Hasta anoche, eras misión imposible, más todavía, por no gustarte los hombres.
Hasta anoche… cuando entre caña y caña te pregunté si aquello que dijiste era cierto. La carcajada te hizo escupir el zumo de cebada, y sólo después de limpiarte me dijiste esa frase que aún retumba en mis oídos, en mi cabeza, en mi entrepierna: “a mí me gustan más los tíos que a un tonto un lápiz”.
Entonces fui yo el que tuve que hacer esfuerzos por mantener la espuma y el ámbar en mi garganta. Tragué, sonreí y te dije “me muero de vergüenza, qué capullo soy”. Y tú, lista, que eres muy lista, preguntaste porqué. Y yo me lancé y te dije que me lo había creído, y que menos mal que era mentira. Y, lista, más que lista, volviste a preguntar porqué, porqué menos mal. Y yo te seguí el juego que dejaba de ser juego, y te susurré que menos mal porque así al menos podía seguir aspirando a ti. Y te callaste. Y me miraste. Y sonreíste. Y te viniste a mi casa.
Ahora me siento enorme, poderoso, el puto amo, vaya. He follado contigo, la que hasta hace horas era lesbiana. Te he comido entera y te has dejado merendar. Te he oído gritar y gemir y reír, cuando yo creía que eso ya sólo se escucharía en mis sueños, en los que te imaginaba siendo devorada por otra mujer.
Dicen que a grandes expectativas, grandes decepciones. Algo bueno tenía que tener que yo me creyera que eras lesbiana. Todas mis expectativas se fueron a hacer puñetas, y con ellas las posibles decepciones. Ahora, a las 12 de la mañana, sentado en mi cama, desnudo contigo al lado, repaso la noche y sólo encuentro grandes alegrías.Gracias por mentirme.
Te mueves. Te giras. Sigues con los ojos cerrados pero me sonríes. Buenos días, capullo, me saludas. Buenos días, bollera, te respondo.
Y follamos. Otra vez, más pausado, más del día después. En honor de las tortilleras, de los niños crédulos y de las ilusiones que desaparecen pero reflotan como barcos fantasmas cuando el mar está calmo.
No eres lesbiana. Y yo ya no soy un niño, me has hecho un hombre entre tus piernas, esas que me confirmaron que no, que no eres lesbiana.
Y yo… ¿te habré demostrado algo?
Sesión Golfa
Aliena está cansada, ha sido un finde agotador, un finde de excesos..., pero ella es una yonki de las emociones fuertes como dice la canción que tanto le gusta:
Soy una yonki de las emociones fuertes y quiero más.
Excesiva en el sexo, excesiva en el amor,
excesiva en tu cama, excesiva en tu mente,
o todo o nada, saltemos juntos al vacío.
El mundo y yo somos puro exceso,
sentir como tus labios rompen todo mi cuerpo
y vivir la vida hasta el final,
romper la vida hasta el final...
Es domingo por la noche, acaba de llegar de viaje y se pone el pijama para ir directa al sofá y descansar y recordar y seguir soñando..., pero antes hace una parada en el baño, mira su cara de felicidad y se gira levantándose la camiseta. Su espalda desnuda queda reflejada en el espejo y en ella las heridas de guerra..., nunca mejor dicho. Mordiscos y pequeños moratones se dibujan en su piel mostrando el sueño de la noche anterior, o mejor dicho la realidad, porque la boca que la marcó todo el cuerpo es tan real como la locura que sucedió...

Imagina el subidón de adrenalina más fuerte que hayas sentido jamás, ¿ya? ¿lo tienes? Pues algo así es lo que sentía Aliena aún 24 horas después de que todo hubiese pasado. La vida caprichosa y sorprendente...
Una boda, una fiesta, familiares, amigos, risas, comida, copas, música y él, un chico mayor, su fantasía desde que tenía uso de razón, el morbo hecho persona, un tipo atractivo, guapo, "casado" o eso creía ella y con tres niños. El protagonista de todas sus fiebres de adolescente y de las actuales siempre que lo veía, que no era muy a menudo. Fantasías y más fantasías, ganas y más ganas, el deseo de lo prohibido e inalcanzable... y siempre así. Hasta que las cosas dejan de ser como parecen y se muestran como realmente son.
