Sexo de andar por casa
El blog de Sexo más divertido
Acerca de

- Agrosex: Porque el sexo en el pueblo es otra cosa
- A puntito: Siempre dispuesta a dar placer
- Loco_motoro: Lo mejor es hacerlo a todo tren
- Mr. Catenaccio: La honestidad más brutal
- Mia: Lo mejor de hacerlo es contarlo.
- Ozule: Sin tabú alguno
- Aliena: Antes muerta que sin...sexo!
- The BuzzCock: Sin fronteras
- Misionero: Menos innovar y más copular
- La Trotona: En busca de una buena montura
- MissClimax: Provoca altas temperaturas
- Dominatrix:¡ Qué Dios te pille confesado!

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Sindicación
 
DE LA CAMA AL JUZGADO
Admitiendo que son muchos los casos que deberían llevarse a juicio sobre polvos lamentables, fallidos o interruptus; éste no es exactamente el tema del post. La historia que a continuación paso a relatar es bastante más romántica, aunque admito que a más de uno le podría provocar un gatillazo como efecto secundario.

Yo soy de los que se casan. Esto quiere decir que algún día (así, en indefinido) me gustaría ir al altar o al juzgado, vestido de esmoquin y que mis amigos y familiares se dediquen a guerrear con arroz conmigo y mi pareja como principales objetivos. Lo que nunca me podía imaginar es que la pedida para tal acontecimiento ocurriese en la cama.

Soy consciente de la cantidad de barbaridades que se pueden decir en el momento justo del orgasmo: desde el inconveniente "te quiero" de un hombre casado a su becaria dieciocho años más joven, hasta el provocativo "me corro, puta" del que parecía un joven tímido a su nueva y pijilla conquista. Con lo bien que se folla con la boca cerrada (por lo menos para que no se te llene de sustancias extrañas).

El caso es que estaba yo feliz, disfrutando de una noche de sexo fantástica, cuando de improviso se me invita a cerrar los ojos. Genial, pienso yo, me encantan los juegos y las sorpresas. De hecho, frecuentemente el que las provoca soy yo, así que no está mal ponerse en el lugar de la cobaya. Y ahí estaba yo, desnudo, empalmado y con las pulsaciones a mil por hora, esperando sentir el frío contacto de un hielo, la pringosa sensación del sirope de chocolate o los ruidos propios de la colocación de un disfraz erótico.

Pero lo cierto es que, de repente, lo que sentí fueron cosquillas en mi miembro. Son muchas las opciones disponibles en condones: estriados, fosforescentes, con muñequitos en la punta y, los más habituales, de sabores. Francamente, yo no estaba preparado para aquello.

Cuando abrí los ojos, mi polla no estaba cubierta, si no decorada con un anillo de caramelos. Y mi pareja, sonriendo de oreja a oreja, me pregunta:

- ¿Quieres casarte conmigo?

Loco_motoro
 
Recortados...
Con la libertad de movimiento de un fuego tendido en la oscuridad de un cielo de luna clara, donde cada llama elige su propio camino para hacer de su danza un hipnótico compás de sensaciones que tan pronto se esfuman como son retomadas por la siguiente, la inesperada intensidad que dentro de mí palpitaba rítmicamente, sin destino prometido, hacía del vaivén un motivo más para que de mi emanará un nuevo suspiro, ahogado por la siguiente invasión de su cálida y suave embestida.

Dos figuras, recortadas en la pared a la tenue luz que el ventanal filtraba, celoso de no desvelarnos el uno al otro, en acompasado movimiento, mecidas por la confianza del pleno conocimiento de nuestros, hasta ahora, extraños cuerpos, dibujaban en mi mente escenas desconocidas antes.



Mientras me tomaba con contenida pasión podía sentir su cuerpo tenso y acalorado, sentir sus tersos brazos sujetándome con firmeza mientras sus manos descubrían mi cuerpo pareciendo asustarse a cada centímetro ganado, como si una hazaña le supusiera el ganarme un poco más. Entonces, sin necesidad de aviso previo, y con actitud decidida, rodeo mi cintura con sus brazos, deslizando las manos hasta posarlas en mis hombros, no dejando rincón alguno sin acariciar hasta alcanzarlos.

