. Lo ideal es que antes de terminar de fumarse el primer petardo la cosa ya esté en marcha. Entre las diferentes posturas que puede darse (ilimitadas realmente) yo recomiendo que ella se coloque (en todos los sentidos) a cuatro patas y el detrás. Es la manera más sencilla de poder fumarse un buen porro sin dejar de follar.
En resumen (y en colaboración con el Ministerio de Sanidad y Consumo y el Plan Nacional sobre Drogas), el mensaje de este post podría ser “Di NO a las drogas... a no ser que te las ofrezca tu pareja con una botella de champagne en una mano y el Appetite for Destruction en la otra”.
The BuzzCock
Ellos que "supuestamente" están deseando que te acerques..., si lo haces, si te acercas... van y se asustan. Si, si, así tal cual.
Radar. Fichas objetivo. Chico majo a la vista. Miraditas. Te acercas, tonteas, juegas y le dejas caer más directa que indirectamente que estás 100% receptiva a cariñitos varios... Y se asustan los pobrecitos...
Les saltan todas la alarmas. Juass, ¡qué lanzada! Juass, ¡qué cañera! Juass ¡me ha dejado roto! Juass y ahora, ¿qué le digo? Y así podemos estar toda la noche... O terminas tú también la faena y le besas pa que quite ya la cara de imbécil que se le queda o te vas a tu casa frustradísima pensando ¿qué es lo que quieren? ¿Una chica sosa, ñoña, que no sepa conjugar un verbo, no haya leído un libro en su vida y que les espere en su casa haciendo punto hasta que ellos lleguen con su caballo blanco cual príncipe de Bekelar con capa y todo?

Indignadísima estoy. Y es que está el mercado fatal chicas. El porcentaje de gays crece a pasos agigantados, no sabía yo que había tanta peña escondida en los armarios..., otro alto porcentaje ya están emparejadísimos, otro no interesa porque su talla de cerebro es bastante cortita y para nada "admirable" o atrayente. Otros traen mil ex en los bolsillos, otros son expertos en contar cuentos [y ya nos sabemos el final de todos...], otros follan de pena y otros buscan una segunda madre-chacha que les tenga la casita reluciente...
En fin. No entiendo nada.
Supongo que mis días y mis noches serán así hasta que encuentre a un tio que sea todavía más cañero que yo y consiga dejarme con la boca abierta. Supongo que los que se asustan no convienen... Supongo que el hombre de mi vida anda por ahí harto de insípidas, esperando que llegue Aliena a darle unos azotitos :)
Aliena
KissX!
El primer día mi cita era a las 18.15 h, nerviosa, no sé por qué motivo, le pregunté a mis compañeros que qué ropa se suponía que me tenía que poner, que yo pasaba de ‘despelotarme’, en el fondo soy vergonzosa, así que decidí ponerme un vestidito palabra de honor, que dejaba al descubierto mi espalda, justo para que los profesionales hicieran su trabajo. Cuando entré a la clínica lo primero que vi fue a un chico vestido de blanco, con cara de tímido, con muy buen cuerpo, pelo alborotado, y un poquito de barba, me gustó. Me presenté y de repente apareció mi fisioterapeuta, otro joven, vestido de azul, con cara de pillo, más bajito, y con una sonrisa de oreja a oreja, también me gustó.

Una vez en la habitación me tumbé y mi corazón iba a mil por hora, no entiendo el motivo, creo que sus edades, diría que eran de la misma que la mía o incluso más pequeños, me intimidó un poco. “Relájate, no estás relajada, relájate…” joder era imposible. Y de repente unas manos acariciando fuertemente mi cuello, mi espalda, me dijo: “estás muy callada, yo quiero una mujer como tú”, le dije: “tengo mucho genio, yo no soy callada”, soltó una carcajada, le gustó mi respuesta.
Tras esa pequeña conversación se sucedieron unos roces casuales, en piernas, cara, muslos, yo estaba flipando, y me estaba poniendo muy caliente, tenía a dos tíos, a cuatro manos tocando mi cuerpo, y yo intentaba que mi voz no sonara temblona o por lo menos que no sonara llena de placer. Acabó la sesión, y yo a la ducha.
