Sexo de andar por casa
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Sindicación
 
Licencia para mojar
Desde mi más tierna infancia yo siempre quise ser James Bond, mientras mis amiguitos querían ser astronautas, pilotos de carreras o bomberos yo soñaba con ser agente secreto y recorrer el mundo a lomos de mi deportivo de tropecientos mil centímetros cúbicos y con misiles sin tener que rendir cuentas a nadie, pero queridos lectores masculinos, lo que más nos gusta de 007 es sin duda alguna su capacidad de provocar humedad en los sótanos de las mujeres más cotizadas del planeta. Sólo Bond puede salvar el mundo y a la vez seducir a la espía más bella del este de Europa combinando como nadie el caviar royal beluga con una botella de Bollinger a la temperatura adecuada.

Y es que la seducción tiene sus secretos y parece ser que James es el único que los conoce todos, lleva ya un buen carro de películas y cada una es más esperada que la anterior. No sé que opinarán en Cinemablog sobre la calidad de las películas de nuestro amigo Bond, pero estarán de acuerdo conmigo en que a pesar de los años nuestro espía favorito sigue levantando pasiones y cada vez cuenta con más fans. Por que Bond es mucho más que un personaje de ficción, es un icono sexual que ha traspasado la barrera del tiempo, es más, cada vez que se busca un nuevo actor para interpretar a nuestro querido James, todo el mundo opina sobre quien es más o menos apropiado para ser el espía al que todas amaron alguna vez.

Mucha gente que se las da de pseudo-intelectual opina que Bond es un personaje plano, chulo, odioso e insoportable pero yo creo que eso es envidia cochina, a todo hombre le gustaría ser como el agente británico del MI-6 para gozar de las caderas de una súper modelo de algún país exótico mientras amarga la existencia al malote de turno…y si aún tienes dudas… Imagina bajarte de un flamante Aston Martin con más caballos que el séptimo de caballería y vistiendo un esmoquin que parece que has nacido para llevarlo, luego enarcas una ceja, tuerces la sonrisa y cientos de féminas ya están deseando que descubras el volcán que se oculta bajo sus vestidos de noche de diseño francés…¿A qué quieres ser 007? Yo sinceramente sí. Quiero ser Mr. Catenaccio y tener licencia para mojar.

Mr. Catenaccio
 
El efecto cortinilla
Muchos al leer el título seguro que han pensado…¿pero qué coño es esto? Y nunca mejor dicho. El efecto cortinilla es la denominación de la acción de correr todo tipo de prenda interior femenina inferior en los mal llamados apretones, ya sea en bancos, ascensores, coches, sofás, etc.

El descubrimiento de semejante efecto fue en mi coche, cuando en uno de esos momentos de “Alta tensión”, y arremangando todo lo arremangable sólo faltaba la culminación y claro, lo último que me esperaba es que la chica en cuestión corriera cual visillo el tanga y ale, al tema…ni fuera ropa, ni ostias, apartamos cualquier impedimento y a la acción.

Dicho esto entro en la reflexión del morbo ropa puesta, es decir, esos polvazos o kikis en los que la semidesnudez es el principal morbo; las manos por debajo de la ropa palpando todo paso a paso, un vestido que sólo deja descubrir la mitad del cuerpo o por qué no, unos antiestéticos pantalones por los tobillos.

No vamos a negar que un polvo bien echado es con dos cuerpos desnudos enredados, pero hay ocasiones en que el desnudo parcial o ni siquiera parcial, simplemente corrido cual cortinilla provoca el mayor de los morbos o calentones. ¿Quién no ha echado nunca un polvo así? Con cortinilla o no, seguid disfrutando nenes y nenas.

Ozule
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Mujer contra mujer o Brad Pitt contra Tom Cruise (lo siento Katie)
Siempre me he preguntado por qué a nosotros nos pone muchísimo ver a dos chicas montándoselo, mientras que a vosotras os pasa justo lo contrario. Si la excusa es la que pone el Informe Durex de que los hombres pensamos en el sexo cada cinco minutos y por consiguiente nos pone hasta la reproducción del caracol, siento comunicar que a mí eso no me pone nada, pero ver a Celia Blanco derritiendo hielos con Lucía Lapiedra o imaginarme a Angelina Jolie untándose de chocolate con Denise Richards… ejem… veis lo que quiero decir: ¡ya la he armado!