Con un movimiento seco, que por un instante me arrebató el aliento, tiro de mí hasta que su torso se enfrentó a mi espalda. Pude sentir su respiración sobre mi cuello y un suave calor descendió desde mi oído… por el cuello y hasta mi hombro, para culminar con el calor de sus labios posado durante un instante casi eterno sobre el mismo. La escena que mis pensamientos, ocultos tras mis párpados entornados, dibujaban en mi interior, hacía que mis músculos, mi piel… mi cuerpo ardiera como nunca antes lo habían hecho.

Sus manos, temerosas, casi temblorosas, acariciaban con ternura mis brazos mientras él continuaba balanceando su cuerpo asido al mío. No podíamos despegarnos, era como si cada aliento arrebatado él uno al otro provocara que nuestros cuerpos se fundieran un poco más hasta hacerse uno. Mi cuello echado hacía atrás, dibujando una curva de líneas imposibles encajaba en medida perfecta con el suyo, vuelto hacia mí en busca de mis labios.

Fue justo en ese instante. Una gota. Como si de la más intensa lluvia se pudiera extraer su esencia hasta concentrarla en una perfecta envoltura y depositarla en el lugar exacto en el que dar vida y sentido a la misma… del mismo modo aquella gota de sudor cayó sobre mi cuello. Un escalofrío recorrió como un latigazo mi espalda. He de reconocer que no estaba preparada.

El placer del movimiento que dentro de mi descubría cada rincón de mi ser halló en ese instante la puerta hacía lo desconocido de mi alma. El frío fruto del calor de nuestros cuerpos no aguardó más que un segundo a que lo aceptara y comenzó un lento y sensual descenso desde mi cuello, cruzando hasta el contrario de mi espalda, y dejándose caer hasta alcanzar lo más bajo de mi cintura.

Mis muslos se estremecieron como nunca antes lo habían hecho. Su aliento sobre mi cuello, mi exhalación temblorosa y el calor de él dentro mí hicieron que por momento… por instante… dentro mi se produjese un todo que no alcanzo a describir…

No puedo sino estremecerme cada vez que aquella escena se adueña de mi mente. Sin darme cuenta vuelvo a entornar los párpados mientras humedezco mis labios con una lentitud casi obscena… daría lo que fuera porque aquella luna cómplice de mi placer, volviera a dibujarme en la pared.

[Invitado]
By… jg#7
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SEXO 2.0
He conocido gente que se excita con cosas muy extrañas..., observando tobillos, apretando antebrazos cual pelota antiestrés, y luego ya están las filias sexuales . Una gran variedad de atracciones hacia cosas realmente curiosas... Pero, ¿te ves capaz de ponerte a 100 con un robot?

David Levy, un investigador británico experto en inteligencia artificial, opina que los robots no sólo serán capaces de despertar nuestros bajos instintos, sino que además, serán tan buenos en el sexo que los preferiremos a los humanos...

Esto... sinceramente, ¡asusta un poco! Y podemos pensar, vale, si, bueno... los científicos siempre han sido un poco flipados, y esto de los robots está muy bien pero ¿que los prefiramos a un cuerpo humano? Por lo visto, una empresa alemana está dispuesta a darles la razón, con una máquina que han presentado en Holanda hace un par de semanas. El robot se llama Andy y promete no dejar a nadie "insatisfecho" :)

Su creador Levy, está convencido de que sus maquinitas nos enseñarán prácticas sexuales que ni hemos imaginado. Además será como el Kamasutra, se le podrán programar centenares de posturas y todo será ajustable, desde la profundida de la vagina y el tamaño del pene hasta el olor corporal y la temperatura...¡tela!

Pero mientras esperamos ansiosos a que Andy nos solucione todas las penas, ya podemos disfrutar de auténticos juguetitos eróticos 2.0, como consoladores que se mueven al ritmo de la música que reproduces en tu iPod o que se accionan con una llamada de móvil o un sms, jejeje. Me encanta!!!

Sexoadictos, la tecnología hará estragos en nuestra vida sexual... ¡id abriendo la mente y las piernas!

