Yata
Yo no lo busqué, ni quise nunca ser un voyueur. De hecho no sé siquiera si lo soy. Más bien soy un oieur, o algo similar, o como coño se diga en francés, el que cotillea de oídas. La naturaleza, que me dio un oído privilegiado y el destino, el constructor de mi casa, convirtió a mi comunidad en enemiga de la intimidad “dotándola” con un centenar de paredes de papel de fumar, me obligaron, sin poder evitarlo, a vivir las historias de cada uno de mis vecinos como mías. Vivo de noche sus silencios y, cuando no los hay, vivo sus vidas por sus maneras de echar un polvo.
En mi vecindad hay muchas maneras de manifestar el éxtasis, o de follar, para entendernos. Algunas son gloriosamente motivadoras y otras, las más, parece que llevan a mis vecinos (intencionadamente en masculino) a la más profunda depresión uniéndoles al grupo de los que se creen auténticas máquinas sexuales y no llegan ni a polvito rememorable. Estos son sus polvos:

En el 1º, viven mis vecinos grises con sus grises polvos, a menudo, polvos llorones y tristes. Lo sé, porque oigo llorar a su cama y al suelo y a ella la oigo gemir y gemir hasta que explota en llanto. Después oigo a mi vecino, tras el ¿éxtasis?, navegar en la duda: ¿Será mi polvo un polvo triste o seré yo el triste? ¿Habré estado tan bien que llora por que se acaba? O ¿ por qué se ha acabado pronto llora? ¿Daré pena? o ¿le doy pena a ella en particular?...
En el 2º A, vive una “diva” rubia, que en mis sueños fabrica polvos divinos que no hablan de dios y, que cada sábado, de madrugada fabrica polvos de mierda en los que no se le para de invocar (dios mío, dios, dios,…) tal vez para ver si hay dios que los mejore (maldita envidia).
En el 2º B, vive tres solteros compartiendo piso y follándose, muy de vez en cuando, sirenas de la noche (pero no mitológicas sino las de la policía) y que llenan su piso de polvos publicitarios en los que alguna loca “mutante de la patrulla X” grita una u otra vocal indistintamente al máximo volumen posible, rompiendo los cristales del barrio y comunicándose con todos los perros del vecindario que inmediatamente empiezan a aullar. Polvos que son muy socorridos para que nuestros solteros ganen en popularidad.
En el 3ª A, vive Mr. Asertivo, que aprendió a verlo todo en positivo en un curso a distancia BBB. Y que sólo echa polvos siseados, ”sí, sí, Sííí” y que, cuando se le olvida la lección o bebe un montón, nonea polvos: “que no, que no” (levántate cabrona, ponte firme, no me falles precisamente ahora).
En el 3ºB, vive una fabricante de artículos de broma que se compró el piso después de vender su kiosco de la plaza mayor y que sigue echando polvos de la risa a quien pilla (mira que tuvo mala suerte en el reparto de caretos). Polvos que ya no vende en su kiosko de bromas, pero regala por la vida. Polvos que echa para terminar, siempre, en una explosión de felicidad infinita, no sé si por lo mucho que goza o por lo mucho que agradece apuntarse uno más (como me gustan estos polvos, sí, yo también caí).
En el 4ºA, no se si por contagio, la señora del señor Liaño se especializó en polvos pica pica (depílese por favor).
En el 4º B, no hay polvos, pero vive un soñador de polvos eternos y atléticos (deja de ver porno ya Manuel y sobre todo baja el volumen) que no hay dios que repita (por mucho que se le llame).
En el 5ºA, viven los hippies echando polvos personales, polvos de amor y polvos comunales de sexo molón.
En el 5º B, nuestro científico investiga los polvos que echa a la velocidad de la luz y luego se va al urólogo a ver por que se va uno sin decir adiós.
Yo vivo en el ático y también echo polvos y reflexiono, también hago eso, sobre los polvos que no eché y me gustaría haber echado (maldita educación retrógrada) y los que eché después de pisar el listón y que, los hijos de puta de mis amigos, nunca olvidan y repiten en cada reunión, especialmente, si me acabo de echar una novia. Y, ahora, echo polvos muditos, por que cualquiera se atreve en este edificio y por que tengo una novia que vive el placer en silencio y que solo dice si tú le preguntas si ha acabado: Yata.
Yata
En mi vecindad hay muchas maneras de manifestar el éxtasis, o de follar, para entendernos. Algunas son gloriosamente motivadoras y otras, las más, parece que llevan a mis vecinos (intencionadamente en masculino) a la más profunda depresión uniéndoles al grupo de los que se creen auténticas máquinas sexuales y no llegan ni a polvito rememorable. Estos son sus polvos:

En el 1º, viven mis vecinos grises con sus grises polvos, a menudo, polvos llorones y tristes. Lo sé, porque oigo llorar a su cama y al suelo y a ella la oigo gemir y gemir hasta que explota en llanto. Después oigo a mi vecino, tras el ¿éxtasis?, navegar en la duda: ¿Será mi polvo un polvo triste o seré yo el triste? ¿Habré estado tan bien que llora por que se acaba? O ¿ por qué se ha acabado pronto llora? ¿Daré pena? o ¿le doy pena a ella en particular?...
En el 2º A, vive una “diva” rubia, que en mis sueños fabrica polvos divinos que no hablan de dios y, que cada sábado, de madrugada fabrica polvos de mierda en los que no se le para de invocar (dios mío, dios, dios,…) tal vez para ver si hay dios que los mejore (maldita envidia).