El caso es que a las chicas os resulta antimorboso ver en la cama a un Brad Pitt con un recién casado Tom Cruise ¿por qué? Porque necesariamente queréis formar parte de la experiencia, y si los dos son gays, no le veis la gracia. Un poco absurdo la verdad. Y seguramente así sea, porque por lo visto las cosas están cambiando, según confirman los datos de audiencia de Queer as folk, donde más del ochenta por ciento de los telespectadores son mujeres. ¿Ya os empieza a dar morbo que nos liemos entre nosotros?

En cualquier caso, la gracia no reside en la tendencia sexual sino justamente en lo contrario o por lo menos en las medias tintas. Si tu mujer es lesbiana y se lía con otra mujer dejándote al margen, la experiencia obviamente no mola nada. Pero si es heterosexual y jugando se besa con una amiga para ponerte mmm… Y antes de que salgáis con la defensa de la fidelidad, las fantasías son sólo eso: vicio y satisfacción, no un motivo de divorcio.

Loco_motoro
 
Habitación Azul. Picasso 1901
¿Dónde estaba el artista cuando pintó la escena? Podría haber estado en el edificio de enfrente, tranquilamente sentado en un sillón, con la luz apagada. Al menos así estaba yo anoche, mientras mi vecina se dedicaba a la aplicación de diferentes cremas diseñadas para cada parte de su (admirable) cuerpo. Estoy seguro de que sabe que somos legión los que nos deleitamos con la escena (cuando nuestros horarios coinciden), pq sino, correría cortinas o bajaría persianas. Por tanto no me siento mal mirando con detalle, imaginando el olor de los aceites y la textura de su cuidada piel. Comienza suavemente por sus pies, dedo a dedo, ascendiendo por los tobillos. Cuando llega a las rodillas empiezo a flaquear en mi convicción de inocencia y a pensar que tal vez no sea saludable llevarse semejante calentón, pero cierro los ojos y puedo aspirar el suave aroma.

Sigue con el frotamiento de nalgas: delicadamente, masajeando, acariciando, dejándose sentir las manos en la piel y la piel en las manos. Y sigue subiendo, subiendo....

Cuando se vuelve a poner el albornoz y sale de la habitación intento poner cara de "aquí no ha pasado nada" pero mi sentimiento de culpa no me deja tranquilo. ¿Realmente es sana esta sesión erótica o estoy cayendo en el voyeurismo? O sea, que no me dedico a mirar detrás de los arbustos del parque a las parejas de quinceañeros darse el lote, pero me siento como un mirón contemplando a la vecina. Claro, que la antítesis del voyeur es el exhibicionista: a ella le encanta su cuerpo y disfruta mostrándolo a quien quiera verlo. Y ahí estoy yo, dispuesto a no perder ripio.

Lo peor es que empiezo a obsesionarme con el tema (una nueva obsesión, como si tuviera pocas en mi vida). He pensado en grabarla una de estas noches. No para colgarlo en internet, sino para poder pausar el DVD en los momentos más sublimes, disfrutar del show un domingo por la mañana, por ejemplo, tras el desayuno y antes de la ducha.

¿Que pasará si me la encuentro en el videoclub? Espero que no llegue el momento.

Lingus
 
Ciencia micción
El otro día en Internet un amigo descubrió la página personal de un compañero del trabajo. Antes de continuar insto a la calma a todos aquellos con los que comparto oficina: de verdad hablo de un amigo. En realidad más que una página personal era su perfil en un servicio de contactos. Lo más llamativo de todo era el reclamo, lo que el tipo decía que buscaba y que podríamos resumir “elegantemente” de la siguiente forma: caña, caña y caña.