Las tantas de la noche, hablan, beben, rien y se cuentan la vida. Nunca hasta ahora habían hablando tanto, ella más bien lo observaba desde la distancia, pero hoy no está su pareja, y el resto están demasiado a lo suyo como para notar que están tonteando, que hay mucho feeling, que la bomba atómica está a punto de estallar...
Y ella ríe y baila y se divierte, feliz por charlar con él pero sin siquiera imaginar nada más allá. Imposible se dice... Pero él chico le pide que salgan del bar y una vez en la calle la monta en su precioso coche y la besa y la toca y la dice que le tiene enfermo y que es una auténtica crack. Arranca y se alejan de allí, arrastrados por un deseo que ha ido creciendo más y más durante toda la noche y quizá para ella durante toda la vida...
Aliena se pellizca, lo mira de reojo, se mira a ella misma allí, en su coche, con los labios aún calientes por su primer beso y no puede evitar sonreir como una puta niñata. Está cumpliendo un sueño, su mito erótico está a punto de desnudarla y llenarle el cuerpo de caricias, de besos y embestidas, uffffffff es demasiado piensa...
Y así sucede. Mucho mejor de lo que hubiera podido imaginar, mucho más salvaje, increíble, lascivo y pasional de lo que jamás habría podido soñar, porque la realidad siempre supera la ficción... Y todo, en esta vida, pasa por algo.
Mirarse cómplices, después en la fiesta mientras charlaban con otras personas fue el sumún de la situación más morbosa y alucinante con la que la vida sorprendía a Aliena una vez más...
Sonando: Rape me. Nirvana.
Aliena
El pasado lunes me metí en uno de esos chat donde hacer volar la imaginación y aliviar las tensiones provocadas por la estresante vida urbana, esperando encontrar en él una dulce chica con la que compartir unos minutos de webcam. Entablé conversación con alguna que otra indecisa y cuando estaba apunto de cesar en mi empeño apareció lo que tanto estaba esperando, la chica era tan lanzada que hubiese conseguido ruborizar al mismísimo Sifredi, con sólo dos frases consiguió conquistarme.
Zorrita: Hola guapo
Cibermacho: ¿Qué tal preciosa? Me encantan las chicas que toman la iniciativa. ;)
Zorrita: ¿Caliente?
Cibermacho: Ahora, sin duda.
(Y sin más preámbulos me dijo una frase que jamás podré olvidar.)
Zorrita: ¿Quieres que ponga la cam? ¿Quieres ver lo “zorra” que puedo llegar a ser?
En los 30 segundos que nuestros ordenadores tardaron en conectarse hice mil y una cabalas de cómo podía ser. Rubia y dulce, morena y sensual, pelirroja quizá…
Cuando ya había decidido que esta sería la mujer de mi vida, durante al menos los próximos tres minutos, todo dio un giro inesperado, ninguna mis hipótesis hubiera podido predecir lo que a continuación iba a suceder, compruébalo tu mismo.
Su actitud inocentemente lasciva era mucho peor que cualquier escena del porno más hardcore. Ni esa escena de lluvia dorada de la que tanto se habla últimamente era tan turbadora como esta cándida “zorrita”.
En cuestión de segundos esa señorita, si en realidad detrás de esa mata de pelos se escondía una mujer, había acabado con todos mis deseos sexuales y había bombardeado la parcelita que mi memoria reservaba a los iconos de la infancia. Espinete, Don Pinpon… ¿Qué habrá sido de vosotros? ¿Qué pretendía el Winny de Po de la Plaza Mayor cuando se nos acercaba con un globito? ¿Qué perverso personaje se escondía dentro del Micky Mouse de Eurodisney?

La situación me había dejado tan traumatizado que no sabía si debía dejar mi adicción a Internet o dejarme llevar finalmente por las perversas parafilias que la habitan, con ese difícil dilema en mi cabeza recordé uno de los sabios consejos de mi madre: “Ante la duda la más peluda”.
Nota informativa:
El movimiento Furry Fandom es una subcultura basada en animales antropomórficos. Los furcons o fursonas son aquellos que crean sus propios trajes (fursuits). A pesar de lo que muchos podamos pensar la comunidad Furry es cada vez más grande y sus convenciones superan cada año el número de participantes.
Cibermacho
Ahora, al baile de la cirugía plástica ha llegado un nuevo invitado: el rejuvenecimiento vaginal. Sí, sí, por si teníamos poco y pensábamos que ‘nuestras partes’ estaban libres de los dictámenes de la belleza.
