¡Qué viva el buen piropo español!
‘¡Spain is different!’ Vaya que si lo es, porque a mi lo de ‘What a pretty girl!!’ me suena a todo menos a un buen piropo, esos que las mujeres -da igual tamaño o condición- llevan aguantado desde que las obras son obras y ellas pasan por al lado.
Por eso, y para el deleite de los señores que circulan por este blog hemos preparado una recopilación de los mejores piropos, muchos de ellos especialmente groseros (advertencia). Elijan su favorito y no duden en dejar el último o el más burro que les hayan proferido. Ahí van:

1. Me gustaría que fueses un pollo para meterte el palo por el culo y hacerte sudar.
2. Morena!!! Que necesitas señalización, que con tantas curvas, uno se mata.
3. Si estás así de verde, cómo estarás de madura.
4. Tanta carne y yo en cuaresma.
5. Ay qué curvas! Y yo sin frenos!
6. Dime quien es tu ginecólogo, para chuparle el dedo.
7. Mooozaa! Tienes dos ojos como dos sartenes, cuando te los miro se me fríen los huevos!
8. Para estar tan gorda no sudas mucho.
9. Niña... estás más apretadita que los tornillos de un submarino.
10. Quién fuese bizco para verte dos veces!
11. María, tienes unos ojos que, que,...que te comería todo el coño!
12. Nena, con menos culo también se caga!
13. Niña!! Si tu culo fuera tostada, tendríamos que untarte mantequilla con un remo.
14. Si fueras barco pirata te comería el tesoro que tienes entre las patas.
15. Señora!, le cambio la hija por un piano y así tocamos los dos..
16. Sería capaz de follarme a tu perro para entrar en tu familia.
17. Estás tan buena que te haría un traje de saliva.
18. Con ese culo, te invito a cagar en mi casa.
19. Si me caigo ya se donde agarrarme.
20. Preciosa! Con esa mirada tan dulce me dan ganas de chuparte un...ojo!
21. Mozaa!! Si tu culo fuera un banco te la metería a plazo fijo.
22. Eso son carnes, y no las que hecha mi madre al cocido!!
23. Eres más enrollada que las pelotitas de mis pinreles.
24. Estás tan buena que te comería con ropa y todo, aunque me pegara un mes cagando trapos.
25. Eso sí es un culo y no lo que quita mi madre a los tomates!!!
26. No te lo vas a creer, pero yo hace 30 segundos era maricón.
27. Con un culo tan bonito tienes que cagar bombones.
28. Te comería y me cosería el culo para no cagarte.
29. Guapa!! Que meas colonia!!
30. Si tú fueras mi madre, mi padre dormía en la escalera.
31. Te la metería entera hasta que me la mordiera el niño!
32. Guapa, te voy a dar raboterapia.
33. Tienes un polvo que no te lo quita ni el "Centella".
34. No tengo pelos en la lengua porque tú no quieres!!!
35. Bueno, qué?...digo alguna tontería o me la chupas aquí mismo?
36. Los que se pajean pensando en tí palman de sobredosis.
37. Dime cómo te llamas y te pido para los Reyes!
AGROSEX
Por eso, y para el deleite de los señores que circulan por este blog hemos preparado una recopilación de los mejores piropos, muchos de ellos especialmente groseros (advertencia). Elijan su favorito y no duden en dejar el último o el más burro que les hayan proferido. Ahí van:

1. Me gustaría que fueses un pollo para meterte el palo por el culo y hacerte sudar.
2. Morena!!! Que necesitas señalización, que con tantas curvas, uno se mata.
3. Si estás así de verde, cómo estarás de madura.
4. Tanta carne y yo en cuaresma.
5. Ay qué curvas! Y yo sin frenos!
6. Dime quien es tu ginecólogo, para chuparle el dedo.
7. Mooozaa! Tienes dos ojos como dos sartenes, cuando te los miro se me fríen los huevos!
8. Para estar tan gorda no sudas mucho.
9. Niña... estás más apretadita que los tornillos de un submarino.
10. Quién fuese bizco para verte dos veces!
11. María, tienes unos ojos que, que,...que te comería todo el coño!
12. Nena, con menos culo también se caga!
13. Niña!! Si tu culo fuera tostada, tendríamos que untarte mantequilla con un remo.
14. Si fueras barco pirata te comería el tesoro que tienes entre las patas.
15. Señora!, le cambio la hija por un piano y así tocamos los dos..
16. Sería capaz de follarme a tu perro para entrar en tu familia.
17. Estás tan buena que te haría un traje de saliva.
18. Con ese culo, te invito a cagar en mi casa.
19. Si me caigo ya se donde agarrarme.
20. Preciosa! Con esa mirada tan dulce me dan ganas de chuparte un...ojo!
21. Mozaa!! Si tu culo fuera un banco te la metería a plazo fijo.
22. Eso son carnes, y no las que hecha mi madre al cocido!!
23. Eres más enrollada que las pelotitas de mis pinreles.
24. Estás tan buena que te comería con ropa y todo, aunque me pegara un mes cagando trapos.
25. Eso sí es un culo y no lo que quita mi madre a los tomates!!!
26. No te lo vas a creer, pero yo hace 30 segundos era maricón.
27. Con un culo tan bonito tienes que cagar bombones.
28. Te comería y me cosería el culo para no cagarte.
29. Guapa!! Que meas colonia!!
30. Si tú fueras mi madre, mi padre dormía en la escalera.
31. Te la metería entera hasta que me la mordiera el niño!
32. Guapa, te voy a dar raboterapia.
33. Tienes un polvo que no te lo quita ni el "Centella".
34. No tengo pelos en la lengua porque tú no quieres!!!
35. Bueno, qué?...digo alguna tontería o me la chupas aquí mismo?
36. Los que se pajean pensando en tí palman de sobredosis.
37. Dime cómo te llamas y te pido para los Reyes!
AGROSEX
Hospital: Unidad de "malfollados"
Bienvenidos a la consulta del Doctor Catenaccio, soy como el Doctor House pero sin cojera, sin ojos azules y sin tener ni puñetera idea de medicina.