Había muchos platos en el menú de este tío al que no conozco, pero el que más llamó la atención de mi amigo tiene que ver con la ciencia; la ciencia micción, claro. El tema salió y todos los presentes, entre los que me incluía, empezamos un interesante debate. La premisa que se puso encima de la mesa fue la siguiente: “A ti te gusta mucho una persona y esta persona te pide que la mees. No es que a ti te mole, y puede que te de hasta un poco de asco pero, ¿qué trabajo cuesta? Lo haces por amor”. ¿Cierto? ¿Nunca se puede decir de esta agua no beberé? ¡Claro que se puede decir! Yo lo digo: “De ese agua, no beberé”.

Algunos me tacharán de carpetovetónico en materia de costumbres sexuales. En realidad a mí me da lo mismo lo que hagan dos personas de mutuo acuerdo; pero yo meo en el baño y preferentemente solo. Ahora bien, reconozco que me gustaría llegar a comprender qué hay de maravilloso en la ciencia micción para que a algunos les guste tanto. ¿Es el olor? Agárrate. ¿Es el sabor? Ay. ¿Es la dominación? Supuestamente alguien mea a alguien, ¿no? ¿Es el compartir? O se mean los unos a los otros.

Más allá de lo obvio, la ropa de cama es mi primera preocupación cuando pienso en la ciencia micción. ¿Cómo queda? ¿Cómo puedes dormir luego ahí tan a gusto? ¿O es que la cambias cuando terminas? Pues qué coñazo. Por cierto, tengo una teoría al respecto: cuando tu primer pensamiento es un problema logístico, mal asunto: no hay nada que hacer, eso no te gusta. A nadie se le ocurre reflexionar acerca de cómo se pone un preservativo, por ejemplo, especialmente si estás a punto de follar. Las cuestiones logísticas te la sudan, tu cerebro se hace a un lado y en lo único que puedes pensar, por decir algo, es en eso: follar.

La ciencia micción es como la ciencia ficción: durante el rato que dura la película, si es buena, puedes llegar a creértelo, pero al terminar regresas al mundo real, sabedor de que todo aquello realmente no existe. Pues existe.

micción.
1. f. Acción de orinar (expeler la orina).
2. f. orina.

carpetovetónico, ca.
1. adj. Perteneciente o relativo a los carpetanos y vetones.
2. adj. Dicho de una persona, de una costumbre, de una idea, etc.: Que se tienen por españolas a ultranza, y sirven de bandera frente a todo influjo foráneo. U. m. en sent. despect.

Ataraxia
 
Hipocresía XXL
Hace pocos días escuché lleno de estupor que el gobierno ha pedido que se retire la campaña de publicidad de las hamburguesas XXL de una conocida franquicia de comida rápida, esto no pasaría de ser una tontería más de políticos que se creen estar en una cruzada contra los michelines (para ganar votos) de no ser porque hay muchísima gente…que está de acuerdo. Dicen que esos menús son un peligro para la salud, pero cada vez se venden más, parece Gran Hermano, nadie lo ve pero sigue arrasando en las audiencias.

Esto viene a demostrar que el ser humano medio tiene menos credibilidad que los votos por correo del Real Madrid ¿Por qué somos tan hipócritas? Admitidlo, las hamburguesas que no son XXL son súper enanas y no le quitan el hambre ni a un hobbit, a todos nos gusta la comida grasienta y repleta de colesterol, pero luego de puertas para afuera todos vamos de defensores de la ensaladita y los brotes de soja.

Toda esta introducción sobre la relación entre hipocresía y hamburguesas viene porque en el tema en el que todos los humanos somos más hipócritas es…en el sexo, y es que queridos lectores, el tamaño importa… y mucho, lo de “pequeñita pero juguetona” sólo se lo cree el acomplejado que inventó la frasecita, la tenía enana y tuvo que inventarse una bola para poder pillar cacho ¿O acaso alguien habla de la agilidad del miembro de Nacho vidal? No, hablan de su increíble tamaño. Por tanto, chicas, os animo a que salgáis ahí fuera y manifestéis vuestros más íntimos deseos, admitid públicamente que os gustan los chicos que la tienen como un caballo.