¿Cómo podemos rejuvenecer nuestra vagina? (¿algún día se pondrá de moda envejecer alguna parte de nuestro cuerpo?) Bueno, que me distraigo: las prácticas van desde reducir el tamaño de los labios inferiores, aumentar los labios mayores, repoblación del bello púbico (¡y yo haciéndome el láser!!) o reducir el tamaño del clítoris, hasta agrandar el punto G. Tengo que reconocer que cuando leí este punto mis ojos hicieron chiribitas, ¡por fin los chicos no darían vueltas y vueltas en busca del tesoro! Estaría ahí, bien grandecito sin posibilidad de pérdida ni equivocaciones. Sin embargo, y viendo la demanda que en EEUU estaba teniendo este tipo de cirugía (¿tan mal está la cosa?), expertos en la materia han tenido que salir al paso y desmentir que tal práctica sea efectiva… Vaya, yo que había pensado abrirme una ‘cuenta vagina’…
No quiero ni pensar lo que diría la ‘vagina a medida’ de ‘Los Monólogos de la Vagina’, de Eve Ensler. Aunque seguramente sería mucho más aburrida y estirada que la auténtica.
Tántrica
¿Qué es lo que pasa cuando estás en pareja y el sexo no te llena? La cuestión es que te sientes raro, no tienes ganas de quedarte abrazad@ al otro cuerpo después para darte “arrumacos post-coito”, todo lo contrario, quieres despegarte estar un poco alejado, distante, pero porque no te sientes a gusto y de repente piensas en hacer cualquier otra cosa que quedarte cinco minutos en la cama junto a esa persona. Lo peor también llega para la sucesión de polvos, porque o cuestan o sencillamente no los hay. Yo soy de los que piensan que el primer polvo es de descarga (instintivo) y los posteriores por verdadero afán de sexo, cariño, morbo o como lo queráis llamar. Una vez que descargas y te quedas raro, difícilmente te entra el morbo para echar otro…te cuesta ponerte en situación.
Puede haber gente a la que estas cuestiones se la suden y folle sin más con esa pareja que no les llena, pero hay algunos (entre los que me incluyo), que el sexo en pareja es muy importante y cuando eso falla es que algo no cuaja en la ecuación. El punto bueno de todo esto es que el sexo se convierte en indicativo de un problema, un gran problema…llamadlo como queráis.
Ozule

Vale que no es plan nada más conocer a una persona decirle que te gusta que te laman los dedos gordos de los pies o que sabes el nombre de todas las actrices que han pasado por el catre de Rocco Siffredi, pero cuántas cenas habrá salvado las historias de los amigos –nunca nuestras- y sus tendencias y manías sexuales.Mismamente, el otro día, en un cumpleaños salió el tema de las perversiones sexuales. Había verdaderos especialista en el tema y algunos que nos hacíamos los sorprendidos, aunque siempre hay algo que sabes. Se habló de zoofilia extrema, de lluvia dorada ‘outdoor’, de sexo en el trabajo, de disfraces de peluche para excitar,… la pareja que estaba cenando al lado nuestra se quedó tan escandalizada que se largó con la tosta de lacón aún en la boca... pobres!!!
La verdad es que mola hablar de sexo, sobre todo con gente que en principio crees que tímida y modosita pero que cuando se suelta deja ver una mente calenturienta. Que nadie se dé por aludido, de los que estábamos yo ya me lo esperaba. Esa cena estaría bien volverla a repetir… a los de al lado no creo que les haga tanta gracia.
PD: Tranquilos, seguro que cualquier día salen a relucir temas de los que se habló, ahí había mucho ‘sexodeandarporcasa-maníaco’.
Agrosex
Hay un libro de Flora Davis titulado “LA COMUNICACIÓN NO VERBAL” muy interesante donde a parte de muchas otras cosas, se explican cosas de la personalidad debido al físico que tengas. Me explico, según la psicóloga si eres alto y delgado eres seguro de ti mismo, excéntrico, irascible, impaciente… Sin embargo las personas más gorditas tienden más a la paciencia, mejor humor y depresiones, entre otras.Esta teoría se basa en estudios científicos los cuales te los puedes creer o no… Pero también está la ciencia del día a día, la que uno no estudia, en la que sólo vale observar y redactar tus propias leyes…
Mi padre cuando era pequeño se sentaba con un amigo detrás de una valla y veían pasar a la gente pero tan solo les veían los tobillos. Las personas pasaban detrás de la valla mostrando solamente sus piernas y un poco más para adelante, se las veía caminar de cuerpo entero. Observaba y observaba y después de mucho observar, fundó su teoría para las mujeres (que imagino que en esa edad, era lo único que le importaba)
. Mujeres de tobillo fino = Teta grande
. Mujeres de tobillo ancho = Teta pequeña
Conociendo a mi padre con el humor irónico que le caracteriza, esto me hacía mucha gracia y he de decir que razón no le faltaba, ya que a menudo me fijo en esta teoría y me atrevería a decir que en el 80% de los casos… No falla!!!