¿Está usted irritable? ¿Se encuentra cansado/a? ¿Nada le ilusiona? ¿Opina que todos los miembros del sexo opuesto son una panda de capullos? ¿Todos los comentarios que hacen le parecen machistas o feministas? ¿Está más salido/a que un cuartel de milicios?
Si usted responde a estos síntomas… tranquilícese, no tiene lupus, pero tiene una enfermedad mucho más común…la malfolladitis, o como se dice vulgarmente, está mal follado o mal follada.
Estimados lectores, la cura para esta enfermedad es muy sencilla…o muy compleja depende de cómo se mire, en primer lugar tienen ustedes que tomar en dosis periódicas un par de cucharadas soperas de “jarabe de revolcón”, es recomendable que esto se complemente con inyecciones de “polvazox 500 mg” algunos expertos aseguran que el tamaño de la jeringuilla es fundamental a la hora de aplicar el medicamento, otros dice que la gracia está en el estilo al la hora de inyectarlo, yo opino que a gusto del consumidor.
Advertimos que “polvazox 500 mg” puede ser un medicamento demasiado fuerte para organismos sensibles, por ello aconsejamos que al paciente se le prepare con una buena dosis de “oralix gustux 650 mg” incluso para ciertos casos se puede sustituir una dosis de “polvazox” por una de “oralix gustux” pero tampoco conviene abusar. Para casos de extrema emergencia se puede tomar una dosis de “rapidinix 250 mg” por si los síntomas te pillan en el asiento trasero del coche o en algún baño público, repito, sólo en caso de extrema emergencia.
Normalmente, esta enfermedad se manifiesta de diferente manera en ambos sexos. El hombre sufre una variante curiosa de la “malfolladitis” se llama “malfolladitis aguda” también conocida como “nofolladitis”, es decir, el paciente no está mal follado, está “no follado” y durante un largo periodo de tiempo en la mayor parte de los casos. El principal síntoma de esta enfermedad es que el afectado comienza a practicar el “sexo ibérico” En otras palabras, se va al bar con los colegas y dice frases del tipo “me cepillé a las 30 y las dejé satisfechas a todas” cuando en realidad no se ha comido una rosca.
Por otro lado, la mujer sufre de “malfolladitis nollegux” está variante se caracteriza porque la enferma no llega al orgasmo, esto es debido a que no se aplican los remedios como es debido y se pretende que la medicina haga efecto mucho antes de lo que debe…ante este problema, sólo hay que tomarse las cosas con calma y seguir al pie de la letra las instrucciones de los medicamentos que les recetamos. Por cierto chicas afectadas por la “malfolladitis”, Hollywood os ha hecho mucho daño, el orgasmo es perfectamente posible con alguien que no sea el Richard Gere de Pretty Woman, de todas formas muy pocas de vosotras se acercan a Julia Roberts…así que no pidáis peras al olmo.
En resumen, para quitaros esa cara de vinagre y esa actitud de “odio al mundo que me rodea” lo mejor es que os deis un homenaje en forma de polvazo histórico, el mundo sería mucho mejor si se echaran más y mejores polvos.
Mr. Catenaccio
¿Está usted irritable? ¿Se encuentra cansado/a? ¿Nada le ilusiona? ¿Opina que todos los miembros del sexo opuesto son una panda de capullos? ¿Todos los comentarios que hacen le parecen machistas o feministas? ¿Está más salido/a que un cuartel de milicios?
Si usted responde a estos síntomas… tranquilícese, no tiene lupus, pero tiene una enfermedad mucho más común…la malfolladitis, o como se dice vulgarmente, está mal follado o mal follada.
Estimados lectores, la cura para esta enfermedad es muy sencilla…o muy compleja depende de cómo se mire, en primer lugar tienen ustedes que tomar en dosis periódicas un par de cucharadas soperas de “jarabe de revolcón”, es recomendable que esto se complemente con inyecciones de “polvazox 500 mg” algunos expertos aseguran que el tamaño de la jeringuilla es fundamental a la hora de aplicar el medicamento, otros dice que la gracia está en el estilo al la hora de inyectarlo, yo opino que a gusto del consumidor.
Advertimos que “polvazox 500 mg” puede ser un medicamento demasiado fuerte para organismos sensibles, por ello aconsejamos que al paciente se le prepare con una buena dosis de “oralix gustux 650 mg” incluso para ciertos casos se puede sustituir una dosis de “polvazox” por una de “oralix gustux” pero tampoco conviene abusar. Para casos de extrema emergencia se puede tomar una dosis de “rapidinix 250 mg” por si los síntomas te pillan en el asiento trasero del coche o en algún baño público, repito, sólo en caso de extrema emergencia.
Normalmente, esta enfermedad se manifiesta de diferente manera en ambos sexos. El hombre sufre una variante curiosa de la “malfolladitis” se llama “malfolladitis aguda” también conocida como “nofolladitis”, es decir, el paciente no está mal follado, está “no follado” y durante un largo periodo de tiempo en la mayor parte de los casos. El principal síntoma de esta enfermedad es que el afectado comienza a practicar el “sexo ibérico” En otras palabras, se va al bar con los colegas y dice frases del tipo “me cepillé a las 30 y las dejé satisfechas a todas” cuando en realidad no se ha comido una rosca.
Por otro lado, la mujer sufre de “malfolladitis nollegux” está variante se caracteriza porque la enferma no llega al orgasmo, esto es debido a que no se aplican los remedios como es debido y se pretende que la medicina haga efecto mucho antes de lo que debe…ante este problema, sólo hay que tomarse las cosas con calma y seguir al pie de la letra las instrucciones de los medicamentos que les recetamos. Por cierto chicas afectadas por la “malfolladitis”, Hollywood os ha hecho mucho daño, el orgasmo es perfectamente posible con alguien que no sea el Richard Gere de Pretty Woman, de todas formas muy pocas de vosotras se acercan a Julia Roberts…así que no pidáis peras al olmo.
En resumen, para quitaros esa cara de vinagre y esa actitud de “odio al mundo que me rodea” lo mejor es que os deis un homenaje en forma de polvazo histórico, el mundo sería mucho mejor si se echaran más y mejores polvos.