Al segundo día las bromas y roces del ‘profesional’, que no lo era tanto, iban a más, aunque creo que en su justa medida, excepto cuando su mano se posó en mi culo... la piel de gallina. El becario parecía que le iban bien sus practicas, como tocaba el nene… y yo con los ojos cerrados teniendo la mejor fantasía de mi vida... y esperando a que se cumpliera...
Me quedan solo cuatro sesiones y este calor veraniego me está matando, no quiero sus números de teléfono, no quiero que me rocen más, no quiero que me hagan más masajes quiero que me desnuden en esa camilla y que me hagan los mejores masajes que han hecho en sus vidas, quiero que me hagan la paciente del mes... quiero....
Mis amigas dicen que tenga cuidado, pero quién se puede resistir a una situación así??? A puntito no, lo siento. Ya os contaré como terminan mis cervicales...solo espero que acaben contra la camilla del hospital y rendidas a las manos y cuerpos de los 'no profesionales'.
A puntito
La excursión a Halong Bay comenzó saliendo desde Hanoi en minibús con otros guiris. Pronto mi marido y yo hablamos con el grupo con el cual íbamos a pasar 3 días dentro de un barco. Había una pareja de holandeses, una chica francesa que viajaba con un vietnamita, unos hermanos ingleses y un bombón londinense que cuando se quitó la camiseta en el barco por poco no me tienen que hacer el boca a boca… Desde el primer momento todos congeniamos con todos y pronto la maravilla de ir viendo 3.000 islas de formas mágicas nos iba haciéndonos sentir más libres, más contentos y más felices.

Después de cenar la primera noche nos subimos mojados después de un refrescante baño a la terraza del barco y vimos el atardecer entre risas y las primeras copas… No sé si era el alcohol o la belleza del lugar pero una magia extraña se iba apoderando de nosotros y ninguno quería irse a dormir. Alguien propuso un juego, y yo en mi pésimo inglés dije de broma “streappocker” y nadie dijo que no…
Al poco de jugar yo ya me encontraba junto con otras dos chicas, con tan solo las braguitas. De nuevo volví a perder y me las tuve que quitar sin importarme nada ni nadie. Al quedarme desnuda sentí como una oleada de placer se apoderaba de mis huesos y desde la terraza del barco me lancé 6m al agua…
Me hundí profundamente y cuando salí a respirar noté que otra persona se había tirado cerca de mí. Lo siguiente que sentí fue que unas manos firmes me cogían por detrás. Era Benjamin, el chico de Londres que viajaba solo, el del cuerpo y la cara escultural… Sin mediar palabra me cogió la cintura y me apretó contra él llevándome a la escalera del barco. Dejó que me agarrara en ella y me empezó a tocar las tetas de una forma en la que mi cuerpo sólo podía desear más. Me penetró por detrás sin articular sonido alguno y nos fundimos en un sin fin de movimientos rítmicos con medio cuerpo dentro del agua. El placer que ambos sentíamos no era comparable con nada parecido. Era como si de repente el mundo fuera diferente y no nos importara nada, como si estuviéramos drogados y nos dejáramos llevar por la más perversa de las atracciones. Yo me corrí en poco tiempo en un orgasmo largo e intenso. Y en cuanto él me oyó, la sacó de dentro de mí y se fue sobre mi espalda mojada… Arriba, en la terraza del barco se oían risas y otras personas que también se lanzaban al agua.
Nos quedamos unos segundos atónitos y nos deslizamos en el mar. Mientras Benjamin buceaba, subí por las escaleras del barco hasta la terraza donde se encontraba el resto del grupo. Muchos estaban dormidos desnudos con una gran sonrisa en el rostro. Uno de ellos era mi marido que yacía abrazado a dos mujeres. Una la jovencita francesa y otra la guía vietnamita. Creo que los tres tuvieron un momento también mágico, como el mío. Era maravilloso ver, que todos habíamos gozado.
Me metí en mi camarote y al rato llegó mi marido. Nos abrazamos con todo el deseo que nos tenemos e hicimos el amor como si jamás antes lo hubiéramos hecho. Dormimos toda la noche pegados.