KissX

Aliena.
 
La 'publi', la mejor consejera sexual
Para algun@s la ropa interior no es importante a la hora de tener sexo, típica es la frase de "para lo que va a durar puesta", pero desde aquí quiero hacer una defensa de las braguitas o tangas sexys, sujetadores a ser posible negros, de colores y como mucho blancos, NUNCA el antiestético color carne... para ellos...lo que sea menos lo que viene...






Escoge bien tu ropa interior - Mujer
Escoge bien tu ropa interior - Mujer



El próximo vídeo es real como la vida misma, chicas lo que aguantamos... vale no todos los tíos sois así, pero reconocer que un poquito sí...



Pues con esto y un bizcocho... espero que vuestro veranito esté siendo productivo, sexualmente hablando claro...
 
¿Sin o con Don?
Hace tiempo que vengo discutiendo con amigos algo que para mí era básico y que sin embargo ahora empiezo a replantearme. La cuestión es que he visto a no pocos hombres presumir de que ellos nunca se ponen el condón para follar, que eso no es para ellos, que si baja el rollo etc… pero ¿y si es ella la que te dice que de gomita ni hablar?

Algunos de mis amigos se llevan las manos a la cabeza cuando les digo que, por mi parte, confío plenamente en lo que mis amantes me dicen. Si llego a la cama y ella me suelta “no te preocupes por el condón…”, no tengo motivos para desconfiar.

Yo personalmente odio el instrumento profiláctico en cuestión, ya que a parte del consabido “no es lo mismo”, no encuentro nunca el momento adecuado para detener el tren y ponerme el chubasquero. Por eso, cualquier otra opción me parece loable (incluso la del bisturí, aunque a mi edad, claro, aún mantengo la esperanza de repoblar el mundo).

Sin embargo, uno de mis amigos introdujo el otro día una variable en la que no había pensado. ¿Es posible que un tío se cohíba sexualmente ante una mujer que le pide sexo sin protección? La idea inmediata, según mi colega, es… “si no tiene pareja, y usa anticonceptivos es porque se pasa el día follando”. Reconozco que a mi esa perspectiva me parece gloriosa, pero también entiendo que aflores inmediatamente dos pensamientos, a saber: 1) estaré a la altura de una mujer que probablemente lleve 10 veces más horas de vuelo que yo; y 2) serán los tíos que antes que yo han pasado por aquí tan celosos como yo de la propia higiene.

Sólo puedo decir una cosa ante tal argumento… si tengo que pensar tanto para echar un polvo es muy posible que se me quiten las ganas. Con todo, me gustaría abrir ese debate entre el público masculino.

¿Puede llegar a asustar sexualmente una mujer que en la primera noche te pide entrar a matar sin la más mínima protección?

The BuzzCock
 
24 horas con un heterosexual
Nos gusta este programa, nos pone...a 100!!



Se nota que se acerca el Orgullo!!

AGROSEX
 
Yo no lo sé pero me ponen las tías
Hoy que me encuentro en horas bajas, sexualmente hablando, que tengo pocas historias con ‘chicha’ que contar, y que mis amigas se han cansado de prestarme sus encuentros más íntimos, hoy he decidido navegar un poco a ver si encontraba algo digno de resaltar en este gran blog… y por supuesto que he encontrado… sobre sexo siempre hay algo que contar.

Si ahora mismo me preguntaran, ¿qué te pone más ver a un hombre desnudo o a una mujer? Mi respuesta, como mujer heterosexual, sería clara, un varón, of course. Sin embargo, según un estudio, a las chicas de mi especie ver a un machote en ‘pelotillas’, ya sea enseñando la tan preciada tableta de chocolate o no, le excita menos que ver a un mocasín.

Pero la cosa no acaba aquí, el hecho es que las mujeres nos ponemos a cien si la que está desnuda es una chica, vamos que saltan todas las alarmas de nuestro cuerpo, y la presión sanguínea se dispara… entonces me pregunto yo, ¿y a mi qué coño me gustan los hombres o las mujeres?, es más, ¿¿tendré que empezar a hacer una férrea defensa de la bisexualidad??