Mr. Catenaccio
Masturbación entre 8
Cierto es que las mujeres no hablan de la masturbación como algo natural que practiquen, o si lo hacen normalmente tampoco es que cuenten con pelos y señales el cómo se estimulan. Es decir, cómo se tocan a sí mismas, en qué piensan cuando se acarician o si cogen lo primero que encuentran para conseguir un buen orgasmo. Y ya ni hablar de reconocer que en el cajón de la mesilla de noche tienen algún vibrador con forma fálica… Lo normal (que no lo lógico) es que esos temas se omitan, aunque sabemos de sobra que ellas también se masturban.
Sin embargo los hombres detallan cuándo, cómo, dónde y con quién…
Cuando tenía 14 años me contaron que no es algo anormal que los chicos se masturben en compañía y en realidad eso no es lo que me resultó abominable sino que echaban carreras de para ver ¡quién se corría antes!!!
Las habitaciones en el internado eran para compartir entre 8 y por lo visto frecuentemente hacían este tipo de carreras. Los rumores del más rápido se extendían de habitación en habitación y lo que no me quería imaginar (ni quiero) es cómo terminaban las sábanas de una semana a otra...
No es que esté de acuerdo con los tabúes que tenemos las mujeres sobre la masturbación, ya que es algo de lo más natural del mundo y recomendado, pero a día de hoy (sin tener los 14 años de cuando me enteré de esta masturbación entre 8) sigo pensando que una cosa es reconocer que te masturbas y otra... ¡Que eches competiciones!
Masturbarse es la mejor forma que hay de conocerse, de saber qué es lo que realmente te gusta. Fomenta la imaginación sexual y es necesario como el agua que bebemos, pero... ¡No sé si me gustaría hacerlo con 7 mujeres más delante!
Mia
Sin embargo los hombres detallan cuándo, cómo, dónde y con quién…
Cuando tenía 14 años me contaron que no es algo anormal que los chicos se masturben en compañía y en realidad eso no es lo que me resultó abominable sino que echaban carreras de para ver ¡quién se corría antes!!!
Las habitaciones en el internado eran para compartir entre 8 y por lo visto frecuentemente hacían este tipo de carreras. Los rumores del más rápido se extendían de habitación en habitación y lo que no me quería imaginar (ni quiero) es cómo terminaban las sábanas de una semana a otra...
No es que esté de acuerdo con los tabúes que tenemos las mujeres sobre la masturbación, ya que es algo de lo más natural del mundo y recomendado, pero a día de hoy (sin tener los 14 años de cuando me enteré de esta masturbación entre 8) sigo pensando que una cosa es reconocer que te masturbas y otra... ¡Que eches competiciones!
Masturbarse es la mejor forma que hay de conocerse, de saber qué es lo que realmente te gusta. Fomenta la imaginación sexual y es necesario como el agua que bebemos, pero... ¡No sé si me gustaría hacerlo con 7 mujeres más delante!
Mia
Hay que morigerar, que es de 25
Rebeca vive en Torremolinos. Es de origen francés, aunque ha vivido en España desde que era pequeña. Hace unos meses dejó Madrid por motivos laborales. En Torremolinos tiene un puesto de trabajo bueno y vive en un piso compartido. Es preciosa y su edad no es un secreto pero digamos que ya no es Britney. La semana pasada folló con un chaval de 25 años en la playa. Hete aquí la cuestión.Hacía meses que Rebeca no tenía vida sexual y de repente esto: uno de 25 y en la playa. Hablamos por teléfono y me comentó “Todo esa leyenda de la playa es una puta mierda, un cuento. No te lo recomiendo. Todavía estoy sacándome arena del coño. ¿Tú sabes cuánta arena cabe ahí? Es increíble”. A lo anterior, que podríamos denominar como “problema logístico”, se unió el hecho, la cifra. 25 años encima y debajo un descontrol mental: “Me quiere, no quiere, me quiere, no quiere…; ¿Realmente le importo? ¿Sólo quiere follar?”. En realidad esto es una dramatización de los acontecimientos. La cuestión es más sucinta: ¿se folla igual a los 25 que a los, pongamos que 35? Rebeca se sentía como una virgen aunque se esforzó por parecer una puta. Y es que una virgen a los 20 puede tener su encanto, pero a los 30 da cierta lástima, sentimiento nada recomendable cuando estás abierta de piernas con 25 años literalmente taladrándote el cuerpo y metafóricamente la mente.
Mentiría si dijera que lo único que preocupa a Rebeca es el número. El chaval tiene novia. Debe ser una pacata. En cambio con Rebeca folla a todas horas y en todas partes. Ella, que en algunos aspectos es bastante bruta, dice sin reparos: “Dios, ¡cómo me está desatascando las cañerías!”. Lo glosa así y claro, en mi escenificación mental de la situación yo ya no veo a un hombre sino a un martillo percutor. Lo hacen en la playa, lo hacen en el piso, lo hacen antes de ir a trabajar, lo hacen después de ir a trabajar, lo hacen de pie, lo hacen sentados, lo hacen, lo hacen, lo hacen –estoy seguro de que algunos de mis amigos al leer esto se preguntarán indignados que dónde están las tías que “Lo hacen, lo hacen, lo hacen…”. Existen, panolis; las que lo hacen concretamente con vosotros son las que no abundan-.
El dilema está ahí, en el tejado de Rebeca: morigerar, o no morigerar el ardor y que te quiten lo bailado. Hace unos días leí en el periódico algo muy interesante. Una prueba de expresión oral a escolares de 11 y 12 años arrojó resultados curiosos. Los niños tenían que ver una lámina y poner por escrito lo que en el dibujo sucedía. La conclusión a la que llegaron los investigadores fue que ellos describen lo que ven mientras que ellas valoran lo que ocurre. Opino que Rebeca terminará morigerando el fuego, pero hasta entonces follará como una coneja. Me alegro.
morigerar
1. tr. Templar o moderar los excesos de los afectos y acciones. U. t. c. prnl.