Al día siguiente todos nos despertamos con una fuerte resaca. Creo que todos pensamos que nos habían echado alguna pócima rara en las bebidas, aunque nadie fue capaz de sacar el tema y el resto de los días todos actuamos como si nada hubiese pasado. Eso sí, la segunda noche en el barco ninguno pidió copa.
Mia
Este pensamiento me asaltó por sorpresa cual bandolero de sierra morena cuando estaba sumergido en mis pensamientos en el metro, sí queridos lectores, a pesar de mi evidente éxito literario todavía no me da para el Ferrari. El caso es que estando yo bajo las entrañas de la ciudad se subió al tren una adolescente semidesnuda acompañada de un descerebrado producto de la LOGSE aspirante a macarra de segunda. Mientras el descerebrado hablaba a volumen brutal mostrando al mundo con orgullo su dificultad para conjugar verbos, la adolescente de vestimenta fulanesca y tacones imposibles sólo reía y daba grititos insoportables, seguramente su desentrenado cerebro le decía "tienes un buen culo...no te hace falta hablar"
Los sorprendidos viajeros observaban a la extraña pareja con indignación y los miembros masculinos más jóvenes del vagón miraban a la chica como diciendo "Como te pille te hago un túnel que ni Gallardón" pero el descerebrado la sometía a un marcaje más duro que el del más experimentado defensa central italiano, yo mientras tanto pensaba que si fueran mis hijos ya les habría administrado un buen sopapo a cada uno.
Ahora todo se hace deprisa, ahora para provocar hay que vestirse con ropa tres tallas menor y enseñar cuanta más carne mejor, estamos convirtiendo el polvo en una mera transacción de fluidos ¿Donde está el arte de la seducción? En mis innumerables escarceos (no son tantos...pero dejadme fardar un poquito, al fin y al cabo soy un tío) he conocido a mujeres bien tapadas manejar la seducción con maestría y otras que por falta de recursos no les quedaba otra cosa que enseñar el género para conseguir su objetivo.
Queridas mías, desde que el mundo es mundo habéis tenido la sartén por el mango en esto de sexo, no hace falta que os arriesguéis a pillar una pulmonía por falta de ropa, sólo echarle un poquito de arte al asunto.
Mr. Catenaccio
...maldita sea, que entre los maromos embadurnados en aceite, los ositos, los rapados, las camisas de leñador y culos embutidos en cuero, estaban ellas. Las lesbianas. Bolleras. Tortilleras. El morbo personificado. Y yo no soy de piedra, y soy hetero, y mi camisa de flores temblaba sobre mis hombros viendo a semejantes seres angelicales desplegando todo su amor y cariño por doquier. Aquí y acullá, dos mujeres hermosas dándose besitos y arrumacos (porque se vuelven incluso más bonitas cuando dejan que sus bocas de labios pintados se acerquen y se estrellen contra la lengua de la de enfrente). Dos. Mujeres. Con poca ropa. Y yo allí, con mi botella medio vacía y mi camisa de flores. Con mi compi de penurias a mi diestra y un mundo multicolor rodeándonos. Atrapados. Empequeñecidos.
Mira que lo hemos visto casi todo, que es el quinto año que lo doy todo en Chueca, pero claro, éste es el año de las lesbianas (y yo que me creía que el término gay englobaba también a las lesbianas… qué incultura la mía), y para eso nadie está preparado. Nadie como yo, vamos, que entiende que no hay nada más bonito en este mundo que el cuerpo de una mujer, como para encima asistir a tan soñado espectáculo. Llamadme lo que queráis, machista, inmaduro, pajillero, integrante de la peor American Pie... me la suda, yo sólo digo lo que hay, y creo que no soy el único al que le pone sobre manera el rollo bollo.
Así pues, ¡qué orgulloso estoy de ser hetero y así poder disfrutar plenamente de tan estimulante escena! Lo malo es que la escena, en la noche del sábado del Orgullo Gay, se convierta en secuencia, y la secuencia en película, y tú sólo seas espectador, palomitas y butaca, cuando lo que sueñas en ese momento es en ser el director de la mejor peli que se ha hecho nunca.
