- Entiendo, hijo mío, sin embargo a Dios le gustaría que sólo te inclinases por comer el de chocolate.
- Pues si Dios quería eso, que no hubiera sido tan jodidamente generoso a la hora de crear sabores. Porque seamos sinceros, quién puede ser tan imbécil de conformarse con un vulgar cucurucho existiendo la Copa Fantasía o el Banana Split.
Original, cuanto menos, la explosión multicolor a la que lleva el orgullo de cada día a los abanderados del “todos somos en el fondo bisexuales”. ¿En el fondo o en las formas? Personalmente no creo en las etiquetas, y creo que mi novi@ tampoco. Vivimos el sexo sin complejos y no puedo entender cómo alguien puede implicarnos en si somos o no una familia. I am what I am, y si quiero un helado de chocolate con vainilla, nata y sirope de fresa, que se fastidien los que por conformarse con la mierda del helado dietético nos miran con mala cara al resto.
Porque siendo yo sincero, siempre que me he enamorado no he tenido ningún condicionamiento por si el sabor era el globalmente aceptado o el marginado. Y ahora, con la tremenda variedad que existe, mucho menos. Lo importante es comer y comer a gusto.
Loco_motoro
La mayoría de la gente que no ha probado un sabor y lo desconoce, piensa que no le gusta POR MIEDO A LO DESCONOCIDO, y nada más.
La mayoría de la gente cuando, ¡Por fin!, prueba un sabor desconocido, le gusta porque ya se le ha quitado el miedo (y no ha pasado nada).
La bisexualidad es ese sabor mayoritariamente desconocido que (casi) todo el mundo que lo prueba, reconoce que le gusta, y se arrepiente de no haberlo probado antes.
En todo caso cada uno q se coma lo q kiera!! o lo q pueda, jaja
Post excelente!
Besotes
besos
Besos