Ataraxia
Mi primera revista porno
Puedo confesar que mi primera, y única, revista porno fue la Superpop. Comprendo que pueda sonar duro pero así es. Por supuesto estaba totalmente prohibida en mi casa, aún no sé muy bien porqué, y la compraba a escondidas en el kiosko para luego, en el sitio más alejado del patio del recreo (no fuera que nos pillaran las monjas) mis amigas y yo, la leíamos como si fuera el mismísimo kamasutra.
Y realmente lo más porno que se podía sacar de sus inocentes páginas era un consultorio donde una chica no sabía cómo decirle a su novio que era virgen (nosotras a los 14 no podíamos imaginar que una chica de nuestra edad estuviera pensando en “hacerlo”) o donde otra contaba que qué pasaba cuando se rompía un preservativo (las risas nerviosas cuando la que leía nombraba la palabra “preservativo” estaban aseguradas). Y es que claro aún quedaba mucho para que las clases de educación sexual entraran en las aulas.
Esto sumado a algún torso desnudo (de lo más light) de Luke Perry, de Jason Presley o de Jesús Vázquez, hacía que una vez al mes nos sintiésemos muy mayores y muy pervertidas.
Comprendo que este post sorprenda a más de uno y de una, sobre todo cuando las niñas de 14 años de ahora te dan mil vueltas pues el sexo para ellas no tiene secretos, cuando a mis 14 el sexo era un secreto en sí...
Tántrica
Yata
Yo no lo busqué, ni quise nunca ser un voyueur. De hecho no sé siquiera si lo soy. Más bien soy un oieur, o algo similar, o como coño se diga en francés, el que cotillea de oídas. La naturaleza, que me dio un oído privilegiado y el destino, el constructor de mi casa, convirtió a mi comunidad en enemiga de la intimidad “dotándola” con un centenar de paredes de papel de fumar, me obligaron, sin poder evitarlo, a vivir las historias de cada uno de mis vecinos como mías. Vivo de noche sus silencios y, cuando no los hay, vivo sus vidas por sus maneras de echar un polvo.
En mi vecindad hay muchas maneras de manifestar el éxtasis, o de follar, para entendernos. Algunas son gloriosamente motivadoras y otras, las más, parece que llevan a mis vecinos (intencionadamente en masculino) a la más profunda depresión uniéndoles al grupo de los que se creen auténticas máquinas sexuales y no llegan ni a polvito rememorable. Estos son sus polvos:

En el 1º, viven mis vecinos grises con sus grises polvos, a menudo, polvos llorones y tristes. Lo sé, porque oigo llorar a su cama y al suelo y a ella la oigo gemir y gemir hasta que explota en llanto. Después oigo a mi vecino, tras el ¿éxtasis?, navegar en la duda: ¿Será mi polvo un polvo triste o seré yo el triste? ¿Habré estado tan bien que llora por que se acaba? O ¿ por qué se ha acabado pronto llora? ¿Daré pena? o ¿le doy pena a ella en particular?...
En el 2º A, vive una “diva” rubia, que en mis sueños fabrica polvos divinos que no hablan de dios y, que cada sábado, de madrugada fabrica polvos de mierda en los que no se le para de invocar (dios mío, dios, dios,…) tal vez para ver si hay dios que los mejore (maldita envidia).
En el 2º B, vive tres solteros compartiendo piso y follándose, muy de vez en cuando, sirenas de la noche (pero no mitológicas sino las de la policía) y que llenan su piso de polvos publicitarios en los que alguna loca “mutante de la patrulla X” grita una u otra vocal indistintamente al máximo volumen posible, rompiendo los cristales del barrio y comunicándose con todos los perros del vecindario que inmediatamente empiezan a aullar. Polvos que son muy socorridos para que nuestros solteros ganen en popularidad.
En el 3ª A, vive Mr. Asertivo, que aprendió a verlo todo en positivo en un curso a distancia BBB. Y que sólo echa polvos siseados, ”sí, sí, Sííí” y que, cuando se le olvida la lección o bebe un montón, nonea polvos: “que no, que no” (levántate cabrona, ponte firme, no me falles precisamente ahora).
En el 3ºB, vive una fabricante de artículos de broma que se compró el piso después de vender su kiosco de la plaza mayor y que sigue echando polvos de la risa a quien pilla (mira que tuvo mala suerte en el reparto de caretos). Polvos que ya no vende en su kiosko de bromas, pero regala por la vida. Polvos que echa para terminar, siempre, en una explosión de felicidad infinita, no sé si por lo mucho que goza o por lo mucho que agradece apuntarse uno más (como me gustan estos polvos, sí, yo también caí).
En el 4ºA, no se si por contagio, la señora del señor Liaño se especializó en polvos pica pica (depílese por favor).
En el 4º B, no hay polvos, pero vive un soñador de polvos eternos y atléticos (deja de ver porno ya Manuel y sobre todo baja el volumen) que no hay dios que repita (por mucho que se le llame).
En el 5ºA, viven los hippies echando polvos personales, polvos de amor y polvos comunales de sexo molón.
En el 5º B, nuestro científico investiga los polvos que echa a la velocidad de la luz y luego se va al urólogo a ver por que se va uno sin decir adiós.
Yo vivo en el ático y también echo polvos y reflexiono, también hago eso, sobre los polvos que no eché y me gustaría haber echado (maldita educación retrógrada) y los que eché después de pisar el listón y que, los hijos de puta de mis amigos, nunca olvidan y repiten en cada reunión, especialmente, si me acabo de echar una novia. Y, ahora, echo polvos muditos, por que cualquiera se atreve en este edificio y por que tengo una novia que vive el placer en silencio y que solo dice si tú le preguntas si ha acabado: Yata.
Yata
En mi vecindad hay muchas maneras de manifestar el éxtasis, o de follar, para entendernos. Algunas son gloriosamente motivadoras y otras, las más, parece que llevan a mis vecinos (intencionadamente en masculino) a la más profunda depresión uniéndoles al grupo de los que se creen auténticas máquinas sexuales y no llegan ni a polvito rememorable. Estos son sus polvos:

En el 1º, viven mis vecinos grises con sus grises polvos, a menudo, polvos llorones y tristes. Lo sé, porque oigo llorar a su cama y al suelo y a ella la oigo gemir y gemir hasta que explota en llanto. Después oigo a mi vecino, tras el ¿éxtasis?, navegar en la duda: ¿Será mi polvo un polvo triste o seré yo el triste? ¿Habré estado tan bien que llora por que se acaba? O ¿ por qué se ha acabado pronto llora? ¿Daré pena? o ¿le doy pena a ella en particular?...