Que nos quiten lo bailao, que estuvimos allí, nos emborrachamos como los rusos en semifinales, y disfrutamos del lesbianismo desatado, que siempre es bonito de ver... y de imaginar. ¿O es que a vosotros, heteros cerrados, no os pone el tema, y a vosotras nunca se os pasado por la cabeza probar de vuestra propia morfología? Probad, coño, probad, que mientras nos dejéis mirar...
Sesión Golfa
Me han regalado unas bolas chinas, que yo pensaba que servían para masturbarse, y no, según me han contado, lo que hacen es endurecer los músculos de la vagina y eso mejora la calidad de las prácticas sexuales.

Vienen de a dos, o sea, cuatro en una caja. Las mías, que también me han dicho que son las mejores que hay en el mercado, son rosas y azules. Dentro de cada bola hay otra más pequeña que es la que pesa y se mueve, y la responsable de que cuando te las metes, los músculos en cuestión quieran atraparlas para frenar así (o no) el desplazamiento de las bolas que provoca tu propio movimiento. Cojo, suelto, cojo, suelto… algo así. Las azules pesan más que las rosas para que puedan combinarse: hoy me pongo dos ligeras, hoy dos pesadas, hoy una pesada y una ligera… qué cosas… al final son como las pesas del gimnasio y los discos esos que puedes cambiar para añadir o quitar kilos (se nota que hago ejercicio). El caso es que ahí estaban, con el envoltorio puesto, y me dicho: ‘por qué no corroborar la teoría con la práctica en este preciso momento’. Así que les he dado un aire y he hecho una intentona, y la experiencia ha sido similar a la del primer tampax: un desastre. Definitivamente, voy a pedir ayuda, jajajja…
Lo que no sé, lo que no entiendo… por lo que me pregunto es por el beneficio exacto que puede aportarnos a las féminas tener desarrollados los músculos de la vagina. Y me lo preguntó no porque me niegue a ello, nada que ver, todo lo contrario, me pueden la ansiedad y las ganas de pasárlo mejor. ¿Será que ese ‘cojo, suelto, cojo, suelto…’ aplicado al pene les excite un huevo y en consecuencia su verga se ponga más dura y erecta? Y claro, eso repercute directamente en nosotras. ¿O tendrá que ver con nuestra propia anatomía y con que semejante ejercicio favorece la explosión del orgasmo? Bueno, como no me he leído las instrucciones, no he consultado ‘google’, no he puesto nada en práctica y aquí y ahora la cabeza no me da para más, igual hay por ahí algún o alguna iluminad@, intuitiv@ o experimentad@ que pueda ilustrarme gratuitamente.
Lo mejor que tienen estos cacharitos es que puedes ponértelos y quitártelos donde sea, siempre que tengas un baño cerca, claro, y hacer tus ejercicios diarios mientras trabajas, por ejemplo.. jajjaa.
Miss Climax
He encontrado la horma de mi zapato. Yo, que siempre fui ‘Mr. Freezer’ estoy cachondo como una burra por culpa de otro témpano de hielo. ¿De qué va? ¿Por qué me hace esto a mi? ¿Por qué me pone tanto que me lo haga?... Ahh, si esto fuera racional igual no existía ni este blog, así que vale de hacerse preguntas, entremos en acción.
Bueno, hablamos y hablamos, volvemos a hablar, los dos nos buscamos por el Messenger da igual la hora, nos contamos los días, las noches, las horas de trabajo, de ocio… nos contamos todo, sabe más de mi que yo mismo… y nos insultamos, eso mogollón. Nos servimos de la ventanita para ponernos a pelar, los dos jugamos a ser ‘House’ del amor, a decirnos de pc a pc las cosas que pensamos del otro… nadie se puede ofender, es un juego que los dos potenciamos… si te jode, cierra la ventana y punto!!Ahora llega la hora de quedar, de vernos las caras, de ver si lo que hemos vendido es cierto y ahora empiezan las largas… y más largas… largas todas. Y me pone también.
Vale, es verano y hace mucho calor, por la calle se ve mucha carne y en las piscinas mucho sobeteo… pero es que me pone mucho. Quizás hoy se produzca el encuentro, ‘maybe tomorrow’, no es este el mejor fin de semana del mundo pero el que viene tampoco y yo ya no puedo más… no sé si plantarle un beso y nada más o hacerme el tímido, no sé si me quedaré con la versión virtual y la real será otra decepción, en fin, vivan las incertidumbres!!