En el 2º B, vive tres solteros compartiendo piso y follándose, muy de vez en cuando, sirenas de la noche (pero no mitológicas sino las de la policía) y que llenan su piso de polvos publicitarios en los que alguna loca “mutante de la patrulla X” grita una u otra vocal indistintamente al máximo volumen posible, rompiendo los cristales del barrio y comunicándose con todos los perros del vecindario que inmediatamente empiezan a aullar. Polvos que son muy socorridos para que nuestros solteros ganen en popularidad.
En el 3ª A, vive Mr. Asertivo, que aprendió a verlo todo en positivo en un curso a distancia BBB. Y que sólo echa polvos siseados, ”sí, sí, Sííí” y que, cuando se le olvida la lección o bebe un montón, nonea polvos: “que no, que no” (levántate cabrona, ponte firme, no me falles precisamente ahora).
En el 3ºB, vive una fabricante de artículos de broma que se compró el piso después de vender su kiosco de la plaza mayor y que sigue echando polvos de la risa a quien pilla (mira que tuvo mala suerte en el reparto de caretos). Polvos que ya no vende en su kiosko de bromas, pero regala por la vida. Polvos que echa para terminar, siempre, en una explosión de felicidad infinita, no sé si por lo mucho que goza o por lo mucho que agradece apuntarse uno más (como me gustan estos polvos, sí, yo también caí).
En el 4ºA, no se si por contagio, la señora del señor Liaño se especializó en polvos pica pica (depílese por favor).
En el 4º B, no hay polvos, pero vive un soñador de polvos eternos y atléticos (deja de ver porno ya Manuel y sobre todo baja el volumen) que no hay dios que repita (por mucho que se le llame).
En el 5ºA, viven los hippies echando polvos personales, polvos de amor y polvos comunales de sexo molón.
En el 5º B, nuestro científico investiga los polvos que echa a la velocidad de la luz y luego se va al urólogo a ver por que se va uno sin decir adiós.
Yo vivo en el ático y también echo polvos y reflexiono, también hago eso, sobre los polvos que no eché y me gustaría haber echado (maldita educación retrógrada) y los que eché después de pisar el listón y que, los hijos de puta de mis amigos, nunca olvidan y repiten en cada reunión, especialmente, si me acabo de echar una novia. Y, ahora, echo polvos muditos, por que cualquiera se atreve en este edificio y por que tengo una novia que vive el placer en silencio y que solo dice si tú le preguntas si ha acabado: Yata.
Yata
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Dime con quien follas y te diré quien eres...era asi, no????
No es por nada, pero creo que lo de ser oieurs lo hemos heredado de nuestra abuela, no se si sabes en el autobus sin darse cuenta escuchaba las conversaciones/discusiones de la gente..a veces incluso se metia en ellas y defendia a quien creia que tenia razón, que gran abuela!!!
Por cierto, mis vecinos deben ser muy rancios, nunca les oigo follar...eso, o las paredes son la leche!
Me ha gustado mucho, lo de yata es encantador ;-D
Besitos y escribe mas que lo haces muy bien.
No es por nada, pero creo que lo de ser oieurs lo hemos heredado de nuestra abuela, no se si sabes en el autobus sin darse cuenta escuchaba las conversaciones/discusiones de la gente..a veces incluso se metia en ellas y defendia a quien creia que tenia razón, que gran abuela!!!
Por cierto, mis vecinos deben ser muy rancios, nunca les oigo follar...eso, o las paredes son la leche!
Me ha gustado mucho, lo de yata es encantador ;-D
Besitos y escribe mas que lo haces muy bien.
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Es lo que tienen los pisos nuevos...que se oye todo.
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Yo viví en un colegio mayor y flipaba cuando oía voces femeninas que correteban por el pasillo, con los tacones como alpargatas de andar por casa (paypor) y bragitas de sábado noche como única vestimenta. Eso era vida, con polvos a dos paredes de jovenzanos irresponsables, mucho mejor si te unías al coro. Ahora vivo con compañeros grises, y como bien dices, con grises polvos y no me extrañaría que haya estado la 'Patrulla X' en casa... desde luego la de limpieza no!!
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Por no hablar de cuanto te tocan uno vecinos sexagenarios con una media semanal que ni tú en los primeros dos meses de un rollo...
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¿Quién no se ha excitado escuchando como echan un polvo sus vecinos?
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aqui aqui aqui no hay quien viva aqui no, aqui noooooo
jejeje que bueno
besitos
jejeje que bueno
besitos
Comentario:
Bueno, excelente esa manera de conocer a tus vecinos por los polvos.
Una vez, tenía de vecinos a una pareja, ella era menudita y casi no le salía la voz, ¡¡pero como gritaba al momento de los polvos!!! me daba ganas de felicitarla cuando ibamos en el ascensor.
La ultimos vecinos de polvos audibles, fueron mi ex-cuñada y su marido (temporalmente alquilaron el piso contiguo) esos eran polvos express, sólo se oía algún gemido de el, tres golpes del cabecero y ya!...siempre pense que por eso, ella iempre llevaba cara de amargada.
Besos cotillas
Una vez, tenía de vecinos a una pareja, ella era menudita y casi no le salía la voz, ¡¡pero como gritaba al momento de los polvos!!! me daba ganas de felicitarla cuando ibamos en el ascensor.
La ultimos vecinos de polvos audibles, fueron mi ex-cuñada y su marido (temporalmente alquilaron el piso contiguo) esos eran polvos express, sólo se oía algún gemido de el, tres golpes del cabecero y ya!...siempre pense que por eso, ella iempre llevaba cara de amargada.
Besos cotillas
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A mí me molesta mogollón escuchar a la gente...
Es que es una sensación de "¿Y por qué no estoy yo echando un polvo?" Si es ponerse...
En fin...
Es que es una sensación de "¿Y por qué no estoy yo echando un polvo?" Si es ponerse...
En fin...