En el 2º A, vive una “diva” rubia, que en mis sueños fabrica polvos divinos que no hablan de dios y, que cada sábado, de madrugada fabrica polvos de mierda en los que no se le para de invocar (dios mío, dios, dios,…) tal vez para ver si hay dios que los mejore (maldita envidia).
En el 2º B, vive tres solteros compartiendo piso y follándose, muy de vez en cuando, sirenas de la noche (pero no mitológicas sino las de la policía) y que llenan su piso de polvos publicitarios en los que alguna loca “mutante de la patrulla X” grita una u otra vocal indistintamente al máximo volumen posible, rompiendo los cristales del barrio y comunicándose con todos los perros del vecindario que inmediatamente empiezan a aullar. Polvos que son muy socorridos para que nuestros solteros ganen en popularidad.
En el 3ª A, vive Mr. Asertivo, que aprendió a verlo todo en positivo en un curso a distancia BBB. Y que sólo echa polvos siseados, ”sí, sí, Sííí” y que, cuando se le olvida la lección o bebe un montón, nonea polvos: “que no, que no” (levántate cabrona, ponte firme, no me falles precisamente ahora).
En el 3ºB, vive una fabricante de artículos de broma que se compró el piso después de vender su kiosco de la plaza mayor y que sigue echando polvos de la risa a quien pilla (mira que tuvo mala suerte en el reparto de caretos). Polvos que ya no vende en su kiosko de bromas, pero regala por la vida. Polvos que echa para terminar, siempre, en una explosión de felicidad infinita, no sé si por lo mucho que goza o por lo mucho que agradece apuntarse uno más (como me gustan estos polvos, sí, yo también caí).
En el 4ºA, no se si por contagio, la señora del señor Liaño se especializó en polvos pica pica (depílese por favor).
En el 4º B, no hay polvos, pero vive un soñador de polvos eternos y atléticos (deja de ver porno ya Manuel y sobre todo baja el volumen) que no hay dios que repita (por mucho que se le llame).
En el 5ºA, viven los hippies echando polvos personales, polvos de amor y polvos comunales de sexo molón.
En el 5º B, nuestro científico investiga los polvos que echa a la velocidad de la luz y luego se va al urólogo a ver por que se va uno sin decir adiós.
Yo vivo en el ático y también echo polvos y reflexiono, también hago eso, sobre los polvos que no eché y me gustaría haber echado (maldita educación retrógrada) y los que eché después de pisar el listón y que, los hijos de puta de mis amigos, nunca olvidan y repiten en cada reunión, especialmente, si me acabo de echar una novia. Y, ahora, echo polvos muditos, por que cualquiera se atreve en este edificio y por que tengo una novia que vive el placer en silencio y que solo dice si tú le preguntas si ha acabado: Yata.
Yata
Aceites y lubricantes: nuestros amigos

Hay dos prejuicios muy desacertados en la vida sexual de todos:
1.-El sex-shop es un sitio al que sólo van freaks muy depravados o novatillos a echarse unas risas.
2.-Los lubricantes y aceites sólo sirven para el coche.
Pues no... Los geles, vaselinas y demás, también de venta en farmacias, son nuestros amigos, y pueden ser una verdadera mano de santo para chicas con principios de vaginismo o problemas de lubricación. No hablemos ya de si lo vuestro es esa práctica tan de moda en los últimos años entre las vírgenes (virgencísimas) americanas, club de amigas del hímen, cuyo lema principal es “sólo por detrás”; o si sois gays.
Que no todas las mujeres lubrican igual es uno de los grandes misterios para el hombre inexperto. Hemos hecho una recopilación de testimonios de usuarios de estos productos durante las últimas horas, y casi todos han dicho que de maravilla:
“Los lubricantes están muy bien. Me gustan porque dan mucho fresquito y facilitan la penetración vaginal, que de otra forma puede ser muy trabajosa”, Chica Tauro, 26 años.
“Es verdad que la mayoría de las veces lubricas de forma natural y no necesitas ayuda, pero hay veces que aunque estés muy motivada para tener relaciones tu cuerpo no responde igual y no lubrica. Entonces una ayudita viene muy bien y te hace sentirte fenomenal!!!! Si no, tendrías molestias, dolor y no te gustaría practicar sexo”. Chica Leo, 24 años.
“Son súper útiles, que no todas somos ríos de gloria”, Chica Géminis, 26 años.
“El uso de lubricante no es muy común entre los hetero, pero hay casos en los que es mucho más que necesario”, Chico Cáncer, 29 años.
"Son casi un milagro, uno de los mejores inventos de la historia. Multiplica los efectos placenteros de la saliva, son una gozada", Chico Géminis, 25 años.
En resumidas cuentas, que no sabéis lo que os estáis perdiendo. Muy especialmente recomendaría los tubitos más discretos, que alguna visita ya ha identificado inmediatamente como "Anda, ¡qué desodorante tan mono!", y no recomendaría nada los más aceitosos, que son un asco.
Super-x
Mi órgano preferido
Menuda sorpresa me llevé el otro día cuando una amiga íntima me preguntó si me parecía más atractivo el órgano masculino o el femenino. Pensé: “Ésta se ha vuelto bollo”. Pero no. Parece que en una cena, a los postres y con los comensales achispados había surgido el tema. Los defensores de las bondades del órgano masculino eran hombres y mujeres. Ellas pensaban que el pene era mucho más atractivo porque todo estaba a la vista, además era mucho más honrado. “Se veía la progresión” y eso era síntoma de nobleza. Ellos, orgullosos, lo encontraban mucho más simple y sencillo que un conjunto de labios de diferentes tamaños que habían tenido que trabajarse para poder conocer a fondo. Especialmente se quejaban del gran tesoro que habían tenido que descubrir después de años de experimentación e inexperiencia. El clítoris, ese gran desconocido.