A los tíos nos gustan el sexo…que le vamos a hacer, a todos nos ha dado alguna vez un calentón y nos han entrado ganas de echar un polvo en un cajero automático o en un infecto baño público. Si alguna vez quemamos incienso (un 80% de los hombres odia el olor a incienso), encendemos velas (son peligrosas y no alumbran nada), o ponemos sábanas de seda (resbalan…parece que te vas a caer de la cama) es un intento por hacernos los espirituales y en consecuencia mojar el churro más rápido. A nosotros lo que nos interesa es ponernos al tema cuanto antes mejor, sea en el hotel más lujoso o en la esquina más fría, húmeda y oscura.

Así que dejad de ser una panda de falsos, comeos una hamburguesa bien gorda con patatas grandes y refresco tamaño barril y después bajad todas esas calorías echando un buen polvo practicando todas las perversiones que se os ocurran, que la vida son dos días…y la lechuga no sabe a nada.

Mr. Catenaccio
 
Josito, ¿bizarrismo o solidaridad?
Ya tenemos pornostar a la zaga de Nacho Vidal. Josito ha sido noticia en los medios de nuestro país y ya es uno de nuestros actores porno más conocidos. Aunque él no se caracteriza por las grandes dimensiones de su miembro ni por su resistencia sexual, sino por ir en silla de ruedas.

Desde que el mes pasado se pusiera a la venta su primera película, 'Querer es poder', Josito no ha dejado de aparecer en los medios. ¿Su objetivo? Acabar con los tabús sobre la sexualidad de los paralíticos y dejar claro que, ni mucho menos, todos los minusválidos están impedidos para mantener relaciones sexuales. "Unos sí y otros no", puntualiza. Y pasárselo bien, claro, que como todos, disfruta del sexo. Ahí queda su frase: "Me gusta más que me hagan que hacer yo".

La peculiaridad de Josito ha provocado cierta polémica. Hay quien cree que su mentor, Nacho Allende, más conocido como "El Torbe", ha querido convertirle en un freak del bizarrismo más, hay quien cree todo lo contrario y hay quien, en todo caso, se alegra de que casos como éste salgan a la luz.

Josito asegura que dedicará parte de sus beneficios a la investigación de las lesiones medulares (que él sufre desde un accidente cuando tenía 17 años, hace 6). Mientras tanto, las actrices que han colaborado con él se reconocen encantadas de la vida. Eso sí, pocos parecen recordar que ya existía una actriz española paralítica, Encarna Conde, presidenta además de una federación de discapacitados. Imágenes de la película en su web oficial

Súper-x
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¿Querer ‘hacerlo’ es poder ‘hacerlo’?
Aunque me cueste reconocerlo, en algunos momentos me gustaría ser un tío y poder disfrutar de todas las ventajas de las que ellos gozan sin darle la menor importancia (porque nunca han sido mujeres, claro).

Por ejemplo, poder echar un ‘rapidín’, un ‘aquí te pillo, aquí te mato’ sin mayor complicación que las ganas que le quieras poner. Algunos chicos se estarán pensado, ¿qué pasa, que vosotros no podéis? Pues mira, no.

Pongámonos en situación. Sábado noche, copas, música, te entra un chico, te gusta, le gustas y os ponéis al tema. Por suerte besa bien (otro día haré un post sobre este tema de vital importancia) y llega el momento de culminar la faena pero, oh problema, tienes la regla. Los chicos, llegados este momento les da igual si tienes la regla o eres una extraterreste venida de Marte, quieren hacerlo y punto ( ozule nos ofreció el punto de vista masculino de este tema ). Pero a ti la idea de ponerlo todo perdido con un chico al que acabas de conocer no te convence demasiado y tu prometida noche loca termina siendo un quiero y no puedo total.

Otro caso curioso es esta típica noche que no piensas salir pero al final sales con la idea de tomarte algo rápido e irte a casa. Como todos sabemos, esas noches acaban siendo las mejores y seguramente acabes ligando. Pero de nuevo un “pequeño” problema impide que la noche acabe redonda: no te has depilado y tus piernas se parecen más a una lija que a tacto suave que se espera de ellas. Y por ahí no se pasa, al menos yo, porque estoy más pendiente de que no me toque donde no tiene que tocar, que de disfrutar y tampoco es eso ¿no?

Sé que muchos chicos después de leer esto seguirán sin entender estos pequeños ‘inconvenientes sexuales’ y a mi por una vez, me gustaría pensar como ellos.