También se dice que los hombres de nariz grande suelen estar bastante bien dotados.
. Hombres nariz grande (sobre todo la cartabónica) = Pene grande
. Hombres nariz chata = Pene normalito
Se dice también que los hombres corpulentos incluso barrigones la tienen pequeña, pero a mí esta teoría no me parece nada fiable, ya que cuanto más tripa parece más pequeña, pero no porque lo sea sino que con los kilillos todo crece menos ésta.
Mia
Busca, compara y encuentra la que te va. Hay frase para las lanzadas, para las bordes, para las que tengan sentido del humor y ninguno del ridículo.
Vosotros también podéis echar un ojo, que vais a reiros.

¿Qué frase te pondrías?
Y tú hombre de dios, ¿te acercarías a una chica que llevase alguna de estas camisetas?
Espero que lo disfruteis.
Besos
La Carla
El problema radica en que las mujeres, en mayor o menor medida, tienen complejo de princesa y la mayoría de los hombres tenemos complejo de hombre de las cavernas ¿Cómo combinar los gustos de la casa real con las necesidades de un homínido venido a más?Si tuviera la respuesta queridos lectores, habría montado una consulta y me estaría forrando.
Digamos que el proceso de la cena romántica se divide, como las novelas (salvo las de Camilo José Cela) en tres pasos. Planteamiento, nudo y desenlace.
Planteamiento: Te encuentras tú en fase hombre de neandertal, y tu chica dice “Hace mucho que no vamos a un restaurante bueno de cena romántica…¿No te apetece ir?” y te mira con ojitos de cachorrillo desamparado demostrándote que es el Bin Laden del terrorismo emocional. Tu diablito dice “Ni hablar”, tu angelito dice “Pobrecita tienes que llevarla a cenar” y tu entrepierna grita “Ve a cenar con ella…¡¡Qué después del postre mojas!!” así que dos contra uno y además el voto de la entrepierna, como todos sabemos, vale doble.
Nudo: Después de elegir restaurante, que se supone que lo has elegido tú, pero en realidad lo ha elegido ella porque ha desechado elegantemente tus 137 sugerencias anteriores, llega el sagrado momento de la cena. Vas a recogerla y de repente te das cuenta de un pequeño detalle, cuando la conociste no era más alta que tú y ahora sí, eso sólo tiene dos explicaciones, una sobredosis de Petit Suisse o dentro de dos horas va a sufrir un horrible dolor de pies por culpa de unos tacones imposibles. Eso sí, la cena romántica tiene una ventaja notable, tu chica se pone echa un brazo de mar y piensas “Joder…ayer no estaba tan buena” y comienzas a hacerte ilusiones mientras tu bragueta dice “Te lo dije Flanagan…te lo dije” así que antes de llegar al restaurante tú ya estás más caliente que el cenicero de un bingo y no puedes evitar pensar que si hubierais ido al Burger…ya estarías follando.
Luego vienen los platos, para ella todo está maravilloso, sin embargo tú opinas que ese engrudo blanco de tu merluza rellena tiene el mismo parecido con la bechamel que Carmen de Mairena con Michelle Pfeiffer, además estás rodeado de esas cosas que los tíos odiamos tanto, las malditas velas. Viene el camarero y pregunta que si está todo bien, tu chica, seducida por el ambiente, dice que todo es perfecto y tú asientes mientras piensas en dar tu tarjeta al chef para enseñarle a hacer bechamel y ayudarle a distinguir entre chalota y cebolla.