Sinceramente con este tema estoy un poco confundida… no sé si podría llegar a tirarme a una tía..., pero mis amigas lesbianas siempre me dicen que en el momento en el que tenga sexo con una mujer, no podré dejarlo.

El estudio también asegura que los hombres que se consideran bisexuales se sienten más atraídos por los hombres, será porque como me dice a mi un amigo es más fácil ligar con personas de tu mismo sexo...

Me planteo, aquí y ahora, ¿me habrá llamado a mi la atención este tema porque ando de barbecho sexual?, quizás ante la sequía me plantee la bisexualidad... ya os lo contaré tras mis vacaciones de verano...

A puntito
 
Tiempos de pasión y contorsión
Yo soy de esas personas que jamás ha sido capaz de tocarse las puntas de los pies sin doblar las rodillas, por eso cada vez que oigo historias sobre polvos históricos en reducidísimos baños públicos o en coches utilitarios de dos puertas el escepticismo me domina.

Y sobretodo la reina de las historias de polvos tan maravillosos como inverosímiles es...el polvo en el baño del avión. Vamos a ver sólo conozco a un tipo de persona capaz de follar satisfactoriamente en un habitáculo tan reducido, los empleados del circo del sol, y mi amigo de prominente tripa cervecera y su amante entrada en carnes distan mucho de ser flexibles, pero como últimamente en este blog se llevan mucho los relatos, voy a contar como sería un momento de pasión desenfrenada en el excusado de un aeroplano desde el punto de vista de un tío...es decir, desde el punto de vista de un fantasma.

A 10.000 metros de altura la vida se ve muy diferente, a pesar de que el avión avanzada a más de mil por hora a ti te parece que las nubes se desplazan muy despacio bajo tus pies...ya lo dijo Einstein, todo es relativo, bueno, no todo es relativo...yo estoy objetivamente más caliente que el cenicero de un bingo y estoy a punto de echar un polvo sobrevolando el océano.

Lo primero es entrar en el baño, estos habitáculos están pensados para que entre con dificultades una persona, con lo que dos personas y encima con urgencias sexuales...es como jugar a Tetris. "Espera, espera pasa la pierna por aquí...quieta, ahora mueve el brazo...mierda ¿Ahora como me bajo yo los pantalones?" por fin después de mucho moverme (que ya ha debido enterarse todo el avión que os vais a aliviar en el excusado) consigo una postura más o menos razonable, pero ahora viene lo peor...aguantar más de tres minutos de cadencioso y placentero vaivén en una plataforma que se mueve y con posibilidad de turbulencias, pero el mundo es de los valientes...así que me lanzo al ataque y cuando la cosa empieza a dar gustito oigo "ahhh cuidado" mierda, mi pobre amante acaba de darse un cabezazo de espanto...pero este polvo hay que acabarlo, así que nosotros seguimos a lo nuestro y la cosa se empieza poner interesante cuando se oye un craaaaack que no sé de donde viene hasta que noto un profundo dolor en la rodilla derecha "joder, esto ha tenido que ser el ligamento cruzado" pienso para mis adentros, pero en el fondo me da igual porque cuando follo ni siento ni padezco y además no me han convocado para la Eurocopa.

Ella se empieza a emocionar...normal soy el rey del sexo, y me pide más así que empiezo a darle más caña hasta que siento el dolor más horrible que puede sentir un ser humano y no puedo reprimir un grito...me acabo de clavar el grifo justo en la última vértebra, duele, duele muchísimo...pero al menos no me lo he metido por el culo. "Sigue sigue...no pares" me susurra ella muerta de placer y de repente la pesadilla de todo follador de aviones...las turbulencias. Cuando el avión comienza a moverse así uno pierde el ritmo y eso durante el acto es muy peligroso porque puede llegar a acortarlo peligrosamente "mierdaaaa, no me aguanto más, me corroooooo" así que en plena turbulencia me vacío y lo que es peor, pierdo el equilibrio y doy un soberano cabezazo a la puerta...lo raro no es que no se haya abierto la puerta, lo raro es que no me haya abierto la cabeza.