Agrosex
Yo soy de los que se casan. Esto quiere decir que algún día (así, en indefinido) me gustaría ir al altar o al juzgado, vestido de esmoquin y que mis amigos y familiares se dediquen a guerrear con arroz conmigo y mi pareja como principales objetivos. Lo que nunca me podía imaginar es que la pedida para tal acontecimiento ocurriese en la cama.

Soy consciente de la cantidad de barbaridades que se pueden decir en el momento justo del orgasmo: desde el inconveniente "te quiero" de un hombre casado a su becaria dieciocho años más joven, hasta el provocativo "me corro, puta" del que parecía un joven tímido a su nueva y pijilla conquista. Con lo bien que se folla con la boca cerrada (por lo menos para que no se te llene de sustancias extrañas).
El caso es que estaba yo feliz, disfrutando de una noche de sexo fantástica, cuando de improviso se me invita a cerrar los ojos. Genial, pienso yo, me encantan los juegos y las sorpresas. De hecho, frecuentemente el que las provoca soy yo, así que no está mal ponerse en el lugar de la cobaya. Y ahí estaba yo, desnudo, empalmado y con las pulsaciones a mil por hora, esperando sentir el frío contacto de un hielo, la pringosa sensación del sirope de chocolate o los ruidos propios de la colocación de un disfraz erótico.
Pero lo cierto es que, de repente, lo que sentí fueron cosquillas en mi miembro. Son muchas las opciones disponibles en condones: estriados, fosforescentes, con muñequitos en la punta y, los más habituales, de sabores. Francamente, yo no estaba preparado para aquello.
Cuando abrí los ojos, mi polla no estaba cubierta, si no decorada con un anillo de caramelos. Y mi pareja, sonriendo de oreja a oreja, me pregunta:
- ¿Quieres casarte conmigo?
Loco_motoro
Dos figuras, recortadas en la pared a la tenue luz que el ventanal filtraba, celoso de no desvelarnos el uno al otro, en acompasado movimiento, mecidas por la confianza del pleno conocimiento de nuestros, hasta ahora, extraños cuerpos, dibujaban en mi mente escenas desconocidas antes.

Mientras me tomaba con contenida pasión podía sentir su cuerpo tenso y acalorado, sentir sus tersos brazos sujetándome con firmeza mientras sus manos descubrían mi cuerpo pareciendo asustarse a cada centímetro ganado, como si una hazaña le supusiera el ganarme un poco más. Entonces, sin necesidad de aviso previo, y con actitud decidida, rodeo mi cintura con sus brazos, deslizando las manos hasta posarlas en mis hombros, no dejando rincón alguno sin acariciar hasta alcanzarlos.
Con un movimiento seco, que por un instante me arrebató el aliento, tiro de mí hasta que su torso se enfrentó a mi espalda. Pude sentir su respiración sobre mi cuello y un suave calor descendió desde mi oído… por el cuello y hasta mi hombro, para culminar con el calor de sus labios posado durante un instante casi eterno sobre el mismo. La escena que mis pensamientos, ocultos tras mis párpados entornados, dibujaban en mi interior, hacía que mis músculos, mi piel… mi cuerpo ardiera como nunca antes lo habían hecho.
Sus manos, temerosas, casi temblorosas, acariciaban con ternura mis brazos mientras él continuaba balanceando su cuerpo asido al mío. No podíamos despegarnos, era como si cada aliento arrebatado él uno al otro provocara que nuestros cuerpos se fundieran un poco más hasta hacerse uno. Mi cuello echado hacía atrás, dibujando una curva de líneas imposibles encajaba en medida perfecta con el suyo, vuelto hacia mí en busca de mis labios.
Fue justo en ese instante. Una gota. Como si de la más intensa lluvia se pudiera extraer su esencia hasta concentrarla en una perfecta envoltura y depositarla en el lugar exacto en el que dar vida y sentido a la misma… del mismo modo aquella gota de sudor cayó sobre mi cuello. Un escalofrío recorrió como un latigazo mi espalda. He de reconocer que no estaba preparada.