Tántrica
 
Y que arda troya...
Hice un test para saber si soy ardiente. ¿Te consideras una amante ardiente? decía. Pues a pesar de no albergar ningún tipo de duda en torno a mis potenciales caloríficas, por lo visto no, no soy ardiente, no soy ni una fugaz chispa. Una sentencia desparramada en un párrafo de cinco líneas a razón de 75 palabras con sus 347 letras, fueron suficientes para hundirme en la más profunda de las miserias incandescentes.

Sufrí una auténtica sacudida emocional. Vamos hombre, yo, que cuando me pongo, desnudo con los dientes a mi pareja. Si eso no es ser ardiente, no se qué puede serlo. Las diez preguntas habían puesto en duda una fe ciega en mí misma y, en mi caso, el haber marcado una mayoría de “b”, había hecho además tambalear la estabilidad, no de mi relación, sino de la fortaleza emocional de mi pareja, ni más ni menos.

Estaba convencida de que preguntas como, ¿lo harías en unos probadores? (y a mí es que me da apuro tener a la gente esperando) o ¿te lo montarías en una noria? (¿qué?), o ¿te follarías a tu pareja en el servicio de un avión? (me acojo de nuevo al apuro de hacer esperar), tenían su respuesta en la B, la más alejada, ahora lo veo claro, de ser un cuerpo humeante de pasión descontrolada.

Para ser arrebatada, fogosa e impetuosa, todo a un tiempo, hay que meterse bajo la mesa de un restaurante, bajarle la bragueta y en fin, saciarle de placer
a) Ni me lo pienso, le hago gozar en pleno segundo plato
b) Luego es que me dejo toda la cena sin tocar
c) Le cito mejor en los aseos y allí termino la faena

Y porque a mí me guste comer sentada como Dios manda, tengo de ardiente lo que un garbanzo. Pues al maestro/-a de la sapiencia sexual autor del test, le diré algo, si me agacho para hacerle un arreglo a los bajos, él se sofoca sí, pero de vergüenza.

Llegando al clímax del test, una última pregunta ¿Haces realidad sus fantasías más calientes?
a) Cuando lo haga él con las mías
b) Y cuánto más cerdas y calientes mejor
c) Una vez te cuenta su fantasía respondes, ¿y no tienes otra?

Aquí por variar en la retahíla de “bes” y saltándome el protocolo, marqué dos, la “a” y la “c”.

No hagan ningún tipo de test, a veces es mejor vivir en la inopia.

Cocomordan
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Leyendas urbanas
Todos tenemos un “amigo” que…

- Una de su clase se masturbó con una botella de coca-cola. Sí, es un clásico, y acabó en urgencias porque el contenedor de líquidos le había hecho vacío y no había forma humana de sacarla del orificio. El médico, muy poco sorprendido porque eso le pasa todos los días, le cortó la botella, liberando la presión y la chica por fin pudo ponerse pantalones. Por supuesto, llegó al instituto y lo contó, para que desde ese día le llamasen “coño-cola”, un mote que hoy, casada y con hijos, sigue manteniendo para recordar ese momento de gloria.

- Se ha acostado con una china y confirma la hipótesis de que tiene la raja horizontal.
Como lo oyen, el tamaño de los agujeros asiáticos es menor y parece que es horizontal, lo que viene a decir a su vez que amar a una aborigen de ese país es la leche, ya que el roce es mayor y da más gusto. Los chinos desconoces esta teoría, ya que ellos no la tienen como nosotros.

- Ha jugado a la galleta. Una triste galleta maría es la protagonista de la corrida más comunitaria y con menos sentido de la historia. El funcionamiento es sencillo: varios adolescentes apuestan que el que más tarde se corra sobre la galleta se la come con los consiguientes fluidos de sus amigos. Intento ser fino, compréndalo que no es fácil. Lo mejor de todo es que se hace para demostrar la hombría y que además por todos es sabido que lo interesante es aguantar más, por eso de dar placer a la otra persona…

- Si le soplan por el conducto del pene se puede quedar tonto. Lo ha leído en un libro, cosa que sirve para ratificar casi todo, y como alguna tía lo haga ya puede correr, que él otra cosa no, pero listo es un rato. Está claro, el pene y el cerebro están conectados por ese conducto, sino lo ves es que estas ciego.

