Me gustaba regocijarme en el placer de descubrir cómo me irías quitando la ropa y aumentando poco a poco el calor de mi cuerpo. En mi mente, mis labios recorrían cada centímetro de tu piel y mi lengua se deslizaba poco a poco hacia tus placeres más escondidos. Mientras tú, buscabas la humedad de mi sexo. Unas cuantas caricias y roces excitantes y al fin, tú y yo,
acabábamos follando una y otra vez hasta quedar extasiados. En mi imaginación, vivía -disfrutaba mejor dicho- como nunca en la realidad lo había hecho. Sólo de pensarlo, mis pezones se dejaban notar por encima del sujetador. Aunque sólo fuera en sueños, había… me había corrido contigo.
Hoy es sábado. Y vuelvo al mismo lugar donde solemos encontrarnos. Pero mi propósito de esta noche, no va más allá de unas cuantas copas y bailar hasta que el cuerpo diga basta. Sin darme cuenta, tú te has puesto a mi lado. Y de nuevo retomamos unas de esas muchas conversaciones inacabadas.
Todo parecía que iba a terminar con la misma palabra de siempre. Pero nunca hubiera pensado que esta noche sería diferente.
Hablamos, nos reímos y de repente se me escapa “¿nos vamos?” Tú asombrado pero deseoso, no tardas en contestar “dónde tú quieras”. En el taxi de camino a mi casa, nuestras lenguas se saborean por primera vez. Un dulce sabor, el mismo que saboreaba en mi sueño. Tus manos soban mi cuerpo y las mías amenazan tus pantalones.
Nos bajamos del taxi y hasta llegar a casa, hacemos de cada rincón de la calle una razón para explorarnos.
Ya en la cama, todo se precipita demasiado rápido. Caricias, besos, abrazos... y tú ya estás dentro de mí. Será la excitación o será el alcohol pero apenas me he enterado. Y cuando quiero darme cuenta, tú ya estás gritando de placer y yo aún no he empezado a disfrutar.
Te tumbas a mi lado y me preguntas, “¿te ha gustado?”. Yo, para no decepcionarte, respondo que “sí, me ha gustado”. Mientras que mi mente se responde a sí misma “pero no como lo habría hecho soñando contigo”.
Dicen que a veces la imaginación es mucho mejor que la realidad. Y sobre todo, en el sexo. Nunca lo había creído hasta que me llegó ese momento.
Hoy debuta: La Trotona
Respecto a la cuestión que nos ocupa, siento discrepar con la mayoría, pero creo que por muy amplia que sea la imaginación, no hay nada como ver, oir, oler y tocar en vivo y en directo.
Lo de la primera vez con alguien es cierto que puede ser más complicado, pero aún así, por muy buena imaginación que tengas una paja no deja ser una paja. Y cuando terminas como no le des besitos a la pared, la imaginación se desvanece y sólo te queda la oscuridad de la habitación y los dos mil metros cuadrados de cama que te sobran cuando te acuestas solo.
Saludos y anímate a contarnos más.
Y sí, me ha pasado ;)
Besitos caóticos
Muchas veces la imaginación es mejor que la realidad, sobre todo la primera vez que dos cuerpos se juntan... Luego se repites y vuelves a repetir, MUCHO MEJOR LA REALIDAD!!
Respecto al post, evidentemente Miss Trotona nuestra imaginación es el mejor invento, siempre supera la realidad y no podemos competir con ello..., pero sinceramente prefiero que sea un poco peor y sentir el orgasmo, las caricias, y los besos en primera persona Y sin legañas de por medio!!
Buen finde y mucho sexo compñeros!!!