El placer del movimiento que dentro de mi descubría cada rincón de mi ser halló en ese instante la puerta hacía lo desconocido de mi alma. El frío fruto del calor de nuestros cuerpos no aguardó más que un segundo a que lo aceptara y comenzó un lento y sensual descenso desde mi cuello, cruzando hasta el contrario de mi espalda, y dejándose caer hasta alcanzar lo más bajo de mi cintura.
Mis muslos se estremecieron como nunca antes lo habían hecho. Su aliento sobre mi cuello, mi exhalación temblorosa y el calor de él dentro mí hicieron que por momento… por instante… dentro mi se produjese un todo que no alcanzo a describir…
No puedo sino estremecerme cada vez que aquella escena se adueña de mi mente. Sin darme cuenta vuelvo a entornar los párpados mientras humedezco mis labios con una lentitud casi obscena… daría lo que fuera porque aquella luna cómplice de mi placer, volviera a dibujarme en la pared.
[Invitado]
By… jg#7

David Levy, un investigador británico experto en inteligencia artificial, opina que los robots no sólo serán capaces de despertar nuestros bajos instintos, sino que además, serán tan buenos en el sexo que los preferiremos a los humanos...
Esto... sinceramente, ¡asusta un poco! Y podemos pensar, vale, si, bueno... los científicos siempre han sido un poco flipados, y esto de los robots está muy bien pero ¿que los prefiramos a un cuerpo humano? Por lo visto, una empresa alemana está dispuesta a darles la razón, con una máquina que han presentado en Holanda hace un par de semanas. El robot se llama Andy y promete no dejar a nadie "insatisfecho" :)
Su creador Levy, está convencido de que sus maquinitas nos enseñarán prácticas sexuales que ni hemos imaginado. Además será como el Kamasutra, se le podrán programar centenares de posturas y todo será ajustable, desde la profundida de la vagina y el tamaño del pene hasta el olor corporal y la temperatura...¡tela!
Pero mientras esperamos ansiosos a que Andy nos solucione todas las penas, ya podemos disfrutar de auténticos juguetitos eróticos 2.0, como consoladores que se mueven al ritmo de la música que reproduces en tu iPod o que se accionan con una llamada de móvil o un sms, jejeje. Me encanta!!!
Sexoadictos, la tecnología hará estragos en nuestra vida sexual... ¡id abriendo la mente y las piernas!
KissX
Aliena.
El próximo vídeo es real como la vida misma, chicas lo que aguantamos... vale no todos los tíos sois así, pero reconocer que un poquito sí...
Pues con esto y un bizcocho... espero que vuestro veranito esté siendo productivo, sexualmente hablando claro...
Algunos de mis amigos se llevan las manos a la cabeza cuando les digo que, por mi parte, confío plenamente en lo que mis amantes me dicen. Si llego a la cama y ella me suelta “no te preocupes por el condón…”, no tengo motivos para desconfiar.

Yo personalmente odio el instrumento profiláctico en cuestión, ya que a parte del consabido “no es lo mismo”, no encuentro nunca el momento adecuado para detener el tren y ponerme el chubasquero. Por eso, cualquier otra opción me parece loable (incluso la del bisturí, aunque a mi edad, claro, aún mantengo la esperanza de repoblar el mundo).
Sin embargo, uno de mis amigos introdujo el otro día una variable en la que no había pensado. ¿Es posible que un tío se cohíba sexualmente ante una mujer que le pide sexo sin protección? La idea inmediata, según mi colega, es… “si no tiene pareja, y usa anticonceptivos es porque se pasa el día follando”. Reconozco que a mi esa perspectiva me parece gloriosa, pero también entiendo que aflores inmediatamente dos pensamientos, a saber: 1) estaré a la altura de una mujer que probablemente lleve 10 veces más horas de vuelo que yo; y 2) serán los tíos que antes que yo han pasado por aquí tan celosos como yo de la propia higiene.
Sólo puedo decir una cosa ante tal argumento… si tengo que pensar tanto para echar un polvo es muy posible que se me quiten las ganas. Con todo, me gustaría abrir ese debate entre el público masculino.
¿Puede llegar a asustar sexualmente una mujer que en la primera noche te pide entrar a matar sin la más mínima protección?
The BuzzCock