Desenlace: Por fín…se acabó la tortura, ya puedes entrar a matar en la plaza! Tu entrepierna ve que es el momento de entrar en acción, llegas a casa pensando que va a arder Troya y de repente ella se tira en el sofá con menos glamour que un albañil y dice “Lo siento cariño…los pies me están matando” tú defecas mentalmente en la madre del inventor de los tacones y en las madres de los diseñadores que imponen esas modas estúpidas, pero en lugar de poner el grito en el cielo,te callas y dejas que la pobre chica se cure sus heridas de guerra…o le das un masaje en los pies con la vana esperanza de que eso le ponga cachonda y puedas ponerte al tema como llevas deseando toda la noche.
Mr. Catenaccio
A lo mejor no os habréis visto vuestra cara, a no ser que os mole eso de hacerlo con espejos en el techo o con ellos por todo los rincones, pero seguro que sí habréis visto la cara de la persona que os estáis tirando, y esa, esa es de chiste. Lo siento pero ninguna cara es sensual, erótica, bonita, aunque seas el más guapo de todos los guapos del universo, lo siento pero no. Si en ese momento no estuviéramos tan excitados puedo asegurar que más de uno/a diría o se está muriendo o le ha entrado un raro espasmo o lo que está entrando y saliendo no le mola nada de nada.Bueno y ya no quiero ni contar cuando el susodicho orgasmo es fingido, eso si que no, mirar es preferible decirle, mira lo siento, pero no me pones, no lo consigues, no llego, no me corro…, a fingir un orgasmo, porque si cuando realmente llegas al orgasmo, tu cara es un poema y tú no sabes como es, imaginar como debe ser si la pones sin estar sintiendo placer y sin saber cual es la que tienes que imitar, vamos que tiene que ser una mezcla de asco, risa, me voy de ‘baretas’ y por favor páralo ya de una vez…, pero nada cercano al llamado ‘séptimo cielo’.
Si queréis haceros una idea de lo que os estoy diciendo no dejéis de visitar esta página Beautifulagony, y en la parte de la izquierda, arriba del menú podréis disfrutar de unos cuantos caretos de lo más ‘pintorescos’ cuando están en el momento más placentero. ¡¡No tiene desperdicio!! Yo lo siento pero no pude terminar de verlo, solo quiero pensar que mi careto es de lo más sexy, pero me temo que no, y el vuestro, queridos, tampoco.
A puntito
La reacción es segura, sé que lo viene ahora y por eso lo busco. Ese es mi propósito, esa es mi maliciosa intención. Me gustan las improvisaciones, me gustan los arrebatos, me gusta provocar...te.

Sé que si estamos por ahí de copas, me cogerás la muñeca y me arrastrarás empujando a toda la gente que se cruce en tu camino, hasta llegar al primer rincón óscuro, hasta llegar quizá al baño... y ahí, ahí comenzarás a comerme la boca como un loco, a morderme, estrujarme, chuparme. Estás ansioso, desbocado. Sé que no dirás nada, sólo actuarás. No hacían falta palabras, me dirás después. Pero ahora, ahora te tengo justo como quería. He logrado sacarte de quicio, he conseguido que estés ahí sujetándome con fuerza mientras apartas violento toda la ropa que me sobra, toda la ropa que te impide llegar a mi piel y dibujarla con tu lengua.
Estás aquí y te disfruto como soñaba. Estás aquí porque yo lo he querido así. Estás aquí y puedo hacer contigo lo que se me antoje, aunque ahora seas tú quien me mueve, me empuja, me besa, me agarra y logra que me deshaga...
Sé que pierdo la cabeza cada vez que hago que la pierdas tú. Sé que tu hambre de mí es intensa, animal e ilógica, como son las cosas que nacen de las entrañas, sin razón, explicación o sensatez. Como es el deseo, como es infinita, por ti, mi sed.
Vámonos, es hora de volver...
Aliena
No soy el único que no se resiste a los encantos de un buen culo, numerosos fotógrafos han fijado su objetivo en tan hermoso rincón del ser humano y ahora la Fundación Canal reúne su trabajo en la exposición ‘Ocultos’: nada menos que 67 retratos de traseros y nalgas que harán las delicias de los buenos culeros. La imagen forma parte del trabajo del fotógrafo E. von Unwerthe.Cada uno tiene su propia definición de lo que es un buen culo. A mi, por ejemplo y porque soy yo el que escribo, me gustan estrechos y respingones, con poca cadera y mucha nalga, de esos que apetece pegar un buen bocado. Esto en el caso de la mujeres, para los chicos casi prefiero que casi no tengan culo a un chico “culón”, eso es imposible de defender. Ahora que todo el mundo va con pantalones caídos es complicado descifrar el culo que se esconde.