Pero había otro grupo que defendía a ultranza el encanto de lo secreto y su preferido era el aparato reproductor femenino. Mi amiga, bastante chapada a la antigua aunque ella se niegue a confesarlo, había conseguido huir de la reunión, entre chupito y chupito, sin haber tenido que apuntarse a ningún bando, pero se había traído de la cena una preocupación que no la dejaba en paz. Por eso andaba preguntando preferencias a los más íntimos.
Después de la aclaración, mi respuesta fue rotunda: soy gran admiradora del pene. No sólo me parece más honesto porque te mira a la cara en cuanto te conoce sino que cuando se alegra de verte te lo demuestra vivamente. Es más, cuando después de un rato ha pasado una velada agradable no te da dos besos y se larga. No le hace falta fingir, ha puesto tanta intensidad en que el encuentro sea un éxito que lo celebra con una muestra de cariño regada con un buen caldo, como en las buenas cenas.
Y que esto no se interprete como una crítica al órgano femenino. Somos íntimos desde pequeños. Nos asustamos juntos en la adolescencia cuando conocimos a la dismenorrea. Descubrimos juntos nuestra sexualidad. En fin, que nos unen muchas cosas, pero de ahí a tener que despedirse con un beso por las noches va un abismo. Es más, quien pueda y no se parta el espinazo que lo diga.
Pero había otro grupo que defendía a ultranza el encanto de lo secreto y su preferido era el aparato reproductor femenino. Mi amiga, bastante chapada a la antigua aunque ella se niegue a confesarlo, había conseguido huir de la reunión, entre chupito y chupito, sin haber tenido que apuntarse a ningún bando, pero se había traído de la cena una preocupación que no la dejaba en paz. Por eso andaba preguntando preferencias a los más íntimos.
Después de la aclaración, mi respuesta fue rotunda: soy gran admiradora del pene. No sólo me parece más honesto porque te mira a la cara en cuanto te conoce sino que cuando se alegra de verte te lo demuestra vivamente. Es más, cuando después de un rato ha pasado una velada agradable no te da dos besos y se larga. No le hace falta fingir, ha puesto tanta intensidad en que el encuentro sea un éxito que lo celebra con una muestra de cariño regada con un buen caldo, como en las buenas cenas.
Y que esto no se interprete como una crítica al órgano femenino. Somos íntimos desde pequeños. Nos asustamos juntos en la adolescencia cuando conocimos a la dismenorrea. Descubrimos juntos nuestra sexualidad. En fin, que nos unen muchas cosas, pero de ahí a tener que despedirse con un beso por las noches va un abismo. Es más, quien pueda y no se parta el espinazo que lo diga.
Pirindulilla
Sexo real
En el sexo real no suelen intervenir ni pieles doradas aceitosas, ni primerísimos primeros planos de espaldas perfectas, ni música ad hoc – “de mogollón de amor” o “cañera salvajota” - que suene al ritmo del devenir del coito.
En el noventa por ciento de los casos sueles encontrarte con pieles a medio depilar, tropezones con ropa que no se deja quitar y, de fondo, una canción que te recuerda a algo que no tiene nada que ver - por ejemplo que es la única canción editada en el 2006 que le gusta a tu padre. Muy mal -.

Es imposible recrear un polvo cinematográfico. El primer handicap es la materia prima. Falta tersura y sobran mollitas y ropa interior de batalla. En segundo lugar no suele haber ni destreza, ni movimientos gráciles a la par que excitantes. Y en tercer lugar, en el caso de que dispusieras de meses de preproducción - depilación láser, UVAS, gimnasio...- nunca podrías disfrutar viéndolo como en una pantalla. Digo yo. Porque el rollo de grabarse a uno mismo es un poquito American Psycho y enfrentándote a un espejo seguro que no te concentras y encima tienes que acabar fingiendo para no tener que repetir la toma.
Conclusión: la de siempre. El cine es el cine, el porno una galaxia insondable y el sexo real, mucho más excitante si te lo imaginas desde dentro. ¿No?
Buenas noches.
En el noventa por ciento de los casos sueles encontrarte con pieles a medio depilar, tropezones con ropa que no se deja quitar y, de fondo, una canción que te recuerda a algo que no tiene nada que ver - por ejemplo que es la única canción editada en el 2006 que le gusta a tu padre. Muy mal -.

Es imposible recrear un polvo cinematográfico. El primer handicap es la materia prima. Falta tersura y sobran mollitas y ropa interior de batalla. En segundo lugar no suele haber ni destreza, ni movimientos gráciles a la par que excitantes. Y en tercer lugar, en el caso de que dispusieras de meses de preproducción - depilación láser, UVAS, gimnasio...- nunca podrías disfrutar viéndolo como en una pantalla. Digo yo. Porque el rollo de grabarse a uno mismo es un poquito American Psycho y enfrentándote a un espejo seguro que no te concentras y encima tienes que acabar fingiendo para no tener que repetir la toma.
Conclusión: la de siempre. El cine es el cine, el porno una galaxia insondable y el sexo real, mucho más excitante si te lo imaginas desde dentro. ¿No?
Buenas noches.
La hospedería
Doña Concha lleva desde hace años la hospedería del pueblo. Por ahí han pasado personajes tan ilustres como Manolete, que toreaba en el pueblo grande, o el alcalde de la capital, acompañado de una rubia con la que no suele salir en la tele (debía ser la hija).
El pueblo es pequeño y bastante feucho, por lo que los turistas no abundan, aunque a Doña Concha nunca le han faltado clientes. Ella ofrece es un servicio muy completo: cama, desayuno y revolcón, si te he visto no me acuerdo y por aquí no ha pasado nadie. La discreción es muy importante en el oficio, sobre todo si quieres mantener la puerta abierta y la cabeza alta.

Doña Concha se ha ido haciendo mayor y el servicio extra comienza a no ser tan aceptado como antaño. Siempre están los fieles viudos, que solicitan la pastilla azul en el practicante para seguir el ritmo, pero no es lo mismo. Por eso ha decidido globalizar la hospedería, que lejos de ponerla en la Red, viene a ser que ha puesto a tres rumanas y dos cubanas para hacer camas, y como no, para deshacerlas.