Recapitulemos, estoy tendido en el suelo en posición fetal, ella está retorcida sobre mí, tengo politraumatismos y acabo de echar un polvo que dudo que haya superado ningún record de duración...me da vueltas la cabeza, creo que me voy a desmayar, pero ella conciliadora dice "Cariño, pareces un conejo...aguantas poco y encima al terminar te desmayas, voy a arreglarme el pelo a otro baño"

Tengo el cuerpo destrozado y la dignidad más destrozada aún, pero no pasa nada, en cuanto toque tierra contaré a mis colegas que he llevado a cabo la fantasía de todo hombre, echar un polvo aéreo con final feliz.


Mr. Catenaccio

PD: Feliz post número 300

 
Y con el número 9...
Ahora que estamos en tiempos de Eurocopa, recurro a una metáfora fácil. La vida son rachas. A veces estás en plan Güiza, que metes todos los fines de semana, y a veces te quedas estilo Anelka, que cuando metes, más que por tu propia iniciativa, es por un rebote de un compañero. Lógicamente, porque sino no escribiría sobre esto, yo estoy en esa segunda racha. Dos semanas sin follar llevo, y después de haber sido Bota de Oro durante unos pletóricos meses… ¡estoy que me subo por las paredes!

Hay quien dice que lo peor son los primeros días de sequía, porque tienes más fresco en la memoria y en la entrepierna esa consecución de polvos que te encumbraron no hace tanto. Que luego, con el paso del tiempo, la cosa se te va olvidando y dejas de contar los días. ¡Y una polla como un cuello! Día que pasa, día que me flagelo con el recuerdo y con la abstinencia. Porque lo mío va por fases, mis fases, y no entiendo que el tiempo sea aliado en este tema. ¡Dos semanas más y se me habrá olvidado ese repertorio de fintas, pases al hueco y voleas que antes ejecutaba con soltura!


Mis fases son, a saber:

Estadio 1: Una jornada sin meter: Después de muy buenos partidos, de repente te lesionan o ya no rindes como antes y pasas al banquillo. Los hinchas que antes coreaban tu nombre ya no se acuerdan ni de tu posición en el campo. El éxito es efímero en la vida del follador, digo, del futbolista.
Estadio 2: No entras en la convocatoria: tus grandes goles pasan al olvido, como mucho los recuperas en el youtube para recordarte que un día fuiste grande. Entras en fase de depresión y el brazo derecho empieza a tomar proporciones antes desconocidas. Tu antebrazo es de hierro forjado.
Estadio 3: La aceptación: Sin duda, la peor de las fases. Te levantas sabiendo que el mister no cuenta contigo. Entrenas por entrenar y pateas la bola con menos ganas que nunca. Hablas con ellas, pero ya no como antes, cuando soltabas perlas que embaucaban a la mismísima Hillary Clinton.
Estadio 4: La recaída: De repente, vuelves a pensar en ello, pero ya ni entrenas, pasas de cumplir horarios. Simplemente piensas en ello con apatía. Tu brazo derecho pierde fuelle. Tu imaginación, agotada, no tiene nada nuevo que ofrecer.
Estadio 5: El gol: Y de repente se lesiona el delantero centro en el que tanto confiaba el entrenador y no le queda otra que recurrir a ti de nuevo, que te creías ya defenestrado para los restos. Sales sin confianza. Pero te llega una bola buena. De repente, tus habilidades vuelven como por arte de magia, haces ese quiebro que has pensado y repasado tantas veces, encaras a esa enorme figura que es el portero, pero ahora, sin motivo, le ves pequeño. Sabes que vas a enchufar. Pateas y el gol es soberbio y la grada grita extasiada y eres de nuevo el puto amo del lugar. Sólo cuando estás en la ducha, quitándote el sudor y el olor a gloria, eres consciente de lo gilipollas que has sido por creerte que ya no eres lo que habías sido, que sigues siendo el mismo y que todo está en la mirada, en la pose y, claro, en tu confianza en ti mismo.