Un buen pompis confiere a la persona que lo tiene una seguridad innata, sabe que tiene buena base sobre la que estar, está seguro con ese cojín incorporado, es su airbag particular. En mis vacaciones descubrí que el mito del culo caribeño es cierto, no sólo tiene posaderas impresionantes, de volúmenes imposibles y ritmo hipnótico, es que además los potencian al máximo, sin complejos, poniendo el culo en el lugar justo para hacer perder la cabeza a los turistas (y turistas, no de todo hay) que hay llegan. Bailar salsa si no tienes un buen culo no tiene sentido alguno...
El culo no sólo es para mirarlo, es para disfrutarlo. Puede ser un buen punto erógeno si se sabe tocar (u otras cosas) con cierta gracia. No es lo mismo dar unos cachetes que pegar una paliza, no es lo mismo dar unos mordisquitos picaruelos que dejarte el culo como el estampado de las cortinas de tu madre. Por favor, traten el culo con cierta delicadeza, que hay algunos que trabajamos muchas horas con él encima de la silla.
- Las famosas con mejores culos
Agrosex
Ya no se oía nada de dentro del baño. La brasa del cigarro acercándose peligrosamente al filtro y ella sin salir del maldito baño. Que me quiero ir, coño. Que un polvo es un polvo, pero cada uno a dormir a su casa. Y por fin salió, igual de desnuda que antes, pero mojada, ya no por sudor. Y yo me quería ir... o eso pensaba yo, sin advertir, macho inocente, que no sólo mi cerebro domina mis actos. Apagué por fin el cigarro, fui a balbucear el motivo de mi huida, pero ella me cortó. “Vaya, vaya, algo me dice que tienes ganas de más, chaval”. De un salto, la sábana en el suelo y su lengua entre mis piernas. Madre mía, es como si me hubiesen violado, aunque no me quejé, claro. Me dejé hacer, suponiendo que a mayor relajación y menor concentración, antes llegaría el fin de aquella tortura bucal que en realidad era de todo menos tortura. Pero nada, esa noche mi cuerpo no respondía a mis órdenes. El empeño de ella no conseguía vaciarme, así que yo, ya enfadado, frustrado, enrabietado, mirando de reojo la hora en el reloj de su mesilla, le agarré la cabeza. La levanté en volandas, la tiré contra el suelo y me la follé como nunca en la vida se la habían follado. Como nunca en la vida me había follado yo a una tía. Cada vez más fuerte y más rápido, brutal, sin transiciones ni ostias, buscando llenarla cuanto antes. Es decir, haciendo o pretendiendo hacer todo lo contrario que hago o pretendo hacer cuando follo. Pero nada. Sudando un Mar Negro, extasiado como un corredor de maratón, quince rinocerontes desbocados por corazón, la polla enhiesta como la Torre Espacio de Madrid, las caderas golpeando en combos, moratones adornando sus brazos por la fuerza con la que la agarraba, todo en silencio porque los gemidos morían en las gargantas, tan concentrados estábamos en corrernos y destrozar al otro. Y en irme de allí.
Eché el polvo más brutal de mi vida, un polvo a comentar por los restos de los siglos, sólo porque no quería echarlo.
Ella, diez años mayor que yo, todo un sueño erótico hecho realidad, pero con una vez bastaba, y ella no me dejó. Follarme una pureta era un deseo nunca perseguido pero siempre anhelado. Internet me ofreció la posibilidad de realizarlo, y yo no la desaproveché. Pero ya se sabe lo que pasa con vivir los sueños… que dejan de ser sueños, se disfrazan con ropas mundanas y se iluminan con los halógenos del techo, no con las estrellas oníricas que decoran esa otra vida que experimentamos sin abrir los ojos.
Al final eché un polvo, dos, tres, mierda,… mis amigos me preguntaron insistentes toda la semana y yo no contesté. Bien, bien, agotador, era todo lo que yo musitaba, mirando para otro lado e invitando a más copas, sin querer reconocer que el mejor polvo de mi vida lo eché porque no quería y encima me quedé a dormir en su casa, me dio su móvil y su Messenger y ya hemos vuelto a quedar mañana. Mierda, nada me sale como quiero. Como sueño.
Sesión Golfa