De repente, una dulce melodía rompía el silencio de la noche. Él la estaba llamando. Fiel a su cita sexual.
Hacía tiempo que no se veían. Los kilómetros limitaban su contacto a unos pocos minutos de conversación telefónica. Una o dos veces al mes eran suficientes para mantener viva la llama que un día tanto placer les produjo. Ahora el placer ya no era en directo pero seguía provocando la misma excitación que cuando los dos deshacían la cama juntos.
Uno a cada lado del teléfono, ambos empezaban a convertir sobre su cuerpo lo que sus voces les hacían imaginar. Ella, tumbaba en la cama, dejaba que sus manos se perdiesen por su boca y su cuello, hasta llegar a sus pechos. Sus dedos los rozaban, acariciaban y pellizcaban hasta conseguir que su excitación comenzase a hacerle disfrutar.
Mientras, él la imaginaba desnuda y sola para él, al mismo tiempo que deslizaba su mano por debajo del pantalón, como si fuese ella misma la que lo estuviese haciendo.
-Quiero que te toques como lo hacías conmigo. Quiero que tus gemidos me acompañen mientras me masturbo. Le susurraba él suavemente.
Al oír esas palabras, la mano derecha de ella bajaba hasta su coño, mientras con la otra seguía rozándose los pezones. Con las piernas abiertas y los ojos cerrados, ella acariciaba una y otra vez su clítoris, como si fuese la boca de él la que lo estuviese saboreando. La sola idea de imaginarlo así, la provocaba un enorme escalofrío que daba paso a un gusto todavía más grande.
Pasaban los minutos. Las palabras eran cada vez más obscenas. Y sus sexos estaban cada vez más húmedos. Sus gemidos se hacían más fuertes y agudos, y sus cuerpos comenzaban poco a poco a acomodarse para disfrutar de un incipiente orgasmo.
Él la sentía como si la tuviese al lado, mirándose mutuamente y disfrutando al mismo ritmo sexual. En cuestión de segundos, el hilo telefónico los sumía en un intenso grito de placer. Tanto como lo estaba siendo su orgasmo. Uno a cada lado del teléfono, volvían a disfrutar una vez más del mismo placer que experimentaban cuando deshacían la cama juntos.
Ya no se tocaban, ya no se acariciaban pero seguían divirtiéndose igual el uno con el otro.
La Trotona
El sexo telefónico puede llegar a ser muy divertido y excitante cuando tienes confianza con la otra persona. Y sobre todo, si no puede o llevas tiempo sin verla ;)
Yo he tenido muy buenos momentos via telefonica pq no hay cosa que me excite mas q un susurro obsceno al oido ya sea telefonico o en directo....
Asi q desde aqui animo a la gente que lo pruebe jajaja
Besitos
Yo he tenido unas buenas corridas a través del teléfono...
Besos
hay veces que una llamada, un mail o un simple sms te pone más cachondo que na, sobre todo si te regalan un poco los oídos, eso nos gusta a todos!!