La putada es que yo no he dejado de confiar desde hace dos semanas y el jodido entrenador sigue sin acordarse de que tiene un delantero que un día batió récords y que ahora, vaya usted a saber porqué, no le mete un gol ni al Zubizarreta actual, al que tiene 50 años. ¡Pero, mister, con lo que yo he sido!

Sesión Golfa

 
Y dicen que los chicos jamás dicen que no…
¿Cómo es posible que después de años, años y años una mujer y un hombre que salen juntos muchas veces y que se divierten, se ríen, se provocan… NO SE HAYAN DADO NI UN SOLO BESO????

La historia me pilla de cerca. Mi amiga me llama y se confiesa… Me dice que no puede más, que le desea ardientemente, que se pone sexy para él, que se bebe media botella de ginebra para hacerse la facilona y que aún así, NADA DE NADA.

Me contaba ayer que se moría por sus brazos, por acariciar su piel, pero lo que más la enloquecía era el olor que él desprende…………. Cuando a él se fue a vivir lejos de su país ella le abrazaba fuertemente para poder olisquear y poder quedarse con parte de su esencia. Todo esto me hace reír pero a la vez me preocupa, porque como mi amiga no se acueste pronto con él se va a convertir en una asesina en serie, como en el libro de EL PERFUME. ¿Será capaz de matarle para conseguir su olor y tenerlo guardado por siempre? ¿Qué tienen los olores que te hacen despertar tu lado más caníbal?

Lo más tremendo del asunto es que ella es hermosa como una actriz de cine y que él es de los feos adorables que quieres como un hermano pero que jamás te lo tirarías… Sabe que las mujeres le usan de confesor pero que luego se acuestan con sus amigos y sin embargo ahora que tiene la oportunidad de gozar del sexo como jamás lo ha hecho con su compañera inseparable… ¿Qué es lo que pasa?

Intento analizar la situación. Conozco a ambos, les he visto juntos e intento saber qué es lo que pasa: ¿Será gay? ¿Es de los que piensan que con las amigas no se folla? ¿Tiene miedo al gatillazo por su falta de experiencia? Por lo poco que sabemos de él se ha acostado con pocas mujeres, pero vamos, que sí ha catado hembras. Lo que no sabemos es si ha disfrutado con ellas o no.

Vale que piense que con las amigas no se fornica, pero después de mil salidas juntos, con alcohol, drogas y la primavera donde la sangre altera………. No me creo que los principios de un hombre… ¡No se vayan por la borda! Al final todos somos humanos y la carne es débil.

La historia se cae por su propio peso porque no me entra en la mocha que dos personas que se quieren tanto, que son libres, independientes y llenos de deseo que por racionalidad no se den un buen revolcón para quitar tensiones. Es que nadie habla de una relación, simplemente de fundir un deseo que se mastica. Sino se arregla esto, a la larga habrá problemas…

Puede ser que no haya química por parte de él, pero una vez me dijo un amigo que un chico con queda con una chica si no quiere algo…

En fin, que espero que se líen muy pronto o mi amiga terminará en la cárcel con un bote de su perfume.

Mia
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A su servicio, mi señora
Hoy me encuentro peleón, deben ser las agujetas del gimnasio que me ponen mala hostia, pero hoy necesito que me metan caña, hoy quiero que me dominen.

A mi el sado (ayer mismo lo nombró Risto en OT) no me ha gustado nunca, demasiado artilugio y dolor para alguien que sale en la RAE como ejemplo de hipocondríaco, pero un poquito de “tú eres mi dueña, haz conmigo lo que quieras” no estaría mal. Me visto de mayordomo y hago lo que mi señora me diga… si el señor se pone tonto algo se puede apañar.

Ya lo decía Gracita Morales, ¡¡cómo está el servicio!!... y es que para muestra un botón (mirar bien), he salido en la foto de lo más favorecido.

La cosa es que a mi que me pidan, que yo acato ordenes, siempre fui “mu güen mandau”, debe venirme de la escuela de mi pueblo donde si no obedecías te caía un reglazo en la punta de los dedos… y si te echabas a llorar otro. Hombres como pinos hemos salido de ese colegio, mira si somos que estamos ahora en la Real Federación de Sadomasoquismo Aficionado de España, RFSAE, toda una institución del látigo fácil y los arneses.