- Hablando de cegueras, este “amigo” dice que masturbarse mucho te deja para vender cupones en la esquina. Leyenda católica donde las haya, desconfía de los que llevan gafas de cristal grueso, están en el límite. Pero, ¿cuál es el límite?

- Conoce a una tía a la que le explotó el boli bic mientras se masturbaba y volvemos al inicio. Como lo oyes, todo azul que se le quedó, no sabía como limpiárselo y tampoco era plan de llamar a Txumari, el de la Botica de la Abuela, en busca de un remedio natural para quitar la tinta del chichi. Así que ni corta ni perezosa se echó tipex. Azul y con rayas blanco, de lo más marinero que le quedo.

Y tú, ¿tienes algún “amigo” con leyenda urbana a sus espaldas?

AGROSEX
 
¿Qué postura hacemos hoy?
Ni que decir tiene que en este tema de las posturas no entra discusión, porque cada uno practica la que más le gusta. Pero sí que es verdad que cuando una sabes que es la que más te excita y sabes que funciona, tiendes a practicarla quizá demasiado y por comodidad puede que la cosa al final resulte monótona.

Desde los 14 años a los 19, todos los cursos teníamos una semana dedicada a Jornadas de Sexualidad y cada año dábamos un tema distinto. El primer año era el órgano sexual masculino. El segundo el femenino. En tercero los anticonceptivos. En cuarto la reproducción y en quinto, por fin en quinto............... ¡LAS POSTURAS!!!! Cinco años esperando ese momento para que al final te dijeran…

“Cada uno debe de probar y hacer las que más le guste”… Y sin más detalle, se pasó página a otro tema.

Cierto es que los seminarios nos los daba un cura en el internado y pensaréis todos.................. ¿UN CURA????? Pues sí, un cura. Y os juro que creo que otra persona no lo hubiera hecho tan bien, porque aunque de aspecto repulsivo y afeminado hasta el punto de decir “porque nosotras las mujeres…” (figuraos con esa edad las risas... ) estoy segura de que con otra persona no hubiésemos aprendido tanto. Aunque fuese religioso no tenía pelos en la lengua, y por medio de notas anónimas tú podías preguntar las barbaridades más picantes que él las respondía sin ruborizarse y con la naturalidad más aplastante. No había forma de pillarle puesto que sabía demasiado y estaba bien acostumbrado a dar los cursos a difíciles adolescentes.

Creo que la mayoría de las mujeres en su primera vez han tenido que pasar por el misionero................ Y sinceramente pienso que es la peor postura porque tú no controlas ni los movimientos, ni la fuerza de las envestidas... Y no me cabe la menor duda que la mujer para su primera vez estaría más cómoda arriba, controlando en todo momento el ritmo y sintiéndose libre cabalgando... Pero lógicamente cada cual es como es y puede que también se practique esa por vergüenza a no saber qué hacer en la primera vez.

Además hay posturas dependiendo del momento......... Un día follando te excita que el hombre lleve la voz cantante, y entonces va estupenda la postura de el misionero, el perrito o a 4 patas, o la carretilla... Cualquiera donde el hombre domine la situación y a ti sólo te queda gozar... ¡Qué pena! Además si estás cansada son estupendas porque poco tienes que hacer… Sólo déjate hacer.

Pero si eres tú quien quieres llevar la iniciativa y quieres castigarle... Te propongo posturas en las que tú partas y repartas y te sientas dominante en todo momento... Cualquiera en las que estés encima de él, mirándole a la cara o dándole la espalda para que disfrute de un espectacular primer plano… ¡Seguro que le vuelves loco!

El hombre rara vez tiene problemas y en cualquier postura puede tener su apreciado orgasmo, pero la mujer tiene que buscar las posturas en las que los pubis estén en pleno contacto. De todos modos siempre están las ayudas y entonces puedes practicar hasta llegar al más puro contorsionismo y si te cuesta llegar al orgasmo porque no te rozas con nada, siempre él te puede echar una mano (nunca mejor dicho) y acariciarte el clítoris o incluso con tu mano puedes tocarte hasta llegar a él.