Así, sin pensarlo, Doña Concha se ha convertido en lo que en la ciudad se llama una madame. Ella no lo sabe y dice que son sus niñas: las pone ropas bonitas, les hace la comida, les da alojamiento y una buena ración de setas, que dicen que sube el lívido.
Al principio fueron pocos lo que se atrevían con tanta internacionalidad, pero poco a poco le fueron perdiendo miedo al mapamundi y alguno hasta se apuntó a clases de rumano. Las que más tardaron en aceptar a las niñas fueron las señoras, que desconfiaban del servicio adicional de Doña Concha, aunque con el tiempo (y ante la escasez de almas del lugar) se hicieron a la idea y comenzaron a tratarlas.
Tanto fue así que el año pasado para Santa Agueda vino un primo de las cubanas y se marcó cuatro bailes en el salón de la hospedería. A muchas eso de que el chico llevará bragitas brillantes no les gusto nada, pero a la joven Remedios (pura y casta) se le vio una sonrisa que aún le dura. Este año han sido más recatadas y han montado una sesión de tape-sex, sustituyendo las fiambreras por otros productos de plástico pero con mayor vibración.
La liberación femenina ha traído consecuencias insospechadas: los señores han redoblado sus visitas al hostal, en casa ya no hay nada que hacer. Hasta en los rincones más remotos afecta la sociedad global, hay que ver.
By Agrosex (como no)
El pueblo es pequeño y bastante feucho, por lo que los turistas no abundan, aunque a Doña Concha nunca le han faltado clientes. Ella ofrece es un servicio muy completo: cama, desayuno y revolcón, si te he visto no me acuerdo y por aquí no ha pasado nadie. La discreción es muy importante en el oficio, sobre todo si quieres mantener la puerta abierta y la cabeza alta.

Doña Concha se ha ido haciendo mayor y el servicio extra comienza a no ser tan aceptado como antaño. Siempre están los fieles viudos, que solicitan la pastilla azul en el practicante para seguir el ritmo, pero no es lo mismo. Por eso ha decidido globalizar la hospedería, que lejos de ponerla en la Red, viene a ser que ha puesto a tres rumanas y dos cubanas para hacer camas, y como no, para deshacerlas.
Así, sin pensarlo, Doña Concha se ha convertido en lo que en la ciudad se llama una madame. Ella no lo sabe y dice que son sus niñas: las pone ropas bonitas, les hace la comida, les da alojamiento y una buena ración de setas, que dicen que sube el lívido.
Al principio fueron pocos lo que se atrevían con tanta internacionalidad, pero poco a poco le fueron perdiendo miedo al mapamundi y alguno hasta se apuntó a clases de rumano. Las que más tardaron en aceptar a las niñas fueron las señoras, que desconfiaban del servicio adicional de Doña Concha, aunque con el tiempo (y ante la escasez de almas del lugar) se hicieron a la idea y comenzaron a tratarlas.
Tanto fue así que el año pasado para Santa Agueda vino un primo de las cubanas y se marcó cuatro bailes en el salón de la hospedería. A muchas eso de que el chico llevará bragitas brillantes no les gusto nada, pero a la joven Remedios (pura y casta) se le vio una sonrisa que aún le dura. Este año han sido más recatadas y han montado una sesión de tape-sex, sustituyendo las fiambreras por otros productos de plástico pero con mayor vibración.
La liberación femenina ha traído consecuencias insospechadas: los señores han redoblado sus visitas al hostal, en casa ya no hay nada que hacer. Hasta en los rincones más remotos afecta la sociedad global, hay que ver.
By Agrosex (como no)
Trauma total
Sara Montiel (maaaaarvelous) ha vuelto a aparecer en mi vida. Recurrentemente, desde hace 15 años, alguien se encarga de recordarmela. ¿En qué momento se me ocurrió confesar, en plena adolescencia, que había tenido un sueño húmedo con la cupletista? Y no era la Sarita de Vera Cruz, en plena lozanía de carnes y con todo bien firme, sino la Sara real, la que cuenta cómo el cirujano le quita sus orejas y las deja en la bandeja para estirarle (una vez más, un poco más) la piel de su cara. Claro, que si alguien viene contándome que ha tenido un sueño con una mujer de más de 70 años, con pendientes enormes en las orejas y el pelo peinado a hachazo y bien estirado para atrás, también me echaría unas risas a su costa.
Si sigo agobiado después de tanto tiempo será que se se trata de un trauma ¿no? Y de todos los traumas que acarreamos desde niños, los peores, los sexuales. ¿Por qué nunca besé a Lucía, mi compañera de mesa en cuarto de EGB? Mejor me hubiera ido, en vez de perseguirla para tirarle del pelo o hacerle borrones en su cuaderno de cuentas. Otro más: ¿por qué envejecen las profesoras? Me han contado que la que me daba Cálculo en primero de universidad ha dejado de usar esas minifaldas y las blusas de seda para ponerse pantalones “cómodos” y bata blanca para dar clase. Y claro, ya nadie quiere ir a clase. Por lo menos antes íbamos a verla y algo nos quedaba de lo que contaba (especialmente las propiedades de los senos y los cosenos; clase magistral), pero ahora sólo van los gafotas y los despistaos.
Temiendo estoy el día que llamen del “otro lado” a la Montiel a actúar con Rocío Jurado. Esa noche no pegaré ojo. Me asusta pensar en ambas juntas en mi cama. Pero esta no se la cuento a nadie. Que entretenga otro al personal con sus sueños.
Lingus.
Si sigo agobiado después de tanto tiempo será que se se trata de un trauma ¿no? Y de todos los traumas que acarreamos desde niños, los peores, los sexuales. ¿Por qué nunca besé a Lucía, mi compañera de mesa en cuarto de EGB? Mejor me hubiera ido, en vez de perseguirla para tirarle del pelo o hacerle borrones en su cuaderno de cuentas. Otro más: ¿por qué envejecen las profesoras? Me han contado que la que me daba Cálculo en primero de universidad ha dejado de usar esas minifaldas y las blusas de seda para ponerse pantalones “cómodos” y bata blanca para dar clase. Y claro, ya nadie quiere ir a clase. Por lo menos antes íbamos a verla y algo nos quedaba de lo que contaba (especialmente las propiedades de los senos y los cosenos; clase magistral), pero ahora sólo van los gafotas y los despistaos.