A mi el maltrato no me va, ni que decir tiene, pero un poco de cañita en el momento apropiado puede poner a más de uno en el séptimo cielo. Unos azotines, unos mordiscos bien dados, jugar con hielos, velas, quizás látigos, esposas, pañuelos, antifaces… a punto estuve el otro día en el Decathlon de armarla con una fusta de equitación!!! Un cacharrito más para mi arsenal.

Agrosex
 
Tú eres tú y ahí estoy yo
Ella

No podía dormir. Hacía demasiado calor. Decidí ir antes a la oficina, necesitaba adelantar trabajo. Cuando llegué, él estaba allí. ¿Por qué hacía tanto calor?- No funciona el aire acondicionado –me comentó.

A los diez minutos no podía más. Me fuí a la cocina, seguro que había zumo en la nevera. Me serví un vaso y abrí un par de botones de mi camisa. ¿Lo hacía? Qué más daba, no había nadie. Comencé a pasar el frío vaso por mi cuello y mi escote cuando llegó él.

- ¿Qué haces?

- Es que estoy caliente -¡Mierda! ¿Había dicho yo eso?



- Yo también – me respondió riendo mientras se quitaba la corbata.
Entonces sucedió algo; no sé qué fue exactamente, pero al segundo me vi pasando el vaso por su cuello mientras le desabrochaba la camisa. Lo bajé por su torso desnudo lentamente y entonces le miré a la cara. No hizo falta decir nada, nos empezamos a besar apasionadamente. Desabrochó otro botón de mi camisa y mi sujetador, que tiene cierre delantero, y mis pechos salieron buscando su boca. Lo empujé contra la silla. No teníamos mucho tiempo, nuestros compañeros empezarían a llegar en breve. Subió mi falda y me bajó las bragas con tanta fuerza que casi las rompe; estábamos muy cachondos. Y entonces él sacó un condón de un bolsillo. Abrí su bragueta y saqué su dura polla mientras colocaba la punta del condón entre mis labios. Suavemente se lo fui colocando con ayuda de mi lengua. Él ya gemía de placer. Me empujó contra él y empecé a trotar con tantas ganas que mis pechos golpeaban contra su cálida boca y lengua.

Oímos una puerta, la gente empezaba a llegar, pero no podíamos parar. Estábamos a punto... Tapé su boca con mi mano, no quería que nadie nos oyera e interrumpiera.

- Córrete conmigo.

Cinco segundos después ambos estallamos de placer.

Él

Estaba completamente dormido. Hacía demasiado calor y aquel turno que me obligaba a levantarme a las seis de la mañana y trabajar en soledad era mortal. Por eso me extrañé cuando escuché el timbre del ascensor. Era ella.

Desde detrás de la pantalla de mi ordenador observé cómo se acariciaba la nuca y respiraba con profundidad.

- No funciona el aire acondicionado -comenté.

A los diez minutos, ella se levantó y se encaminó a la cocina. Era mi oportunidad, tras varios meses de sequía necesitaba intentarlo.

Desde la puerta la observé. Estaba cachonda, restregaba un vaso sacado del congelador por su cuello y gemía mientras se desabrochaba los botones de la camisa.

- ¿Qué haces? -pregunté mientras me acariciaba la entrepierna.

- Es que estoy caliente -dijo mirándome con deseo.

Apenas llegué a responder que 'yo también', porque mi boca estaba ocupada con sus pezones y mis manos con su ropa interior. Me empujó contra una silla y, observando su cara de lujuria, saqué un condón de mi bolsillo. Ella me lo quitó con una sonrisa, me bajó la cremallera del pantalón y con la boca me lo fue colocando a lo largo de mi polla. Después, como si lo tuviéramos ensayado, se sentó sobre mí y empezó a cabalgarme.

En ese momento escuchamos la puerta del despacho contiguo, pero yo apenas me podía controlar. Me tapó la boca con su mano pero continuó clavándose mi miembro con lujuria.

- Córrete conmigo -me susurró al oído.

Cinco segundos después, mi hijo Álex estaba en camino. El condón no había resistido.

Loco_Motoro