Lo dicho… Que a practicar mucho y no acomodarse con las que sabes que van bien, que en el sexo lo mejor es probarlo todo porque hasta tú mismo puedes sorprenderte de lo que eres capaz.

Mia
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Cuanto mayor es la ilusión, mayor es la decepción
Hay polvos malos, buenos, irrepetibles, pasables y como no desastrosos. Este post va dedicado a esa antítesis del polvo irrepetible, al peor polvo que echas en la vida.

En ocasiones conoces a alguien, te pone, le pones, besa como una diosa y por las cosas que te dice parece que va a llegar a ser un polvo inconmensurable. Generalmente cuando pillas a una pequeña loba, luego se corresponde en la cama, ¿pero qué ocurre cuándo es todo lo contrario? Pues es justo lo que me pasó.

La cosa empezó ya mal cuando para los escasos minutos que teníamos se me pone a poner velas, incienso: ”Es que todo me gusta que sea perfecto”… a ver coño que tenemos poco tiempo, que vamos a echar un polvo no a rodar una escena de Titanic. Una vez en el tema se confirmaron mis malos augurios y empecé a decirme: “¿Me estoy follando a la almohada y no me estoy dando cuenta? No espera, con la almohada tengo más gustico que esto…¿dónde coño me he metido? (y nunca mejor dicho)”. Ahí estaba yo intentando sacar de donde no había y ella a su rollo, acabando y diciéndome que “joder cuanto duras”, y yo con las ganas de decir que no es porque fuera tántrico, es que si aquello no tiene ritmo, ni salsa, ni pollas en vinagre, no se como coño me voy a correr.

Así que en plena faena intenté dejar de pensar en aquel bombón sin sorpresa y empecé a pensar en otras cosas, algo que me pusiera más…es decir, en otra tía. Luego como dice la canción, todo pasó como pasan las cosas que no tienen mucho sentido, y es que aquello fue nefasto, horrible, esperpéntico y consiguió desequilibrar la ecuación de Pivón = Diosa en la cama. Sin embargo saqué algo positivo, ya que después de un polvo tan horrible, todos los demás sólo pueden ir hacia arriba.

Ozule
 
Profesiones con morbo o cómo comerte una rosca con tu trabajo
Algun@s lo tienen muy fácil, quizá porque de pequeñ@s tuvieron más ojo y dijeron ¡ale, vamos a darle a la zambomba! Pero el caso es que todos queremos una becaria complaciente con falda de colegiala y todas quieren un bombero en su casa con su manguera bien dispuesta.

Los uniformes tiran, es un hecho objetivo. Un policía bien armado al que podamos decirle la típica frase de “es que te alegras de verme” (obviamente prototipo hollywoodiense, no a lo Torrente), una enfermera a la que podamos darle una buena inyección de placer y ya de la interpretación porno ni hablamos: - ¿Mi novia? Celia Blanco, qué pasa.

Los transportes aéreos también tienen su morbo: pilotos, azafatas, incluso el pasajero del asiento de al lado te excita si te lo imaginas follándotelo en el baño del avión ¿por qué será? La ejecutiva agresiva, el profesor de gimnasia, cualquier muchachita relaciones púbicas (perdón públicas), etcétera.

Y ante esta enumeración, cualquiera podría preguntarse qué profesión no es sexy. Pues lamentablemente muchas; más de las que nos gustaría admitir. Por ejemplo: dentista, físico cuántico, dependienta del McDonalds, autobusero, limpiadora, incluso aunque me duela admitirlo, periodista (no presentador de la tele, cuidado, sino lo que básicamente nos han ido denominando a todos los que escribimos: plumillas).

Pero para no acabar con el amargor de los que nos equivocamos a la hora de elegir nuestro trabajo sin tener en cuenta nuestra salud sexual, subrayaré el erotismo de aquellas profesiones que propiamente no lo son, véase el sacerdocio o la versión femenina monjil. Y es que la castidad provoca en nosotros deseos de cometer el pecado de la lujuria hasta poder ver la luz a base de polvos prohibidos. Porque todos somos un poco pájaros… espinos.

Loco_motoro