Temiendo estoy el día que llamen del “otro lado” a la Montiel a actúar con Rocío Jurado. Esa noche no pegaré ojo. Me asusta pensar en ambas juntas en mi cama. Pero esta no se la cuento a nadie. Que entretenga otro al personal con sus sueños.
Lingus.
Hazme Vibrar
Queridos colegas masculinos, tenemos un problema y gordo ¿Acaso creéis que os podéis comparar con un vibrador? Ya los hay de todos los colores, materiales, texturas…y de tamaños mejor no hablamos, hay algunos de dimensiones equinas…y no seáis fantasmas porque ninguno de nosotros la tiene como un caballo.
Sobretodo carecemos de su principal cualidad, la vibración, y algo debe de tener la vibración para que todas se vuelvan locas con ello, lo que implica que tenemos un problema porque ¿A alguno de vosotros le vibra el pene? A mi desde luego no (a no ser que meta los dedos en un enchufe claro está) pero tranquilos, la todopoderosa industria del sexo ha escuchado nuestras plegarias, se ha puesto en marcha y ha creado un preservativo con un anillo vibrador y además de colores estridentes, es decir que te lo pones, lo enciendes y tu pene parece la espada láser de Darth Vader…o más bien la de su joven Padawan.
Sin embargo esta innovación tiene un pequeño problemilla, quita toda la magia al asunto, me explico, tú estas más salido que el pico de un avión y en plena faena a punto de entrar a matar y de repente tu chica dice
-“Probamos el Play…me lo ha recomendado Maripili”
En ese momento tú no tienes ni pajolera idea pero ves el “Play” y reaccionas.
- Ahhh claro…el condón que vibra.
Llegados a este punto, estas tan cachondo que serías capaz de beber ácido sulfúrico a morro con tal de ponerte al tema, así que accedes pero acordándote del sitio en que podría meterse Maripili sus sugerencias (Bonito juego de palabras).
Recapitulemos, estás como una moto y tu chica se presenta con un preservativo que parece diseñado por el mismísimo Torquemada y que para ponértelo tienes que leerte las instrucciones.
-Joe y esto como va.
-Me parece que el pirindolo ese va pa arriba.
-Ostias, no jodas.
-Espera… te lo retuerces un poco…
-¿¿¿Retorcerlo??? Oye, estamos hablando de mi pene no del acelerador de tu scooter.
Conclusión, que mantener la pasión en semejante contexto es bastante complicado, pero no os preocupéis queridos lectores, Mr Catenaccio ha encontrado la solución, sólo tienes que contratar a un equipo de mecánicos de Formula 1 para que te pongan todos los cachivaches de proporcionar placer y tú estar atento sólo a la faena. Imaginaros la situación: Después de la sesión de magreo y calentamiento te desnudas y aparecen en la habitación 15 ingenieros mecánicos con monos ignífugos gritando:
-Pene en erección
-Condón listo
-Vibración activada
-Vamos campeón…a por el orgasmo!!!
Sólo faltaba que te pusieran a un Flavio Briatore a los pies de la cama diciendo “Piano bambino piano…no me hagas la vuelta rápida” mientras tu miembro viril vibra sin control.
Ver para creer, los asuntos de cama se están modernizando tanto que necesitas a un equipo de profesionales… ¿Dónde vamos a llegar?
Mr. Catenaccio
Sobretodo carecemos de su principal cualidad, la vibración, y algo debe de tener la vibración para que todas se vuelvan locas con ello, lo que implica que tenemos un problema porque ¿A alguno de vosotros le vibra el pene? A mi desde luego no (a no ser que meta los dedos en un enchufe claro está) pero tranquilos, la todopoderosa industria del sexo ha escuchado nuestras plegarias, se ha puesto en marcha y ha creado un preservativo con un anillo vibrador y además de colores estridentes, es decir que te lo pones, lo enciendes y tu pene parece la espada láser de Darth Vader…o más bien la de su joven Padawan.
Sin embargo esta innovación tiene un pequeño problemilla, quita toda la magia al asunto, me explico, tú estas más salido que el pico de un avión y en plena faena a punto de entrar a matar y de repente tu chica dice
-“Probamos el Play…me lo ha recomendado Maripili”
En ese momento tú no tienes ni pajolera idea pero ves el “Play” y reaccionas.
- Ahhh claro…el condón que vibra.
Llegados a este punto, estas tan cachondo que serías capaz de beber ácido sulfúrico a morro con tal de ponerte al tema, así que accedes pero acordándote del sitio en que podría meterse Maripili sus sugerencias (Bonito juego de palabras).
Recapitulemos, estás como una moto y tu chica se presenta con un preservativo que parece diseñado por el mismísimo Torquemada y que para ponértelo tienes que leerte las instrucciones.
-Joe y esto como va.
-Me parece que el pirindolo ese va pa arriba.
-Ostias, no jodas.
-Espera… te lo retuerces un poco…
-¿¿¿Retorcerlo??? Oye, estamos hablando de mi pene no del acelerador de tu scooter.
Conclusión, que mantener la pasión en semejante contexto es bastante complicado, pero no os preocupéis queridos lectores, Mr Catenaccio ha encontrado la solución, sólo tienes que contratar a un equipo de mecánicos de Formula 1 para que te pongan todos los cachivaches de proporcionar placer y tú estar atento sólo a la faena. Imaginaros la situación: Después de la sesión de magreo y calentamiento te desnudas y aparecen en la habitación 15 ingenieros mecánicos con monos ignífugos gritando:
-Pene en erección
-Condón listo
-Vibración activada
-Vamos campeón…a por el orgasmo!!!
Sólo faltaba que te pusieran a un Flavio Briatore a los pies de la cama diciendo “Piano bambino piano…no me hagas la vuelta rápida” mientras tu miembro viril vibra sin control.
Ver para creer, los asuntos de cama se están modernizando tanto que necesitas a un equipo de profesionales… ¿Dónde vamos a llegar?
Mr. Catenaccio